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Barbara Bermudo Confiesa | Lo Perdió Todo| Infidelidad| Terrible Enfermedad| La Verdad de Su Despido

Feliz jueves para todos. Les saluda a Bárbara Bermudo. Como siempre le damos la bienvenida a Primer Impacto. Mi gente, bienvenidos a su canal favorito. Hoy vamos a hablar de la mujer que por 15 años fue la reina absoluta de la tarde, la que nos daba el primer impacto, pero que terminó recibiendo el impacto más duro de su vida en un pasillo frío de Univisión.

 Prepárense que vamos a desmenuzar la historia de Bárbara Bermudo, pero no la que ella posteaba con filtros. Suscríbete ahora mismo y dale a esa campanita que aquí no nos guardamos nada. Veo vulnerable a qué voy a hacer ahora si lo único que yo he sabido hacer es televisión. Vamos a empezar por donde pica el chile, porque para entender por qué sacaron a Bárbara como si fuera una desconocida, hay que mirar hacia atrás al año 2000, cuando el revolu no era por los Redengs, sino por un lío de faldas y sotanas que parece sacado de una novela

de las de antes. Resulta que Mario Andrés Moreno, el que después fue el flamante esposo de la Bermudo, estaba bien casadito con una colombiana llamada Marta Socarras. Marta no era cualquier persona, era una mujer de fe, pastora y empresaria. que en un abrir y cerrar de ojos se vio envuelta en un lío federal por fraude y terminó cumpliendo una sentencia de 20 meses en una prisión de mínima seguridad.

Lo que nadie te cuenta con detalle es que mientras Marta estaba allá adentro, en la fría celda y para colmo embarazada de su tercer hijo, Mario Andrés no estaba precisamente en la casa rezando el rosario. El hombre ya andaba en los pasillos de Univisión echándole el ojo a una jovencita Bárbara Bermudo que en aquel entonces estaba empezando a subir como la espuma en el canal 23.

Porque mi plan era haber seguido felizmente casada toda la vida con el hombre que me enamoré de mi adolescencia, que no esos años de inmigrantes duros, de romper el hielo de la sociedad. Aquí es donde la cosa se pone turbia de verdad. Marta cuenta que desde la cárcel ella empezó a notar que Mario Andrés ya no iba tanto a verla, que ponía excusas de mucho trabajo y estrés, el clásico libreto del que tiene algo que esconder.

Pero como mujer precavida vale por dos y más si tiene sangre de detective, Martha no se quedó de brazos cruzados. Contrató a un investigador privado que terminó confirmando lo que ella ya sospechaba en su corazón. encuentro con la revista. Hubo algo, algo eh ya algo en la fotografía.

 A ti y las mujeres tenemos un sexo. El detected le trajo unas fotos que fueron el tiro de gracia, Mario Andrés Moreno y Bárbara Bermudo, bien acaramelados, dándose besos apasionados en la puerta de la casa. Pero lo que le rompió el alma a la pastora no fue solo la infidelidad, sino que en esas fotos Bárbara cargaba al bebé recién nacido de Marta, un niño que ella apenas había podido tocar porque nació bajo custodia federal.

Imagínate ese nivel de descaro, mi gente. Mientras la madre estaba presa pagando sus deudas con la sociedad, la otra ya estaba haciendo el papel de madrastra con el bebé que todavía olía a pecho. Contrate un detective privado. Una foto cuando sale Mario Andrés a casa de Bárbara Bermudo, entra en la puerta, se da un tremendo beso apasionado.

 La Bermudo siempre ha tratado de proyectar una imagen de mujer de fe, de esas que no rompen un plato, pero en la calle se comentaba que ella sabía perfectamente que Mario Andrés tenía su compromiso. El escándalo fue tan grande que hasta Pablo Padula, que era amigo de Bárbara en sus inicios, terminó escribiendo un libro llamado Estafa al corazón para contar la versión de Marta.

 Padula dice que Bárbara cambió por completo cuando se sentó en la silla de primer impacto, que se le subieron los humos de Diva y que de ser la nena que pedía consejos, pasó a ser la que ni saludaba en los pasillos. Pero el karma, que no se queda con nada de nadie estaba preparando su jugada maestra. Univisión, que es una empresa que te ama mientras les facturas, pero te bota como bolsa de basura cuando ya no le sirves, empezó a mover sus fichas responsable y todo también con sus hijos.

 Pero entonces, ¿por qué están haciendo campaña ahora para desacreditar todo toda esta obra de Pablo Padula? Ese 5 de enero de 2017 quedó marcado en la historia de la televisión hispana. Bárbara acababa de llegar de unas vacaciones de lujo en Casa de Campo, República Dominicana. Estaba en el salón de belleza de la cadena haciéndose las uñas, preparándose para salir al aire en unos minutos cuando le cayó la llamada que le congeló la sangre.

 El ejecutivo Daniel Coran la llamó a su oficina. Ella dice que sintió un mariposeo raro en el estómago y no era de emoción. Al entrar se encontró con el folder amarillo sobre el escritorio y la directora de recursos humanos al lado. Sin anestesia y sin despedida, le dijeron que su contrato no se renovaba. Pum.

 15 años de carrera borrados en 10 minutos. Lo más cizañero de todo es que se dice que Bárbara salió de allí intentando mantener la compostura, pero el rumor en los pasillos era que había hecho un berrinche de proporciones épicas porque no podía creer que a ella, la estrella, la trataran como a una interna. El contrato de empleado de Bárbara Bermudo no ha sido renovado y dejará su puesto de la verdadera razón, pero eso ya quedó en el pasado.

 Eso quedó en el pasado. Perdoné a las personas. Lo que muchos no saben es que ese despido no fue por recorte de personal, como dijeron oficialmente. La mala lengua dice que Bárbara se puso exigente y pidió un aumento de millón de dólar, pensando que era indispensable. Pero en Univisión nadie es indispensable y menos cuando ya tienes a un ejecutivo como coronel que te tiene entre ceja y ceja.

 Mario Andrés, el esposo, salió a defenderla en las redes diciendo que la verdad saldría a la luz y tirando puullas de que la habían traicionado. Pero la realidad es que el ambiente en primer impacto estaba tan tóxico que sus propios compañeros estaban divididos. Mientras unos lloraban por ella, otras como Jacki Currido, parece que celebraron la vacante.

 Se dice que entre Jacki y Bárbara hubo peleas a gritos en los pasillos que hasta los invitados escuchaban. Una tensión tan pesada que podías cortarla con un cuchillo. Bárbara incluso bloqueó a todo el mundo cuando se fue. No quería saber de nadie. Sentía que todos eran culpables de su caída. Estaba herida y con razón, porque pasar de ser la más bella de people a estar desempleada en una hora le tumba el ego a cualquiera.

Eh, falso, sobre todo falsedad, porque no podemos decirlo de otra manera. Bueno, quería buscar otra quería buscar otra otra palabra. Quiero agradecer por sus años e en esta cadena. Empecé a llorar, me contó. Pero esperen que aquí es donde Mario Andrés Moreno entra al juego y la cosa se pone color de hormiga brava.

Resulta que un año antes de que a Bárbara le dieran el sobre, ya las cartas estaban echadas. Mario Andrés cuenta que un día, mientras él preparaba su noticiero, nada más y nada menos que Jorge Ramos se le sentó al lado. Jorge, con toda la seriedad que lo caracteriza, le soltó la bomba. Mario Andrés, te van a votar.

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