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La Turbulenta historia de Isela Vega | La Mas Controversial de Todasss

La Turbulenta historia de Isela Vega | La Mas Controversial de Todas

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo les va? Bienvenidos. Hoy hablaremos de una gran estrella polémica. Sin duda hablaremos de Isela Vega. Y es que Isela Vega no fue una actriz cualquiera dentro del cine mexicano. Fue de esas figuras que llegaron a romper la vitrina, no a pedir permiso. Nacida en Sonora el 5 de noviembre de 1939, desde muy joven empezó a llamar la atención por su belleza, su carácter y esa presencia que no necesitaba gritar para imponerse.

 A los 18 años fue nombrada princesa del carnaval de Hermosillo y ese escaparate le abrió la puerta al modelaje. Después viajó a Estados Unidos para estudiar inglés y modelaje antes de meterse de lleno al ambiente artístico. Sus primeros pasos no fueron directamente como gran diva del cine, sino como cantante en hoteles y bares de la Ciudad de México, además de trabajar como modelo en televisión.

 Debería decirte como dijo María en una película, “Yo seré en tu vida una mujer más, pero tú en mi vida serás un hombre menos”. En 1959 participó en el programa Max Factor Hollywood y poco después llegó su primera oportunidad en el cine con Verano Violento de 1960, donde compartió créditos con Pedro Armendaris, Guillermo Murray y Gustavo Rojo.

 Pero el verdadero empujón llegó hasta 1967 cuando obtuvo su primer protagónico junto a Mauricio Garcés en Don Juan 67. A partir de ahí, Isela comenzó a construir una carrera que no se parecía a la de las actrices tradicionales. No buscaba proyectar una imagen dócil, correcta o cómoda. Al contrario, se convirtió en una mujer asociada con libertad, sensualidad, provocación y fuerza.

 En una época donde a muchas actrices se les pedía cuidar las formas, Isela se permitió ser frontal, sensual, irreverente y hasta incómoda para ciertos sectores conservadores. Uno de sus momentos más importantes fue su salto al cine internacional. En 1973 participó en Con furia en la sangre y después llegó uno de sus trabajos más recordados, Bring Me the Head of Alfredo García, conocida en español como Quiero la cabeza de Alfredo García, dirigida por San PekinPa en 1974.

Todavía tengo que juntar 600 para mañana para unas radiografías. Ahí no solo actuó, también compuso e interpretó el tema Benny Song, demostrando que no era únicamente una presencia física frente a la cámara, sino un artista con varias facetas. Pero si algo hizo que su nombre se convirtiera en sinónimo de escándalo, fue su imagen sensual.

 Isela fue considerada un símbolo ***ual del cine mexicano y participó en películas atrevidas para su época como SOS conspiración Bikini, El deseo llega de noche, Prohibido, El Festín de la loba y muñecas de medianoche. Además, se convirtió en la primera mujer latina en posar para la revista estadounidense Playboy, un hecho que en su tiempo fue visto como una osadía enorme.

 Y claro, eso no pasó desapercibido. Para algunos fue una mujer adelantada a su época, para otros una actriz demasiado atrevida. Pero precisamente ahí está la clave de su figura. Is Cela Vega no fue una actriz diseñada para caerle bien a todos. Fue una mujer que hizo de su cuerpo, su voz, su personalidad y su libertad una declaración pública.

Ah, pues mire, sí. Ay, caray. Pero luego dicen por ahí que donde hay mucha dinamita hay poca. Otra de las grandes polémicas en la carrera de Isela Vega llegó con La Viuda Negra, una película dirigida por Arturo Ripstein, filmada en 1977 y protagonizada por la propia Isela junto a Mario Almada.

 Y no, esta no fue una cinta más dentro de su filmografía. Esta fue de esas películas que llegaron tocando puertas prohibidas, metiéndose donde muchos no querían que el cine mexicano se metiera, en el deseo, la religión, la doble moral y los secretos más incómodos de una sociedad que aparentaba mucha decencia, pero que por debajo tenía sus propios infiernos.

La historia era fuerte para su época. presentaba una relación prohibida entre una mujer y un sacerdote cargada de tensión, deseo, culpa y escándalo. Y claro, para el México de aquellos años donde la moral pública todavía pesaba como piedra y donde ciertos temas seguían siendo casi intocables, aquello fue demasiado.

No era solo una película atrevida, era una galletada directa a la hipocresía social, a los perjuicios religiosos y a esa costumbre de esconderlo incómodo debajo del tapete. Por eso la cinta terminó censurada. Aunque fue filmada en 1977, la viuda negra no pudo estrenarse sino hasta varios años después, pues permaneció guardada alrededor de 6 años.

Y ahí empezó a crecer el mito, porque ya se sabe, cuando algo se prohíbe, el morbo se multiplica. La gente no solo quería verla por la historia, sino por saber qué tenía esa película que tanto miedo provocaba. Con el tiempo, muchos la han señalado como una de las películas más escandalosas y censuradas de aquella etapa, especialmente durante el ***enio de José López Portillo.

También se ha mencionado la versión de que Margarita López Portillo, quien tenía influencia en la supervisión de medios, habría considerado que el público mexicano no estaba preparado para ver una película con tanta carga ***ual y religiosa. Y aunque ese tipo de versiones deben manejarse como parte del contexto histórico y de los recuentos sobre censura, lo cierto es que la película sí quedó marcada por ese aura de prohibición.

 [carraspeo] Bueno, usted dirá si de una vez empiezo a arreglar la casa, señor cura. Mira, Matea. Pero lo más interesante es que la viuda negra no escandalizaba solamente por sus escenas atrevidas, escandalizaba porque ponía sobre la mesa algo mucho más incómodo. El deseo donde supuestamente no debía existir, la pasión escondida detrás de la sotana, la mujer que no se quedaba callada y una sociedad que castigaba en público lo que muchas veces toleraba en secreto.

 Y ahí Isela Vega volvió a hacer lo que mejor sabía hacer, incomodar. Su presencia en la película no era decorativa ni dócil, era fuerte, sensual, provocadora, con esa energía de mujer que no parecía pedir permiso ni dentro ni fuera de la pantalla. Por eso la censura no solo cayó sobre una historia, también cayó sobre lo que Isela representaba, una actriz libre, frontal, demasiado intensa para un México que todavía quería controlar cómo debía verse, actuar y desear una mujer.

Está enfermo el padre, un hombre delicado, si se cuida está bien. Al final, la viuda negra terminó convertida en una pieza clave dentro de la leyenda de Isela Vega. Porque no solo fue una película prohibida por su contenido, fue una película que confirmó que ella no estaba hecha para personajes cómodos ni para historias tibias.

 Y Cela pertenecía a ese tipo de cine que se metía en problemas, que levantaba cejas, que encendía discusiones y que dejaba al público hablando mucho después de salir de la sala. Y en su caso, aunque la quisieron guardar, censurar y enfriar durante años, lo único que lograron fue hacerla todavía más escandalosa. Pero la vida de Isela también tuvo episodios personales que dieron muchísimo de qué hablar.

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