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LORENA OCHOA: la REINA del GOLF quemada a los 28… “NO PODÍA LEVANTARME de la CAMA” Lo dejó TODO

 

 

Alarcón tomó eso en serio. vio en esa declaración no la fantasía de una niña, sino la convicción de alguien que sabe exactamente lo que quiere y dijo que sí, que la ayudaría. Esa asociación entre Lorena y Alarcón duró toda su carrera profesional. No fue una relación de entrenador y atleta en el sentido convencional.

 Fue una colaboración de dos personas que compartían la misma visión y la misma seriedad sobre lo que el golf podía llegar a ser para Lorena. Al Arcón no solo le enseñó el swing, le enseñó a pensar el golf como una disciplina de largo plazo, donde cada decisión técnica tenía consecuencias años después, donde la paciencia y la capacidad de mejorar de manera sostenida importaban más que los resultados inmediatos.

 Los años que siguieron fueron una acumulación de evidencia de que la declaración de los 11 años era absolutamente seria. 27 premios en el estado de Jalisco, 44 premios nacionales en México, cinco títulos consecutivos en el Junior World Golf Championships, el campeonato juvenil de golf más importante del mundo, uno detrás de otro, cinco seguidos, no porque el nivel de la competencia fuera bajo, sino porque el nivel de Lorena era consistentemente superior al de cualquier competidora de su edad a nivel mundial. Escucha esto.

Cuando ganas el Junior World Golf Championship cinco veces consecutivas, el mundo del golf americano sabe quién eres. Y en el año 2000, las mejores universidades de Estados Unidos con programas de golf llegaron a Lorena con becas. Eligió la Universidad de Arizona en Tucon y en Arizona, en el programa de golf más competitivo del país americano.

Lorena hizo lo que siempre hacía cuando el nivel subía, subió con él. Ganó siete torneos consecutivos para el equipo de Arizona. Fue nombrada jugadora del año de la NCE ATO en dos ocasiones, 2001 y 2002. Las dos temporadas que estuvo en Arizona antes de hacerse profesional fueron suficientes para establecer que no era solo la mejor golfista de América Latina, era una de las mejores del mundo en cualquier nivel de competencia donde se la pusiera.

 En mayo de 2002, con 22 años, Lorena Ochoa se hizo profesional y en el primer año en el Futures Tour, el circuito de desarrollo de la LPGEA terminó primera en la lista de ganancias. ganó tres torneos ese año y eso le dio la tarjeta de la LPG A para 2003. Aquí viene lo primero que te prometí. La LPG Atour de 2003 era el dominio de Anik Sorenstam.

 Si el nombre de Shorenstam no te dice nada, necesito que entiendas lo que representaba. era la Tiger Woods del gol femenino, la deportista que había redefinido los estándares de lo que era posible en ese circuito durante una década, que había ganado 72 torneos de la LPG A lo largo de su carrera, que en 2003 había jugado un torneo del PGE a tour masculino para demostrar que su nivel era comparable al de los mejores hombres del mundo.

Anestam no era solo la número uno, era el techo del gol femenino, la referencia contra la que todo lo demás se medía. Y en ese circuito, ese mismo año 2003, llegó Lorena Ochoa con 21 años recién cumplidos y fue nombrada novata del año. No tardó ni un año en el Circuito Mayor para recibir el primer reconocimiento formal de que estaba exactamente donde había dicho que quería estar.

 En 2004 ganó su primer torneo oficial de la LPGA y después uno detrás de otro con una consistencia que el circuito no había visto desde los años de pico de Sorenstam. Los torneos fueron llegando. En 2004, 6 en 2006, 8 en 2007. El ritmo de victorias de Lorena en esos años no era el de un atleta que gana cuando la semana sale bien, era el de alguien que está sistemáticamente por encima del nivel de sus competidoras y que convierte ese margen en trofeos con una eficiencia que se parece más a un plan de ejecución que a un resultado

deportivo. En abril de 2007, Lorena Ochoa desbancó a Nik Sorenstam del número uno del ranking mundial, la primera mexicana, hombre o mujer, en llegar al número uno del golf mundial, en un deporte donde América Latina era prácticamente invisible en términos de élite femenina, en un circuito donde el dominio había sido escandinavo y americano durante décadas, una muchacha del Guadalajara Country Club que a los 11 años le había dicho a un profesional mexicano que quería ser la mejor del mundo, a 25 era exactamente eso. El año

2007 fue el de la consagración total, no solo el número uno. Ese año ganó el Women’s British Open en el Old Course de St. Andrews, Escocia, el campo más histórico del golf mundial, el lugar donde el juego como deporte organizado tiene sus raíces más profundas. Lorena Ochoa de Guadalajara, Jalisco, ganó en St.

 Andrew y ese mismo año se convirtió en la primera mujer en la historia del golf en superar los 4 millones de dólares en ganancias en una sola temporada. 4 millones en un año, solo del campo, no de contratos comerciales. Ese número no tiene precedente en el golf femenino hasta ese momento. Grábate este dato. En 2007, el año donde lo ganó casi todo, Lorena Ochoa calificó técnicamente para el Salón Mundial de la Fama del Golf con solo 26 años.

 Las reglas de la LPG requerían 10 años en el tour para la inducción formal, pero la calificación deportiva estaba cumplida. a los 26 años con cuatro temporadas en el circuito mayor. Eso es lo que era Lorena Ochoa en 2007. En 2008 llegó el segundo major, el Craft Navisco Championship en Mission Hills, California, uno de los cuatro torneos más importantes del calendario femenino y Lorena lo ganó con la celebración tradicional del torneo que consiste en saltar al estanque junto al green del hoyo 18. Esa imagen, Lorena saltando al

agua, los brazos abiertos, la sonrisa desbordada. Es una de las fotografías más reproducidas del golf femenino de esa década. La semana siguiente de regreso en México ganó el campeonato Corona en su país por 11 golpes. En el Golf de élite, donde un torneo de cuatro rondas normalmente lo decide una diferencia de dos o tres golpes entre el primero y el segundo, ganar por 11 golpes es una declaración de dominio que va más allá del resultado deportivo.

 En 2009 fue reconocida como jugadora del año por la LPGEA el cuarto año consecutivo en que recibía ese reconocimiento y ganó el Espi Award como mejor atleta internacional, compitiendo contra atletas de todos los deportes en cualquier disciplina a nivel mundial. El ESP no es un reconocimiento del golf, es un reconocimiento del deporte en general, administrado por SPN que mide relevancia, el impacto más allá de los límites de una disciplina específica.

 Y Lorena Ochoa lo ganó porque su dominio sobre su circuito era del tipo que trasciende el deporte particular y se convierte en un fenómeno cultural más amplio. Y entonces llegamos a la segunda revelación que te prometí, la que está en el corazón de todo. Piensa en lo que significa ser la número uno del mundo en cualquier deporte durante 3 años continuos.

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