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EL NARCO QUE BURLÓ A TRES PRESIDENTES, DOS PAÍSES Y UN JUEZ QUE LO CONDENÓ A 45 AÑOS: EL JARDINERO

 

 

 Ese año el jardinero fue señalado como el organizador de un ataque armado en San Sebastián del Oeste, Jalisco. Seis policías muertos en una emboscada. Un ataque documentado, con víctimas, con nombres, con evidencia suficiente para llevar el caso a juicio. El juicio se hizo, duró años. En 2019, un juez lo absoló, ordenó su liberación.

 La fiscalía apeló. En segunda instancia, un tribunal superior revisó el caso, vio lo que vio y dictó una sentencia de 45 años de prisión. 45 años. Esa sentencia existe hoy en papel, está firmada, tiene número de expediente, fecha de emisión, sello del tribunal. Es un documento legal completamente válido que dice que Audias Flores Silva debe pasar 45 años dentro de una celda y la orden de reapreensión para ejecutarla nunca se ejecutó.

 Que quede absolutamente claro lo que eso significa. El jardinero fue condenado a 45 años de cárcel por un tribunal mexicano y siguió en libertad. Siguió controlando seis estados. Siguió construyendo laboratorios de metanfetamina. Siguió supervisando rutas de heroína y cocaína. Siguió mandando matar. Todo eso con una condena ejecutoreada encima mientras el Estado mexicano miraba en otra dirección.

 ¿Cómo es posible eso? Los reportes oficiales y los medios mexicanos tienen varias formas de responder esa pregunta. Usan expresiones como deficiencias del sistema, fallas procesales, demoras burocráticas, palabras cómodas que describen el resultado sin señalar la causa. Seamos directos. Cuando una orden de reapprehensión contra un capo del CJNG con cinco estados bajo su control no se ejecuta durante años, hay dos explicaciones posibles.

 Una es incompetencia de una magnitud casi inimaginable por parte de múltiples instituciones en múltiples estados de forma simultánea y continua. La otra es que alguien en algún punto de la cadena recibió dinero para no ejecutarla. La narconómina que encontraron en la cabaña del Mencho en Tapalpa.

 Ese documento con pagos semanales a policías municipales, a elementos de la Guardia Nacional, a funcionarios identificados por cargo y zona, nos muestra cómo funciona ese sistema. No es una conspiración abstracta, es una nómina con montos, con nombres en clave, con transferencias documentadas. El jardinero no estuvo libre por casualidad.

 El 17 de diciembre de 2021, alguien envió una carta a la Secretaría de la Defensa Nacional y a la FGR. Carta anónima. El remitente decía ser muy allegado a el jardinero. Alguien de su círculo de confianza presente en sus traslados, en sus reuniones criminales, testigo de operaciones que nadie más podía ver desde adentro.

 Pedía que protegieran su identidad. Tenía miedo, mucho miedo, y contaba todo. La carta describía con detalle las operaciones del CJNG en Nayarit, nombres de operadores con sus apodos y funciones, propiedades atribuidas a el jardinero en distintos municipios, rutas de distribución, el operador financiero que manejaba el dinero, Roberto Martínez, alias Tío Fari, la estructura regional del cartel en el estado, el clima de terror que el jardinero imponía sobre la población y sobre sus propios colaboradores que actuaban bajo amenaza

de muerte permanente. Una radiografía de la organización desde adentro, el tipo de información que las agencias de inteligencia pagan millones por conseguir. Esa carta llegó a manos de La Sedena el 17 de diciembre de 2021 y quedó archivada. 4 años después, el colectivo Guacamaya Leaks la filtró en el hackeo masivo a la defensa nacional.

El periodista José Luis Montenegro la recuperó y la publicó en abril de 2026, días después de la captura del jardinero. 4 años entre que alguien con miedo puso en riesgo su vida para mandar información y que esa información se usara para algo. El gobierno de Claudia Shainbound dice que el operativo empezó a diseñarse en octubre de 2024, 3 años después de la carta, dos administraciones presidenciales después.

¿Qué pasó con esa información entre 2021 y 2024? ¿Llegó a las manos correctas? ¿La leyó alguien? ¿Alguien recibió dinero para que se quedara en un archivo? Son preguntas que el gobierno debería responder públicamente. Todavía no lo ha hecho. Lo que encontraron en El Mirador, el rancho en el municipio de la Yesca, donde capturaron a El jardinero, da una idea de lo que esa carta describía 4 años antes.

 Un camino de terracería como único acceso, un anillo de camionetas, una plaza de jaripeo construida en medio de la sierra a horas de cualquier ciudad, cabañas, un radar de punto de observación. Todo en un municipio estratégicamente ubicado entre Jalisco, Sinaloa y la costa del Pacífico. No era un escondite improvisado, era una fortaleza permanente que alguien había construido y mantenido durante años en Nayarit, un estado pequeño que cualquier autoridad federal con voluntad real podría haber peinado. El operativo que finalmente

capturó a el jardinero empezó un año y medio antes. Todo arrancó con la detención en Zapopan, Jalisco, de Armando Gómez Núñez. apodado Delta 1, un operador del CJNG vinculado a desapariciones forzadas en el estado. Lo agarraron, lo interrogaron y lo que dijeron sus investigadores abrió una línea que llevó a otro nombre, el sapo, jefe de plaza en Puerto Vallarta.

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 El sapo Hugo Gonzalo Mendoza Gaitán ya era uno de los candidatos a sucesor del Mencho. Las autoridades lo rastrearon y concluyeron que había abandonado Puerto Vallarta después del escándalo del rancho Izaguirre, ese predio en Teuchitlán, donde voluntarios de búsqueda encontraron ropa, zapatos y restos óseos humanos.

 Un sitio señalado como centro de reclutamiento forzado y entrenamiento del CJNG. Siguiendo la pista del Sapo, las autoridades llegaron a la sierra de Nayarit y en esa sierra encontraron a el jardinero. Durante 19 meses, la Marina, el ejército y la Guardia Nacional construyeron el cerco. 380 operaciones de inteligencia, 11 horas de ensayo del operativo.

Ensayaron el operativo durante más de 4 días continuos antes de lanzarlo. 48 horas de seguimiento aéreo ininterrumpido en la fase final. El 25 de abril, los equipos de inteligencia confirmaron que el jardinero se desplazaba en una suburban desde Santa María del Oro hacia el rancho en la Yesca. Dos días de observación.

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