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BRAZO DE PLATA: vendía MÁSCARAS a 50 PESOS para COMER… El INFARTO del SÚPER PORKY en la MISERIA

una manera que trasciende los golpes y las llaves y se convierte en algo más parecido a una conversación. Su debut en la lucha libre profesional ocurrió en los años 80 siguiendo los pasos de sus hermanos mayores. Empezó en la NWA, la National Wrestling Alliance, que en México operaba a través de diferentes promotoras,  incluyendo la que tenía su base de operaciones en el toreo de Cuatro Caminos.

Y en ese circuito, los brazos construyeron su reputación como una de las ternas técnicas más completas del país. Grábate este detalle porque va a ser importante más adelante. En los años del toreo de Cuatro Caminos, la lucha libre mexicana tenía una estructura de dos grandes empresas que competían entre sí, la UA, donde los brazos desarrollaron buena parte de su carrera en esos años, y la EML, que después se convertiría en el CML.

Esa competencia entre empresas fue uno de los elementos que definió el ambiente económico de los luchadores de esa generación. Había trabajo, había demanda, había arenas llenas, pero los contratos que firmaban los luchadores de ese periodo raramente reflejaban de manera justa la parte que les correspondía del negocio que generaban.

Los brazos se enfrentaron contra algunos de los equipos más importantes de su época, los infernales, comandados por satánico MS1 y pirata Morgan, los Misioneros de la Muerte, el trío de Ringo Mendoza, Kiss y Rayo de Jalisco Junior. y también hicieron apariciones internacionales, incluyendo presentaciones para la NWA Hollywood Wrestling en Los Ángeles en 1981, siendo de los primeros luchadores mexicanos de su generación en llevar el estilo nacional al mercado americano.

Escucha esto. En una función en Japón, la familia completa de los brazos se enfrentó entre sí en una lucha de relevos australianos, los Alvarado contra los Alvarado. Ese tipo de evento habla de la dimensión que había alcanzado el apellido artístico de la familia. No era solo una terna de luchadores, era una marca suficientemente grande para que su rivalidad interna fuera un evento por sí mismo.

Aquí viene la primera revelación que te prometí. El 21 de octubre de 1988, Monterrey, Nuevo León, la plaza de toros de Monterrey. No la Arena México, no el toreo. La plaza de toros, adaptada para recibir a miles de aficionados para la lucha más importante que los brazos habían peleado hasta ese momento. El cartel de esa noche ponía sobre la lona dos de las familias más poderosas de la lucha libre mexicana.

Los brazos técnicos queridos por el público defensores de sus máscaras durante años de carrera y los villanos, la dinastía de rudos encabezada por el Dr. Alfonso con sus hijos villano primero, villano tercero, villano cuarto y villano quinto construyendo uno de los equipos más temidos del pancracio mexicano. La puesta era total.

Los brazos ponían sus tres máscaras sobre la lona. Los villanos ponían las suyas. El ganador se llevaba la identidad del perdedor y en la lucha libre mexicana. Eso no es una frase, es literalmente lo que ocurre. El perdedor se quita la máscara frente al público y revela su rostro, su nombre real, y en el proceso pierde el personaje que lo definía ante el mundo.

Los brazos perdieron esa noche. Las máscaras que habían construido durante años de carrera quedaron en manos de los villanos. brazo de oro. El brazo y brazo de plata se quitaron las máscaras frente  al público de Monterrey y se convirtieron en ese momento en Jesús Alvarado, Juan Alvarado y José Luis Alvarado.

Nombres reales que el mundo no tenía razón de conocer antes y que ahora eran todo lo que les quedaba. Piensa en lo que ese momento significa dentro de la cultura  de la lucha libre mexicana. Ya lo discutimos en el expediente de Fabián el Gitano. La pérdida de la máscara no es solo la derrota en una pelea, es la pérdida de la identidad construida durante años.

Es el fin de una era y el inicio de algo que todavía no tiene forma clara. Y para los brazos que habían construido su carrera entera detrás de esas máscaras, la derrota de Monterrey era el final de la primera versión de sus vidas profesionales. Pero lo que pasó después  con José Luis es lo que hace su historia diferente a la de la mayoría de los luchadores que pierden  la máscara y desaparecen lentamente de las carteleras principales.

Lo que pasó después fue Super Porky.  Grábate el origen del apodo porque es una de las historias más reveladoras sobre quién era este hombre. Después de perder la máscara, José Luis Alvarado comenzó a trabajar en la EML, que para entonces estaba en proceso de convertirse en el CMLL. Y en una función, durante un clavado hacia el exterior del ring, uno de esos vuelos que  los luchadores de su estilo ejecutaban para asombro del público, el  comentarista de la empresa, el Dr.

Alfonso Morales, gritó al micrófono con esa forma que tenía de capturar un momento. S super Porky. La referencia al personaje de los Lunyoney Tons era obvia. José Luis Alvarado, que para entonces ya había subido considerablemente de peso y cuya figura no era la de un atleta convencional, se convirtió en el instante en que Morales dijo esas dos palabras en algo nuevo y distinto y lo más revelador.

José Luis escuchó el apodo, buscó a Morales después de la función y le preguntó si podía usarlo.  Quería ese nombre. lo vio inmediatamente, no como un insulto, sino como una oportunidad,  como el personaje que necesitaba construir para la segunda etapa de su carrera, la actitud  de quien tiene el carisma suficiente para convertir lo que podría ser una burla en un trono.

Escucha esto. En los años 90, el CML capitalizó ese carisma de manera deliberada. Produjeron segmentos de televisión donde los brazos aparecían en situaciones cómicas que mostraban sus personalidades reales o al menos versiones amplificadas de ellas. En uno de esos segmentos, los tres hermanos estaban en cama durmiendo y la cámara mostraba lo que cada uno soñaba.

Brazo de oro soñaba con ser un empresario  exitoso. El brazo soñaba con ser una estrella del rock y brazo de plata soñaba con ir a entrenar lucha libre con  sus hermanos. Pero antes quería detenerse a comerse una torta. Sus hermanos se negaban y lo golpeaban, y él se caía de la cama y despertaba.

Sueños que en muchos sentidos eran retratos de sus personalidades  reales. Ese segmento simple y directo capturó algo que el público ya sabía intuitivamente, que José Luis Alvarado era el más humano de los tres, el que ponía la comida en el centro de su sueño, el que prefería la tortería al campeonato, el que hacía reír porque encontraba el humor en las cosas más cotidianas antes de encontrarlo en los trucos del ring.

Y en 1993 en la Arena México, el sistema del CML decidió que Super Porky era suficientemente grande para ser campeón mundial. El 27 de junio de 1993, José Luis Alvarado Nieves derrotó a Black Magic, cuyo nombre real era Norman Smiley,  para conquistar el campeonato mundial de peso completo del CMLL.

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