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Yrma Lydya: Por ESTO Su Esposo de 79 Años La Mató Sobre Los Papeles del Divorcio

Yrma Lydya: Por ESTO Su Esposo de 79 Años La Mató Sobre Los Papeles del Divorcio

Es la noche del 23 de junio del 2022. Son las 6:30 de la tarde. Una muchacha de 21 años entra sola al restaurante Suntori de la colonia del Valle, en la ciudad de México. Trae un bolso colgado al hombro. Adentro lleva unos papeles. Son los papeles de su divorcio. Ella eligió ese lugar. Ella exigió que la cita fuera ahí.

pidió un restaurante público lleno de gente, con meseros pasando entre las mesas, con familias cenando, con luces encendidas, porque pensó que en un sitio así, rodeada de testigos, su esposo no se atrevería a hacerle nada. Se equivocó. Dos horas después, alrededor de las 8:30 de la noche, en un salón privado del mismo restaurante, su esposo, de 79 años sacó una pistola y le disparó tres veces.

El primer tiro le entró en el abdomen, el segundo le perforó el pecho, el tercero también. Cuando los comensales de las mesas de afuera escucharon las detonaciones, muchos pensaron que un mesero había dejado caer una charola de platos. Cuando se dieron cuenta de que no, Irma Lidia Gamboa ya estaba desangrándose sobre la silla encima de los papeles del divorcio que había venido a firmar.

Tenía 21 años. Había cantado con la orquesta sinfónica de bellas artes en el teatro Esperanza Iris a los 9 años. Era a Carmen Salinas, esa mujer que tú viste tantas veces en la televisión. tenía un premio nacional de cultura del Senado, un doctorado honoris causa de la Cámara de Diputados y tres meses antes de su asesinato había firmado para debutar en la gira grandiosas al lado de Dulce, de Alicia Villarreal, de María Conchita Alonso.

El hombre que sostenía la pistola humeante era su esposo. Tenía 79 años. 58 años más que ella y llevaba 6 meses prometiéndole exactamente esto. 6 meses antes de matarla, una noche del 19 de diciembre del 2021, este mismo hombre la golpeó delante de los comensales de otro restaurante, la metió a la fuerza en su coche, la llevó a la mansión que tenían en el pedregal, le presionó una pistola contra la frente y después le aplastó el cañón de una pistola de toques contra el estómago.

mientras le daba descargas eléctricas, le repetía una sola frase, una frase que ella le escribió palabra por palabra al Ministerio Público dos días después. Ojalá te mueras. Esa fue la frase, ojalá te mueras. Y la denuncia que Irma Lidia presentó esa madrugada con fotografías de las marcas eléctricas en el estómago con la descripción detallada de cómo él trató de ahogarla en el jacuzzi después de electrocutarla, esa denuncia fue archivada y meses después eliminada.

6 meses. Eso es lo que tardó el sistema mexicano de justicia en darle la razón a Jesús Hernández Alcocer cada vez que le presumía a Irma que él era intocable, que conocía al presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México, que tenía amigos, jueces y magistrados, y que ninguna denuncia de ella iba a llegar a ningún lado.

Tú a lo mejor escuchaste algo de esta historia en las noticias hace 4ro veranos. Te la contaron como un crimen de un viejo celoso que le disparó a su esposa joven en un restaurante. Hay una parte que a ti no te llegó. La parte donde ella había hecho todo, todo lo que se le exige a una mujer en peligro. Denunció, documentó las lesiones con fotografías.

pidió medidas de protección, buscó abogados especializados, se divorció una vez y cuando él la buscó de regreso, ella misma exigió que la cita del divorcio fuera en un lugar público lleno de testigos. Hizo todo y aún así está muerta. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que a ti no te contaron sobre la muerte de esta muchacha.

Primero vas a saber quién era de verdad Jesús Hernández Alcocer, el hombre que se hacía llamar licenciado en derecho durante cuatro décadas sin haber sacado nunca el título, el que presumía conexiones con Genaro García Luna y con el obispo Onésimo Cepeda y a la mujer que apareció muerta con dos balazos en su propia casa antes de que Irma llegara a su vida y que las autoridades clasificaron como suicidio.

Guarda ese detalle. Dos balazos suicidio. Segundo, vas a entender exactamente qué pasó esa noche del 19 de diciembre del 2021 en la mansión del Pedregal y por qué la denuncia que Irma presentó al día siguiente con fotografías y con un número de carpeta de investigación oficial terminó borrada del sistema. como si nunca hubiera existido.

Tercero, vas a conocer el nombre de las personas que estaban dentro de la mansión del Pedregal mientras Irma vivía ahí. Las cámaras instaladas en cada habitación, los micrófonos escondidos que grababan todas sus conversaciones, los guardaespaldas armados que la vigilaban día y noche con el pretexto de protegerla.

 ¿Y por qué la única persona que se atrevió a entrar a esa casa a preguntarle cómo estaba? Salió de ahí con miedo. Y cuarto, vas a descubrir lo que pasó dentro de ese salón privado del restaurante Santory durante la hora y media en la que Irma estuvo encerrada a solas con el hombre que iba a matarla. Lo que él le dijo, lo que ella le contestó.

 ¿Y por qué los guardaespaldas que custodiaban la puerta de ese salón escucharon los tres disparos sin moverse de su sitio? Te voy a avisar cuando llegue cada una, pero antes de subir a la mansión del Pedregal, antes de meterme contigo al jacuzzi, donde Irma luchó por su vida durante horas, necesitas saber quién era esta muchacha antes de que Jesús Hernández Alcocer apareciera en su vida.

Porque para entender cómo una niña que cantaba ópera con la sinfónica de bellas artes a los 9 años terminó muerta a los 21 encima de los papeles de su divorcio. Necesitas conocer a la Irma que existió antes de él y necesitas saber algo más. Algo que salió a la luz 3 años después del asesinato. Algo que cambió todo lo que se sabía del caso.

Eso te lo voy a contar al final. Porque cuando lo escuches todo lo demás va a sonar distinto. Irma Lidia Gamboa Jiménez nació el 17 de septiembre del año 2000 en la ciudad de México, en una familia de clase media donde la música y la educación valían más que cualquier otra cosa. Empezó baleta a los dos años, canto operístico a los seis.

Y para cuando otras niñas estaban aprendiendo a leer, ella ya tenía profesora particular de Belcanto esa técnica italiana antigua que se enseña en los conservatorios europeos y que pocas voces de cualquier edad pueden manejar. Sus papás la inscribieron en las mejores escuelas de música de la capital. La preparaban para una carrera de ópera clásica, well para los grandes teatros.

para Europa. A los 9 años esa niña pisó el escenario del teatro Esperanza Iris. Si tú alguna vez fuiste a ese teatro en la calle de Dónceles, en el centro histórico, sabes lo que es estar en ese sitio. El techo dorado, los palcos curvos, el olor a madera vieja. Una niña de 9 años cantó ahí acompañada por la orquesta sinfónica de Bellas Artes.

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