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SILVER KING: MURIÓ en el RING de LONDRES… La PATADA en directo que MATÓ al RAMSÉS de NACHO LIBRE

SILVER KING: MURIÓ en el RING de LONDRES… La PATADA en directo que MATÓ al RAMSÉS de NACHO LIBRE

Imagínate, esto es el 11 de mayo de 2019, el Round Houseous de Camdenown en el norte de Londres. Una sala histórica, un edificio circular de ladrillo rojo que en otro tiempo fue una sala de locomotoras y que esa noche albergaba a miles de fanáticos de la lucha libre mexicana llegados desde todos los rincones de Europa.

 El evento se llamaba Lucha Libre World Fest. Los promotores lo habían anunciado como The Greatest Show of Lucha Libre. Las luces estaban encendidas, la música retumbaba. En el público había familias mexicanas que vivían en Inglaterra, turistas que habían comprado la entrada por curiosidad, jóvenes europeos que conocían la lucha libre a través de los videojuegos y las películas, y fanáticos de toda la vida que sabían exactamente lo que iban a ver y que habían viajado horas para estar ahí.

 Y en el cuadrilátero, frente a todos ellos, había un hombre de 51 años. Llevaba una máscara dorada. La misma máscara dorada que el mundo había visto en una película de Hollywood 14 años atrás. Su nombre artístico esa noche era Ramses, el mismo personaje que había interpretado en Nacho Libre junto a Jack Black.

 Pero su nombre real era otro. Su nombre real lo conocían los que llevaban décadas siguiendo la lucha libre mexicana, los que habían visto el Consejo Mundial de Lucha Libre en los años 90, los que habían visto la WCW Monday Nitro cuando era el programa de wrestling más visto de Estados Unidos, los que habían estado presentes en las arenas de México y Japón, donde este hombre había ganado campeonatos y construido una carrera que pocas personas del mundo del entretenimiento deportivo hubieran podido igualar.

Se llamaba César Cuautemo González Barrón. El mundo lo conocía como Silver King y esa noche, a unos minutos de terminar el combate contra Juventud Guerrera, su corazón decidió que ya era suficiente. El público lo vio desacelerarse, lo vio perder el ritmo que siempre había tenido, lo vio caer de cara al tapete del ring y durante varios minutos todo el roundhouse pensó que era parte del show.

 Las dos ambulancias, el paramédico avanzado y el oficial de respuesta a incidentes de London Ambulance Service, llegaron al Roundhouse a las 10:21 de la noche del sábado 11 de mayo de 2019. Tardaron más de 5 minutos en llegar al ring desde que Silver King cayó. Le realizaron maniobras de RCP, usaron un desfibrilador, hicieron todo lo que podían hacer. No fue suficiente.

 Silver King fue declarado muerto esa noche de un infarto agudo de miocardio. Tenía 51 años. Llevaba exactamente 34 años luchando como profesional. Un campeón mundial del CML con 330 días de reinado. Una estrella de la WCW que apareció en Monday Nitro durante tres temporadas. Un luchador que trabajó en México, Estados Unidos, Japón e Inglaterra durante más de tres décadas.

 El villano de una película de Paramount Pictures que se convirtió en un fenómeno de la cultura popular. Un hijo de la dinastía Wagner, un hombre que pasó de crecer en Torreón, Coahuila, a conquistar campeonatos en tres continentes. Murió con la máscara puesta. Lo que nadie te contó es que detrás de esa muerte había 34 años de sacrificio total.

 Una carrera marcada por la grandeza y el olvido simultáneos, el peso insostenible de un apellido imposible de cargar. Un papel cinematográfico que llegó por pura casualidad y que cambió su imagen pública para siempre. Y una última noche en Londres que nadie que estuvo ahí va a olvidar jamás. Su nombre completo era César Cuautemoc González Barrón.

 Y lo que le pasó dice más sobre la lucha libre, sobre el precio de la gloria deportiva y sobre lo que significa dedicar tu vida entera a una sola cosa, que cualquier historia que te hayan contado antes sobre este deporte. En los próximos minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron sobre Silver King.

 Primera, el peso real de nacer en la dinastía más exigente de la lucha libre mexicana y lo que ese peso le costó desde los primeros días de su carrera hasta el último. Segunda, como un hombre que fue campeón mundial en el CML, que luchó en la WCW durante 3 años y que ganó títulos en tres continentes, terminó trabajando en circuitos independientes europeos a los 51 años, porque seguir en el ring era lo único que no podía dejar de hacer.

 Tercera, la historia real y verificada de cómo un luchador que literalmente no quería ir a un casting terminó siendo el villano más reconocido de una película de Hollywood y cómo ese personaje lo persiguió y también lo ayudó durante el resto de su colvo. Carrera y cuarta, lo que realmente ocurrió en ese ring del Round House de Camden el 11 de mayo de 2019, desde el primer momento en que su cuerpo falló hasta la última imagen que el mundo vio de él.

 Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes lo más importante. Como un hombre que lo tenía todo para ser recordado como una leyenda absoluta de la lucha libre, terminó siendo más conocido por un papel de cine que por sus campeonatos reales y cómo esa contradicción define perfectamente lo que es la lucha libre como industria, como mundo y como destino.

 Pero antes de llegar ahí necesita saber de dónde venía, porque todo empezó en Torreón, Coahuila. en el norte de México, en una familia donde la lucha libre no era un trabajo, era una religión, era una herencia, era una identidad que se transmitía en la sangre antes de que el niño pudiera tomar ninguna decisión al respecto. Grábate. Esto es importante.

Cuando naces en la familia González Barrón, no tienes opción de ignorar la lucha libre. No es que alguien te la presente como una posibilidad entre muchas. No es que te digan, “Hay un deporte que se llama lucha libre y quieres practicarlo como una pregunta abierta. Te la heredan como si fuera un apellido que pesa toneladas.

 Te la transmiten como si fuera una deuda que tienes con la historia de tu propia sangre antes de haber hecho nada. Y en ese mundo, el hombre cuya sombra lo cubría absolutamente todo, se llamaba Manuel González Rivera. El mundo lo conocía como el drctor Wagner y era el padre de César. Manuel González Rivera nació el 13 de abril de 1936 en Zacatecas, México.

 Cuando era niño, la familia se trasladó a Torreón Coahuila, donde creció y donde eventualmente encontró la lucha libre. Comenzó su entrenamiento en el gimnasio de Roy Velasco y Hércules en Torreón, trabajando para poder pagar su preparación porque venían de una familia sin recursos. Debutó el 16 de julio de 1961, inicialmente bajo el nombre de La Centella Negra.

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