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¿POR QUÉ TODOS AMABAN A JUANGA? // LA HISTORIA COMPLETA DE JUAN GABRIEL

¿POR QUÉ TODOS AMABAN A JUANGA? // LA HISTORIA COMPLETA DE JUAN GABRIEL

En realidad yo no vivo del pasado, vivo el presente y el futuro me lo voy a pasar muerto. Hay algo también como ser humano que quiero decir, que la vida es una y hay que vivirla y que si hay que pasar a mejor vida, pues tiene que ser en esta. Ese era Juanga, un filósofo convertido en cantante. Juan Gabriel es gay.

 Dicen que lo que se ve no se pregunta, mijo. Ese también era Juan Gabriel, el que contestaba diciendo mucho sin decir nada. Tanto nadar para morir en la orilla. Vean ustedes mis arrugas, mis ojeras, mis canas, ¿verdad? Así es de de de cruel el tiempo. Miren, antes yo no tenía ojera. Bueno, amores, ya me quiero despedir. Ese era Alberto Aguilera Baladés.

 La persona, el humano, el que se fue. Y esta es la historia unida, los dos convertidos en uno solo, Alberto con el divo de Juárez. Bienvenidos a la crónica de Juan Gabriel. Para entender el por qué y de dónde surge este artista, nos retrocedemos en el tiempo hasta el fin de los años 40s, al estado de Michoacán, en el poblado de Parácuaro.

 Sus padres auténticos campesinos. Gabriel Victoria tenían ya nueve hijos y para enero de 1950 nacía el décimo, Alberto Aguilera Baladés. Viviendo en el campo en el rancho hasta que su padre por accidente incendió los terrenos del vecino y se volvió loco. Estresado día y noche sin poder dormir pensando que lo vendrían a matar. enloqueció completamente a tal grado que lo tuvieron que internar en un hospital psiquiátrico cuando Alberto solamente tenía 6 meses y desde ahí no lo volvieron a ver nunca más.

 No se sabe si murió de inmediato, si escapó, nadie sabe nada. El hecho es que a los 6 meses se quedaban 10 hijos de doña Victoria con ella sola. Fueron vistos en el pueblo como los raros, los hijos de un loco o bien de un criminal, el que quemó el rancho del vecino y por lo tanto huían. Mi madre tuvo problemas en un pueblito para Acuero Michoacán, problemas familiares y se vio obligada a salirse de ahí a 10 horas de la noche para que no fuera vista.

Llegaban a la frontera, a Ciudad Juárez, buscando rehacer su vida, rehacer su familia. Su madre tuvo que entrar a trabajar de inmediato, fungiendo como sirviente en diferentes casas. Tiempo para sus hijos prácticamente nulo, por lo que a los 5 años de Alberto lo llevaban a un internado, a lo que se conocía como una escuela de mejoramiento, lo que hoy conocemos como casa, hogar, albergue o orfanato.

 En pocas palabras, se desprendió de él. Huérfano de padre, ahora sin madre y sin hermanos, viviendo en una escuela. Ahí pasaba semanas sin que nadie lo visitara, teniendo como único amigo a un señor, don Juan. Uno de los maestros de la escuela, fue quien le enseñó a tocar guitarra, quien le enseñaba de música, quien lo crió.

 ¿Cuándo cumplió los 13? Cuando tenía ya 8 años dentro del albergue, decidió escapar. Salió a tirar la basura a la calle y se dio a la fuga. Se fue a vivir con su maestro Juan. Consiguió trabajo con un sacerdote. Fungió como su mozo durante un tiempo y ese sacerdote abusó. sexualmente de él hubiera cambiado, créeme, por haber estado con mamá y papá.

 Lo hubiera cambiado todo esto que yo tengo por ese amor, por ese calor de familia. Lo arrestaron en tres ocasiones diferentes en Ciudad Juárez. Por robar lociones, por dormir en las banquetas o hasta por bailar de forma amanerada en la calle. Entraba y salía del reclusorio para menores de edad. Entonces decidía volver a su casa con sus hermanos y doña Victoria para reformular su vida y dedicarse a lo que le enseñó su profesor, la música, componer, escribir, tocar y cantar.

 se acercaba a los bares locales esperando que lo dejaran presentarse. No le daban entrada porque tenía solamente 15 o 16 años hasta que por fin una amiga suya lo logró pasar al bar de moda en esos momentos, el Noa Noa. Allí empezó a cantar bajo el nombre de Adán Luna, una revista de cómics que tenía como superhéroe Adán Luna.

 Dejó de ser Alberto Aguilera para llamarse simplemente Adán. Obviamente fascinados todos en Juárez por su voz y sus letras. Le aconsejaron salirse de esa ciudad para hacerse famoso para poder grabar un disco. Se fue de Ciudad Juárez hasta el Distrito Federal con solo 16 años. Solo, sin ningún amigo, ningún familiar, con el objetivo de convertirse en un artista.

 Llegaba, pero sin dinero, sin conocidos, sin nada. Tenía que dormir en las estaciones del tren, en cualquier banqueta que encontrara libre o hasta en la Alameda Central, frente al Palacio de Bellasartes. Poco a poco se fue adaptando a la capital. Conoció a un tipo de nombre Jesús Salas, se convirtió en su mejor amigo. Se fueron a vivir juntos.

 Él le ayudó a conseguir audiciones para una disquera muy popular de esos momentos, RCA. Fue a hacer pruebas. Le dijeron que sí, pero ese sí no era para hacer su propia música, era para cantar coros de los artistas que grababan ahí. Aún así, esto significaba dinero y trabajo, además de sentirse cercano a la música.

 Así fue que Adán Luna conseguía su primer trabajo en la Ciudad de México. El nuevo problema y freno en su vida, la cárcel. Alberto Aguilera Bálades de solo 20 años, arrestado, con una sentencia a un año y medio resguardado en Lecumberry, la prisión más fuerte de todo el país. El motivo, una injusticia. Fue a una fiesta al departamento de su amiga.

 A medianoche se quedó dormido afuera. En el pasillo del edificio entraron unos asaltantes a robarle todo a esa amiga. Ella le habló a su novio, que era policía y como nunca encontraron a los asaltantes, dijo ella que fueron los amigos de Alberto. Por lo tanto, él siendo el único inculpado y como nadie pudo probar lo contrario a la cárcel, existía la posibilidad de que saliera de Lecumberry.

 Solamente se necesitaban pagar 15,500 pesos de fianza. Él no tenía esos 100, no sabía tampoco cómo comunicarse con sus familiares porque era muy costoso y ellos ni siquiera tenían teléfono. Así que estuvo imposibilitado de pagar la fianza y aguardarse tras las rejas. Cuando lo meten a la cárcel le da la llave de la sabiduría y usted aprende muchísimas cosas.

Pasó cerca del año y medio dentro del Ecumberry, donde aprovechó el tiempo escribiendo y cantando. Se volvió la sensación entre los presos. El director lo invitó a su oficina a que le cantara y fue el mismo quien le presentó a una de las cantantes más famosas de esos momentos, Enriqueta Jiménez la Prieta Linda.

 Ella fue a verlo cantar a la cárcel y cuando lo escuchó decidió pagar la fianza y ayudarlo a salir de la cárcel. Una vez que Alberto salió de prisión, fue junto con La Prieta Linda de regreso a RCA, a la empresa disquera a presentar su música para conseguir de nueva cuenta trabajo. Ahora no como corista, sino como cantante principal. El director de RSA aceptó, le hizo firmar un contrato, pero le pidió cambiar de nombre, olvidarse de Adán Luna y mucho menos de Alberto Aguilera Baladés.

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