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¿Permitido o No? El Caso del Torito Ardiente en Amatitán

¿Permitido o No? El Caso del Torito Ardiente en Amatitán

por acá. por acá. Amatitán es un municipio de poco más de

11,000 habitantes enclavado en la región Valles de Jalisco, a 50 km al noroeste de Guadalajara y a escasos minutos de la capital mundial del Tequila. Su plaza principal no es diferente a la de cientos de municipios mexicanos, un kiosco al centro, los portales a los costados y en uno de sus flancos la fachada de la parroquia Inmaculada Concepción.

Cada año, en las fechas en que el calendario litúrgico marca la festividad del Señor de la Ascensión, la plaza se convierte en el corazón de las fiestas patronales. Los comercios ambulantes instalan sus puestos en el perímetro. Las familias llegan desde las comunidades aledañas y la pirotecnia, elemento central de esas celebraciones desde hace generaciones, llena el cielo nocturno de chispas y detonaciones.

El 14 de mayo de 2026, esa rutina de décadas produjo una cadena de hechos que terminó con una mujer de 52 años muerta y 26 personas heridas. Los registros de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco consignan que la emergencia se activó pasadas las 220 horas del jueves.

 Dos hombres realizaban la quema de un artefacto pirotécnico conocido popularmente como Torito en la explanada de la parroquia. El mecanismo del torito es conocido en todas las fiestas del occidente mexicano. Una estructura de carrizo y papel maché cargada de cohetes y giradores que el operador porta sobre sus hombros mientras corre entre la multitud.

Parte del espectáculo consiste en los buscapiés, pequeños cohetes que se desprenden de la estructura y rebotan sobre el suelo en dirección impredecible. Esa impredecibilidad es precisamente la pieza central de este rompecabezas. En la esquina de las calles Porfirio Díaz y Obregón, justo en el perímetro exterior del atrio de la parroquia, operaba esa noche un puesto ambulante de venta de salchipapas y frituras.

El negocio utilizaba, como la generalidad de los puestos de comida callejera en México, cilindros de gas LP para sus quemadores y aceite vegetal, hirviendo para la fritura. Según el reporte oficial de protección civil Jalisco, un buscapié o chispa desprendida del torito salió desviada de su trayectoria habitual y alcanzó ese puesto.

 El contacto entre la brasa del cohete y el aceite en ebullición desencadenó una primera llamarada. El fuego llegó casi de inmediato a los cilindros de gas. La explosión que siguió fue sucesiva. No una sola detonación, sino varias. Cada una alimentada por un nuevo cilindro que cedía a la presión térmica. Los videos difundidos en tiempo real desde los teléfonos de los asistentes, capturaron el momento exacto.

En las imágenes se distingue con claridad la silueta del hombre que portaba el torito instantes antes del estallido, la bola de fuego que ascendió sobre los puestos y la estampida de personas que corrieron en todas las direcciones. Las llamas se propagaron rápidamente entre las estructuras de madera y lona de los negocios instalados para las festividades.

La fachada de la parroquia, a metros del epicentro quedó manchada de ollín. Los cilindros de gas convertidos en proyectiles por la presión fueron localizados posteriormente entre los escombros de al menos un puesto calcinado junto a basura esparcida sobre la calle y los restos metálicos retorcidos de los quemadores.

El primer comandante de la unidad de protección civil de Amatitán, Junior Ventura, confirmó en declaraciones recogidas esa madrugada que las explosiones se iniciaron cuando los artefactos pirotécnicos impactaron los puestos semifijos de venta de alimentos que utilizaban gas LP para la preparación de comida.

 La caracterización de los hechos como una cadena de eventos y no como un incidente aislado es relevante desde el punto de vista de la responsabilidad. Cada eslabón de esa cadena requería una condición previa, la proximidad entre el área de quema de pirotecnia y los puestos de comida con cilindros de gas, la ausencia de perímetros de seguridad que impidieran esa proximidad.

la presencia de comercio ambulante autorizado o tolerado en una zona donde simultáneamente se operaban artefactos explosivos. La víctima mortal era una mujer de 52 años, vecina del municipio. Los primeros reportes la situaban como una persona que se encontraba en el puesto de alimentos en el momento de la explosión.

 fue alcanzada por la onda expansiva de la detonación y por esquirlas de un cilindro de gas. Protección Civil confirmó inicialmente que sufrió quemaduras de segundo y tercer grado. Pese a ser trasladada de urgencia para recibir atención médica especializada, falleció durante la madrugada ante la gravedad de sus lesiones. El secretario general del gobierno de Jalisco, Salvador Zamora, señalaría horas después, en declaraciones recogidas por medios estatales, que la mujer tenía aproximadamente 57 años y se encontraba en el puesto de alimentos

cuando explotó el cilindro. La divergencia de un año en la edad entre los reportes de protección civil y la declaración del funcionario estatal es un detalle menor frente a la magnitud del hecho, pero ilustra algo más profundo. En las primeras horas, ni el gobierno municipal ni el estatal tenían un cuadro claro de lo que había ocurrido.

El conteo de heridos fue desde el inicio una variable en permanente actualización. Las primeras cifras municipales hablaron de tres seleccionados. Los reportes de Protección Civil Jalisco elevaron ese número a 26. El corte oficial de las 8 horas del 15 de mayo estableció la distribución de la siguiente manera: cinco personas con lesiones graves, siete con lesiones regulares y 14 con lesiones leves.

 horas más tarde, el secretario Zamora informó que tras las primeras atenciones médicas se habían descartado lesiones en varios casos y que la cifra confirmada de traslados hospitalarios se situaba en 13 personas. Cinco de ellas ya habían sido dadas de alta para la tarde del viernes. Siete permanecían hospitalizadas. Los heridos más graves fueron derivados al hospital regional de Magdalena y al IMCS de Tequila, los de mayor complejidad a hospitales especializados de Guadalajara.

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