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¡MAGISTRADA MURE SALVANDO A SU HIJO! OYUKI MUERE POR ATAQUE DE ABEJAS, SU AMOR ESTREMECE A ZACATECAS

¡MAGISTRADA MURE SALVANDO A SU HIJO! OYUKI MUERE POR ATAQUE DE ABEJAS, SU AMOR ESTREMECE A ZACATECAS

A las 18:39 horas del 3 de mayo de 2026, una llamada al 91 1 encendió una alarma que parecía rutinaria y terminó convertida en tragedia. No era un choque, no era una balacera, no era un incendio, era un enjambre, un panal alterado, abejas cayendo sobre niños, adultos, familias completas en una unidad deportiva de Guadalupe, [música] Zacatecas.

 Y en medio de esa escena, una mujer tomó una decisión de segundos, quitarse la sudadera, cubrir a su hijo y dejar su propio cuerpo expuesto. Esa mujer era Oyuki Ramírez Burciaga, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Zacatecas. [música] Tenía 45 años y durante 9 días luchó por su vida. [música] El detalle que parte esta historia Puoti en dos no es solo el ataque, es lo que ella hizo cuando entendió que el peligro venía encima de su hijo.

 Según los reportes y testimonios difundidos, [música] Oyuki no corrió primero para salvarse. Ella no buscó cubrirse [música] el rostro, no se encerró sola en un vehículo. Se quitó la prenda que llevaba encima y la usó como escudo para proteger al menor. En segundos quedó con los brazos, el torso y parte del cuerpo expuestos.

 [música] Lo que para su hijo fue una barrera, para ella se convirtió en una sentencia. Antes de seguir, suscríbete a Alerta Roja, porque aquí vamos caso por caso, pista por pista, hasta donde otros no quieren mirar. Ese día había un evento deportivo, familias reunidas, gente caminando, niños cerca. La Unidad deportiva de Guadalupe no era una zona de guerra, era un espacio público, un lugar donde nadie espera que una tarde familiar termine con ambulancias, bomberos, patrullas, [música] personas corriendo y cuerpos cubiertos de puntos

negros. Pero hay más, porque el ataque no golpeó solo a Oyuki, también alcanzó a su padre Efraín Ramírez, quien intentó ayudar y resultó lesionado. Algunos reportes señalaron que permaneció hospitalizado por un día. En el caos, los cuerpos de emergencia tuvieron que rescatar a más personas mientras el enjambre seguía activo.

 Lo más inquietante es la imagen que quedó registrada en video. Una mujer caminando desesperada, cubierta por abejas buscando ayuda. A un lado, un hombre mayor también intenta protegerse. En la grabación tomada desde un vehículo, se escucha la atención de quienes observan sin poder acercarse. No era falta de voluntad, era miedo, porque un enjambre no ataca como un insecto aislado.

 ataca como una nube viva, persigue, rodea, se pega a la piel, entra al cabello, al cuello, al rostro, a la ropa y mientras más se manotea, más se altera. Ese detalle cambia todo. La paramédica Susana Romero, de la Coordinación Estatal de Protección Civil relató que el reporte ingresó al 911 a las 18:39 horas.

 Ella salió en La Burí en la unidad 3927 con un compañero. A la par acudió a una bomberos. Al llegar encontraron a un grupo grande de personas siendo atacadas. La prioridad fue subir a la ambulancia al mayor número posible de lesionados, principalmente mujeres y niños. En ese primer traslado, según su versión, llevaron a seis niños y un adulto al hospital, pero Oyuki todavía estaba ahí y esa es la parte que muchos no logran sacar de la cabeza, porque según la información difundida, la magistrada fue de las últimas personas en recibir atención. No porque no

estuviera grave, no porque no pidiera ayuda, sino porque la escena era demasiado peligrosa. Las abejas seguían sobre ella, seguían sobre su padre, seguían alrededor. Los rescatistas tuvieron que establecer áreas seguras, retirar a personas de la zona, rociarlas con agua para desprender los insectos y trasladarlas hacia ambulancias colocadas en zonas frías.

 Esto no cierra fácil en la mente de nadie. Una mujer que acababa de salvar a su hijo caminaba todavía bajo ataque esperando ayuda mientras la emergencia se desbordaba. Y aquí viene lo extraño, o por lo menos lo que abrió [música] preguntas públicas. En redes sociales comenzaron los señalamientos contra los protocolos [música] de emergencia.

 Había equipo suficiente para un ataque de enjambre. Había trajes de protección. Se actuó rápido. Pudo haberse reducido el tiempo de exposición. Hasta ahora no hay una conclusión pública que permita firmar negligencia, pero lo confirmado ya es grave. El operativo tuvo que improvisar en medio de una amenaza [música] que seguía activa y cuando una víctima está recibiendo decenas o cientos de picaduras, cada minuto importa.

 Oyuki fue finalmente auxiliada. Bomberos la localizaron en el estacionamiento. Ella insistía en encontrar [música] a su hijo. Según el testimonio de Susana Romero, el niño estaba resguardado en el asiento del copiloto de un vehículo. Cuando se abrió la unidad, las abejas ingresaron al interior. Los bomberos extrajeron al menor, verificaron que no tuviera picaduras y lo trasladaron a un área segura donde después fue entregado a familiares.

 Ese momento resume toda la historia, incluso atacada, incluso herida, incluso cubierta de insectos. Oyuki seguía pensando en su hijo. Su nombre completo era Oyuki Ramírez Burciaga. Era magistrada, formaba parte del Poder Judicial del Estado de Zacatecas. reportes la ubican en la primera sala penal y otros en la segunda sala penal y de adolescentes.

 Una diferencia que muestra como incluso en medio del duelo la información pública circuló con variaciones. Lo confirmado es que había llegado recientemente a la magistratura tras participar en el proceso de elección judicial de 2025 y que antes de ese cargo había construido una carrera de más de dos décadas dentro del poder judicial.

 No era una funcionaria improvisada. Ingresó al Poder Judicial de Zacatecas el 29 de julio de 2002. Empezó desde abajo como secretaria del auxiliar en juzgados penales. Pasó por el juzgado cuarto penal, después por el segundo, luego por el primero. Más tarde fue proyectista. También se desempeñó como secretaria de estudio y cuenta en sala penal.

 Su ascenso fue descrito por sus compañeros como producto del mérito, del estudio constante y de una disciplina profesional profunda. Pero hay más. Oyuki era licenciada en derecho por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Tenía dos maestrías, una en ciencias jurídico-penales y otra en juicios orales, además de un doctorado en derecho constitucional y amparo.

 En una entrevista Según Milenio, había dicho una frase que ahora pesa distinto. Mi único deseo y aspiración es impartir [música] justicia. No era una frase de campaña cualquiera. Era la síntesis de una vida entera metida entre expedientes, audiencias, resoluciones, casos penales y decisiones difíciles. Y aún así, la última imagen pública de su vida no fue en un tribunal, no fue con una toga, no fue en una sala de audiencias, fue en una unidad deportiva como madre, protegiendo a su hijo de un enjambre. Ahí se cruzaron sus dos

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