Telefónica donde me dicen que está muy que está muy enfermo y que quería que yo fuera al hospital donde estaba en Guadalajara porque quería pedirme perdón inmediatamente. Y ahí fue donde salió el carácter, porque Pancho no se dobló ni se puso sentimental. Al contrario, se le vino encima todo lo que había vivido, todos esos años sin padre, sin apoyo, sin nada, y soltó una respuesta seca, sin rodeos, que no le debía nada, que no tenía nada que perdonarle, que lo único que le agradecía era haberle dado la vida.
¿Por qué nunca nunca fue eh no buscó la manera? Si yo nací como artista en Guadalajara, yo crecí en Guadalajara como artista. O sea, ¿por qué 10 años después? Pero el destino no da segundas vueltas tan fácil, porque cuando pudo haber cambiado de opinión, ya no hubo tiempo. Su padre falleció y nunca se volvieron a ver.
Nunca hubo ese cara a cara, nunca hubo cierre, solo quedó ese pendiente, esa espina que ya no se pudo sacar. ¿Tú crees que ahí actuó con orgullo o simplemente estaba cobrando una deuda que la vida le había dejado de este niño? Un acercamiento incómodo. Ya siendo joven, buscó a su madre biológica y logró encontrarla cuando tenía alrededor de 20 años.
Pero ese encuentro no fue como uno pensaría, porque en ese momento no pudieron construir una relación cercana. Fue ella misma quien puso distancia, como si ese pasado todavía pesara demasiado. Y no fue hasta años después que lograron formar una verdadera relación de madre e hijo. Me puse una cara de susto mi mamá cuando me vio.
Pero unos ojotas. Tú eres Pancho, me dijo. Sí, yo soy tu hijo. Y cuando por fin dio con su madre, la sorpresa no fue solo verla, fue entender el endredo en el que estaba metido, porque ella tenía otra vida armada con cinco hijos más y un marido que ni por enterado estaba de que existía un hijo mayor.
Así como lo oyes, Pancho era prácticamente un secreto bien guardado, una historia escondida que no encajaba en esa nueva familia. Y cuando él apareció, la reacción no fue de abrazo ni de fiesta, fue de susto, de nervios, como si su sola presencia pudiera destapar algo que llevaba años ocultos. Mi mamá para todos lados. Creo entender, nunca me he atrevido a preguntarle a mi má, pero creo entender que como que el esposo que tenía.
Después de que su madre lo ignoró y hasta le dio dinero para que se regresara, Pancho se quedó con ese trago amargo atorado, caminando sin rumbo, con la guitarra al hombro y el orgullo golpeado. Pero la vida le tenía otra jugada, porque en el camino unos hombres que estaban tomando lo vieron y le gritaron que se acercara, que si se sabía unas canciones.
Él primero iba bien encendido, no quería saber nada de nadie, pero cuando le ofrecieron dinero por cada rola, la cosa cambió y empezó a cantar. Pero un miedo, un miedo, ¿no? Sacó 20 pesos, dijo, “Regrésate con mis papás.” Y pues yo no dije nada, no traí una guitarra aquí en el hombro. Y ahí fue donde se le volteó la suerte, porque no era cualquier cantada.
Esos hombres quedaron sorprendidos con la voz que traía, con ese estiro que ya desde entonces llamaba la atención. Y al preguntarle de dónde venía, salió la verdad que andaba buscando a su madre. Resulta que esos mismos hombres eran familiares del esposo de su mamá. primos, gente cercana al entorno donde ella vivía y en lugar de correrlo lo arroparon, le dieron dónde quedarse y hasta trabajo cantando para ellos.
Para mi buena suerte me pidió un par de canciones que a mí me encantaban y tenía tenía una armonía que me gustaba mucho. Sí, el mismo lugar donde no fue bien recibido por su propia madre terminó siendo donde empezó a ganarse la vida con la música, viviendo cerca de ella, pero sin acercarse, como si el destino le estuviera diciendo, “Aquí no te quisieron, pero aquí mismo vas a empezar a levantarte.
” Y aunque ya estaba ahí cerquita de su propia madre, la cosa no se arregló de inmediato, porque pasó casi un año entero sin acercarse, viviendo en el mismo lugar, pero como si fueran completos desconocidos, con esa distancia incómoda que pesa más cuando sabes que es tu propia sangre. Cuando ellos tomaran, cuando ellos se fueron a emborrachar, pues yo les iba a cantar y me me cada vez que salíamos a trabajar, sí, me daban dos 300 pesos.
Yo vivía de maravilla ahí con ellos, pero no me acercaba a mi mamá. ¿Cuánto tiempo viviste? Él no daba el paso y ella tampoco, como si los dos cargaran con lo que había pasado. Hasta que un día algo cambió. Fue ella quien se armó de valor, lo buscó y empezó poco a poco ese intento de reconstruir lo que nunca existió.
Una relación que no nació fácil, sino entre silencios, miradas y ganas de no seguir huyendo. ¿Tú crees que fue casualidad que esos hombres lo encontraran o la vida ya lo estaba empujando directo hacia lo que estaba destinado a hacer? El salto que lo cambió todo. Después de ese reencuentro incómodo y de empezar a acomodar su vida, Pancho Barraza ya no era el mismo.
Ya traía más calle y más ganas de salir adelante. Y fue ahí donde la música empezó a tomarse en serio, porque ya no era solo cantar por gusto, ahora era buscarle de verdad. para y fue justo cantando en Lobby Bars para turistas, soltando varadas en inglés donde se le cruzó el destino, porque conoció al representante de los cadetes de Linares, un tipo con colmillo que al escucharlo dijo, “Este no es cualquiera.
No era el típico cantante de banda, pero tenía ese estilo que jalaba. Y sin pensarlo mucho, lo puso en la mira de recoditos como diciendo, “Aquí hay material.” mucho coraje de acercarme porque porque el individuo la trataba muy mal, la golpeaba mucho y no había manera de de yo meterme a defender algo porque al principio ni lo querían subir, dudaban de él, pero cuando lo dejaron cantar un par de canciones ahí cambió todo, porque no era cualquier voz, tenía algo distinto, un estilo más romántico, más llegador, que en ese tiempo no era
lo común en la banda. Al día siguiente fueron a buscarlo así directo, a tocarle la puerta para ofrecerle entrar de lleno al grupo. Y aunque él mismo dudaba porque no conocía bien ese rollo, terminó aceptando más por la oportunidad que por la seguridad. Y el representante Cadetas me pidió que cantara con Recoditos y Recoditos me dijeron que no.
Y así de rotundo me dijeron, “No, no podemos ponernos a hacer el ridículo.” Arturo Lisárraga le dijo a Betito, le dijo, “Déjalo cantar ese va.” Y ahí empezó el verdadero despegue, porque dentro de recoditos no solo cantó, empezó a componer y varias de las canciones que empezaron a pegar fuerte eran suyas, lo que hizo que poco a poco la gente empezara a ubicarlo más a él que a la banda.
El problema fue que cuando empezó a brillar más que el grupo, las cosas se pusieron tensas. La gente ya no pedía solo a la banda, pedía a Pancho Barraza y eso dentro del grupo empezó a incomodar. Después de que canté dos primeras dos canciones, me pidieron que cantara otra y fue todo. Ya me fui. Pero el otro día como a las 8 horas, ¿no? Fue en un baile, ¿en dónde? En un lugar que le decimos el Toro Bravo en Mazatlanque. Ya.
El ambiente dentro de Banda los Recoditos no era precisamente tranquilo ni de pura disciplina. Era un mundo de carretera, fiestas y presión constante por pegar, donde todos traían hambre de éxito, pero también egos que empezaban a chocar. Había trabajo duro, sí, pero también desvelos, convivencias pesadas y ese ambiente donde la fama empieza a asomarse y cambia la dinámica.
Pancho llegó con un estilo distinto, más romántico, más suave, y eso no a todos les caía igual, porque mientras afuera la gente empezaba a voltear más a verlo a él, por dentro el grupo empezaba a tensarse entre miradas, comentarios y esa incomodidad que crece cuando uno comienza a sobresalir más que los demás. Ay, llegaron los roces, los celos, el ambiente se puso pesado hasta que la relación se rompió y al final terminó saliendo, no porque no pudiera seguir, sino porque ya no había forma de sostener ese equilibrio.
Y yo seguí en Recoditos, éramos una agrupación hasta que llegó el momento que el celo hizo explotar. Espérate, dijeron, “Espérate”. Y lejos de caerse se aventó la jugada más arriesgada, irse como solista, sin garantía de nada, pero con el hambre que traía desde siempre y le salió porque su estilo ya estaba marcado y la gente ya lo tenía en la mira.
¿Tú crees que Recoditos lo hizo famoso o que él hizo famosa a la banda y por eso ya no cabía ahí? El poeta que convirtió el dolor en éxito. Cuando Pancho Barraza se quedó solo y sin el respaldo de un grupo, fue cuando realmente se soltó, porque ya no tenía que adaptarse a nadie. Ahora todo lo que salía llevaba su sello, su historia y su forma de ver la vida.
No era un cantante más, era un tipo que escribía lo que había vivido, lo que le había dolido y lo que le había faltado. Por eso sus canciones no sonaban a cuento, sonaban a verdad, a desamor, a traición, a esas historias que mucha gente no sabe decir, pero sí sabe sentir. Canciones como mi enemigo, el amor, invéntame un amor.
Eh, ignoraste mis lágrimas. empezaron a pegar con fuerza, no solo en la radio, también en la calle, en las cantinas, en las casas, donde la gente las hacía suyas porque se veía reflejada en cada palabra. El amor nos vuelve mens Mientras muchos seguían con lo ranchero y lo gravío, él se fue por otro camino. Le metió romanticismo a la banda, le metió sentimiento, hizo que también se pudiera llorar y no solo echar grito.
Y ahí fue donde marcó diferencia. Por eso empezó a ganarse un apodo que se le quedó pegado, El poeta del amor. Un nombre que no salió de la nada, se lo fue dando la gente y el mismo medio al ver cómo escribía y cómo conectaba con ese lado sentimental que otros no tocaban. De los hombres que más le ha aportado al regional mexicano en la composición y en un escenario.
Pancho Barraza inició su historia en el mundo de la música. junto van de los arrecoditos, donde nacen éxitos. ¿Cómo? ignoraste mis lágrimas. No era el más escandaloso ni el más llamativo, pero sí el que más llegaba, el que te cantaba como si conociera tu historia. Y eso fue lo que lo llevó a convertirse en uno de los nombres más fuertes del regional mexicano, porque al final no estaba inventando nada, estaba cantando lo que traía dentro, todo lo que la vida le había ido dejando.
¿Tú crees que ese apodo se lo ganó por marketing o porque de verdad logró decir en canciones lo que muchos no podían? Amores, excesos y verdades incómodas. La vida personal de Pancho Barraza no ha sido un cuento bonito, sino un rompecabezas lleno de piezas incómodas, porque mientras le cantaba al amor, por dentro traía una historia de relaciones cruzadas, decisiones que pesaban y un desorden que él mismo ha reconocido sin tapujos.
ya no con el estado de ánimo para andar de mujeriego, sino ya con el estado de ánimo de andar loquito. Y entonces ya le he parado, ya le he parado mejor ahí. Es más, llegó un punto en que yo que yo yo visto, yo me di cuenta de que ya ni siquiera me divertía. Se casó por primera vez con Rocío y de esa relación tuvo cuatro hijos.
Pero la historia no fue limpia ni ordenada, porque al mismo tiempo también tuvo tres hijos fuera del matrimonio, una etapa donde la estabilidad no existía y donde la vida sentimental se le fue de las manos. Eso no quedó en secreto, eso explotó. Porque vivir así tarde o temprano cobra factura. mis hijos más grandes, pero ahí al mismo tiempo entre mis vacancias que espero no faltar el respeto ni a sus mamás ni a mis hijas ni a mis hijos tampoco, que no lo entiendan, que lo no lo vaya a entender como una falta de respeto. Este, estando
casado, eh, el matrimonio no aguantó ese ritmo y como era de suponer, la relación se rompió en medio del caos que él mismo estaba viviendo. Rocío no soportó ese ambiente de excesos, de ausencias, de desorden constante y la historia terminó en divorcio. En medio de todo eso, Pancho se quedó con sus hijos enfrentando una responsabilidad que no era menor, mientras por dentro todavía venía arrastrando ese mismo descontrol y en lugar de frenarse de golpe, la caída se hizo más profunda.
Porque ya con fama, dinero y libertad se metió de lleno en la noche fiestas, mujeres, alcohol y drogas. Una combinación que lo fue desgastando poco a poco. No era vida de artista, era una vida sin control, donde las citas se olvidaban, los compromisos se rompían y la cabeza ya no estaba donde tenía que estar. Después de haber tenido un matrimonio, 8 años sol, te dejó tu esposa.
Eh, nos divorciamos. ¿Te quedaste con los hijos? Me quedé con mis hijos. Ellos se decieron quedarse conmigo. Él mismo lo ha dicho. Llegó a un punto donde ya no le servía a nadie, ni a su carrera, ni a su familia, ni a él mismo. Lo tenía todo en las manos y aún así se estaba quedando vacío como si nada de eso realmente lo llenara.
Fueron años donde el éxito por fuera contrastaba con el caos por dentro, donde la fama no alcanzaba para sostener lo que se estaba rompiendo, donde la diversión dejó de ser diversión y se convirtió en rutina, en desgaste, en una caída que parecía no tener freno. Entonces, es una es una grosería decirte que el individuo estuvo 8 o 10 años metidos en ese en ese rollo.
Después dice, “Ah, ya no, ya no quiero. Pues voy y me hago estudios de todo, hasta de BH, todo me dicen. ¿Tú crees que ese divorcio fue consecuencia de sus excesos o fue el inicio del derrumbe que él mismo ya no pudo controlar? La mujer que le puso freno. Después de años de descontrol, excesos y decisiones que ya lo estaban consumiendo, la vida de Pancho Barraza dio un giro cuando apareció Gabriela.
No fue un encuentro sacado de película, fue más bien de esos que estaban ahí desde antes y uno no veía porque ella estaba cerca de su entorno desde tiempo atrás, pero él andaba en otro rollo, metido en la fiesta y sin voltear a lo que valía la pena. Me enfocaba la vagancia nada más y esa mujer no era vaga, entonces no me interesaba.
Ni siquiera la veía, aunque se pusiera en frente, no la veía. Cuando yo decido, Gustavo, cuando yo decido ponerme en paz, buscar una una mujer para formar una una familia, un hogar, la primer mujer que El destino los volvió a cruzar cuando él ya venía cansado de esa vida. Y es ahí donde realmente la miró distinto, donde conectó y donde empezó algo que ya no era juego.
Gabriela no llegó sola, ya tres tenía hijos y en lugar de hacerse a un lado, Pancho decidió asumirlos, hacer los suyos, como si la vida le estuviera dando la oportunidad de ser el padre que él no tuvo. Más de 10 años. Ella ya tenía tres hijos. Entonces yo al momento que me caso con ella, yo los acaparo con mis hijos también. Entonces ahí ya son 10.
O sea, pero tampoco fue mágico ni de un día para otro, porque él mismo ha contado que seguía en ese ambiente, seguía con tentaciones, con el pasado, respirándole en la nuca, pero la diferencia fue que ahora tenía a alguien que no lo solapaba. que lo confrontaba, que no lo dejaba caer. Y ahí estuvo la clave, porque no fue un tratamiento ni una clínica lo que lo sacó.
Fue la vergüenza de fallarle a alguien que sí le importaba. Fue el querer cambiar de verdad, dejar atrás la vida que ya no lo llenaba y empezar a construir algo real. Poco a poco fue dejando las drogas, el alcohol, la fiesta sin control, no por obligación, sino porque ya no le encontraba sentido, porque ya había tocado fondo y no quería seguir ahí.
Yo tenía por salir del mundo de las drogas, haz de cuenta que fue mi cura total, porque no es la misma estar solo y mentirte a ti mismo o autoengañarte que tener unos ojos que te vean y con los cuales te dé vergüenza. Con Gabriela no solo encontró pareja, encontró estabilidad, familia, una razón para cambiar y eso terminó marcando un antes y un después en su vida.
¿Tú crees que cambió por amor o porque primera vez alguien no le permitió seguir siendo el mismo de antes? La guerra entre la esposa y la hija. El escándalo que rodeó a Pancho Barraza en 2019 no giró en torno a su música, sino a un preito directo entre su actual esposa, Gabriela González, y una de sus hijas de su primer matrimonio con Rocío, un conflicto que se salió de control y se hizo público.
Todo se encendió cuando la hija comenzó a atacar a Gabriela en redes sociales, sin filtro y sin rodeos, señalándola como la tercera en discordia en la relación de sus padres. La acusó de haber sido la amante, de haberse metido cuando su padre aún seguía casado, dejando ver que para ella esa relación nunca fue limpia ni aceptada.
Que tiene una esposa, no lo cubre nunca los hijos. O sea, tú puedes amar mucho a tus hijos, pero el lugar de tu pareja no lo pueden llenar tus hijos. Pero el golpe más fuerte vino después, en un momento que debía ser familiar, su boda. Ahí la hija dejó clara su postura y tomó una decisión directa. No quería Gabriela presente, ni en la ceremonia ni en la fiesta, y la dejó completamente fuera del evento, como si su presencia fuera un problema que había que evitar.
El preito dejó al descubierto una ruptura profunda con reclamos que no eran nuevos y que terminaron explotando frente a todos, mostrando una familia dividida donde el pasado y el presente chocaron sin control. ¿Ese rechazo fue un simple arranque o una herida que nunca se cerró desde el inicio? lujo, excesos y un legado que no se borra.
La vida de Pancho Barraza no se quedó en canciones de amor, también se construyó con dinero, fama y una historia personal que no cualquiera carga. Con más de 60 años encima, el hombre sigue vigente, facturando, girando y manteniendo un nombre que todavía pesa dentro del regional mexicano. Después de años de conciertos, discos y canciones que siguen sonando, se hizo de una buena lana, no de un día para otro, sino a base de picar piedra.
Vive cómodo con casas amplias, propiedades bien ubicadas y camionetas de lujo y hasta avión privado y fincas donde recibe a sus amigos. Que estamos aquí con usted, la neta. Estamos bien contentos de que de poder coincidir con usted, la no agarrar, ¿eh? No me lo vayan a tomar, ¿eh? No, sí, ya no sueldo, ya no sueldo.
Pancho ha reconocido tener una familia grande. Hablamos de 11 que nacieron en sus relaciones y los que decidió hacer suyos. No es cualquier cosa, es una responsabilidad que viene desde años donde su vida era puro desorden. Porque también, hay que decirlo sin suavizar, hubo una etapa donde se perdió fama, dinero, mujeres, alcohol, drogas, fiestas sin control, decisiones que lo fueron desgastando hasta llevarlo a un punto donde ni él mismo se reconocía.
No era vida de artista, era una vida que se le estaba saliendo de las manos. Él mismo lo ha dicho. Llegó un momento donde ya no le servía a nadie, donde el exceso dejó de ser diversión y se volvió caída. Hoy sigue activo, sigue cantando, sigue presente, pero con otra mentalidad, con más control, aunque con un pasado que no se borra.
Estamos remando y remando para tenerte aquí, B. Algo interesante es de tener en tu mente como para que has esperado dos años. Algo muy interesante debes de tener. Bueno, sí hay cosas interesantes para platicar, pero de aquel niño que fue dejado a su suerte en un rincón de Sinaloa, nació una historia que terminó marcando a toda una generación.
Pancho Barraza construyó una trayectoria musical fuerte, llena de canciones que se volvieron himnos, dándole a la banda un toque más romántico, más cercano, que conectó con millones. Pero detrás de esa música hay una vida intensa, de esas que no se cuentan a medias. Un camino lleno de tropiezos, excesos y decisiones que le costaron caro. Ha vivido rápido.
Se perdió en el desorden, cargó con las consecuencias de ser ojo alegre y de no saber parar a tiempo. Y aún así encontró la forma de levantarse. Su historia no es perfecta, es real, con caídas, errores y vueltas duras. Y eso es lo que le da ese peso a cada canción. ¿Quién diría que ese niño que nadie quiso cargar terminaría siendo una de las voces más fuertes del regional mexicano?