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¡CASO VICENTE DA GIRO! FISCALÍA YA NO HABLA SOLO DE DESCUIDO EN MEXICALI

¡CASO VICENTE DA GIRO! FISCALÍA YA NO HABLA SOLO DE DESCUIDO EN MEXICALI

La camioneta estaba ahí cerrada, quieta, estacionada frente a una casa del fraccionamiento La Rioja en Mexicali. Una Chevrolet captiva negra, modelo 2022 que para cualquiera podía parecer solo otro vehículo detenido en una calle residencial. Pero dentro de esa camioneta había una pregunta que iba a estremecer a todo Baja California.

 ¿Cómo pudo pasar tanto tiempo sin que nadie volviera a abrir esa puerta? Vicente tenía 3 años. 3 años, una edad en la que un niño todavía depende de todo, de una mano que lo baje del asiento, de una voz que lo llame, de alguien que recuerde que está ahí. Y según la información presentada por el Ministerio Público, la noche comenzó con una fiesta, siguió con un regreso a casa y terminó con una omisión que ahora la Fiscalía de Baja California considera mucho más que un simple descuido.

 Pero hay más, porque este caso no solo se sostiene en una camioneta, una hora y una ausencia. Este caso explotó por tres elementos que hoy están sobre la mesa. Los videos que Roxana N compartía con Vicente en redes, la fiesta a la que habría acudido antes de regresar a su domicilio y esa camioneta negra donde el menor permaneció por más de 12 horas sujeto a su silla de seguridad mientras afuera Mexicali empezaba a calentarse como solo [música] Mexicali puede hacerlo.

 Antes de seguir, suscríbete a Alerta Roja, porque aquí vamos caso por caso, pista por pista, hasta donde otros no quieren mirar. La primera versión pública fue brutal por su sencillez. Roxana N, madre de Vicente, habría salido con el niño a una reunión. De acuerdo con reportes periodísticos y datos expuestos en audiencia, regresó a su domicilio durante la noche del viernes 1 de mayo.

 Estacionó la camioneta. Vicente seguía atrás en su silla. Ella entró a la casa y ahí empieza el tramo más oscuro de esta historia. Según lo expuesto por medios locales, Roxana habría entrado para encender el boiler y preparar un baño para el pequeño. Pero ese baño nunca llegó. La versión indica que ella terminó bañándose, se fue a dormir y no volvió a la camioneta.

 Ese detalle cambia todo, porque si esta versión se confirma por completo, no estamos hablando de una escena confusa de segundos. Estamos hablando de una cadena de acciones. Bajar del vehículo, entrar a casa, encender el boiler, bañarse, dormir, despertar, buscar al niño y entonces recordar la camioneta. Y aquí viene lo extraño.

 De acuerdo con la información disponible, Roxana habría habría llegado alrededor de las 11:30 de la noche. Vicente fue localizado hasta cerca del mediodía del sábado 2 de mayo, es decir, pasaron más de 12 horas. 12 horas en una ciudad donde las temperaturas pueden convertirse en una trampa. 12 horas en un vehículo cerrado. 12 horas en las que el tiempo dejó de ser un dato [música] y se volvió la pregunta central del caso.

 Nadie escuchó nada, nadie vio nada, nadie preguntó por Vicente. Lo confirmado por las autoridades es grave. El servicio médico forense informó que el menor no presentaba huellas de agresión física visible y que la causa determinante fue un golpe de calor. También se reportaron marcas relacionadas con la exposición a altas temperaturas en extremidades.

 La temperatura dentro del vehículo habría alcanzado niveles extremos. Algunos reportes hablan de hasta 45 gr. Pero esa explicación deja una pregunta abierta. Si Roxana estaba sola con Vicente, como ha dicho la fiscal María Elena Andrade, ¿qué pasó durante todas esas horas? ¿Hubo llamadas? ¿Hubo mensajes? ¿Hubo cámaras en la zona? ¿La camioneta quedó frente a la casa o en un punto donde alguien más pudo haberla visto? Existían cámaras vecinales, cámaras privadas, accesos del fraccionamiento, registros de entrada y

salida, porque en un caso así cada minuto importa, cada imagen importa, cada silencio importa. La fiscalía decidió endurecer la lectura legal del caso. Ya no lo está tratando únicamente como una omisión simple. La fiscal María Elena Andrade habló de homicidio por omisión impropia con dolo eventual, una figura que, de acuerdo con la postura oficial, se plantea cuando una persona conoce un riesgo grave y aún así no actúa para evitarlo.

 Roxana N permanece detenida y podría enfrentar una pena de hasta 15 años. Según han informado medios nacionales y locales, esto no cierra todavía porque mientras el caso avanzaba en la parte legal, apareció otro ángulo, los videos. En TikTok y otras redes comenzaron a circular publicaciones donde Roxana aparecía con Vicente.

 En uno de esos clips, de acuerdo con notas periodísticas, se le ve cargándolo mientras baila música de banda. En otro le pide que diga mamá. También se difundieron etiquetas y mensajes con frases de cariño, como si en redes existiera una vida familiar tierna. luminosa, cuidadosamente mostrada. Y ese contraste encendió la indignación, porque para miles de personas el golpe emocional fue ver dos realidades que no parecen tocarse.

 La madre que subía videos con su hijo y la madre que según la acusación no volvió por él durante horas. Lo que se veía en pantalla era cercanía. Lo que terminó investigando la autoridad fue una ausencia. Lo que en redes parecía amor cotidiano, hoy está siendo revisado bajo una pregunta durísima.

 ¿Qué tan real era esa imagen y qué estaba pasando fuera de cámara? Pero cuidado, un video no prueba culpabilidad, una publicación no dicta sentencia, una frase en redes no sustituye una investigación. Lo que sí hace es abrir una ventana y esa ventana muestra una contradicción pública. Roxana proyectaba una imagen de cercanía con Vicente mientras la fiscalía sostiene que esa noche hubo una conducta que lo dejó [música] completamente desprotegido.

Eso no prueba por sí solo una intención directa, pero sí alimenta la pregunta que todos se hacen. ¿Cómo alguien que grababa momentos con su hijo pudo olvidarlo durante tantas horas? Lo más inquietante vino después. También empezaron a circular publicaciones atribuidas a Roxana, donde se hacía referencia a bebidas y fiestas.

 Una de las frases que más se compartió fue: “Mi pincel, el lienzo y la obra”. Acompañada de imágenes que usuarios relacionaron con consumo de alcohol. Las autoridades no han dicho públicamente que esas publicaciones sean prueba central del caso. Hasta ahora son elementos de conversación pública, no sentencia.

 Pero su difusión fue suficiente para que el caso dejara de ser solo una nota local y se convirtiera en una historia nacional. Y aquí viene el punto delicado. La fiscalía ha dicho que según su análisis Roxana se colocó en una condición en la que podía advertir el riesgo. En palabras simples, la autoridad sostiene que no era incapaz de entender lo que ocurría, que había elementos para considerar que pudo actuar y no lo hizo.

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