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RAFA MARQUEZ : Rompio El SILENCIO y Dejo IMPACTADO A Todo MEXICO

Pero México lo seguía porque en México nadie se escapa de México. Mónaco 2000 a 2003. Los tres años donde Rafa se convirtió en uno de los mejores defensas de Europa. Rápido, inteligente, agresivo. Sabía cuándo salir, cuándo quedarse, cuándo pegarle al delantero sin que el árbitro lo viera. Márquez es el defensa más completo que he entrenado, dijo su técnico en Mónaco.

Tiene la técnica de un brasileño y la mentalidad de un italiano. Francia 98, Mónaco subcampeón de liga, Rafa, titular indiscutible. Los ojeadores de los grandes clubes europeos lo seguían a todos lados. Barcelona, Real Madrid, Inter de Milán, Manchester United. Todos querían a Rafa Márquez y entonces pasó algo que cambió su vida.

Johan Cruff, la leyenda del Barcelona, dio una entrevista en 2002. Le preguntaron qué jugador ficharía si fuera presidente del Barça. Márquez, el mexicano del Mónaco, es el mejor defensa joven del mundo. Cruff, el hombre que inventó el fútbol moderno, diciendo que Rafa era el mejor. 3 meses después, Barcelona pagó 5 millones de euros.

Rafa firmó por 4 años, 23 años. El primer mexicano en jugar en el Barcelona. El primer latinoamericano en ser titular indiscutible en la defensa del Barça desde los 70. Llegó a Barcelona en julio de 2003. Lo recibieron como estrella. Rueda de prensa, cientos de periodistas, flashes, preguntas en catalán, español, francés.

¿Estás listo para jugar en el mejor club del mundo? Rafa no sonó. miró a la cámara y dijo, “No vine aquí a aprender, vine a ganar 23 años.” Y esa seguridad, lo que Rafa no sabía es que acababa de entrar al club más complicado del planeta. Política, ego, presión, expectativas imposibles. El Barcelona de 2003 no era el Barcelona de Messi, era el Barcelona de las estrellas que no ganaban.

Rivaldo, Saviola, Cluibert, nombres grandes, resultados mediocres. Rafa llegó como solución, como el defensa que iba a ordenar todo y lo hizo. Primera temporada, 38 partidos, dos goles, cero tarjetas rojas. Barcelona subcampeón de liga. No ganaron, pero Rafa se ganó algo más importante. Respeto. Márquez es el único que le grita a Ronaldinho cuando no defiende, escribió un periodista catalán.

El único que tiene los huevos para regañar a las estrellas, porque eso era Rafa, el que mandaba, el que no se callaba, el que imponía. Y eso le gustaba a alguien que acababa de llegar al club, Frank Rart, el nuevo entrenador, un holandés que necesitaba líderes, no estrellas. Márquez va a ser mi capitán, dijo Richcard en su primera conferencia de prensa de la temporada 2004.

Rafa tenía 25 años y ya [música] era el tercer capitán del Barcelona. Lo que vino después fue gloria absoluta 2004 a 2008, los cuatro años donde Rafa Márquez fue el mejor defensa central del mundo. No el más rápido, no el más alto, el mejor, el que leía el juego 3 segundos antes que todos, el que salía jugando desde atrás como si fuera un volante, el que le gritaba a Ronaldinho, a Etoo, a Deco, cuando no defendían.

Esta es la primera revelación que te prometí al principio, la conexión real entre Rafa Márquez y Raúl Flores Hernández. Pero antes de llegar ahí, necesitas entender algo. Necesitas entender qué estaba pasando en México mientras Rafa triunfaba en Europa. 2005. Felipe Calderón no era presidente todavía, pero la guerra del narco ya había empezado.

Los setas asesinando rivales en Nuevo Laredo, la familia michoacana tomando el control en Michoacán y aparecía un nombre nuevo, Raúl Flores Hernández, apodado el tío. Raúl no era capo, no era sicario, era empresario, dueño de casas de apuestas deportivas en Guadalajara. casinos, negocios de bienes raíces y según la DEA lavaba dinero para el cártel de Jalisco, Nueva Generación.

Rafa conocía a Raúl Flores. Sí, sabía a qué se dedicaba realmente. Esa es la pregunta que nadie puede responder con certeza. 2006, Barcelona, campeón de Europa. Rafa Márquez levanta la Champions League en París. 26 años. El mexicano más exitoso en la historia del fútbol europeo. Ese verano Rafa volvió a México de vacaciones a ver a su familia en Zamora, a disfrutar del éxito.

Y en Guadalajara, un empresario le organizó una fiesta, una fiesta privada, solo gente cercana. [carraspeo] Ese empresario era Raúl Flores Hernández. Lo conocí en Guadalajara, confesó Rafa después en una entrevista. Era amigo de amigos, un empresario del entretenimiento. Nunca me dijo a qué más se dedicaba. En esa fiesta, Raúl le propuso algo a Rafa.

Estoy abriendo una cadena de casas de apuestas deportivas, legales, reguladas. Necesito una imagen. Alguien que le dé seriedad al negocio. Le ofreció a Rafa ser imagen de la empresa. Eventos, apariciones, comerciales. Te pago 200,000 al año solo por poner tu cara. Rafa tenía 26 años. Ganaba bien en el Barcelona, pero $200,000 por aparecer en algunos eventos no sonaba mal. Es legal.

Todo está registrado, todo está regulado. Rafa dijo que sí y firmó sin investigar, sin preguntar, confiando ese fue su segundo error, el que le costaría todo 10 años después. Entre 2006 y 2010, Rafa apareció en eventos de las casas de apuestas de Raúl Flores cinco seis veces al año.

Cuando estaba de vacaciones en México, firmaba autógrafos, tomaba fotos, sonreía para las cámaras. “Nunca vi nada raro”, dijo después. Eran eventos normales, con familias, con niños. Y probablemente era cierto, porque Raúl Flores era inteligente. Sabía separar sus negocios legales de sus negocios ilegales. Las casas de apuestas eran reales.

Tenían permisos, pagaban impuestos, pero detrás, según la DEA, se movían millones de dólares del narco. Dinero que entraba como apuestas y salía limpio como ganancias. Rafa lo sabía. No hay evidencia de que lo supiera. Debió investigar más. Sí. Absolutamente. Pero en México, en esa época, todos conocían a alguien que conocía a alguien.

Las conexiones eran turbias. El dinero limpio y el dinero sucio se mezclaban en todas partes. Y Rafa estaba en Barcelona a 9,000 km, concentrado en ganar títulos. Mientras tanto, en Barcelona, Rafa vivía su mejor momento. 2006, Champions League, Liga Española, Supercopa 2007, Supercopa de España, Rafa Capitán en varios partidos, 2008.

Pep Guardiola llega como entrenador y aquí es donde las cosas se complican. Guardiola quería un Barcelona diferente, más joven, más rápido, más catalán. Rafa tenía 29 años, seguía siendo bueno, pero Guardiola quería a Puyol y Piqué como dupla central. La primera temporada de Guardiola Rafa jugó menos. 24 partidos en liga, suplente en partidos importantes.

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