Posted in

Queen Alia de Jordania: MURIÓ en Accidente Aéreo… a los 28 con 3 Hijos

 Es una decisión reveladora. Alia busca ser guerrillera, busca ser sanadora. En Harvard destaca no solo académicamente, sino socialmente. Es carismática, sin ser extrovertida, inteligente, sin ser arrogante, hermosa, sin ser vanidosa. Los profesores la adoran, sus compañeras la respetan. Los hombres la persiguen, pero ella mantiene distancia, tiene misión.

 No tiene tiempo para romance universitario. Alas se gradúa de Harvard con honores. Tiene 22 años. El mundo está abierto. Podría quedarse en Estados Unidos. Podría trabajar para la ONU en Nueva York. Podría hacer doctorado en Meet, que la está reclutando, pero hace algo que nadie espera. Regresa a Amán, Jordania.

 ¿Por qué Jordania y no el Cairo donde creció? Porque Jordania es donde están los refugiados palestinos, millones de ellos viviendo en campos sin esperanza, sin voz. Y Alía con su título de Harvard, su inglés perfecto, su conocimiento de desarrollo comunitario, puede ayudarlos. Consigue trabajo en Alia Royal Jordanian Airlines, la aerolínea nacional, relaciones públicas.

Es un trabajo decente, respetable, nada extraordinario. Alia Tucán es una entre miles de profesionales en Amán. No hay conexión con el palacio. No hay plan de convertirse en nada más que una trabajadora comprometida. Aquí está la ironía cósmica. Mientras Alia trabaja en la aerolínea, Hussein Bintal, rey de Jordania, está a pocos kilómetros en el palacio navegando una crisis existencial personal.

 Su segundo matrimonio con la princesa Muna, una británica, se está desmoronando. Se divorciarán en 1972. Hussein está devastado, solo cuestionando todo. Ellos no se conocen todavía. Él es el rey desde los 16 años, sobreviviente de múltiples intentos de asesinato, el hombre más poderoso de Jordania. Ella es una empleada de aerolínea, refugiada palestina.

 Nadie en términos de poder. La distancia entre ambos es insalvable, o eso parece. Algo cambia en algún momento de ese año, en alguna reunión oficial rutinaria, en algún evento del cual no quedan registros exactos, el rey Hussein conoce a Alia Baj Eddin Tucán. Las versiones varían. Algunos dicen que fue en una recepción de alia la aerolínea.

 Otros dicen que fue en una visita real a un campo de refugiados donde Alia trabajaba como voluntaria. Lo que está claro es que cuando Jussein la conoce, algo hace click. No es amor a primera vista en el sentido romántico hollywoodense, es reconocimiento mutuo. Hussein ve en alia algo que no ha visto en las princesas europeas que le han presentado, ni en las herederas ricas que compiten por su atención. B. Inteligencia genuina. B.

Compromiso real con Jordania. Ve a alguien que entiende a los palestinos desde adentro, no como problema político, sino como gente. Para Hussein es revelador. Jordania en 1972 es 70% Palestina, 30% beduina. Hashem. Hussein esemí. Su poder viene de los beduinos, pero la mayoría de su población es Palestina y él, honestamente no los entiende completamente.

 Los ve súbditos, como responsabilidad, pero no los conoce. Alía los conoce, los es. Hussein la invita a más reuniones. Consultas sobre política social. ¿Qué piensan los palestinos sobre X? ¿Cómo puedo mejorar y en los campos? Alia responde con franqueza brutal. No le adula, le dice verdades que sus ministros no se atreven a decir. Los campos son indignos.

 Las clínicas están vacías porque las mujeres beduinas no confían en doctores hombres. Sus políticas suenan bien en papel, pero no funcionan en la realidad. Jussein está fascinado. Nadie le habla así. Y Alia es hermosa también con esa belleza palestina clásica, ojos oscuros, intensos, piel de oliva, facciones delicadas, presencia serena, pero es su mente lo que lo atrapa.

 Para Alia esto es complicadísimo. Ella no es ingenua. Sabe exactamente lo que está pasando. El rey de Jordania está interesado en ella románticamente y esto es un campo minado político. Ella es Palestina. Los palestinos ven a la monarquía achemí con sospecha. Los achemíes son vistos como impuestos por los británicos, como protectores de Israel, como traidores.

Si Alia se casa con Hussein, será vista como vendida, como traidora a su propia gente. Además, ella realmente cree en su trabajo. No busca poder, no busca riqueza, busca ayudar a refugiados. ¿Puede hacer eso mejor desde un palacio o desde una ONG? Según cuentan sus amigas de la época, Alia rechaza las primeras insinuaciones de Hussein educadamente, pero firmemente.

 Su majestad, no soy apropiada para ese papel. Hussein no se rinde. Le escribe cartas, la invita a eventos, le pregunta su opinión sobre todo y gradualmente Alia empieza a ver la posibilidad, no como ascenso personal, como oportunidad. Desde un palacio con el presupuesto real, con la influencia de reina, puede hacer en un año lo que tomaría décadas desde una ONG.

 Puede cambiar políticas, puede mover recursos, puede darle voz a los palestinos desde adentro del sistema. Es una apuesta arriesgada, un ascenso peligroso, pero ella decide tomarlo. Finales de 1972. Alcepta la propuesta de Hussein, pero con condiciones. Ella quiere trabajo real, no ser reina decorativa. Quiere presupuesto propio para proyectos sociales.

 Quiere poder viajar a campos de refugiados sin protocolo excesivo. Quiere ser escuchada en asuntos de política social. Hussein acepta todo, está enamorado, pero también es lo suficientemente inteligente para ver el valor político de Alia. Una reina palestina puede ser el puente que su reino necesita. 24 de diciembre de 1972. Navidad. Alia Baja Eddin Tucán.

 Nacida en Navidad de 1948. Se casa con Hussein Bin Talal, rey de Jordania, en Navidad de 1972. Tiene 24 años. La ceremonia es privada, casi secreta. La familia real Hachemií está incómoda. Una plebella palestina como reina rompe siglos de tradición, pero Hussein es inflexible. Alia pasa de empleada de relaciones públicas en una aerolínea a su majestad, la reina de Jordania en un solo día.

 El ascenso ha comenzado y es vertiginoso. Imaginen despertar como Alia Tucan con un apartamento modesto, un salario de clase media tomando el autobús al trabajo y dormirse como su majestad reina alia de Jordania en un palacio de 143 habitaciones con personal de cientos, con guardaespaldas con poder real. La distancia vertical infinita, el tiempo del ascenso horas, el vértigo total.

Pero Alia no es mujer que se deslumbra con lujo. Desde el primer día establece algo claro. Ella no será reina decorativa. Usará este poder todo para cambiar vidas. Elina y así lo hace. Enero de 1973, menos de un mes después de convertirse en reina, Alia visita su primer campo de refugiados como su majestad.

Read More