aprichosa de normas”, utilizando artículos de la reforma pensional para facilitar traslados de personas a las que les faltan menos de 10 años para jubilarse, pero aplicando reglas de la antigua Ley 100 para disponer del dinero de forma inmediata.

La denuncia de Valencia va más allá de la técnica jurídica. La candidata advirtió que estos 25 billones no se están acumulando para garantizar las pensiones futuras de quienes se trasladan, sino que se están utilizando para pagar las mesadas de los actuales pensionados. Esto, según ella, libera recursos del Presupuesto General de la Nación que antes se destinaban a pensiones, permitiendo al Gobierno disponer de ese dinero sobrante para lo que denominó “politiquería, chucherías y derroche burocrático” en un año preelectoral.
El fantasma del modelo argentino y venezolano
Durante la conversación, se puso sobre la mesa la comparación con modelos económicos de la región que han fracasado tras intervenir los fondos de ahorro privado. Valencia fue tajante al señalar que Colombia corre el riesgo de seguir los pasos de Argentina o Venezuela, donde los ahorros de los trabajadores fueron consumidos por el Estado, dejando a la población desprotegida. “Este sistema de pirámide ya no funciona en un país como Colombia, donde la tasa de natalidad es de 1.1, similar a la de Japón. No vamos a tener jóvenes suficientes para sostener a los viejos si nos gastamos el ahorro hoy”, explicó la senadora con preocupación .
Según los modelos citados por la candidata, de mantenerse el esquema propuesto por el actual Gobierno, para el año 2045 un trabajador colombiano tendría que aportar un 30% adicional de sus ingresos solo para sostener el sistema pensional. “Es una trampa de tiempo. Estamos dejando a las futuras generaciones sin futuro”, sentenció .
Denuncias de derroche y contratos a dedo
La senadora Valencia no escatimó en detalles al cuestionar la administración de Colpensiones bajo el mando del Dr. Jaime Dusán. Denunció un aumento del 32% en la planta de personal con 800 nuevos funcionarios, un gasto de 87.000 millones de pesos en publicidad y la adjudicación de contratos millonarios a entidades cuestionadas. Entre sus señalamientos más graves destaca la entrega de un contrato a la cooperativa Confiar, entidad que, según la senadora, realizó millonarias donaciones a las campañas del Pacto Histórico para el Congreso. “Están pagando favores de campaña con la plata de los ahorradores”, afirmó contundentemente .
Un reto frontal: “Acepto el debate así esté amañado”
Más allá de las cifras y las leyes, el momento más impactante de la entrevista ocurrió cuando se discutió la posibilidad de un debate presidencial entre Valencia y figuras como el senador Iván Cepeda y el abogado Abelardo de la Espriella. Ante la incertidumbre sobre las condiciones del encuentro y la moderación del mismo, Paloma Valencia mostró una disposición absoluta y desafiante.

“Claro, Julio, lo acepto incluso amañado”, respondió la senadora cuando se le preguntó si estaría dispuesta a debatir si solo asistieran Cepeda y De la Espriella bajo una moderación neutral, como la del Padre Jaramillo del Minuto de Dios . Para Valencia, lo primordial es que el país escuche las posturas de Iván Cepeda sobre temas críticos como la “Paz Total”, la cual calificó como un tormento de violencia que ha devuelto al país a indicadores de hace 15 años, mencionando las 46 masacres registradas en lo que va del año .
Defensa del ahorro como bandera de campaña
La intervención de Paloma Valencia dejó claro que la defensa de la propiedad privada y del ahorro individual será el eje central de su propuesta presidencial. Su mensaje final para los colombianos fue un llamado a la vigilancia: “No se dejen confundir. Los subsidios y las pensiones deben pagarse del presupuesto, no del ahorro de cada trabajador. Vamos a defender el ahorro de los colombianos para que no se lo gasten en chucherías” .
Con esta postura, Valencia se posiciona como la principal piedra en el zapato para las reformas del Gobierno Petro, prometiendo una batalla legal y política sin cuartel para evitar lo que ella considera el desmantelamiento de la estabilidad económica de Colombia. El país queda ahora a la espera de si sus contradictores recogerán el guante para ese debate que promete ser histórico.