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Mariana Levy: La Asquerosa decisión que tomó su Marido a los 7 días de Enterrarla

Fue en 2016 cuando Talina lo dijo finalmente y lo dijo sin filtros. Dijo, “Nunca había dicho yo nada de Ariel. Nunca. ni cuando maltrataba a mi hija y la golpeaba cuando vivían en Perú. Ahí estaba la respuesta que nadie había podido obtener durante años. No fue en México, fue en Lima, en medio de una producción televisiva, mientras Mariana actuaba frente a las cámaras, el papel de una mujer que lucha por sobrevivir y mientras lo actuaba lo vivía.

Regresaron a México en 1998 y al poco tiempo se divorciaron. Y en agosto de 2025, 20 años después de la muerte de Mariana, su hermano Coco lo dijo también por primera vez frente a las cámaras. Dijo, “Si mi hermana estuviera viva, Ariel traería una golpiza que no se la quitaría.” Y cuando le preguntaron por qué no había hablado antes, respondió, “Mi hermana tenía 39 años y nos contó las situaciones de violencia después de que ya habían ocurrido.

Ella solucionó las cosas como siempre lo hacía. Hay cosas que supimos que no son contables. Una mujer que soportó callada, que reconstruyó sola y que jamás usó su dolor como munición en entrevistas de televisión. Mariana salió de ese matrimonio, se llevó a su hija María y empezó de nuevo. En el año 2000, en una cena en casa de Jacqueline Andere, conoció al hombre que iba a cambiar el resto de su vida.

José María Fernández, el Pirru, arquitecto, medio hermano de Chantal Andere, fueron novios dos meses, solo dos meses, y el 25 de noviembre del año 2000 se casaron. En enero de 2002 nació Paula. En julio de 2004 nació José Emilio, un bebé de 9 meses. Cuando llegó el día que partió todo en dos. Mariana quería más hijos.

Lo dijo en entrevistas, quería una familia grande. Y el 22 de abril de 2005, el día que cumplió 39 años, organizó una fiesta no solo para celebrar su cumpleaños. Ese mismo día bautizó a José Emilio, lo hizo juntar todo, el nacimiento de su hijo más pequeño y su propio cumpleaños. Esa fue la última vez que Mariana Levi compartió su alegría en grande con amigos y familiares.

7 días después estaba muerta. Existe un diario. Mariana lo escribió durante el embarazo de José Emilio. Cada semana anotaba lo que sentía mientras esperaba a ese hijo. Sus miedos, sus esperanzas, su amor por ese bebé que todavía no había nacido. Ese diario sobrevivió. Y hoy ese niño que no llegó a conocerla lo lee para saber quién era su madre.

Vamos a volver a esto. Hay algo más que nadie ha conectado del todo. Semanas antes de su muerte, Mariana fue al programa de Don Francisco en Miami. Su última entrevista y en esa entrevista frente a las cámaras habló de la inseguridad en México. Dijo, “Me entristece que se lleven la vida de unas 500 mujeres y nadie haya podido pararlo porque una mujer que sea asesinada es suficiente para hacer un escándalo.

” Eso dijo y días después la inseguridad de México le quitó la vida a ella en una calle de Lomas de Chapultepec frente a sus hijos un viernes de abril. Pero hay algo más. Talina confesó que en los días previos a la muerte de Mariana algo le había pasado por la mente por primera vez. Dijo, “Yo me quedé muy angustiada con los niños.

Por primera vez pensé, si Mariana faltara. Fueron tres noches de estar duro y dale, porque eso jamás pasaba por mi mente. Tres noches en que Talina pensó lo impensable y Mariana murió. El 29 de abril, Mariana organizó la salida a Six Flags para María y sus amigas. Era una promesa que le había hecho a su hija por su cumpleaños del 28 de marzo.

La camioneta salió a la 1:45 de la tarde desde bosques de Chapultepec. Era una boy ayer nueva. Iban nueve niñas, el Pirru, Mariana y Paula. Lo que muy poca gente sabe es que Mariana ya había vivido un asalto previo casi en el mismo lugar. El Pirru lo confirmó. La zona la conocía y sin embargo esa tarde salieron por esa misma calle.

La camioneta se detuvo en el cruce de Montes Surales con Prado Sur. Un hombre armado se acercó. Las niñas empezaron a gritar. Mariana se bajó de la camioneta, fue hasta la puerta de un edificio cercano donde había un policía y le dijo que los iban a asaltar. Regresó corriendo y el hombre armado volvió esta vez de frente con toda la intención.

Y en ese instante, con la camioneta llena de niñas y su bebé en casa y todo el peso de ser la única adulta responsable de esas vidas, el cuerpo de Mariana tomó una decisión que su mente no pudo controlar. le dijo al Pirru, “Me voy a desmayar.” Y cayó. El pirru subió la camioneta a la banqueta, esquivó árboles, rompió una pluma de estacionamiento, la recostó en el suelo, le sostuvo la cabeza y lo que le dijo en ese momento mientras la sostenía en el suelo es algo que él mismo reveló años después con la voz rota.

Dijo, “Recuerdo con mucho dolor que le dije, “¿Cómo me dejas con los niños? El del rollo ahora soy yo. Y luego le decía, “Perdón, no te quise decir esto.” No tenía voz. Se me había secado la garganta. Intentaba gritar, pero no me salía. El primer doctor me dijo, “Ya falleció.” Mariana Levi murió de un infarto fulminante, una mujer sana, de 39 años, sin antecedentes cardíacos, muerta de miedo.

Y hay un detalle que Talina contó una sola vez en una carta pública. A Mariana la llevaron al grupo médico pediátrico de Prado Norte. El consultorio del Dr. Roberto Kretchmer, el pediatra de sus hijos, el compañero del colegio de Talina, con quien ella había llorado abrazada 15 días antes en un concierto. Talina escribió, “Qué extraño destino que te murieras 15 días después frente a su consultorio, a donde te llevaron en brazos para reanimarte.

Ya te había sido. La policía arrestó a cuatro personas identificadas como los asaltantes. Delinquían en Lomas de Chapultepec. Tenían ocho denuncias previas por robos a bordo de vehículo. Ocho denuncias. Seguían en la calle y ese día estaban en la misma esquina donde Mariana llevaba a sus hijos al parque de diversiones.

Esa misma tarde, en el programa Nuestra Casa, donde Mariana conducía junto a su madre, el presentador, El Coke Muñiz, anunció su muerte en vivo llorando. Frente a las cámaras, Talina estaba en maquillaje a punto de salir al aire cuando sonó su teléfono. Era el Pirru. Lo único que entendió fue paro cardíaco, pero lo que el Pirru hizo después de colgar ese teléfono es lo que nadie ha contado del todo y eso es exactamente lo que viene ahora.

México tardó horas en procesar lo que había pasado. Las líneas de Televisa colapsaron, los programas cortaron su programación. El presidente Vicente Fox mandó sus condolencias. Italina Fernández, que había llegado corriendo al hospital con el maquillaje del programa todavía puesto, se encontró frente al cuerpo de su hija con un silencio que describió años después como el más pesado de toda su vida.

Años después, en 2016, Talina dijo algo que pocas madres se atreven a decir en voz alta. dijo, “El dolor de una madre se vive con la sorpresa de por qué a mí no me acaba de dar un infarto. ¿Por qué no me morí yo también? Eso es lo primero que te sorprende.” Una madre que en el momento de perder a su hija lo primero que sintió fue asombro de seguir viva y sin embargo siguió porque tenía tres nietos que quedaban solos.

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