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MARCO FABIÁN: CONFESÓ Lo Que Hizo Que Mataran A Su Hermano

¿Por qué grababa Marco Fabián a los 19 años? escenas íntimas con mujeres que no eran su pareja. Lo vamos a saber, te lo prometo. Por ahora basta decir que tenía dos celulares, uno público donde guardaba contactos de patrocinadores, fotos con la familia y mensajes de su novia oficial de ese momento, la actriz Ana Becoa y otro privado que cargaba en el bolsillo interior de las chamarras de los hoteles, donde guardaba 47 archivos de video que no se podían enseñar.

Esos 47 archivos escondidos en una carpeta nombrada trabajo iban a salir a la luz 3 años después en las manos equivocadas, en el momento equivocado. Y la persona que los iba a usar como arma no iba a ir contra Marco, iba a ir contra Jonathan. Pero antes de llegar a eso, Marco Fabián siguió creciendo en la cancha como nadie había crecido en Chivas en años.

15 goles en su segunda temporada como titular. llamado a la selección absoluta a los 21 años, convocado a la Copa América de 2011 en Argentina y Ecuador y aquí es donde todo cambia. 17 de junio de 2011, Hotel Hilton Colón de Quito, Ecuador. La selección mexicana sub-22 se concentra para la fase de grupos de la Copa América.

Marco Fabián tiene 21 años, es el más joven del grupo y esa noche, sin que el cuerpo técnico del tri lo supiera, ocho jugadores de la selección bajaron por una escalera de servicio del hotel a las 11:40 de la noche y subieron a la habitación 608. En esa habitación esperaban cuatro mujeres, tres venezolanas, una colombiana.

Habían sido contratadas por un intermediario local. El precio fue de $2,000 en efectivo por las cuatro, pagado en partes iguales entre los ocho jugadores. La fiesta duró 4 horas. La policía del hotel detectó el movimiento a las 3:20 de la madrugada y dio aviso al cuerpo técnico. El cuerpo técnico actuó rápido.

Marco Fabián y los otros siete jugadores fueron despertados, retirados de la concentración, expulsados de la selección y enviados de regreso a México al día siguiente. Eso es lo que el público supo. Eso es lo que Televisa, ESPN, el Universal, Record, Excelsior y Medio Tiempo publicaron en sus portadas durante una semana la fiesta, las sexo servidoras, la vergüenza nacional, la suspensión de 6 meses, la multa de 50,000 pesos.

Pero lo que el público no supo, lo que ninguna cámara de seguridad del Hilton Colón registró, lo que ningún periodista mexicano se atrevió a publicar. durante 15 años. Fue otra cosa que pasó en esa habitación. 608. Marco Fabián grabó. Marco Fabián sacó el celular privado que cargaba en el bolsillo interior de la chamarra.

lo colocó encima del mueble del televisor con la cámara apuntando hacia la cama y grabó 47 minutos seguidos de lo que pasó en esa habitación esa noche. Y en esos 47 minutos no solo aparecieron las cuatro mujeres contratadas, no solo aparecieron los otros siete compañeros de selección de marco, apareció también una persona más que no formaba parte de la lista oficial de la habitación y que no debería estar ahí.

Esa persona, esa novena persona del video iba a aparecer también tres semanas después en una zanja de la salida sur de Guadalajara, parada a 3 m del cuerpo de Jonathan Fabián. Y nadie iba a entender la conexión hasta 4 años después, cuando el padre de Marco abriera en silencio un sobre que había estado guardando en el cajón inferior de su escritorio desde la noche en que identificó el cuerpo de su hijo menor.

Aquí aparece el segundo caramelo de esta historia. Porque cuando Marco Antonio padre llegó al servicio forense de Guadalajara la madrugada del 27 de julio de 2011, a identificar el cuerpo de su hijo Jonathan, el perito le entregó una bolsa de plástico con las pertenencias del muchacho.

Adentro de la bolsa había cuatro cosas: la cadena de plata con la Virgen pequeña ensangrentada, el reloj de Jonathan, un reloj casio negro parado a las 2:47 de la madrugada. las llaves de la casa familiar y una sola cosa más, algo que el perito no debería haberle entregado al padre, algo que tenía que haber quedado dentro del expediente del caso, un papel doblado en cuatro manchado de sangre en una esquina escrito a mano con tinta negra.

El perito, un hombre de apellido Cervantes, le dijo a Marco Antonio, padre en voz baja una sola frase antes de entregarle la bolsa. Una frase que Marco Antonio padre nunca le contó ni a su esposa ni a su hijo Marco, hasta que 4 años después se la confesó a un sacerdote en el confesionario de la catedral de Guadalajara.

Señor Fabián, esto que está adentro yo no se lo di, yo nunca se lo di. Pero usted necesita verlo antes de que esto se cierre. No. Marco Antonio padre tomó la bolsa, firmó el acta de identificación, salió del servicio forense a las 4:10 de la madrugada, manejó hasta su casa y a las 4:35, sentado en el escritorio de su estudio, abrió el papel doblado en cuatro.

Lo que leyó en ese papel iba a destruir a Marco Antonio padre por dentro durante el resto de su vida, porque en ese papel no estaba escrito el nombre del asesino de su hijo Jonathan. En ese papel estaba escrito otro nombre y ese nombre era de la única persona que Marco Antonio padre creía conocer de verdad.

El papel decía escrito con letra apresurada, casi de niño, una sola línea de 14 palabras. Esto es por tu hermano Marco y por lo que él grabó en Quito. Esa fue la verdadera razón por la que Jonathan Fabián, de 23 años, fue sacado de su casa la noche del 26 de julio de 2011 por personas que él conocía. Esa fue la verdadera razón por la que terminó tirado en una zanja, sin reloj, sin llaves, sin chamarra, solo con la cadena de la Virgen pequeña que su abuela le había regalado a los 9 años.

Jonathan no murió por algo que él hizo. Murió por algo que su hermano había grabado en una habitación de hotel en Ecuador cuatro semanas antes. Pero esto, aunque suene a explicación completa, no es ni la mitad de lo que pasó. Porque la pregunta verdadera de esta historia se aleja bastante de quién mató a Jonathan. La pregunta verdadera está en otra parte y va a abrirse en los próximos minutos.

¿Cómo llegaron los 47 minutos de video que Marco Fabián grabó en Quito en su celular privado a las manos de las personas que terminaron matando a su hermano menor 4o semanas después? Marco Fabián jamás le mostró ese video a nadie, nunca lo subió a la nube, nunca lo respaldó en otro dispositivo, nunca lo compartió por mensaje, lo guardó en una carpeta llamada trabajo, protegida con clave dentro del celular privado que cargaba en el bolsillo interior de la chamarra y ese celular nunca salió de su posesión. Eso fue lo que Marco le juró a

la Fiscalía de Jalisco cuando lo interrogaron en agosto de 2011. Eso fue lo que Marco le juró a su padre tres semanas después de enterrar a Jonathan. Eso fue lo que Marco le juró a los periodistas de El Universal cuando se le preguntó por los rumores que circulaban en Guadalajara. Pero lo que Marco no contó ni a la fiscalía, ni a su padre, ni a los periodistas fue que en Quito, esa misma noche del 17 de junio, mientras la fiesta seguía adelante en la habitación 608, Marco Fabián salió tres veces de la habitación, tres veces, para

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