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Los OSCUROS SECRETOS de la DUQUESA de ALBA. la MUJER con más TÍTULOS y una VIDA CAÓTICA

El Palacio de Montus, Monterrey, en Salamanca, ejemplo sobresaliente del Renacimiento español. Era una infancia de dimensiones imposibles para la comprensión ordinaria, más palacios que habitaciones en los que la mayoría de los españoles de su generación crecían. La educación de Cayetana fue la de las aristócratas europeas de su tiempo.

Institutriz privada, idiomas, música, París, Londres. Hablaba francés e inglés con fluidez. sabía comportarse en los contextos donde el protocolo era obligatorio y al mismo tiempo desarrolló desde muy joven una segunda educación completamente diferente, la de Sevilla y el flamenco, la de los gitanos del sacromonte de Granada, la de las peñas y las fiestas donde la gente bailaba sin que nadie mirara el reloj.

Eran dos mundos que en teoría no debían coexistir en la misma persona y en Cayetana coexistían sin aparente contradicción, lo que era en sí mismo una declaración de principios. Yo elijo lo que me gusta, no lo que mi clase supone que debo elegir. El 12 de octubre de 1947, Cayetana de Alba se casó con Luis Martínez de Irujo y Artazcoz en la catedral de Sevilla.

La boda fue descrita por la prensa española e internacional como la boda más cara del mundo. Más de 2,500 invitados. una ceremonia en la que participaron aristócratas de toda Europa. Telegrama de bendición del Papa Pío XI y la única vez en la historia moderna en que se había celebrado una boda en ese espacio sagrado de la catedral hispalense que solo había acogido un enlace anterior en toda su historia.

Luis era hijo de los duques de Sotomayor y era exactamente el tipo de marido que la sociedad española de 1947 esperaba que una duquesa eligiera. Bien nacido, bien educado, sin escándalos y sin una sola nota discordante en su historial. Era también, según todas las personas que los conocieron, alguien que amaba genuinamente a Cayetana y con quien vivió 25 años, que los dos describieron como felices.

De ese matrimonio nacieron los seis hijos de Cayetana, Carlos en 1948, que heredaría el ducado y que es hoy el 19o duque de Alba. Alfonso en 1950, Jacobo en 1954, Fernando en 1959, Cayetano en 1963 y Eugenia en 1968. seis hijos en 21 años de matrimonio, lo que significa que Cayetana pasó una parte muy significativa de sus mejores años entre embarazos, partos y lactancias, sin que eso la impidiera mantener la vida social, cultural y política que el apellido y el carácter requerían.

era madre con la misma intensidad con que era duquesa, lo que en la España de la posguerra era ya de por sí extraordinario. La colección de arte que Cayetana heredó, administró y en algunos casos acrecentó durante su vida es una de las razones por las que la casa de Alba ocupa un lugar singular en la historia cultural de España que no tiene equivalente en ninguna otra familia privada.

El palacio de Liria en Madrid con sus más de 3,500 m² distribuidos en cerca de 200 habitaciones, custodia más de 350 pinturas, 52 tapices y obras de Velázquez, Rubens, Titiano, El Greco, Goya, Zurbarán, Murillo, Rembrand, Picasso, Miró y Shagal. En su biblioteca se encuentran los diarios de viaje de Cristóbal Colón con 24 autógrafos del navegante, el testamento de Fernando el Católico, las capitulaciones matrimoniales de Juana de Castilla y Felipe el Hermoso, la primera Biblia traducida al castellano que data de 1430 y se salvó de la Inquisición y la

edición Príncipe del Quijote era el tipo de patrimonio que los estados nacionales custodian en sus museos nacionales y que la casa de Alba tenía en propiedad privada desde antes de que existieran los museos nacionales. El palacio de Liria tuvo que ser reconstruido después de la guerra civil española que lo dejó en ruinas.

Los bombardeos republicanos de Madrid en los años del conflicto destruyeron buena parte del edificio. Cayetana, que heredó el ducado en 1955, tras la muerte de su padre, asumió personalmente la dirección de la reconstrucción con los recursos de la casa de Alba. La reinauguración oficial se produjo el 13 de junio de 1956. Era el primer gran proyecto de la duquesa y también la primera demostración de que Cayetana entendía el patrimonio que administraba, no como un activo económico, sino como una obligación histórica.

Esos palacios, esas obras de arte, esos documentos existían antes que ella y debían existir después. Su papel era custodiarlos con la misma seriedad que sus antecesores los habían acumulado. Luis Martínez de Irujo murió en 1972 a causa de la leucemia. Cayetana tenía 46 años. El marido con quien había construido una vida ordenada y amorosa durante 25 años desapareció con la rapidez que tiene la enfermedad cuando decide que ha llegado el momento.

Y la cayetana que emergió del duelo no era exactamente la misma que había entrado en él. Algo en esa pérdida la liberó de la necesidad de seguir los códigos de la clase que la había formado. No de manera inmediata ni de manera dramática. Pero la siguiente decisión que tomó en materia sentimental lo demostraría de manera que toda España hablaría de ello durante años.

En 1978, 6 años después de enviudar, Cayetana de Alba se casó por segunda vez. Su segundo marido era Jesús Aguirre y Ortiz de Zárate, sacerdote jesuita laicizado, hijo de madre soltera, doctor en teología, intelectual de primera línea y 11 años más joven que ella. La sociedad española, de finales de los 70, todavía en el proceso de procesar la transición democrática, no estaba completamente preparada para una duquesa que se casaba con un escura de madre soltera.

Los hijos de Cayetana, según las crónicas de la época, expresaron su sorpresa con la frase que quedó para la historia. Mamá se va a case con un cura. Qué fuerte. A la boda no pudieron asistir los Reyes de España, Juan Carlos I y la reina Sofía. que eran amigos cercanos de Cayetana, porque el protocolo de la casa real vedaba la asistencia de los monarcas a segundas bodas.

Cayetana respondió a todas las críticas con la claridad que la definía. Hay gente que no me perdona, que me haya casado con un hombre inteligente, pero somos muy felices juntos. No necesitamos a nadie más. Era una respuesta que decía dos cosas al mismo tiempo, que eligió a Jesús Aguirre porque era extraordinariamente inteligente, no a pesar de su origen, y que la opinión del mundo sobre sus decisiones personales le importaba lo mismo que le habría importado a ella, opinar sobre las decisiones de los demás. El matrimonio con Jesús Aguirre

duró 23 años hasta la muerte de él en mayo de 2001 por una embolia pulmonar. Fue, según todos los testimonios disponibles, una relación intelectualmente estimulante y afectivamente sólida. Jesús Aguirre llegó a ser director general del libro en el gobierno de Felipe González y luego director de la Fundación Juan March.

era el tipo de segundo matrimonio que rompe todos los esquemas de lo que se supone que debe ser un segundo matrimonio, más rico en conversación y más libre de convenciones que el primero. La pasión de Cayetana de Alba por el flamenco es uno de los elementos de su carácter que resulta imposible de disociar del resto de su persona. No era el interés de quien aprecia el flamenco desde la distancia estética de quien lo considera una expresión cultural valiosa.

Era el amor físico inmediato y sin mediación de alguien que desde niña sintió en el flamenco algo que ninguna otra expresión artística le daba. Iba a los tablaos y a las fiestas privadas. Era amiga de Lola Flores, con quien acudía a fiestas flamencas y fue madrina de bautizo del único hijo varón de la faraona. En 1961, cuando la nobleza española de su generación escuchaba zarzuela en el teatro de la zarzuela, Cayetana escuchaba flamenco en sitios donde nadie de su clase iba.

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