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La ESPELUZNANTE HISTORIA DE JULIÁN FIGUEROA | Hijo de JOAN SEBASTIAN y MARIBEL GUARDIA

La ruptura llegó de la manera más pública y más cruel que uno puede imaginar. Y esto es algo que muchos ya conocen, pero que hay que contarlo completo para entender el impacto que tuvo en Julián. Era una noche normal en casa. Maribel y Joan estaban viendo la televisión juntos. El programa Ventaneando estaba en el aire.

Y de pronto, Juan José Origel, el conductor, que en ese entonces era la voz más temida del chisme televisivo, reportó en vivo y en directo que había visto a Juan Sebastian la noche anterior bailando pegado a una actriz joven en una discoteca. Toda la noche muy juntos, sin disimulo. La actriz se llamaba Arlet Terán. Tenía 19 años.

Estaba trabajando en la misma telenovela que protagonizaban Joan y Maribel juntos, tú y yo. Era parte del elenco, alguien que Maribel veía en el set todos los días. Maribel volteó a ver a Joan y Joan le dijo que era mentira, que todo era un chisme, que cómo podía creerle a la televisión antes que a él. con esa cara tan tranquila que tienen los hombres, que llevan mucho tiempo mintiendo.

Pero Joan había llegado a casa esa noche a las 7 de la mañana y Maribel había estado despierta toda la noche esperándolo, viendo el reloj, preguntándose, imaginando. Y cuando por fin llegó con esa historia de que era todo mentira, con esa cara de nada, algo dentro de Maribel Guardia se quebró para siempre. No hizo escándalo, no lloró frente a él, no le gritó, no le reclamó con drama.

Maribel no es tipo de mujer. Fue a la recámara, sacó una maleta, la llenó con la ropa de Joan Sebastian, la cerró, la puso en la puerta y le dijo que se fuera. Y él se fue. Años después, Maribel habló de eso con una honestidad que dejó sin palabras a todos los que la escucharon, que Joan le dijo hasta el último minuto de su vida que no era verdad, que hasta el final se lo negó, pero que obviamente era verdad.

Y también dijo algo que resume quién era Joan Sebastian con las mujeres que le encantaban, que tenía fascinación por las mujeres, que fue terrible hasta el último momento. Julián tenía pocos meses de nacido cuando todo eso pasó. No tiene recuerdos conscientes de esa ruptura. Pero los niños absorben todo, aunque no lo recuerden.

Absorben la tensión, el dolor, el vacío de alguien que ya no está en casa. Y ese vacío fue la primera cosa grande que Julián Figueroa tuvo que aprender a cargar. Crecer sin que tus padres estén juntos ya es difícil para cualquier niño. Pero crecer siendo el hijo de dos personas que eran portada de todas las revistas, que cada cosa que hacían era noticia, con fotógrafos esperando afuera de la escuela, con los compañeros haciéndote preguntas que un niño no debería tener que responder.

Eso es otro nivel de complicado. Y sin embargo, los que conocieron a Julián de pequeño coinciden en algo. Era un niño con una sensibilidad extraordinaria. Lloraba con las canciones tristes. Le gustaba dibujar. Observaba las cosas con una atención que hacía que los adultos se miraran entre sí con cara de asombro, como si ese chamaco estuviera captando más del mundo de lo que le correspondía a su edad.

Con su mamá, Julián tenía estabilidad. Maribel Guardia es una mujer que, aunque su vida entera sea un espectáculo, en lo que se refiere a su hijo, fue siempre una roca. lo llevaba a la escuela, lo ayudaba con las tareas, estaba presente en cada cosa importante, le daba la estructura que los niños necesitan para sentirse seguros y lo amaba con una intensidad que a veces era tan grande que se convertía en un peso también.

Pero eso vendría después con su papá. En cambio, el mundo era completamente distinto. Joan Sebastian vivía en sus ranchos, rodeado de caballos, de jaripeos, de música norteña, de gente que lo idolatraba, de una vida que tenía más de película de aventuras que de vida real. Cuando Julián iba a visitarlo, entraba a ese universo y todo cambiaba.

los sombreros, las botas, el olor a tierra y a caballo, los peones que saludaban al niño con reverencia porque era hijo del patrón. Y Julián adoraba eso, adoraba a su papá con esa intensidad que solo tienen los hijos que ven a sus padres. Ese amor mezclado con hambre de atención que nunca termina de saciarse porque nunca hay suficiente tiempo.

Que cuando el papá llega todo se ilumina y cuando se va se queda un hueco que no llena nada más. Joan Sebastian quería a sus hijos, eso nadie lo puede negar. Pero Joan Sebastian era el tipo de hombre que no podía quedarse quieto ni para querer. Siempre había un concierto nuevo, un rancho que atender, una canción que terminar, una mujer que lo esperaba en algún lugar.

tenía ocho hijos de cinco madres diferentes, ocho hijos que competían por la atención de un hombre que nunca tuvo suficiente atención para repartir. Y Julián aprendió lo que aprenden todos los hijos de hombres así, a esperar, a no pedir demasiado para no recibir un no, a guardar las preguntas más difíciles para otro momento que muchas veces nunca llegaba.

Lo que muy poca gente sabe es que Julián también creció sabiendo cosas de su familia que ningún niño debería saber, porque Joan Sebastian no era solo un cantante famoso, era un hombre que, según testimonios que salieron años después en juicios y en libros, habría tenido contacto con personas muy peligrosas, personas del tipo que no aparecen en los créditos de los discos.

En 2021, la periodista Anabel Hernández publicó en su libro un capítulo que sacudió al mundo del regional mexicano. Según testimonios recabados para esa investigación, la finca de Joan Sebastian en Juliantla habría sido sede de reuniones entre figuras del crimen organizado. Arturo Beltrán Leiva, el Chapo Guzmán, el Mayo Zambada, la Barbie, nombres que en México no se pronuncian a la ligera.

Y en el juicio contra García Luna, en 2023, un testigo llamado Sergio Villarreal Barragán, conocido como el Grande, declaró bajo juramento que Joan Sebastian había amenizado una fiesta después de una reunión entre García Luna y los Beltrán Leiva. La familia siempre lo negó. Joan Sebastian en vida lo negó con furia, que era el cantautor más premiado de los Gramy, que llevaba 30 años de carrera, que cómo se atrevían a relacionarlo con eso.

Y no hay fotos, no hay videos, no hay prueba física de ningún tipo, son testimonios, versiones. Pero el hermano de Joan Sebastián, Federico Figueroa, si fue señalado con nombre y apellido. En 2014 aparecieron narcomantas en Guerrero informando que Federico Figueroa quedaba al frente de Guerreros Unidos y fue acusado por distintas instancias de tener relación con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotsinapa.

Eso no es un rumor, eso está en registros públicos. ¿Qué sabía Julián de todo eso? ¿Qué escuchó en esa familia, en esos ranchos, en esas reuniones que los niños supuestamente no debían presenciar? es menor que numeral uno, sin conumeral es mayor que no lo sabemos y nunca lo sabremos. Pero es parte del contexto de la vida de ese niño que creció entre dos mundos y que cargó más de lo que nadie supo ver a tiempo.

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