Va a grabar un álbum completamente en inglés para el mercado americano, con productores americanos, con canciones pensadas para conquistar ese país. Se llama 1100 Bell Airpl. El nombre no es casualidad, es la dirección de su casa en Los Ángeles, una casa que había pertenecido a Quincy Jones, una casa en el corazón de la industria musical americana.
Julio está diciendo, “Estoy aquí y vengo a quedarme.” Pero hay un problema, un problema enorme. ¿Qué canciones va a cantar? Porque Julio necesita algo más que buenas canciones. Necesita la canción, la que rompa la barrera, la que haga que América lo escuche de verdad. Y entonces entra en escena un hombre, Albert Hammond, compositor, productor, el hombre detrás de éxitos como The Air That I Breathe o It Never Rins in Southern California.
Hamon va a producir algunas canciones del álbum y mientras trabaja con Julio piensa, “Necesito encontrarle algo especial.” Así que busca, revisa su catálogo, sus canciones, las que ha escrito, las que ha grabado, las que nunca fueron hits y encuentra una de 1975 escrita con H.
David, uno de los letristas más grandes de América. una balada sobre los amores del pasado, sobre todas esas mujeres que pasaron por tu vida y te ayudaron a crecer, a ser quien eres. Se llama To All the Girls I’ve Loved Before. Hamon la había grabado en su álbum 99 miles from LA, casi 10 años antes.
No fue un éxito, apenas se escuchó. Bobby Vinton también la grabó. Tampoco pasó nada. Esa canción llevaba años durmiendo, esperando. Y ahora Hamon piensa, “Esta es perfecta para Julio, pero hay algo que Hamon sabe, algo que Julio no sabe. Esa canción no se escribió para él, ni para Hamon, ni para Bobby Vinton, se escribió para Frank Sinatra.
A principios de los 70, Hamon y H. David compusieron esa balada pensando en Sinatra. era perfecta para él. Un hombre maduro mirando atrás, recordando a todas las mujeres que amó. Agradeciéndoles le presentaron la canción a Sinatra y Sinatra dijo, “No, no le interesaba. No la quería.
” Rechazada, Hamond, decepcionado, decidió grabarla él mismo. 1975, su álbum y ahí quedó. Ahora, en 1983, Hamond mira a Julio Iglesias y piensa, “Quizás esta canción tenía que esperar. Quizás no era para Sinatra, quizás era para él.” Así que un día Hamon llega al estudio con su guitarra, se sienta frente a Julio y le dice, “Tengo una canción nueva que escribí, creo que es perfecta para ti.
” Y se la canta Julio. Escucha y se enamora de la canción. Es perfecta, dice Julio. Quiero grabarla. Hamon sonríe porque le acaba de mentir a Julio Iglesias. Esa canción no es nueva, tiene 11 años, pero Hamon sabe algo que funciona en este negocio. A veces una canción necesita encontrar a la persona correcta en el momento correcto y este es momento.
Pero hay algo más, algo que va a hacer que esta canción sea aún más especial. Hamond le dice a Julio, “¿Y si la haces en dueto?” Julio lo mira. ¿Con quién? Hamon sonríe. Ya veremos. Y antes de seguir quiero pedirte algo. Este canal existe gracias a ti porque te gusta conocer estas historias. Así que cuéntame, ¿qué cantante te gustaría que trajera? ¿Hay algún artista que te fascine y quieras saber más de sus canciones? Déjamelo en los comentarios.
Cada sugerencia cuenta y las leo todas. Mientras tanto, a miles de kilómetros de Los Ángeles en Londres, un hombre y su esposa están en su hotel. El hombre es mayor, curtido, con el pelo largo recogido en trenzas. Lleva años en la carretera. Es una leyenda del country americano. Se llama Willy Nelson. Y esa noche, mientras está en su habitación, enciende la radio y escucha algo que le llama la atención, una voz suave, elegante, cantando en un idioma que no es inglés.
¿Quién es?, le pregunta a su esposa Cony. Coni, escucha. No sé, pero suena bien. Willy sigue escuchando. Hay algo en esa voz, algo cálido, honesto. Cuando termina la canción, el locutor dice el nombre del artista, Julio Iglesias. Willy lo repite. Julio Iglesias. Me gusta, dice Willy. Me gusta su voz.
Coni lo mira y entonces dice algo que va a cambiar todo. Deberías grabar algo con él. Willy se ríe. ¿Tú crees? Sí, creo que sería interesante. Willy se queda pensando, ¿por qué no ha grabado con todo tipo de artistas, jazz, rock, pop, ¿por qué no con un cantante español? Así que Willy le dice a su manager, averigua quién es ese Julio Iglesias.
Me gustaría hacer algo con él. El manager hace algunas llamadas y lo que descubre lo deja sin palabras. Julio Iglesias no es solo un cantante español, es en ese momento el artista que más discos vende en el mundo, más que Michael Jackson, más que Madona, más que cualquiera. Willy cuando se entera se ríe.
No tenía ni idea, porque esa es la ironía. En Estados Unidos, Willy Nelson es una leyenda, todo el mundo lo conoce, pero Julio Iglesias, Julio es invisible. Y eso es exactamente lo que Julio quiere cambiar. Las llamadas van y vienen, los managers hablan y finalmente se hace la conexión.
Albert Hamon, que está produciendo el álbum de Julio, recibe la noticia. Willy Nelson quiere grabar con Julio. Hamon casi no lo puede creer. Willy Nelson, una de las voces más icónicas del country americano. Y entonces Hamon piensa en esa canción. To all the girls I’ve loved before. Es perfecta. Un dueto.
Julio y Willy, Latino y Country, Europa y América. En papel no tiene sentido. Son dos mundos completamente diferentes, pero Hamond tiene una corazonada. A veces lo que no tiene sentido en papel funciona en la vida real. Le propone la idea a Julio. Julio dice que sí. Le propone la idea a Willy.
Willy dice que sí. Ahora solo falta grabarla. Y aquí viene algo que mucha gente no sabe, algo que hace esta historia aún más increíble. Willy Nelson no tenía ni idea de cómo era la canción. Hamond tiene que enseñársela, literalmente sentarse con Willy con una guitarra y cantarle la canción, nota por nota, palabra por palabra.
Y Willy, humilde, paciente, aprende. Hamon después diría, “Willy es un hombre increíble, tan humilde, tan generoso. Fue un honor trabajar con él. Fijan fecha de grabación. Austin, Texas, el estudio de Willy Nelson. Julio viaja desde Los Ángeles. Willy está en casa. Se encuentran dos hombres, dos mundos, dos leyendas y graban.
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¿Sabes cuánto tardaron en grabar la pista vocal? 2 horas. 2 horas. No días. No semanas. 2 horas. Porque cuando dos profesionales de ese nivel se juntan, cuando la canción es buena, cuando la química funciona, no se necesita más. Julio canta su parte, Willy canta la suya. Se miran, sonríen, esto funciona.
Julio se lleva la cinta a los ángeles porque hay algo que tiene que hacer. Su inglés es bueno, pero no perfecto y esta canción tiene que ser perfecta. Así que trabaja, escucha la grabación una y otra vez, practica la pronunciación, corrige, afina, porque Julio sabe que esta es su oportunidad, la canción que puede abrirle las puertas de América. no puede fallar.
Y cuando la canción está lista, cuando el álbum 1100 Bir Place está terminado, algo sucede, algo que nadie esperaba. El presidente de TB S Records, Walter Jetnikov, le manda un telegrama a Albert Hamon y el telegrama dice, “¿Qué estás haciendo arruinando a mi Playboy europeo con este cowboy? Léelo otra vez. Jetnikov está furioso.

Piensa que Hamon ha cometido un error. Que mezclar a Julio con Willy Nelson es un desastre. Mi Playboy europeo con este cowboy es condescendiente, es elitista, es todo lo que está mal con la industria. Pero Hamon confía y Julio confía. Y Willy, Willy simplemente hace lo que siempre ha hecho. Cantar.
10 de agosto de 1984 se lanza el álbum 100 B Airpl To All the Girls I’ve Loved Before sale como primer single. ¿Qué pasa? La canción explota. No poco a poco, no gradualmente explota. entra en el Billboard Hot 100 y empieza a subir y subir y subir. Llega al puesto número cinco en el Billboard Hot 100, Julio Iglesias, un cantante español en el top cinco de Estados Unidos.
Pero eso no es todo. En la lista de country, la canción llega al número uno. Número uno. Y en Canadá también número uno. La canción se vende como pan caliente. 3 millones de copias solo en Estados Unidos. 3 millones. Y el álbum, el álbum vende 4 millones de copias en Estados Unidos. Julio Iglesias acaba de hacer lo imposible.
ha conquistado Estados Unidos. Y no solo eso, en 1984, la Academia de Música Country nombra a Julio Iglesias y Willy Nelson, dúo del año. Julio Iglesias en la Academia de Música Country, un español en el corazón del country americano. ¿Entiendes la magnitud de esto? Esto no había pasado nunca y no ha vuelto a pasar.
Julio recibe llamadas, ofertas, invitaciones y entonces llega una invitación especial, la Casa Blanca. El presidente Ronald Rean está organizando una cena de estado para el presidente francés Franis Mitrand, 22 de marzo de 1984. Y quieren que Julio Iglesias cante en la Casa Blanca, en el salón este para dos presidentes. Julio acepta.
Esa noche Julio sube al escenario en la Casa Blanca frente a Rigan, frente a Mitrand, frente a la élite política de dos países y canta. No canta to all the girls I’ve loved before,” canta otras canciones, pero su presencia allí dice todo. Julio Iglesias ya no es un cantante extranjero intentando entrar.
Es un artista americano con todas las letras. Y lo curioso es que mientras todo esto pasa, Frank Sinatra está viendo Sinatra, el hombre que rechazó esa canción, el hombre que dijo, “No, ¿qué habrá pensado? Nunca lo sabremos.” Sinatra nunca habló públicamente sobre ello, pero hay un detalle.
Un detalle que a mí me parece fascinante. En los años 80, Sinatra y Willy Nelson se hicieron amigos. Actuaron juntos. Hicieron anuncios de televisión juntos para la NASA. Y en 1984, en un concierto en el Golden Nugget Casino de Las Vegas, Frank Sinatra abrió para Willy Nelson. Frank Sinatra, la leyenda, abriendo para Willy.
No sé si fue una casualidad o si fue Sinatra, reconociendo a su manera que Willy había hecho algo que él no hizo, triunfar con esa canción. Pero la historia no termina ahí porque ese mismo año 1984, Julio firma el contrato publicitario más grande de la historia hasta ese momento. Coca-Cola. Coca-Cola lo quiere como imagen mundial.
En el mismo momento en que Michael Jackson y Madonna son imagen de Pepsi, Julio Iglesias, al mismo nivel que Michael Jackson y Madonna. Eso es lo que acababa de lograr. Y entonces viene la gira. Julio se embarca en una gira mundial, 124 conciertos en 5 meses. Duerme en 89 camas diferentes.
Vuela más de 250 horas. Viaja a 90,000 km. Da 80 ruedas de prensa. Saluda a más de 800 periodistas. Firma miles de autógrafos en sus propias palabras escritas para la revista Hola. Nunca he gozado, ganado, sufrido, triunfado, viajado, perdido, vivido, reído, peleado, pensado, y amado, como haciendo este disco 11 Airpls.
Al fin mi arte y mi nombre se conocen en los Estados Unidos. Escúchalo otra vez, al fin, porque esa es la palabra clave, al fin. Julio llevaba años soñando con esto, años trabajando para esto y ahora por fin lo había logrado. Sus conciertos en Estados Unidos se agotan. Radio City Music Hall en Nueva York, Soldout.
Caesar Palace en Las Vegas, Soldout. La prensa americana lo ama. Lo llaman el nuevo Sinatra, el Kruner Latino, el galán del mundo. Y hay una anécdota que me parece increíble, una que dice todo sobre quién era Julio en ese momento. Mientras Julio grababa 11 Blace en Los Ángeles, en el estudio de al lado había otro artista grabando, Prince.
Sí, Prince grabando Purple Rain. Y en las pausas, Prince salía a jugar baloncesto en una cancha que había al lado del estudio. El manager de Julio tenía que sacarlo de la cabina de grabación para que descansara, porque Julio era obsesivo. Se quedaba horas y horas trabajando y lo sacaban a la cancha de baloncesto, donde estaba Prince.
Julio Iglesias, 1,85 m, delgadísimo, jugando baloncesto con Prince. Prince, mucho más bajo, pero mucho más ágil. Dos genios, dos álbumes históricos, una cancha de baloncesto. 1984 fue el año de Purple Rain y también fue el año de 1100 Bir Place. Dos discos que cambiaron la música y los dos se estaban haciendo al mismo tiempo en estudios vecinos.
¿No te parece increíble? Pero volvamos a la canción A to all the girls I’ve loved before. Porque hay algo en esa canción que va más allá de los números, más allá de las ventas, más allá del éxito. Hay algo humano. La letra habla de agradecer, de mirar atrás sin rencor, de reconocer que cada persona que pasó por tu vida te ayudó a ser quien eres.
To all the girls I’ve loved before. No hay amargura, no hay reproches, solo gratitud. Y cuando Julio y Willy la cantan, cuando sus voces se entrelazan, hay algo mágico, porque son dos hombres de mundos diferentes, con historias diferentes, con vidas diferentes, pero en esa canción se encuentran en algo universal, el amor, la memoria, la gratitud.
Y eso es lo que hace que la canción trascienda. No es solo una balada romántica, es una lección de vida. ¿Has mirado alguna vez atrás y has agradecido? No solo a los que se quedaron, también a los que se fueron, porque todos, absolutamente todos, te enseñaron algo. Esa es la belleza de To all the girls I’ve loved before.
Y quizás por eso conectó, porque en 1984, en un mundo de música bailable, de MTV, de videoclips locos, esa canción era humana, real, honesta y la gente lo sintió. El éxito de julio en Estados Unidos abrió puertas no solo para él, para otros artistas latinos. demostró que se podía, que un artista latino podía conquistar Estados Unidos sin renunciar a quién era.
Julio no se convirtió en americano, siguió siendo español, siguió siendo Julio, pero cantó en inglés, trabajó con productores americanos. Colaboró con Willy Nelson y funcionó. Porque el secreto no era dejar de ser quién eres, el secreto era encontrar la manera de conectar. y Julio lo encontró.
En 1988, Julio y Willy volvieron a grabar juntos. Spanish Iyes, otra canción, otro dueto, también fue un éxito. Llegó al puesto número ocho en las listas de country porque cuando algo funciona, cuando la química está ahí, no se va. Y la amistad entre Julio y Willy se mantuvo.
Dos hombres que en papel no tenían nada que ver, pero que se respetaban, se admiraban, porque la música hace eso, rompe barreras, une mundos y To All the Girls I’ve Loved Before es la prueba perfecta. Una canción escrita para Sinatra, rechazada por Sinatra, grabada por un español y un cowboy y convertida en un himno.

¿Quién lo habría imaginado? Hoy, más de 40 años después, 1100 Bir Place sigue siendo considerado uno de los discos más importantes de la música romántica internacional. Y to all the girls I’ve loved before sigue sonando en bodas, en caraoques, en momentos de nostalgia, porque hay canciones que no envejecen, que no caducan y esta es una de ellas.
Julio Iglesias demostró algo en 1984, algo que va más allá de la música. demostró que los sueños imposibles solo son imposibles hasta que alguien los hace realidad. Porque conquistar Estados Unidos siendo un artista latino, cantando en inglés con un dueto con Willy Nelson, eso era imposible hasta que Julio lo hizo y lo hizo con una canción que Frank Sinatra había rechazado.
A veces pienso en eso, en cómo las cosas que otros descartan pueden convertirse en tu mayor triunfo, en cómo el no de alguien puede ser tu sí, en cómo lo que parece un final puede ser un principio, porque esa canción no murió cuando Sinatra la rechazó. Solo estaba esperando, esperando a Julio, esperando a Willy, esperando su momento.
Y cuando llegó ese momento, conquistó el mundo. Julio Iglesias nos enseñó algo en 1984, que a veces el rechazo de otro puede convertirse en tu mayor oportunidad. Frank Sinatra dijo no a una canción y esa canción conquistó América. No con él, con Julio. Porque el éxito no siempre llega cuando todos dicen sí.
A veces llega cuando tú dices sí y nadie más lo vio venir. Julio conquistó Estados Unidos, vendió millones de discos, actuó en la Casa Blanca, se convirtió en el primer artista latino en triunfar así en territorio americano. Todo gracias a una canción que otro rechazó. Pero hubo otra canción.
Una que Julio sí rechazó, una canción que lo hizo famoso en Europa, que llegó al número uno, que grabó en cinco idiomas y después de cantarla una vez la prohibió para siempre. Nunca más volvió a pronunciar su nombre. ¿Por qué un artista entierra la canción que lo hizo famoso? Esa historia también la tienes en nuestro canal, porque la música siempre tiene una historia.
Y las mejores historias son las que nadie te ha contado.