Tienes que dominar. Tienes que ganar tan claro que no haya duda.” Esa filosofía definió su carrera entera. Después de las olimpiadas, Floyd se volvió profesional. Octubre de 1996, primera pelea profesional. Ganó por knockout en el segundo round. Su segundo pelea, knockout en el primero.
Su tercera, knockout en el primero. Otra vez Floyd arrasaba. No solo ganaba, dominaba, humillaba. Yo no peleo para ganar, decía. Peleo para que no haya duda de quién es el mejor. Entre 1996 y 2000, Floyd peleó 18 veces. Ganó las 18, pero no ganaba dinero. No dinero real. Los promotores se quedaban con la mayoría.
Top Rank. La promotora de Bob Arum le pagaba migajas. Yo peleaba por ,000, dijo Floyd. llenaba arenas, vendía pay-perviews y me pagaban 50.000. Floyd vivía bien, mejor que antes, pero no era rico. Tenía un departamento, un coche, ropa decente, pero nada extravagante y eso lo volvía loco.
Yo veía a otros boxeadores con mansiones, con Ferraris, y yo me preguntaba por qué ellos sí y yo no. La respuesta era simple. Ellos controlaban su dinero, Floyd no. En 2000, Floyd tomó la decisión más importante de su carrera. Demandó a Top Rank por incumplimiento de contrato, por robo, por explotación. Bob Arum me estaba robando dijo Floyd y yo no iba a permitirlo más.
La demanda duró 2 años. Al final Floyd ganó, se liberó del contrato y fundó su propia promotora. Mayweather Promotions. A partir de ahora yo controlo mi carrera, yo controlo mi dinero, nadie más. Esa decisión lo convirtió en el boxeador más rico de la Athos historia. Pero mientras Floyd construía su imperio, su vida personal se estaba desmoronando.
En 1998, Floyd conoció a Jos Vegas, bella, inteligente, con dos hijos de una relación anterior. Floyd se enamoró o lo más cercano al amor que Floyd podía sentir. “Yo sí era diferente”, dijo un amigo de Floyd. No estaba con él por el dinero, realmente lo quería. Tuvieron tres hijos juntos, Corun y Jana y Son.
Floyd compraba casas, coches, les daba todo. Pero había un problema, un problema que Floyd nunca superó. Floyd no sabía cómo amar, solo sabía cómo controlar. Floyd era controlador, dijo Josy años después en una entrevista. Quería saber dónde estaba todo el tiempo, con quién hablaba, qué hacía. Las peleas empezaron, gritos, acusaciones, celos. Y entonces Floyd cruzó la línea.
Esta es la primera revelación que te prometí al principio, la relación con su padre y el trauma que nunca superó. En 2001, Floyd ganó su primer título mundial, peso super pluma, contra Genaro Hernández, knockout, técnico en el octavo round, campeón del mundo a los 24 años.
Después de la pelea, Floyd buscó a su padre entre la multitud. Floyd, señor, estaba ahí en la esquina opuesta entrenando al otro peleador. Su propio padre había entrenado al rival de Floyd. ¿Por qué hiciste eso? Le preguntó Floyd después. Porque necesitaba el dinero. Y tú no me lo dabas. Floyd lo miró sin palabras y se fue.
Ese día entendí que mi padre solo me ve como dinero dijo Floyd. No como hijo, como dinero. Pero Floyd hizo algo extraño, algo que nadie entendió. Dos años después, en 2003, contrató a su padre como entrenador. Despidió a Roger y contrató a Floyd Senor. ¿Por qué? Le preguntaron todos. Porque es mi padre, respondió Floyd, y necesito demostrarle que soy mejor que él.
La relación entre Floyd y su padre como entrenador fue tóxica. Peleas constantes, insultos, humillaciones públicas. “Mi padre me dice que soy una mierda”, dijo Floyd en una entrevista, “que no soy nada sin él. ¿Y por qué lo aguantas? Porque quiero que vea que estoy bien sin él, que soy el mejor sin él.
” Pero eso no tenía sentido. Si quería estar sin él, ¿por qué lo contrataba? Un psicólogo que analizó la relación años después dijo, “Floyd está atrapado en un patrón de trauma. Busca la aprobación de su padre, pero su padre nunca se la va a dar y Floyd lo sabe, pero no puede parar.” En 2005, Floyd despidió a su padre otra vez y contrató a Roger otra vez.
En 2007 a Roger y contrató a su padre otra vez. En 2012 despidió a su padre para siempre, o eso dijo, “Ya no lo necesito. Ya demostré lo que tenía que demostrar.” Pero su padre sigue apareciendo en entrevistas, en eventos hablando de Floyd. “Yo lo hice”, dice Floyd, “Señor, sin mí, Floyd no sería nada.
” Y Floyd responde siempre responde, “Mi padre es un perdedor. Yo soy campeón, pero no puede dejarlo ir. No puede cortar el vínculo. Floyd odia a su padre, dijo un entrenador que trabajó con ambos, pero también lo necesita porque su padre es el único que lo conoce desde antes de la fama, desde antes del dinero. Y Floyd necesita esa conexión, aunque lo destruya.
Las mujeres, esta es la segunda revelación que te prometí al principio, las mujeres y la violencia que Floyd nunca admitió. Floyd Mayweather ha sido arrestado siete veces por violencia doméstica. Siete veces con tres mujeres diferentes. Jos Harris, Melissa Brim, Shantel Jackson, siete arrestos, cuatro condenas, una sentencia de cárcel de 6 meses.
Y Floyd sigue negándolo. Yo nunca le pegué a una mujer, dice. Nunca. Pero los reportes policiales cuentan otra historia. 2001. Primera vez. Jos Harris llamó a la policía. Dijo que Floyd la había golpeado. Puñetazos en la cara, patadas en el estómago. Floyd fue arrestado. Pasó una noche en la cárcel. Los cargos se retiraron. Y se retractó.
Estaba confundida. Dijo 2003. Segunda vez. Jos llamó otra vez. Floyd la había golpeado frente a sus hijos, la había amenazado, la había encerrado en el coche. Floyd fue arrestado otra vez. Esta vez fue a juicio. Se declaró culpable de dos cargos menores: violencia doméstica, sentencia, suspensión condicional, servicio comunitario.
Multa de ,000 para un tipo que ganaba millones. El sistema es una broma, dijo Josi. Floyd puede hacer lo que quiera porque tiene dinero. 2005, Melissa Brim, la madre de otra de sus hijas. Melissa llamó a la policía. Dijo que Floyd la había golpeado en un club nocturno. Delante de testigos. Floyd fue arrestado.
Esta vez no hubo juicio. Floyd pagó. Un acuerdo extrajudicial. Cifra no revelada. Melissa firmó un acuerdo de confidencialidad. No podía hablar del caso nunca. 2010, la peor noche, la que finalmente lo mandó a prisión. Yosi estaba en su casa con sus tres hijos. Coraún tenía 10 años y Jana nu. Sion 8.
Floyd llegó 5 de la mañana furioso. Estás con otro hombre, le gritó. No estoy con nadie. Vete de mi casa. Floyd entró por la fuerza, la agarró del pelo, la tiró al piso. Los niños despertaron, salieron de sus cuartos, vieron todo. “Papá, para!”, gritaba Coraun. “¿La vas a matar!” Floyd no paró, seguía golpeándola. Puñetazos en la cabeza, en las costillas, en la espalda.
Coraun con 10 años corrió a la cocina, agarró el teléfono, llamó a la policía. Mi papá está matando a mi mamá. Por favor, vengan. La grabación de esa llamada se filtró años después. Coraún llorando, suplicando, aterrorizado. La policía os llegó. Floyd se había ido. Pero Josie estaba en el piso sangrando, con costillas fracturadas, con contusiones en todo el cuerpo.
La llevaron al hospital. Los niños fueron con ella. “Nunca voy a olvidar esa noche”, dijo Coraunos después. Ver a mi padre golpear a mi madre así cambió todo. Floyd fue arrestado dos días después en su mansión de Las Vegas. Esta vez no había salida, había testigos, había grabación de la llamada al 911, había evidencia médica.
Floyd contrató a los mejores abogados. intentó llegar a un acuerdo. Yosi no aceptó. “Quiero que vaya a la cárcel”, dijo. “Quiero que pague por lo que hizo.” El juicio fue en 2011. Floyd se declaró culpable, no porque lo fuera, porque sus abogados le dijeron que iba a perder de todas formas. “Declárate culpable y la sentencia será menor”, le dijeron.
Sentencia. 90 días de cárcel, 100 horas de servicio. Comunitario, prohibición de contacto con Yosi. 90 días se convirtieron en 60 por buena conducta. Floyd entró a prisión en junio de 2012. Clark County Detention Center, Las Vegas, tenía 35 años. era el boxeador más rico del mundo y estaba en la cárcel por golpear a la madre de sus hijos.
Dentro de la cárcel, Floyd vivió diferente a los demás presos. Tenía celda privada, comida especial, acceso a teléfono casi ilimitado. “Floyd prácticamente dirigía ese lugar”, dijo un guardia años después. Tenía privilegios que nadie más tenía. ¿Por qué? Porque Floyd vagó. Donó $100,000 al sistema penitenciario de Nevada. Para mejoras, esa donación le compró trato preferencial.
Floyd salió en agosto de 2012. 63 días después de entrar, dio una conferencia de prensa con traje sonriendo. Aprendí mi lección, dijo, “soy un hombre nuevo.” Le preguntaron si se arrepentía de golpear a Yosi yo nunca golpeé a nadie, respondió. Me declaré culpable por mis hijos para evitarles un juicio largo.
Yosi vio esa conferencia y explotó. Es un mentiroso dijo en una entrevista. Me golpeó delante de nuestros hijos y ahora dice que nunca pasó. Pero nadie le hizo mucho caso porque Floyd era Floyd y Floyd vendía peleas. En 2013, Floyd empezó a salir con Shantel Jackson, modelo, aspirante a actriz. La relación duró un año y terminó de la peor manera.
En 2014, Chantel demandó a Floyd por agresión, por aborto forzado, por abuso emocional. La demanda incluía detalles escalofriantes. Chantel alegaba que Floyd la obligó a abortar dos veces. No quiero más hijos. le dijo Floyd. “O abortas o te dejo.” Alegaba que Floyd la golpeó en tres ocasiones, que la amenazó, que la vigilaba constantemente.
“Floyd me hacía seguir por guardaespaldas”, dijo Chantel. Sabía dónde estaba en todo momento, con quién hablaba, qué hacía. Floyd respondió con una contrademanda. Por robo, por difamación. Ella me robó. Ella miente. Todo es mentira. El caso se resolvió extrajudicialmente en 2017. Términos confidenciales, pero se estima que Floyd pagó entre 2 y 5 millones de dólares.
Otra vez dinero para hacer desaparecer el problema. Y entonces llegó lo peor. Marzo de 2020, plena pandemia. Josie Harris fue encontrada muerta en su coche, estacionado frente a su casa en Valencia, California. Tenía 40 años, causa oficial de muerte sobredosis accidental de fentanilo. Pero había algo extraño.
Yosi no tenía historial de abuso de drogas. No tenía antecedentes, nada. Mi madre no se drogaba, dijo Coraun, su hijo. Algo no cuadra. La policía investigó. Declararon que no había señales de crimen sobre dosis accidental, caso cerrado. Pero muchos no creyeron esa versión. Yo sí estaba escribiendo un libro, reveló un amigo cercano. Un libro sobre su vida con Floyd, sobre el abuso, sobre todo.
Y ese libro desapareció. Después de su muerte, todo desapareció. Floyd no fue al funeral, no hizo declaraciones públicas, solo publicó un post en Instagram. Descansa en paz, Josie, madre de mis hijos. Y nada más. Sus hijos no le hablaron durante meses. Coraun públicamente culpó a Floyd. Mi padre destruyó a mi madre y ahora está muerta.
Floyd nunca respondió. Solo siguió publicando fotos de coches y dinero en Instagram como si nada hubiera pasado. Floyd aprendió algo, ¿no? En 2021 salió con otra mujer, Led Singer, bailarina. La relación duró 6 meses. Terminó con acusaciones de abuso otra vez. No hubo arresto. Esta vez no hubo demanda pública.
Pero los rumores estaban ahí. Floyd no puede tener una relación sana”, dijo un psicólogo que analizó su patrón. Viene de una familia disfuncional. Vio violencia toda su vida y la repite, pero él dice que nunca golpeó a nadie. Floyd vive en negación. Para él, admitir que golpeó a esas mujeres sería admitir que es como su padre y eso es lo que más teme. Ahí está la clave.
Floyd le tiene más miedo a ser como su padre que a cualquier cosa en el mundo, pero se está convirtiendo exactamente en él, la estafa. Esta es la tercera revelación que te prometí al principio, la pelea con Pacquiao y cómo fue la estafa más grande del boxeo. Durante 5 años, el mundo pidió una pelea.
Floyd Mayweather contra Manny Pacquiao. Los dos mejores libra por libra. Los dos invictos, los dos en su prime la pelea que todos querían ver, pero Floyd la evitó durante 5 años, de 2009 a 2014. ¿Por qué? Porque Floyd sabía algo que nadie más sabía. Sabía que Pacquiao ya no era el mismo. En 2009, Manny Pacquiao estaba en su mejor momento, demoliendo oponentes, noqueando a todos.
Floyd estaba invicto, 400, pero Paquiao era el favorito del público. La gente me odia, dijo Floyd. Aman a Paquiao porque es humilde, porque sonríe, porque es el chico bueno. Yo soy el villano y está bien, pero no voy a darles la pelea que quieren hasta que yo quiera. Las negociaciones empezaron en 2009. Bob Arum, promotor de Pacquiao, hablando con Floyd directamente.
Hagamos la pelea. 5050, división equitativa. No, respondió Floyd. Yo soy la estrella. Yo lleno estadios. 6040 o nada. Paquiao aceptó 6040. Entonces Floyd agregó otra condición. Testing antidopaje. Pruebas de sangre al azar. Hasta el día de la pelea. ¿Por qué? Preguntó el equipo de Pquiao. Porque Mani está dopado.
Todo el mundo lo sabe. Pacquiao se negó. No porque estuviera dopado, porque las pruebas de sangre tan cerca de la pelea lo debilitarían. Es una superstición, explicó su entrenador Freddy Roach. Manny cree que perder sangre antes de pelear lo debilita. Floyd usó eso. Ven, no quiere hacerse las pruebas porque sabe que va a dar positivo.

La pelea se cayó y Floyd culpó a Pacquiao. 2010, negociaciones otra vez. Esta vez Pacquiao aceptó las pruebas de sangre con una condición, no dentro de las dos semanas previas a la pelea. Perfecto, dijo su equipo. No, dijo Floyd. Tiene que ser hasta el día de la pelea. Oh, no hay pelea. La pelea se cayó otra vez.
- Negociaciones otra vez. Cayeron otra vez. 2012. Igual. 2013 igual. El público empezó a enojarse. No con Paquiao, con Floyd. Floyd tiene miedo. Floyd sabe que va a perder. Floyd es un cobarde. Pero Floyd no tenía miedo. Floyd estaba esperando, esperando a que Paquiao decayera, a que perdiera velocidad, a que envejeciera.
Floyd es un genio en eso dijo un promotor. No pelea con nadie en su mejor momento. Espera y cuando están cayendo ahí los ataca. Y eso fue exactamente lo que pasó en 2012. Manny Pacquiao perdió contra Timothy Bradley. Decisión controvertida. Robo, decían todos. En 2012, Pacquiao fue noqueado por Juan Manuel Márquez. Sexto round.
Cara contra la lona, apagado. Manny ya no es el mismo, dijeron los analistas. Y Floyd vio su oportunidad. En 2015, Floyd finalmente aceptó la pelea. “Ahora es el momento,” dijo. ¿Por qué ahora? Porque Pacquiao tenía 36 años. Porque había sido noqueado. Porque había perdido su aura de invencible. Las negociaciones fueron rápidas esta vez 6040 para Floyd.
Pacquiao aceptó todo. La pelea se anunció en febrero de 2015. Para mayo, MGM Grand, Las Vegas, la bolsa más grande de la historia. Floyd iba a ganar 220 millones, Pacquiao 150, 370 millones en total. El pay-perview costaba $00 $ por ver una pelea de boxeo. Y la gente lo pagó. 600,000 compras. Récord mundial. Floyd iba a ganar 300 millones de dólares en total con merchandising, patrocinios, todo.
300 millones por una pelea. 2 de mayo de 2015, la noche de la pelea. MGM Grand vendido. 20.000 personas. Millones viendo por televisión en todo el mundo. Las expectativas eran altísimas. La pelea del siglo la llamaban. Floyd salió calmado, confiado, sonriendo. Paquiao salió nervioso, tenso, demasiado serio. Round un Floyd, movimiento. Jab retroceso.
Paquiao persiguiendo. Round dos igual. Round 3 igual. Paquiao intentaba atacar. Floyd se movía, esquivaba, contraatacaba, se escapaba. No había acción, no había guerra, no había el espectáculo que todos esperaban. Era Floyd haciendo lo que siempre hace. Ganar en los puntos. Boxeo defensivo. Aburrido pero efectivo.
Round 12. Último round. Paquiao necesitaba el knockout. Atacó. Floyd esquivó. Abrazó. Sobrevivió. Campana final. Floyd ganó por decisión unánime. 118 a 110. 116 a 112. 116 a 112, 48 victorias, cero derrotas, pero nadie estaba feliz. Esa fue la pelea más aburrida que vi en mi vida”, dijo un fan.
“Floyd corrió toda la noche”, dijo otro. “Nos estafaron. Pagamos $100 para ver a Floyd correr. Los memes explotaron en redes sociales. Floyd corriendo, Floyd abrazando, Floyd haciendo todo menos pelear. Incluso celebridades que estaban ahí se quejaron. Eso fue basura, twiiteó Mark Walberg. Qué decepción, dijo Didy.
Pero Floyd no le importó. Gané. dijo en la conferencia Postpelea, “Y gané 300 millones de dólares. A ustedes les importa cómo gané.” Y tenía razón, había ganado. Había ganado la bolsa más grande de la historia. Había mantenido su récord invicto, pero había perdido algo más importante, respeto. Dos semanas después de la pelea, Pacquiao reveló algo.
Estaba peleando lesionado. Tenía el hombro roto. Mostró evidencia médica. Había pedido una inyección de cortisona antes de la pelea. La Comisión Atlética de Nevada se la negó. Por eso no pude lanzar mi golpe de izquierda. Estaba roto. La controversia explotó otra vez. ¿Por qué no dijiste nada antes de la pelea? Porque quería pelear porque era mi única oportunidad.
Floyd respondió con desprecio. Excusas de perdedor. Yo gané. Él perdió. El resto es irrelevante. Pero mucha gente sintió que la pelea había sido una trampa, una estafa perfectamente ejecutada. Floyd esperó hasta que Pacquiao estuviera en declive. Peleó con su estilo más aburrido, pero más seguro. Ganó en los puntos, se llevó 300 millones y no le importó lo que nadie dijera.
Después de Pacquiao, Floyd anunció una pelea más, una última pelea. 49 y CER. Necesitaba una más para igualar el récord de Rocky Marciano. 50. Eligió a Andre Berto, un peleador decente, pero no de élite. Andre Berto, dijeron todos, acabas de ganar 300 millones y peleas con Berto. Floyd no le importó. Berto era seguro.
Berto no era amenaza. La pelea fue en septiembre de 2015. Floyd ganó fácil. Decisión unánime. 50 victorias, cero derrotas. Floyd se retiró. O eso dijo, “Me retiro invicto, el mejor de todos los tiempos, QTBE, the best ever.” Pero el retiro duró 2 años. En 2017, Floyd hizo algo que nadie esperaba. Aceptó pelear contra Conor McGregor.
Conor McGregor, peleador de UFC. Cero peleas profesionales de boxeo. Esto es un circo, dijeron los puristas del boxeo. Esto es una vergüenza para el deporte. Pero Floyd no le importaba porque sabía algo que todos sabían también. Esta pelea iba a ser la más grande de todas. McGregor era la estrella más grande del UFC. Hablaba basura como nadie.
Vendía peleas como nadie. Y la gente quería ver si un peleador de MMA podía vencer a un boxeador. La bolsa 300 millones para Floyd, 100 millones para McGregor. La pelea fue en agosto de 2017. Tem Mobile Arena, Las Vegas y fue exactamente lo que todos sabían que sería. McGregor atacó los primeros rounds con energía, sin técnica.
Floyd esperó, dejó que se cansara. Round 10. McGregor agotado. Floyd atacó. Knockout técnico. 51 victorias. Cero derrotas. Floyd ganó otros 280 millones esa noche. La pelea más fácil de mi vida, dijo, y la que más me pagó. La adicción. Esta es la cuarta revelación que te prometí al principio. ¿Por qué Floyd no puede parar de gastar y la adicción que nadie B? Floyd Mayweather ha ganado más de 1200 millones de dólares en su carrera.
100 millones. Y cada semana Floyd publica videos en Instagram mostrando dinero, fajos de efectivo, cientos de miles de dólares en su cama, en su mesa, en maletas. ¿Por qué hace eso? Pregunta la gente. Porque es un showof. Porque es arrogante. Pero no es eso. No completamente. Floyd tiene una adicción.
No a las drogas, no al alcohol, al dinero, a mostrar que tiene dinero, a demostrar que nunca volverá a ser pobre. Floyd tiene más de 100 coches, 100 Rollsroyces, Bentley Bugattis, Ferraris, Maybacks. Cada uno cuesta entre 300,000 y 4 millones de dólares. Tiene tres Bugatti Veyrons, uno blanco, uno negro, uno rojo. Cada uno costó $,800,000.
¿Por qué necesitas tres?, le preguntaron. Porque puedo. Tiene dos jets privados. Uno Golfstream G650 costó 65 millones de Mios Có. Tiene cuatro mansiones. Una en Las Vegas, una en Los Ángeles, una en Miami, una en Beverly Hills. La de Beverly Hills costó 26 millones dó. 11 habitaciones, 14 baños, cine privado, piscina olímpica.
Joyas, 20 millones de dólares en relojes. Cada vez que aparece en público lleva un reloj diferente, todos de millones. “Tengo un reloj para cada día del año”, dijo una vez. Y no está exagerando, pero hay algo más oscuro, algo que Floyd no dice públicamente. Floyd tiene deudas con el IRS, millones en impuestos no pagados.
En 2007 le debía al IRS 22 millones de dólares. En 2015 otros 10 millones. ¿Cómo puedes deber impuestos si ganas 1000 millones?, pregunta la gente. Porque Floyd gasta más rápido de lo que gana. Un millón de dólares a la semana. En promedio, solo en gastos personales. 40 millones al año. Solo en mantener su estilo de vida.
coches, casas, joyas, ropa, fiestas, viajes, dinero regalado a sus amigos. Floyd tiene un séquito de 50 personas, dijo un exempleado. Todas en su nómina, todas viviendo de él. guardaespaldas, chóeres, asistentes, amigos que no hacen nada pero cobran cinco, 10,000 al mes. Floyd no puede decir que no, dijo otro empleado.
Si alguien le pide dinero, se lo da. ¿Por qué Floyd gasta así? Porque tiene miedo. Miedo de volver a ser pobre. La gente no entiende”, dijo Floyd en una entrevista rara donde fue honesto. “Yo crecí sin nada, sin comida, sin casa, en la calle. Cuando gastos un millón en coches, no estoy tratando de impresionar a nadie.
Estoy demostrándome a mí mismo que nunca volveré a ser ese niño. Cada vez que compro algo caro es como decir, “Ya no eres pobre, ya lo lograste. Pero es una adicción como cualquier otra. Floyd necesita comprar cosas para sentirse seguro dijo un psicólogo. Es una adicción de compensación. Está tratando de llenar un vacío que nunca se va a llenar con dinero.
Y luego está el gambling. Floyd apuesta millones en deportes regularmente. Hay fotos de Floyd en casinos. con boletos de apuestas de millón de 2 m000ones. Acabo de apostar un millón a los Warriors, publicó una vez en Instagram mostrando el boleto. Gané 900,000, publicó después. Pero nunca publica cuando pierde y pierde mucho.
Floyd pierde más de lo que gana, reveló un empleado de un casino, pero solo muestra las victorias. Se estima que Floyd ha perdido entre 30 y 50 millones en apuestas deportivas en los últimos 10 años. 50 millones perdidos en apuestas. ¿Por qué apuestas tanto? Le preguntaron. Porque es divertido y porque puedo permitírmelo. Pero puede que no pueda, no por mucho tiempo.
En 2022, Floyd peleó otra vez. Bueno, peleó una exhibición en Japón contra un peleador de kickboxing, Mikuru Sakura. No fue una pelea real, fue un show. Dos rounds, Floyd ganó fácil. Bolsa, 20 millones de dólares. ¿Por qué sigues peleando? Le preguntaron. Ya ganaste todo. Ya tienes todo el dinero. Porque me gusta, respondió Floyd.
Pero no es eso, no completamente. Floyd sigue peleando porque necesita el dinero, porque gasta más rápido de lo que sus inversiones generan. En 2023 peleó otra exhibición. En Dubai, otros 15 millones. Cada año Floyd hace una o dos exhibiciones, peleas falsas, shows, pero le pagan millones. Floyd no puede retirarse”, dijo un promotor.
No financieramente, no psicológicamente. El ring es lo único que conoce. ¿Qué pasará con Floyd? Hay dos caminos. Camino uno. Floyd sigue peleando exhibiciones hasta que físicamente no pueda más. Sigue gastando hasta que el dinero se acabe y termina como muchos boxeadores. Quebrado. No va a pasar, dice Floyd. Soy más inteligente que eso.
Pero la historia dice otra cosa. Mike Tyson ganó 400 millones, quebró. Evander Hollyfield ganó 300 millones. Quebró. Floyd será diferente, tal vez, porque Floyd tiene algo que ellos no tenían. Rebook. En 2017, Floyd firmó un contrato vitalicio con Hublot, relojes de lujo. Le pagan un millón al año por usar sus relojes.
Tiene contratos similares con otras marcas. Ingresos pasivos de 3 a 5 millones al año. Tiene inversiones en bienes raíces, edificios de departamentos, centros comerciales. Tengo dinero entrando incluso cuando duermo, dice Floyd. Pero sigue sin ser suficiente porque sigue gastando como si no hubiera mañana. Camino dos. Floyd finalmente hace las pesado, con su padre, con sus traumas.
y deja de intentar llenar el vacío con dinero. Pero eso requeriría terapia, autoconocimiento, humildad y Freud no hace ninguna de esas cosas. No necesito terapia”, ha dicho. Estoy bien, pero no está bien. Un hombre que publica videos de dinero en efectivo todas las semanas no está bien. Un hombre que tiene 100 coches, pero no habla con tres de sus cuatro hijos, no está bien.
Un hombre que ganó 50 peleas, pero perdió a todas las mujeres de su vida. No está bien. En 2023, Floyd cumplió 46 años. Su padre tiene 70. Sigue apareciendo en podcasts hablando mal de Floyd. Su madre sigue luchando con su adicción. Floyd le compró una casa. Le paga todo, pero no puede salvarla. Sus hijos, tres de cuatro, no le hablan.
Solo su hija yana mantiene contacto. “Mi papá es complicado”, dijo ella en una entrevista. “Amo a mi papá, pero es difícil.” ¿Por qué es difícil? Porque él no sabe amar. No le enseñaron y no puede aprender. Floyd Mayweather. 51 peleas, 51 victorias, 100 millones de dólares ganados. Pero también siete arrestos, una exnovia muerta, hijos que no le hablan, una adicción al dinero que lo está consumiendo.
El hombre que nunca perdió una pelea está perdiendo todo lo demás. Y lo peor es que él lo sabe. A veces me despierto y pienso, “¿Para qué es todo esto?”, confesó una vez en una entrevista rara. “¿Para qué son los coches? ¿Para qué son las casas? Tengo todo, pero no tengo nada. Esa es la verdad que Floyd nunca va a admitir públicamente, que el niño que dormía en el piso sigue ahí asustado, solo, tratando de demostrar que ya no es pobre, pero nunca va a ser suficiente, porque el problema no es el dinero, el problema es el vacío. Y ese vacío no se
llena con Bugat. Floyd todavía publica videos de dinero, todavía compra coches, todavía pelea exhibiciones y probablemente lo seguirá haciendo hasta que no pueda más. Voy a morir siendo rico dice Floyd. Eso es lo único que importa. Pero la verdad es otra. Floyd va a morir siendo mony, pero no siendo feliz, ni siendo amado, ni siendo en paz.
Y esa es la tragedia de Floyd Mayweather, el hombre más rico del boxeo y el más solo. Si la historia de Floyd te enseñó algo que no sabías, si ahora entiendes porque gasta como gasta, si ahora ves al hombre detrás del dinero, entonces haz algo por mí. Dale like a este video, suscríbete al canal, no por mí, por Floyd, para que su historia completa, no solo los coches y las victorias, llegue a más personas para que la próxima vez que alguien diga Floyd Mayweather tiene todo, alguien más pueda decir, “No, Floyd Mayweather tiene
dinero, pero perdió todo lo demás.