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ENRIQUE PEÑA NIETO: Por ESTO Nadie Preguntó Cómo Murió la Esposa del Presidente

Ese rostro  lo encontraron en Atlacomulco, en una familia con ramas políticas  muy conocidas, en un abogado que había sido tesorero de la campaña de  Emilio Chui Fet Chemor, en un sobrino nieto del gobernador Arturo Montiel, en Enrique Peña Nieto. Quizá  tú recuerdas esos años, quizá recuerdas cómo empezó a aparecer ese hombre en los noticieros.

Alto, bien peinado, traje impecable, sonrisa de galán de telenovela.  Quizá le dijiste a tu hija que se veía guapo. Quizá escuchaste a tu hermana decir que parecía diferente a los demás políticos. Así fue como te lo vendieron. Así fue como nos lo vendieron a todas. El 15 de septiembre de 2005,  Enrique Peña Nieto tomó posesión como gobernador del Estado de  México. Tenía 39 años.

Era el más joven en décadas y al lado de él, en la tribuna de honor del Teatro Morelos de Toluca, estaba Mónica Pretelini Sa. Su esposa  desde hacía 11 años, la madre de sus tres hijos. Una mujer de mirada serena, cabello castaño, vestido formal. Sonreía, todos sonreían. Carlos Salinas de Gortari, el expresidente, estaba ahí.

Vicente Fox, el presidente en funciones, había mandado representación. Elva Ester  Gordillo, la dueña del Sindicato Nacional de Maestros, tomaba café con ellos. Era el arranque de una carrera política diseñada desde el día 1 para llegar a Los Pinos. Pero había algo que casi nadie sabía, algo que Mónica sí sabía, algo que cargaba en silencio  mientras sonreía para las cámaras esa tarde, porque Enrique Peña Nieto, el hombre recién investido como gobernador, ya tenía un hijo de un año con otra mujer.

Se llamaba Diego. Había nacido el 25 de  junio de 2004. Su madre era Maritza Díaz Hernández, una funcionaria que trabajaba en la Secretaría de Finanzas del Estado de México con el gobernador anterior, Arturo Montiel. Y durante ese mismo 2005 en el que Peña Nieto  tomaba posesión como gobernador, ya había empezado otra relación paralela con Jessica  de la Madrid Téz, una licenciada en comercio internacional originaria de Chihuahua,  que trabajaba en la Agencia de Publicidad Radar.

la misma agencia contratada para la campaña a la gubernatura. Recuerda ese nombre, Maritza Díaz Hernández. Ese  nombre va a volver a aparecer años después y cuando vuelva a aparecer te va a quedar claro por qué Mónica Pretelini no sonreía igual en las fotos privadas que en las  oficiales. Recuerda también ese otro nombre, Jessica de la  Madrid Tellees.

Ese nombre te va a estremecer cuando te  cuente lo que pasó 20 días después de la muerte de Mónica. ¿Quién era Mónica realmente más allá de la primera dama sonriente? Nació el 30 de noviembre de 1962, hija de una familia acomodada del Estado de México. Creció entre colegios privados, clases de piano y veranos en la playa.

Conoció a Enrique Peña Nieto a principios de los 90 en un restaurante famoso de Toluca llamado El Mesón del Caballo Ballo,  un lugar al que iba todo el poder del Estado de México. Él era más  joven que ella, era apenas un abogado en ascenso. Se casaron el 12 de febrero de 1994 en la  iglesia de Santa Teresita, en Lomas de Chapultepec.

Ella llegó con un vestido blanco  sencillo. Él entró al altar con la sonrisa de quien sabía exactamente para qué se estaba  casando. Tú sabes lo que es eso. Tú sabes lo que es casarse con un hombre que ya tiene un  proyecto en la cabeza y que te necesita como pieza de ese proyecto. Quizá tú también fuiste esa mujer.

Quizá tú conoces a esa mujer. Era la generación que nos educaron así. Te casas, acompañas, sonríes, soportas  y al final, cuando ya no eres útil, te cambian por otra. Mónica le  dio tres hijos. Paulina, nacida en 1995.  Alejandro, nacido el 27 de enero de 1998. Nicole, la más pequeña, nacida en 1999.

Durante esos primeros años de matrimonio, ella lo acompañó en todas las etapas de su carrera, cuando era abogado particular, cuando fue subsecretario de gobierno, cuando fue diputado local, cuando fue secretario de administración, cuando fue candidato a la gubernatura. Los reporteros que cubrían la campaña lo recuerdan bien.

Mónica estaba en todos los eventos. Sonreía en todas las fotos, pronunciaba discursos breves cuando tocaba.  Abrazaba a la señoras del dif cuando tocaba y cuando la cámara se apagaba, según reportaron medios como Infobae después, soportaba todas las infidelidades  con tal de ver avanzar a su esposo en la carrera política.

Esa frase te la repito porque importa. soportaba todas las infidelidades con tal de ver avanzar a su esposo  en la carrera política. Esa era la moneda de cambio, esa era la transacción silenciosa.  Esa era la forma en que Mónica Pretelini Sacience, una mujer educada en colegios privados, criada para ser esposa y madre en el México tradicional, negociaba con el poder.

El 15 de septiembre de 2005, cuando su esposo tomó protesta como gobernador, Mónica se convirtió en presidenta del Consejo Directivo del DIF del Estado de México. El sistema para el desarrollo integral de la familia. Era una posición pública con oficinas,  con staff, con presupuesto, con agenda, con prensa.

Durante todo el año 2006  la vemos en fotografías de la agencia Cuarto Oscuro inaugurando desayunadores escolares, repartiendo juguetes en  la campaña navideña. 1 km de regalos, un millón de sonrisas. recibiendo el micrófono de oro de la Asociación Nacional de Locutores el 17 de noviembre de 2006  en la Ciudad de México, casi 8 semanas antes de morir.

Mira esa  fecha, recuérdala. 17 de noviembre de 2006. Ese día, Mónica Pretelini  recibió un premio público. Estaba viva, estaba  funcionando, estaba trabajando. 8 semanas  después estaba muerta. Sem. Lo que pasó entre esas dos  fechas es el corazón de esta historia. Pero hay algo más sobre Mónica que casi ningún medio mexicano se atrevió a contar en enero de 2007.

El 12 de  enero, apenas un día después de la muerte, el semanario Proceso publicó una nota firme. La nota decía tres cosas que nadie repitió después. La primera, que Mónica llevaba varios meses separada de su esposo, el gobernador priista.  La segunda, que sufría severas alteraciones nerviosas y emotivas que la  habrían orillado a consumir por un largo periodo medicamentos para poder dormir.

La tercera presentada explícitamente como versión extraoficial,  que la víctima habría fallecido desde el miércoles por la noche y  según los datos de la autopsia a causa de una sobredosis  de somníferos. Esa tercera versión la publicó Proceso. Esa  tercera versión fue desmentida más tarde por el parte médico oficial del hospital ABC, que declaró un perfil toxicológico  negativo.

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