Posted in

El Lazca: El Gobierno Confirmó Su MUERTE con Fotos… Y a la 1AM un COMANDO ROBÓ el Cadaver

Los mejores soldados del ejército mexicano,  entrenados con las técnicas más avanzadas disponibles, convertidos en el brazo armado de la organización criminal más poderosa del noreste de México. Guzmán de Cena empezó a reclutar y entre los  primeros en responder al llamado estaba Eriiberto Lazano, el cabo de apan que el gafe había convertido en uno  de los mejores soldados del país.

Los registros señalan que el Azcano fue Zatres, el tercer número en la lista de fundadores de los Zas. Rogelio González Piña era Zados y Arturo Guzmán de Cena era Zuno,  el origen de todo. Lo que ese grupo de exmilitares trajo al mundo del narco  mexicano fue algo que el narco nunca había tenido antes. Disciplina militar real.

No la disciplina que cualquier banda criminal puede  imponer con la amenaza de la violencia, sino la disciplina que produce el entrenamiento castrense, la capacidad de operar en coordinación, de mantener  comunicaciones seguras, de planificar operaciones complejas, de adaptarse a situaciones cambiantes en el campo, los zas originales, los 14 exmilitares que formaron el núcleo inicial, eran soldados que habían cambiado de bando.

Y esa diferencia de formación produjo una organización que se comportaba diferente de todo lo que México había visto antes en el crimen organizado. Arturo Guzmán de Cena, el Zuno,  murió en noviembre de 2002, acribillado dentro de un restaurante en Matamoros,  Tamaulipas. El liderazgo de los cetas recayó en Lazcano.

El C3 se convirtió en el jefe y bajo su mando, los cetas dejaron de ser el brazo armado del cártel del Golfo para convertirse  en lo que ningún capo del Golfo había anticipado cuando les dio el poder una organización  independiente con su propia estructura, sus propias rutas, su propia ideología del crimen  y su propia disposición para la violencia que superaba en escala y en brutalidad todo lo que el narco mexicano había  producido hasta ese momento. La separación llegó en 2010.

Los zetas del Azcano  se independizaron del cártel del Golfo formalmente y comenzó una guerra entre las dos organizaciones que produjo algunos de los episodios de violencia más extremos que el noreste de México vivió en ese periodo. Bajo el mando  del Azcano, los zetas operaban en al menos 10 estados mexicanos.

Sus rutas se extendían  desde la frontera con Estados Unidos hasta Guatemala y Centroamérica  y sus métodos, que incluían masacres de civiles, decapitaciones, el uso del terror sistemático como herramienta de control territorial, definieron un capítulo específicamente  oscuro de la historia del narco mexicano.

La masacre de San Fernando,  Tamaulipas. En agosto de 2010, 72  migrantes centroamericanos y sudamericanos asesinados en un rancho, encontrados por el ejército cuando un sobreviviente llegó herido a un puesto militar. Los ZAS los habían matado porque se negaron a trabajar para ellos. 72 personas masacradas en un rancho de Tamaulipas.

Eso era lo que Azcano había construido, no solo una organización criminal, una estructura de terror que usaba la violencia como idioma primario de comunicación  con el territorio que controlaba, con los rivales que quería eliminar y con cualquier persona que se pusiera en su camino.

El gobierno de Estados Unidos ofrecía 5 millones de dólares de recompensa por información que llevara a la captura del Azcano. La DEA y el FBI lo tenían entre sus objetivos prioritarios y el gobierno mexicano, que había tenido momentos en que creyó haberlo atrapado o eliminado, seguía buscándolo. En septiembre de 2007, las autoridades mexicanas reportaron la muerte del Azcano  en un enfrentamiento con militares en Tamaulipas.

La noticia circuló, los medios la publicaron, era falsa. Lazca estaba vivo, seguía dirigiendo los zetas. Y el hecho de que el gobierno hubiera declarado su muerte prematuramente era también una señal de cuánto control tenía el Lazca  sobre su propia visibilidad. Era lo suficientemente fantasmal como para que sus propios enemigos no supieran con certeza si estaba vivo o muerto.

5 años después de esa muerte falsa, el 7 de octubre de 2012, Heriberto Lazano fue a ver béisbol en progreso. Coahuila, los marinos estaban ahí.  No porque supieran específicamente que él iba a ese partido, sino porque en el noreste de México en 2012 la presencia de los marinos en los municipios era constante  y los hombres armados en camionetas blancas levantaban atención automáticamente. La camioneta se detuvo.

Los disparos empezaron. El chóer cayó primero. Lazcano intentó huir a pie. Tres impactos: cintura, abdomen, nuca. El hombre más entrenado militarmente que el narco mexicano había producido, murió en una calle de un municipio de Coahuila, a 300 m de  su camioneta. El cuerpo fue llevado a la funeraria García en Sabinas.

Y entonces comenzó la segunda parte de esta historia,  la parte que ningún gobierno había visto antes y que convirtió la muerte de el Lazca en algo  diferente de todas las muertes de Capos que México había registrado hasta ese momento. El dueño de la funeraria García recibió los cuerpos como  reciben los cuerpos todas las funerarias. como un trabajo.

No sabía  exactamente quién era el hombre en la camilla hasta que personal de la Procuraduría General del Estado llegó esa misma tarde para tomar fotografías  y confirmar la identidad. El hombre en la camilla era Eriiberto Lazano. Lazcano. La PGJ de Coahuila confirmó la identidad, tomó las fotos y se fue sin dejar custodia, sin proteger el cuerpo del hombre más buscado del país, sin informar  inmediatamente a las autoridades federales de lo que tenían en esa funeraria de Sabinas. El dueño de la

funeraria quedó solo con el cadáver del Lazca  y con el de su escolta y sin ninguna protección del Estado, que acababa de confirmarle que tenía en su establecimiento al narcotraficante más buscado de México. Pasada la  1 de la mañana del lunes 8 de octubre, el grupo armado llegó.

Entraron a la funeraria García, amagaron a los empleados con armas.  Le dijeron al dueño lo que tenía que hacer, meter los dos cuerpos en la carroza fúnebre, manejar. No hablar. El dueño manejó 66 km en la noche de Coahuila hasta la presa Benustiano Carranza, donde una camioneta esperaba, donde los cuerpos fueron transbordados, donde los hombres armados desaparecieron con el cadáver del fundador de los ZAS hacia algún lugar que nadie oficial ha podido determinar desde entonces.

El dueño de la funeraria llamó a las autoridades a las 8 de la mañana  del lunes. Denunció el robo. Demandó a la PGJ por no haberle dado protección. Las autoridades llegaron.  Encontraron la funeraria vacía de los cuerpos que debían estar ahí. El cadáver  de Eriiberto Lazano Lazcano, el Z3, el fundador de los ZAS,  el exmilitar del gafe, que había desertado para construir la organización criminal más violenta de México,  había desaparecido, quién mandó el comando a recuperar el cuerpo

Read More