El drama de las cirugías estéticas clandestinas en Colombia ha sumado un nuevo y aterrador capítulo con el caso de Yulixa Tolosa, una estilista de 52 años cuya búsqueda mantiene en vilo a todo el país. Lo que comenzó como un procedimiento de liposucción láser, aparentemente rutinario, en una supuesta clínica del sur de Bogotá, se ha transformado en una carrera contrarreloj para las autoridades. La desaparición de Yulixa no es solo un misterio policial; es el reflejo de un negocio oscuro y mortal que opera bajo la fachada de la belleza. Con huellas y cabellos hallados en un vehículo interceptado a cientos de kilómetros de la capital, la Policía Nacional despliega un operativo internacional para dar con los responsables antes de que crucen la frontera hacia Venezuela.
El rastro que lleva a Cúcuta: Huellas y un baúl siniestro
El caso, que inicialmente estaba en manos de la Policía Metropolitana de Bogotá, escaló rápidamente a nivel nacional cuando se activó la alerta sobre un vehículo sospechoso. La reconstrucción de los hechos indica que, tras el procedimiento estético fallido la noche del 13 de mayo, Yulixa fue sacada de la clínica de forma irregular. Gracias al seguimiento exhaustivo de decenas de cámaras de seguridad a lo largo de las vías nacionales, las autoridades lograron trazar la ruta de escape de los presuntos secuestradores.

ayphoto-shrink_200_200/0/1694134311736?e=2147483647&v=beta&t=PWiWaO-dZDYgsFoQ-JSxXEjoinuBBJEXLF-fQiaO8Ig" alt="Coronel Libardo Fabio Ojeda - Comandante de Policía Metropolitana de San José de Cúcuta | LinkedIn" />
El vehículo, un Chevrolet Sonic, atravesó varios departamentos, burlando los controles iniciales hasta llegar al área metropolitana de Cúcuta. Fue en el municipio de Los Patios donde la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) y los equipos de inteligencia de la Policía Nacional lograron interceptarlo. El coronel Fabio Ojeda, en declaraciones a los medios, reveló detalles escalofriantes del hallazgo.
“Personal de la Sijín e inteligencia llegaron hasta el sitio, realizaron la inspección técnica del vehículo encontrando elementos materiales probatorios como huellas, cabellos, etcétera”, confirmó el coronel Ojeda. Aunque el oficial mantuvo la reserva propia de la investigación, dejó entrever que estas pruebas físicas apuntan fuertemente a que Yulixa Tolosa fue transportada en ese automóvil. “Lo cual posiblemente nos determinaría de que la señora Yulita Tolosa estuvo en ese vehículo”, sentenció.
Este hallazgo es crucial, pues confirma la teoría de que la mujer no abandonó la clínica por sus propios medios, sino que fue removida por terceros en un intento desesperado de ocultar lo ocurrido durante la fallida cirugía.
Cerco a los falsos cirujanos: Huida hacia Venezuela y próximas capturas
La interceptación del vehículo en Norte de Santander no fue casualidad; es parte de un operativo diseñado para evitar la fuga de los responsables hacia territorio extranjero. La principal hipótesis de los investigadores es que las personas que operaban la estética clandestina —identificados preliminarmente como ciudadanos extranjeros, presuntamente de nacionalidad venezolana— planeaban utilizar la frontera con Cúcuta como vía de escape.
El coronel Ojeda fue categórico al anunciar los próximos pasos de la investigación. Afirmó que la Policía está a pocas horas de ejecutar órdenes de captura. “En las próximas horas vamos posiblemente a capturar cinco personas involucradas en la desaparición de la señora Yulita Tolosa. Algunas de estas estarían en Venezuela”, reveló el oficial. La gravedad del asunto ha obligado a las autoridades colombianas a establecer canales de comunicación y coordinación directa con las autoridades venezolanas para asegurar que estos individuos no evadan la justicia refugiándose en el país vecino.
Durante el operativo en Los Patios, dos personas vinculadas al vehículo fueron detenidas preventivamente cuando intentaban retirarlo. Aunque en un primer momento fueron retenidas para interrogatorio y no bajo un arresto formal, su captura definitiva es inminente. A medida que el cerco se cierra, el clamor sigue siendo el mismo: encontrar a Yulixa. “Estamos corriendo contra el tiempo. Queremos encontrar lo más pronto a la señora Gilisa Tolosa”, reiteró el coronel.
El caso también estuvo brevemente marcado por la tensión tras el hallazgo del cuerpo de una mujer en el río Algodonal, en el municipio de Ocaña. No obstante, las autoridades han sido prudentes, trasladando los restos a Medicina Legal para cotejos de ADN, sin confirmar por el momento ninguna relación con el caso de Yulixa.
La trampa mortal de “Beauty Láser” en Bogotá
Para comprender la magnitud de esta tragedia, es necesario regresar al punto cero: el establecimiento de comercio conocido como “Beauty Láser”, situado sobre la Autopista Sur, en el barrio Venecia. Este local operaba bajo el disfraz de una clínica estética, ofreciendo procedimientos invasivos a precios irrisoriamente bajos. Según información revelada por el entorno de la víctima, Yulixa pagó apenas 3 millones de pesos por una liposucción con anestesia local, una práctica que la comunidad médica ha denunciado repetidamente como altamente riesgosa y desaconsejada fuera de entornos hospitalarios certificados.

La pesadilla comenzó cuando el procedimiento terminó. Yuri Mora, amiga cercana de Yulixa y quien debía acompañarla esa noche, ofreció un testimonio desgarrador sobre las últimas horas en las que se vio a la estilista. “Ella salió muy mal. Salió muy descompensada porque le sacaron cantidades de grasa que no era correcto. Ella salió muy mal de la respiración”, relató Mora.
Al observar el estado crítico de Yulixa, el personal de “Beauty Láser” se negó a dejarla ir, persuadiendo a las acompañantes de que pagaran un excedente para que se quedara “en observación” bajo el cuidado del supuesto equipo médico. Sin embargo, a medida que avanzaba la noche, las comunicaciones se cortaron. El personal de la clínica bloqueó los contactos de las amigas y familiares. Cuando regresaron al establecimiento, lo encontraron a oscuras y abandonado. Los perpetradores no solo se esfumaron, sino que, en un claro acto de ocultamiento de pruebas, arrancaron y se llevaron el DVR (grabador de video digital) del sistema de cámaras de seguridad del local.
El drama en el barrio Venecia: Sin permisos y con puertas cerradas
La mañana posterior a la desaparición, el local en Venecia fue escenario de un operativo interinstitucional. La alcaldesa local de Tunjuelito, Claudia Collante, confirmó que el lugar no era una clínica, sino un simple “establecimiento de comercio” que ofertaba servicios estéticos sin contar con las verificaciones higiénico-sanitarias exigidas por la Secretaría de Salud del Distrito.
La irrupción de las autoridades en el lugar fue dramática. Ante la ausencia del propietario —quien fue contactado vía telefónica pero se negó a hacer presencia, alegando no tener un contrato de arrendamiento formal con los supuestos esteticistas—, la Policía y el cuerpo de Bomberos tuvieron que forzar la entrada utilizando herramientas de corte. En el interior, descubrieron a otra mujer encerrada, presumiblemente otra paciente en recuperación, quien tuvo que ser evacuada en ambulancia hacia un centro de salud formal.
Este descubrimiento saca a la luz un oscuro submundo que lucra con las ilusiones estéticas de las personas. El lugar llevaba operando apenas ocho meses, presuntamente liderado por una mujer identificada por las víctimas como “María Fernanda”, quien se encargaba de vender los paquetes quirúrgicos, aunque la identidad del cirujano responsable sigue siendo un misterio.
La desesperación de las amigas y familiares de Yulixa es el eco de una sociedad indignada frente a la negligencia y la impunidad. “Es que por favor nos digan dónde la tienen, que por favor nos den un mensaje, una llamada… podemos ir por ella, en la condición que esté”, suplicaba Yuri Mora a las afueras de la clínica sellada.
La cacería internacional ha comenzado. Con el vehículo hallado, las evidencias biológicas en manos de la Fiscalía y las autoridades a ambos lados de la frontera alertadas, el reloj sigue corriendo implacable. Cada minuto que pasa sin noticias de Yulixa Tolosa es una agonía para su familia, y un recordatorio brutal del letal peligro que esconden las clínicas de garaje en el país.