Posted in

CHRISTIAN VALERIO “niño de la luz” EXPONE quién ENTREGÓ a JULIAN FIGUEROA y por qué NADIE lo DETUVO

Hay quienes dicen que Julián vivía con una tristeza muy onda de esas que no se notan a simple vista, de esas que uno aprende a esconder detrás de una sonrisa, detrás de publicaciones en redes, detrás de apariciones públicas donde todo parece estar bien. Pero por dentro la historia era otra. tenía conflictos que no se habían resuelto con su entorno más cercano, con decisiones que se habían tomado sobre su vida, sobre su carrera, sobre su hijo, que él no había podido controlar del todo.

Y hay quienes aseguran que en esos últimos meses Julián estaba en un punto de quiebre, vulnerable, expuesto, en un estado en el que cualquier cosa podía afectarlo profundamente. Y es exactamente ahí donde Cristian Valerio señala que algo pasó. Porque según él, cuando una persona está así de vulnerable emocionalmente es cuando ciertas energías pueden actuar.

Cuando ciertos trabajos espirituales, según sus propias palabras, encuentran el camino libre, cuando lo que se hace en la oscuridad puede llegar a tocar a alguien que está con las defensas bajas, esto para muchas personas que lo escuchan puede sonar a algo imposible, algo de otro tiempo, algo que no tiene lugar en el mundo de hoy.

Pero hay que entender algo. Para el público que conoce esta historia, para las personas que crecieron en la cultura mexicana, en la cultura de la sierra, en el México profundo, estas cosas no son cuento. Son parte de una realidad que muchos han vivido en carne propia, que muchos han visto en sus propias familias.

Y cuando Cristian Valerio habla de trabajos espirituales, de energías dirigidas, de entregas, hay personas que entienden exactamente de lo que está hablando porque lo han visto, porque lo han sentido. Pero lo más inquietante de todo lo que dijo no fue lo espiritual, lo más inquietante fue lo humano. Porque Cristian Valerio también habló de algo muy concreto, de silencios, de personas que sabían cómo estaba Julián, de personas que estaban cerca, que lo veían todos los días, que podían haber dicho algo, que podían haber hecho

algo y no lo hicieron. ¿Por qué no lo hicieron? Esa es la pregunta que se queda flotando. ¿Por comodidad, por miedo, por interés? ¿O la situación de Julián para alguien dentro de su círculo era conveniente? Hay versiones muy duras, versiones que hablan de conflictos, de intereses, de herencias, de propiedades, de un niño pequeño en medio de una batalla entre dos familias.

que nunca se pusieron de acuerdo. Porque hay que recordar algo que mucha gente ya sabe. Cuando Julián murió, la guerra por la custodia de su hijo José Julián no era un secreto. Maribel Guardia de un lado y Melda Tuñón del otro y Julián en medio. Julián que amaba a su hijo. Julián, que estaba en una situación emocional muy delicada precisamente por eso, ¿había alguien a quien le convenía que Julián no estuviera? Esa pregunta la dejamos ahí, porque no somos nosotros quienes la vamos a responder, pero sí somos nosotros quienes te la ponemos enfente

para que tú la pienses. Regresemos al mensaje que Julián publicó el día antes de morir. Era un mensaje sencillo en apariencia de esos que uno publica sin pensar demasiado, o al menos eso parece. Hablaba de su padre, de Joan Sebastián. Hablaba de extrañarlo, de sentirlo, de creer que iba a volverlo a ver pronto.

Pronto. Esa palabra pronto. ¿Qué significa pronto cuando lo dice un muchacho de 27 años que aparentemente está sano? Algunos lo leyeron como nostalgia, como amor de hijo, como la forma en que uno extraña a alguien que se fue antes de tiempo. Pero hay quienes lo leyeron de otra manera. Hay quienes vieron en ese mensaje algo que no era solo nostalgia, algo que sonaba a despedida, a alguien que ya sabía en algún lugar muy profundo de sí mismo que el tiempo se estaba acabando.

Cristian Valerio fue uno de los que lo leyó así y dijo algo que pocas personas se atrevieron a decir en voz alta, que ese mensaje no fue un mensaje de amor hacia su padre, fue un mensaje de alguien que ya estaba del otro lado, que ya estaba a medias, que ya había cruzado una línea que no tiene regreso. Ahora bien, aquí hay algo que no se puede ignorar.

Julián Figueroa tenía 27 años cuando murió. Su medio hermano, trigo de Jesús, también murió a los 27. Y en el mundo del espectáculo, del arte, de la música, hay un número que muchos artistas grandes conocen bien, el 27. El club de los 27. Esa cifra oscura que se repite en historias de artistas que se fueron demasiado pronto, en la plenitud de su talento, en el momento en que todo debería estar empezando de verdad.

¿Fue una coincidencia que Julián muriera exactamente a esa edad? ¿Fue una coincidencia que su hermano trigo también se fuera a los 27? ¿O hay algo más detrás de esos números? ¿Algo que la familia Figueroa carga sin querer cargarlo, una sombra que los persigue. Cristian Valerio habló de eso también. Y lo que dijo sobre la familia Figueroa, sobre lo que los rodea espiritualmente, sobre lo que hay quienes dicen que se colocó sobre esta familia hace muchos años, es uno de los capítulos más oscuros de esta historia. Y ese capítulo lo vamos a

abrir más adelante, pero antes hay algo que necesitamos establecer muy claramente. Julián Figueroa era un hombre joven con problemas reales. No era un personaje de telenovela, era una persona de carne y hueso que estaba pasando por cosas muy difíciles. Su relación con Imelda Tuñón no había terminado bien.

La situación con su hijo era una herida abierta. Su carrera estaba en un momento de transición [resoplido] y encima de todo eso cargaba con algo que muy poca gente puede imaginar. Ser hijo de Joan Sebastian. Ser hijo de Joan Sebastián no es solo un privilegio, es también un peso. Porque Joan Sebastian no era solo un cantante famoso, era una leyenda, era un mito.

Era un hombre que había marcado la música mexicana de una manera que pocos han logrado. Y cuando eres el hijo de ese hombre, todo lo que haces se compara. Todo lo que cantas se juzga. Todo lo que eres se mide contra lo que fue él. Julián lo sabía y lo cargaba silenciosamente como cargan las cosas los hijos de los grandes.

Hay personas cercanas a Julián que han contado cosas que nunca llegaron a los medios grandes, cosas que se quedaron en conversaciones privadas, en mensajes que no se publicaron, en testimonios que algunas personas dieron de manera reservada. Hay quienes aseguran que en los últimos meses Julián hablaba de sentirse observado, de sentir que había algo a su alrededor que no era normal, que había energías que él no podía explicar, pero que sentía físicamente, que había noches en que no podía dormir, que se levantaba con una angustia que no

tenía nombre, que algo en él sabía que algo estaba pasando. Aunque no supiera qué es esto, ¿cierto? No podemos saberlo con certeza. No somos quienes lo vivieron. Pero hay demasiadas personas que cuentan versiones similares como para descartarlo así no más. Y Cristian Valerio cuando habla de todo esto dice algo que muchos encontraron estremecedor, que Julián lo sintió, que en algún nivel él supo y que por eso escribió ese mensaje, no para sus seguidores, sino para su padre, porque Joan Sebastián era el único que podía

entender lo que estaba pasando. Joan Sebastian, hay que hablar de él en este punto, porque Joan Sebastian murió en 2015, 8 años antes que Julián y sin embargo, su presencia en esta historia es tan fuerte como si todavía estuviera aquí. Joan Sebastian fue un hombre que vivió rodeado de misterio, de contradicciones, de sombras.

Read More