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Así Fue la Vida de Libertad Lamarque y su Mansión | La Cachetada a Evita, El Exilio y Sus Secretos

Grabó su primer disco en 1926, dos temas, Chilenito y Gaucho Sol, para el sello RCA Víctor. Tenía 17 años y ya estaba grabando. Ya tenía un disco con su nombre. Ya estaba empezando a construir lo que se convertiría en una discografía de más de 800 canciones. Pero a esa misma edad, a los 17 años, Libertad cometió lo que ella misma llamaría después un error de juventud y un infierno. Se casó.

Su primer marido se llamaba Emilio Romero. Era apuntador de teatro. La conoció en los escenarios. Se enamoró de la joven cantante. La cortejó con la intensidad de un hombre que sabe lo que quiere. Y Libertad, que venía de una infancia dura, que no había conocido la ternura, que no tenía experiencia en el amor, cayó.

Se casaron y casi inmediatamente el infierno comenzó. Emilio Romero era alco, era ludo y era violento. Libertad pasó de los castigos de su madre a los golpes, su marido sin escalas. La mujer que en los escenarios era aplaudida, admirada, celebrada. En su casa, era maltratada por un hombre que no soportaba ver a su esposa más exitosa que él.

De ese matrimonio nació una hija, Libertad Mirta. La niña se convirtió en el centro de la vida de libertad en su razón para seguir adelante, en lo único bueno que ese matrimonio le había dado. Pero también se convirtió en el arma que Emilio usaría para destruirla. Porque cuando Libertad ya no pudo soportar más y decidió separarse, Emilio contraatacó de la manera más cruel posible.

Se llevó a la niña, la secuestró, la escondió en Montevideo, Uruguay. y Libertad. La mujer que llenaba teatros, que vendía discos, que era amada por miles, se quedó sola, sin su hija, sin saber dónde estaba, sin poder hacer nada, porque en esa época una mujer no tenía las herramientas legales que tiene hoy para enfrentar a un marido abusivo.

Y entonces llegó el momento más oscuro de su vida. Libertad estaba de gira en Chile. Tenía compromisos profesionales que cumplir, contratos firmados, presentaciones que no podía cancelar, pero por dentro estaba destruida. La presión de Emilio para quedarse con la tenencia definitiva de su hija, la violencia emocional, el aislamiento, la sensación de que no había salida, todo se acumuló hasta que la mente dejó de funcionar con claridad.

En un hotel de Chile, Libertad la Marque se tiró por el balcón. No fue un accidente, no fue un tropiezo, fue un intento de su La mujer que medio continente adoraba decidió que ya no podía más y saltó al vacío. Un toldo amortiguó su caída. Un simple toldo de tela fue la diferencia entre la vida y la muerte.

Libertad sobrevivió golpeada, herida, pero viva. Y según algunas versiones no confirmadas del todo, Alfredo Malerba, el músico que la acompañaba en sus giras y que más adelante se convertiría en su segundo esposo, se interpusó accidentalmente en su camino durante la caída, ayudando a frenar el impacto. Ese episodio fue la bisagra.

A partir de ahí, Libertad dejó de ser víctima, contrató abogados. inició una batalla legal feroz por la custodia de su hija. Logró localizarla en Montevideo, la recuperó y comenzó a pelear por el divorcio con una determinación que nadie le había visto antes. Pero el divorcio nunca llegó por vía legal. En 1945, Emilio Romero murió antes de que saliera la sentencia y Libertad quedó libre.

Libre del hombre que la había torturado durante años. Libre para criar a su hija, libre para rehacer su vida. Y ese mismo año 1945 se casó de nuevo con Alfredo Malerba, el compositor rosarino que la había acompañado durante sus giras musicales. El hombre que según ella fue el amor de su vida.

Lo conocía desde 1934, más de una década antes. La amistad se había convertido en amor lentamente, casi sin que ninguno de los dos se diera cuenta. Se casaron el 23 de diciembre de 1945 y esta vez Libertad creyó que el infierno había quedado atrás. Pero guarda algo en tu memoria, porque lo que parecía un final feliz tendría su propio capítulo amargo décadas después.

Alfredo Malerba fue su compañero durante casi 50 años. Sí, fue su colaborador musical, su sostén emocional, su compañero de exilio. Pero al final la relación se desgastó. Se separaron a finales de los años 80 cuando él decidió retirarse de los escenarios. Y Alfredo murió en 1994 en la ciudad de México, lejos del brillo que alguna vez compartieron.

Libertad, ya de grande, se lamentaba públicamente de no haberse quedado soltera toda la vida. Esa frase, viniendo de una mujer que se casó dos veces, que dijo que Malerba era el amor de su vida, que lo acompañó por medio siglo, es devastadora, porque revela que incluso el amor que ella consideró verdadero terminó dejándole un sabor amargo.

Pero eso viene después. Ahora necesitas entender lo que estaba pasando en la carrera de libertad mientras su vida personal se desmoronaba. Porque ahí es donde la historia se vuelve verdaderamente extraordinaria. Mientras soportaba a un marido violento, mientras peleaba por su hija, mientras caía por un balcón en Chile, Libertad la Márquez se estaba convirtiendo en la estrella más grande del cine argentino.

En 1930 protagonizó su primera película Adiós Argentina, un filme mudo dirigido por Mario Parpagnoli. No era cine sonoro todavía. Libertad actuaba, pero no cantaba en pantalla, pero fue su carta de presentación para la industria. Y en 1933 llegó El golpe que lo cambió todo. Tango, la primera película sonora de Argentina.

Libertad compartió cartel con Tita Mereo, a Susena Pepe Arias y Luis Sandrini. Era un elenco descomunal y ahí por primera vez el público argentino escuchó la voz de libertad la marquez saliendo de una pantalla de cine. El impacto fue sísmico. Una voz que ya conocían por la radio y por los discos. Ahora tenía imagen, tenía rostro, tenía cuerpo.

Libertad dejó de ser una voz y se convirtió en una presencia. De ahí en adelante las películas se sucedieron como una avalancha. El alma del bandoón en 1935 con Mario Sofice, Ayúdame a vivir en 1936, donde Libertad no solo actuó, sino que escribió el argumento basándose en sus propias experiencias personales. Esa película fue tan intensa emocionalmente que durante el rodaje Libertad perdió la voz por una crisis personal y tuvo que parar un mes para recuperarse en las sierras de Córdoba.

Besos brujos en 1937. La ley que olvidaron en 1938. Una película que causó revuelo porque hablaba de empleadas domésticas abusadas por sus patrones. Madre selva en 1938. Puerta cerrada en 1939. Película tras película, éxito tras éxito, Libertad se convirtió en la actriz más taquillera del cine de habla hispana.

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