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Asi FUE la LUJOSA VIDA INTIMA de la INDIA MARIA – Ranchos, lujos, carros

Cobraba aproximadamente entre 51 y 100 pesos por día completo de filmación que duraba entre 12 y 14 horas, equivalente a entre 800 y600 pesos actuales. Era un dinero miserable que apenas cubría el transporte en camión hasta los estudios y la comida básica del día. También trabajó durante años en el teatro de Carpa, la tradición popular mexicana donde los espectáculos de comedia, música ranchera y variedades se entretenían a la clase trabajadora que no podía pagar el teatro formal.

Las carpas eran teatros literalmente temporales montados en terrenos valdíos usando lonas y postes donde la entrada costaba pocos pesos que cualquiera podía pagar. El público era ruidoso, participativo, extremadamente cruel con las actuaciones malas que abucheaba sin piedad. María Elena aprendió el timín cómico perfecto trabajando en carpas donde el silencio del público significaba fracaso total y las risas constantes significaban poder comer al día siguiente.

Durante los años 60 completos trabajó constantemente en papeles secundarios sin reconocimiento de nombre ni de rostro, películas olvidables de bajo presupuesto que se filmaban en dos semanas, programas de televisión donde aparecía brevemente haciendo sketches cómicos, teatro popular que pagaba poco pero daba experiencia invaluable.

ganaba aproximadamente entre 500 y 1000 pesos mensuales en promedio, equivalente a entre 8,000 y 16,000 pesos actuales. Era el ingreso típico de la clase trabajadora que mantenía con trabajo constante y agotador. Pero María Elena observaba, aprendía, desarrollaba el personaje que cambiaría su vida completamente.

Notaba que el cine mexicano ignoraba completamente a millones de mexicanos indígenas y pobres que nunca se veían representados en la pantalla. Cuando aparecían eran estereotipos crueles, borrachos, sirvientes tontos, criminales. Nunca eran protagonistas de sus propias historias. En 1969, cuando tenía 29 años, María Elena creó el personaje que la haría inmortal, la india María.

Era una mujer indígena del campo que llegaba a la ciudad enfrentando la discriminación, la explotación y el clasismo con una ingenuidad aparente que escondía una inteligencia aguda. Usaba trenzas, vestido tradicional indígena, hablaba español con el acento que la clase alta burlaba, pero siempre triunfaba sobre quienes la subestimaban.

El salto a la fama. El verdadero punto de quiebre para María Elena Velasco llegó en 1972 cuando produjo y protagonizó Tonta a Tonta, pero no tanto. La película revolucionaria que presentaba a la India María en el papel protagónico absoluto por primera vez en la pantalla grande. No fue una producción de un gran estudio con presupuesto millonario.

Fue un proyecto completamente independiente de bajo presupuesto que María Elena impulsó personalmente con determinación férrea y visión clara, cuando absolutamente nadie en la industria cinematográfica establecida creía en el potencial comercial masivo de un personaje indígena protagonizando una película completa.

Conseguir el financiamiento fue una batalla campal contra los prejuicios arraigados. Los productores tradicionales del cine mexicano rechazaron el proyecto inmediatamente sin siquiera considerarlo seriamente, pensando erróneamente que el público mexicano no pagaría un boleto de cine para ver a una mujer indígena como protagonista absoluta.

Argumentaban con un racismo apenas disfrazado que la India María era un personaje apropiado exclusivamente para sketches cortos de 5 minutos en televisión, no para una película completa de 90 minutos que requería mantener la atención del espectador. Decían que la clase media y alta que tenía dinero no pagaría boleto para ver a una India y que la clase trabajadora pobre no tendría dinero suficiente para llenar los cines masivamente.

María Elena buscó incansablemente inversores independientes dispuestos a tomar el riesgo financiero que los estudios tradicionales rechazaban. Consiguió finalmente un presupuesto modesto de aproximadamente entre 500,000 y 800,000 pesos de 1972, equivalente a entre 8 y 12.8 8 millones de pesos actuales. Era una fracción mínima de lo que costaban las producciones de las estrellas establecidas como María Félix o Silvia Pinal, pero era suficiente para una producción modesta con equipo técnico competente, actores secundarios profesionales y locaciones accesibles.

Tonta, tonta, pero no tanto. Se estrenó modestamente en 1972 en un circuito limitado de cines populares de barrios trabajadores de la Ciudad de México y ciudades importantes. no tuvo premiere glamorosa en el Palacio de Bellas Artes, ni críticos importantes de los periódicos prestigiosos, asistiéndola ceremoniosamente.

Fue un estreno modesto y humilde que la industria cinematográfica establecida ignoró completamente, esperando el fracaso rápido que confirmara sus prejuicios. Pero algo absolutamente extraordinario sucedió que cambió la historia del cine popular. El público de clase trabajadora llenó los cines completamente comprando boletos masivamente.

Las familias enteras iban a ver la película donde finalmente se veían reflejadas dignamente en pantalla. Reían con los chistes que hablaban directamente de la realidad que vivían cotidianamente, los patrones abusivos que explotaban el trabajo, los políticos corruptos que robaban el dinero público, la discriminación cotidiana que enfrentaban por ser pobres o indígenas.

La India María decía verdades incómodas que nadie más se atrevía a decir públicamente, disfrazadas inteligentemente de ingenuidad cómica aparentemente inocente. La película fue un éxito masivo rotundo de taquilla, vendiendo aproximadamente entre 5 y 8 millones de boletos solo en México durante la exhibición inicial.

Con un precio promedio de boleto de aproximadamente 5 pesos de la época, la taquilla bruta alcanzó entre 25 y 40 millones de pesos. Después de pagar los costos de distribución y la exhibición a los dueños de cines, los productores recibían aproximadamente entre el 40 y el 50% de la taquilla bruta. María Elena como productora principal recibió aproximadamente entre 10 y 20 millones de pesos netos, equivalente a entre 160 y 320 millones de pesos actuales.

Para una mujer que apenas años antes ganaba miserables 500 pesos mensuales haciendo extra sin nombre, era una fortuna que cambiaba la vida completamente. Inmediatamente después del éxito de la primera película, María Elena produjo la segunda, El amor de la India María, en 1973. Siguió la misma fórmula, Producción modesta, humor que mezclaba la crítica social con la comedia física, la India María enfrentando las injusticias del sistema.

fue otro éxito vendiendo aproximadamente entre 4 y 6 millones de boletos y María Elena ganó aproximadamente entre 8 y 15 millones de pesos, equivalente a entre 128 y 240 millones actuales. En 2 años había acumulado una fortuna que la colocaba entre las actrices mejor pagadas de México. Durante el resto de los años 70, María Elena produjo aproximadamente una o dos películas anuales protagonizadas por la India María, cada una vendiendo millones de boletos.

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