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Antes del accidente, PEDRO INFANTE CONFESÓ ALGO que EXPLICA la RAZÓN DE SU DESAPARICIÓN

en que ella es la única viuda y que las otras mujeres no tienen derecho a estar ahí. Pero Lupita también insiste en que ella es la viuda e Irma está  llorando y diciendo que ella también es viuda y Guadalupe está  ahí con sus tres hijos diciendo que Pedro era su hombre. Y hoy les voy a contar toda esta historia, la historia completa y real de Pedro Infante y sus cuatro familias secretas.

Voy a contarles cómo conoció a cada una de estas mujeres,  cómo las enamoró, cómo les mintió, cómo logró. mantener cuatro familias al mismo tiempo durante más de 20 años, sin que  ninguna supiera de las otras. Y como todo se descubrió cuando murió y  cómo esas mujeres y esos hijos, 11 hijos en total, tuvieron que enfrentarse a la verdad.

y pelear entre ellos por la herencia y por el apellido infante. Y como algunos de esos hijos nunca fueron reconocidos y murieron sin el apellido de su padre. Pero para  entender esta historia tenemos que empezar desde el principio, desde que Pedro Infante era solo un niño pobre en Mazatlán,  Sinaloa, mucho antes de que fuera famoso, mucho antes de que conociera a cualquiera de estas mujeres.

Pedro Infante Cruz. Nació el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa, México, a las  3 de la tarde, un domingo, en una casa pequeña de adobe con piso de tierra, en el barrio del centro, una de las zonas más pobres de Mazatlán,  Su padre se llamaba Delfino Infante García. Tenía  32 años.

Cuando nació Pedro y era músico, tocaba el contrabajo en  orquestas, de baile y en fiestas y en eventos sociales de la gente  rica de Mazatlán. Pero ganaba muy poco, apenas lo suficiente para mantener a su familia. Y su madre  se llamaba María del Refugio Cruz Aranda, pero todo el mundo la llamaba Cuca.

Tenía 28 años. Cuando nació  Pedro y era ama de casa, se dedicaba a cuidar a sus hijos. y a mantener  la casa y a lavar ropa para otras  familias para ganar un dinero extra. Y Pedro no era el  primer hijo, era el tercero, de lo que terminarían siendo 15 hermanos, una familia enorme  que vivía en una casa de dos  habitaciones donde dormían todos juntos los niños en una habitación  y los padres.

En la otra y desde muy niño, desde que tenía 6 o 7 años, Pedro tuvo que trabajar para ayudar a la familia  porque el dinero que ganaba su padre no era suficiente para alimentar a tantos hijos. Y a los 8 años, Pedro ya vendía periódicos en las calles  de Mazatlán. Se levantaba a las 5 de la mañana todos los días y salía a la calle con un bulto de periódicos bajo el brazo y gritaba.

el debate, el diario del Pacífico y vendía periódicos durante dos o tres horas antes de ir a la escuela. Y a los 10 años Pedro ya no iba a la escuela porque tenía  que trabajar tiempo completo y consiguió trabajo  en una carpintería. donde aprendió a hacer muebles y a lijar  madera y a barnizar.

y trabajaba de lunes a sábado de 7 de la mañana a 6 de  la tarde por un sueldo miserable que entregaba  completo a su madre para ayudar con los gastos de la casa. Y a  los 12 años Pedro cambió de trabajo y empezó a trabajar. en una barbería donde aprendió a cortar pelo y a afeitar y a peinar.

Y ahí en esa barbería llamada La económica  en el centro de Mazatlán, Pedro trabajó durante 5 años, de los 12 a los 17 años. Y durante esos años, Pedro creció y se convirtió en un joven guapo,  alto de 1.8 m, con ojos, color miel y una sonrisa que hacía  que las mujeres se fijaran en él. Y Pedro ya desde entonces tenía ese carisma, esa forma de hablar, de moverse, que hacía que la gente lo notara.

Y además Pedro había heredado de su padre  el don de la música. tenía  una voz hermosa, una voz de tenor, potente, pero también suave. Y cuando cantaba en la barbería, mientras cortaba  pelo, los clientes se quedaban callados escuchándolo.  Y cuando Pedro tenía 15 años, en 1932, su padre Delfino  lo llevó a una audición en una estación de radio.

a XCB de Mazatlán y Pedro cantó una canción que se llamaba El abandonado y los dueños de la radio quedaron impresionados y le ofrecieron  cantar todos los domingos en la  mañana en un programa que se llamaba La Hora del aficionado. Y Pedro aceptó.  Y durante los siguientes 2 años de 1932 a 1934, Pedro cantó en la radio todos los domingos sin cobrar, solo por el gusto de cantar.

Y poco a poco se fue haciendo conocido. En Mazatlán la gente empezó a reconocerlo en la calle y a pedirle que cantara en fiestas y en eventos. Y en 1933, cuando Pedro tenía 16 años, conoció a una joven de su  barrio, que iba a cambiar su vida para siempre, aunque no de la manera que él esperaba. Se llamaba María Luisa León González y tenía 19 años, 3 años mayor que Pedro.

Era una joven de Mazatlán, hija de don Esteban León, que tenía una tienda de abarrotes en el centro de la ciudad, una familia un poco mejor. económicamente  que la familia de Pedro, María  Luisa, era una joven bonita, de piel morena, ojos negros, pelo largo y una figura delgada, pero lo más notable de María Luisa era su carácter.

Era una mujer tímida. callada, obediente, que había sido criada para ser una buena esposa y una buena madre. Y María Luisa conoció a Pedro una tarde de domingo  en la plaza principal de Mazatlán, donde la gente se reunía los domingos a pasear. y a socializar. Y Pedro estaba ahí con unos amigos cantando  y tocando la guitarra.

Y María Luisa pasó con sus amigas y se  quedó escuchando a Pedro cantar. Y cuando Pedro la vio, mirándolo, le sonrió. y le guiñó el ojo. Y María Luisa se sonrojó y se  fue caminando rápido con sus amigas, pero no pudo dejar de pensar en ese joven guapo que cantaba tan bonito. Y Pedro también se fijó en María Luisa y preguntó a sus amigos quién era, y le dijeron que era la hija de don Esteban León, el dueño de la tienda de Abarrotes.

Y al domingo  siguiente, Pedro volvió a la plaza. a la misma hora. Y María Luisa también estaba ahí con sus amigas. Y esta vez Pedro se acercó y le  habló y le dijo, “Hola, me llamo Pedro, Pedro Infante. Y tú, y María Luisa, con voz temblorosa”, le dijo María  Luisa. María Luisa León y Pedro le dijo, “Qué nombre tan bonito, casi tan bonito como tú.

” Y María  Luisa se sonrojó otra vez y se ríó. Y desde ese día, Pedro y María Luisa empezaron a  verse todos los domingos en la plaza. Y después de un mes, Pedro le dijo a María Luisa que quería  ser su novio y María Luisa aceptó, pero le dijo, “Tiene que hablar con mi padre. Porque él tiene que dar su permiso. Y Pedro fue a hablar con don  Esteban León una tarde después del trabajo y le dijo, “Don Esteban, vengo a pedirle  permiso para ser novio de su hija María Luisa  y don Esteban.

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