Cepeda le propuso ser su fórmula; tras una breve consulta con sus bases comunitarias, Quilcué aceptó el reto en menos de una hora, consciente de que su presencia representa a los pueblos históricamente discriminados y excluidos de Colombia .

Más allá de la izquierda: Un gobierno para todos los colombianos
Uno de los puntos más polémicos y discutidos de su discurso es la promesa de un gobierno inclusivo. A pesar de su clara militancia en el progresismo y su origen en las luchas comunitarias, Quilcué fue enfática al señalar que la propuesta de la dupla Cepeda-Quilcué no es gobernar exclusivamente para la izquierda. “En este país caben todos”, afirmó, mencionando reuniones estratégicas con el sector empresarial en Cali para demostrar su voluntad de diálogo transversal .
La candidata busca alejarse de la etiqueta de “gobierno sectario”, proponiendo un Gran Acuerdo Nacional que continúe la senda iniciada por Gustavo Petro, pero con un enfoque más centrado en la base social. Para Quilcué, la inclusión no es solo un eslogan, sino una necesidad para superar décadas de políticas excluyentes que han fomentado la polarización y el odio.
Víctimas liderando la Paz: Del dolor a la esperanza
La conexión emocional entre Iván Cepeda y Aida Quilcué es profunda: ambos son víctimas directas del conflicto armado. Mientras Cepeda sufrió el asesinato de su padre, el líder Manuel Cepeda Vargas, Quilcué enfrentó la pérdida de su esposo a manos de la violencia. Esta experiencia compartida es, según ella, su mayor aporte para destrabar los procesos de paz que muchos consideran estancados.

“Nos cansamos de la guerra, de la estigmatización y del señalamiento”, expresó conmovida . Su propuesta de paz no se limita a las mesas de negociación con grupos armados; busca facilitar diálogos genuinos entre la población civil y aquellos sectores que, a través de un lenguaje incendiario, han perpetuado el ciclo de violencia en el país. Quilcué sostiene que es el tiempo de las mujeres y de los pueblos, quienes han vivido una violencia sistemática y ahora reclaman el derecho a caminar libres por sus territorios.
La Revolución Agraria: Tierra, producción y mercado
Frente a la histórica lucha por la tierra, Quilcué propone ir más allá de la simple devolución de predios. Su plan de “revolución agraria” contempla tres pilares fundamentales:
- Devolución y Reconocimiento: Continuar con la entrega de tierras fértiles a indígenas, afros y campesinos.
- Condiciones de Producción: Garantizar que quienes reciban la tierra tengan las herramientas, créditos y asistencia técnica para hacerla producir.
- Comercialización Directa: Eliminar los intermediarios que, según su diagnóstico, son los que se quedan con las ganancias mientras el campesinado permanece en la pobreza .
Para la candidata, la transformación del campo es un proyecto a largo plazo que requiere cimientos sólidos y una visión que trascienda los periodos presidenciales tradicionales.
Conquistar al votante apático: Juventud y resultados
Con la meta de ganar en primera vuelta, la dupla enfrenta el reto de convencer a la juventud y a los millones de colombianos que aún se refugian en la abstención por desconfianza en las promesas políticas. Quilcué apuesta por mostrar resultados concretos, como la renta básica lograda a través de la reforma pensional, y por conectar con las nuevas generaciones a través de sus intereses culturales y artísticos .
Aida Quilcué se presenta como una semilla de cambio que busca germinar en una Colombia cansada de la guerra. Su plan, aunque polémico para los sectores tradicionales, es una apuesta decidida por la dignidad, el diálogo y la justicia social, factores que, según ella, son los únicos capaces de garantizar una paz duradera y un futuro próspero para todos los rincones del país.