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 ÚLTIMA HORA: HARFUCH ESTALLA CONTRA LA CIA POR LA EXPLOSIÓN DE AUTO BOMBA EN TECÁMAC 

 ÚLTIMA HORA: HARFUCH ESTALLA CONTRA LA CIA POR LA EXPLOSIÓN DE AUTO BOMBA EN TECÁMAC 

12 de mayo de 2026, caída la tarde. Omar García Harfud está frente a una pantalla y acaba de leer lo que la cadena CNN publicó sobre México y lo que hace a continuación rompe el silencio que ningún funcionario mexicano se había atrevido a romper así porque CNN no había publicado cualquier cosa. Había soltado que la explosión de una camioneta en Tecamac, en el estado de México, ahí pegadita al nuevo aeropuerto, fue obra de un comando secreto de la CIA, operando dentro de nuestro país.

 Y Harfud, en lugar de tragarse el golpe como se lo tragaban los gobiernos de antes, agarra su cuenta y estalla, sin gritos, pero con una contundencia que deja a la cadena más poderosa de Estados Unidos, sin con qué responder. en México escribe, “Las acciones operativas le corresponden exclusivamente a las autoridades mexicanas y lo que ese comunicado destapa por dentro es la parte que ningún noticiero les está contando completa.

 Si a usted le da orgullo ver que por fin hay un gobierno que no se queda callado cuando una potencia extranjera quiere pasar por encima de nosotros, suscríbase ahora mismo, porque aquí vamos a seguir destapando lo que otros prefieren dejar a medias. Pero para entender por qué este momento es tan grande, hay que rebobinar la cinta hasta finales de marzo, porque ahí empieza todo.

 En una autopista de Tecamac, Estado de México, de esas que usted conoce, llenas de tráfico a todas horas, una camioneta estalló. No fue un choque, no fue una falla mecánica, estalló. Dos personas murieron ahí mismo y una de ellas, según las autoridades, era Francisco Beltrán, conocido en el mundo del crimen como el Payín, señalado como operador del cártel de Sinaloa.

 En marzo esa explosión se manejó como un episodio más de la violencia del narco. Nadie habló de espías, nadie habló de agencias extranjeras, pero quédese conmigo porque esa camioneta quemada que en marzo nadie relacionó con nada iba a estallar por segunda vez, casi dos meses después y esta vez el estruendo se iba a escuchar hasta Washington.

 Porque el 12 de mayo, una reportera de CNN llamada Natasha Bertrand, que cubre temas del Pentágono y de seguridad, salió a contar otra versión completamente distinta. Según sus fuentes, esa explosión en Teekamac no había sido cosa del narco contra el narco. Según CNN, había sido una operación de una unidad de élite de la CIA, un grupo al que llaman Ground Branch, cuya misión sería desmantelar las redes de los cárteles.

 Léalo con calma porque es gravísimo. Una cadena estadounidense estaba afirmando frente al mundo entero que agentes de Estados Unidos vinieron a matar gente en suelo mexicano. Y aquí es donde a uno se le revuelve el estómago. Porque si eso fuera verdad, significaría que en este país cualquiera puede entrar a hacer lo que quiera.

 Pero espérese, porque la forma en que Harfux desarmó esa versión es de otra liga y conviene detenerse aquí un momento porque esto no es un pleito de egos entre un funcionario y una reportera. Lo que CNN puso sobre la mesa toca algo muy profundo, una idea que a México le han querido encajar durante décadas, la de que somos un país que no se puede cuidar solo, que necesita que vengan de afuera a ponernos orden.

 Durante años, gobierno tras gobierno, cuando salía un tema así, la reacción era el silencio. Mejor no preguntar, mejor no incomodar al vecino del norte. Lo que usted tiene que grabarse es esto. Lo verdaderamente histórico de hoy no es lo que dijo Harfudch, es que lo haya dicho, porque ningún gobierno anterior se atrevió. Y el por qué tiene que ver con quién es este hombre.

 Y aquí entra el personaje porque el peso de un comunicado depende de quién lo firma. No es lo mismo que esto lo conteste un político de escritorio a que lo conteste Omar García Harfuch. Arf no habla desde una oficina con aire acondicionado, habla desde el terreno. Es el hombre bajo cuyo mando se han dado los golpes más duros al crimen organizado de los últimos años.

 Cuando él dice que las operaciones en México las ejecutan autoridades mexicanas, no lo dice un teórico, lo dice quien tiene los resultados en la mano y sabe exactamente cómo se hacen las cosas. Por eso CNN esta vez no se topó con un vocero cualquiera, se topó con el hombre que más sabe de seguridad en este país y eso lo cambia todo, como usted va a ver enseguida.

 Ahora bien, Harf pudo haber elegido el camino fácil, pudo salir a gritar, a insultar a CNNen, a montar el show de indignación que monta cualquier político cuando se siente atacado, pero no hizo eso y por eso le funcionó. hizo algo mucho más difícil y mucho más demoledor. Respondió con frialdad quirúrgica, midiendo cada palabra, dejando a CNN sin un solo flanco por donde contraatacar.

 Lo que Harfuch armó en ese comunicado no fue un berrinche, fue una jugada pensada al milímetro y en los próximos minutos usted va a entender por qué a CNN se le vino encima. El comunicado abre sin rodeos. El gobierno de México, escribió Harfook, rechaza de manera categórica cualquier versión que pretenda normalizar.

 justificar o sugerir la existencia de operaciones letales encubiertas o unilaterales de agencias extranjeras en territorio nacional. Deténgase en esas tres palabras letales, encubiertas, unilaterales. No están puestas al azar, están escogidas con pinza. No está negando que México y Estados Unidos colaboren, está negando que alguien venga a matar aquí por su cuenta, a escondidas y sin permiso.

 Y esa diferencia, esa línea finísima entre cooperar y ser invadido es justo donde Harfo la trampa en la que CNN se metió solita, porque acto seguido Harfood hace algo que un político de la vieja escuela jamás habría tenido el valor de hacer. en vez de negar toda relación con Estados Unidos, la reconoce de frente.

Dice que la cooperación con Estados Unidos es importante y que ha dado resultados para los dos países. Pero, y aquí está la clave, subraya que esa cooperación se da con respeto a la soberanía, con responsabilidad compartida, con confianza mutua y palabra textual, sin subordinación. Sin subordinación.

 Apúntese esa palabra porque es la palabra con la que Harf le dio la vuelta entera al relato de CNN y todavía falta el golpe más fuerte. Si usted llevaba años harto de ver como a México lo trataban como el hermano menor al que se le dan órdenes, este momento le va a saber distinto. Y por eso este es su canal.

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