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Tanner Horner condenado a pena de muerte por este horrible crimen n

Tanner Horner condenado a pena de muerte por este horrible crimen n

Imagina estar frente a un jurado y escuchar que has sido condenado a muerte, que a partir de ese momento tus días quedarán reducidos a esperar el final de tu propia vida. Pues eso fue lo que escuchó Tanner Horner. Hoy en este video te voy a contar el crimen que cometió y que terminó llevándolo al corredor de la muerte en Texas.

 Pero eso no es todo. Quédate hasta el final porque también vamos a descubrir el extraño comportamiento que mostró durante el interrogatorio. Un detalle que terminaría convirtiéndose en uno de los momentos más desconcertantes de toda la investigación. Esta historia no comienza en esa sala judicial, comienza mucho antes, en un pequeño pueblo llamado Paradise, Texas, donde la vida parecía avanzar con la tranquilidad habitual de cualquier comunidad rural.

Nadie imaginaba que una tarde común terminaría convirtiéndose en el episodio más oscuro que ese lugar haya vivido jamás, y mucho menos que todo empezaría con algo tan cotidiano como una entrega de Navidad. Atena Strand tenía 7 años. Vivía junto a su padre Jacob Strand y su madrastra Ashley en una propiedad ubicada en las afueras de Paradise.

 Era una niña inquieta y llena de energía, de esas que transforman cualquier espacio con su presencia. Sus maestros la recordaban como una estudiante alegre y participativa. Aquella tarde llevaba unos jeans con flores rojas en los bolsillos y ayudaba con pequeñas tareas mientras la familia se preparaba para cenar.

 Nada parecía distinto. Nadie imaginaba que sería la última vez que Atenea estaría en casa junto a su familia. Pero lo que ocurrió después convertiría a Atena en el inicio de una investigación que terminaría ocupando titulares en todo Estados Unidos. A las 5:30 de la tarde, una camioneta de FedEx llegó a la propiedad de los Strand.

 Traía un paquete de Walmart. Dentro había un set de muñecas Barbie: You can Beh, un regalo de Navidad que Ashley había comprado semanas antes. El conductor era Tanner Horner, un repartidor subcontratado que recorría regularmente esa zona. Horner dejó el paquete junto a un tráiler abandonado dentro de la propiedad. En circunstancias normales, la entrega habría terminado ahí.

 En el momento en que Horner maniobraba para salir de la propiedad, la camioneta golpeó a Atena. Según la versión que él mismo daría más adelante, la menor no parecía tener heridas graves. Y fue en ese instante donde todo tomó un rumbo irreversible. En lugar de pedir ayuda o reportar lo ocurrido, Horner subió a Atena a la camioneta y abandonó el lugar.

 Mientras el atardecer desaparecía sobre Paradise, la niña ya estaba lejos de su casa. Lo que pasaría después dentro de ese vehículo se convertiría más adelante en una de las piezas centrales del juicio. Ashley Strand estaba en la cocina cuando la cena quedó lista. Llamó a hubo respuesta. Salió a buscarla alrededor del granero, el tráiler y la zona de juegos, pensando al principio que quizá estaba escondida o distraída.

Pero a medida que pasaban los minutos, la preocupación comenzó a crecer. A las 6:41 de la tarde, Ashley llamó al 911. Para ese momento, la camioneta de FedEx llevaba más de una hora lejos de la propiedad. Esa llamada marcaría el inicio de una de las búsquedas más intensas que el condado de Wise había vivido en años.

 Durante las primeras horas, los investigadores trataron el caso como una desaparición de menor. El exheriff Lane Akin recordó más tarde que cuando recibió la llamada aquella noche, creyó que la niña aparecería pronto, pero algo no encajaba. No había señales de allanamiento. Nadie extraño había sido visto en la zona y no existía rastro alguno de Atena en los alrededores de la propiedad.

 Los equipos de búsqueda comenzaron a organizarse esa misma noche. Para el día siguiente, más de 200 ciudadanos participaban en la operación junto a perros rastreadores, cuatrimotos y helicópteros sobrevolando los campos de Paradise. Era hombro a hombro, recordaría después el exherifff. Mientras tanto, los investigadores comenzaron a revisar las entregas realizadas en la propiedad durante las horas previas a la desaparición y cuando llegaron al registro de FedEx encontraron un nombre, Tanner Lyn Horner. Lo que ocurrió al día siguiente

se convertiría en uno de los detalles más inquietantes del caso. El 1 de diciembre de 2022, mientras los equipos de búsqueda recorrían los campos en busca de Atena, Tanner Horner regresó a trabajar. retomó su ruta de entregas como si nada hubiera ocurrido. Las cámaras lo captaron conduciendo por la misma zona donde familiares y agentes intentaban encontrar a la menor.

 En un momento fue detenido por policías que verificaban vehículos en el área. Le informaron que una niña de 7 años había desaparecido. “¿Hablan en serio?”, respondió Horner, “Una niña secuestrada, ¿qué está pasando?” Mientras decía esas palabras, ya sabía exactamente lo que había ocurrido.

 Y lo más inquietante era que ese comportamiento apenas sería el comienzo de lo que los investigadores descubrirían después. Los investigadores avanzaron rápido. Las cámaras dentro de la camioneta de FedEx, parcialmente cubiertas con notas adhesivas, todavía habían registrado suficiente material. Las imágenes y el audio obtenidos del vehículo se convertirían más adelante en una de las pruebas centrales del juicio, pero antes de llegar a ese punto todavía quedaba encontrar a Atena.

 El 2 de diciembre, dos días después de la desaparición, los investigadores arrestaron a Tanner Horner. Durante el interrogatorio comenzó a hablar primero con evasivas, luego con detalles, hasta terminar guiando a los agentes hacia una zona cercana a un arroyo, a unos 16 km de la casa de su padre. Ahí estaba Atena.

 La búsqueda había terminado, pero para los investigadores, lo más complejo del caso apenas estaba comenzando. La noticia del hallazgo golpeó con fuerza a la comunidad de Paradise. Durante dos días, cientos de personas habían recorrido campos y caminos rurales con la esperanza de encontrar a Atena con vida.

 Jacob Strand estaba junto a Ashley y otros familiares en una iglesia cercana cuando recibió la noticia. Con el paso del tiempo hablaría sobre la culpa que cargó durante años por no haber estado en casa aquella tarde, un peso que afectó profundamente su vida personal y familiar. Paradise lloró unida y el nombre de Atenas Strand comenzó a circular por todo el país.

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