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  ¡TAMAULIPAS PARALIZADO! EJÉRCITO DESTRUYE “LA CAPILLA” ARSENAL SAGRADO Y 66 ELEMENTOS ABATIDOS  

  ¡TAMAULIPAS PARALIZADO! EJÉRCITO DESTRUYE “LA CAPILLA” ARSENAL SAGRADO Y 66 ELEMENTOS ABATIDOS  

Las velas todavía estaban encendidas cuando el ejército entró. 14 velas de cera blanca frente a una imagen de la Santa Muerte de 80 cm de altura, adornada con flores de plástico y con un rosario de cuentas rojas colgado en el cuello en un altar de madera labrada que alguien había construido con cuidado, con dedicación real en el interior de una capilla de bloc y techo de lámina de 12 m de largo levantada en lo más alto de la sierra de Tamaulipas.

a 11 km de el ejido más cercano y a 34 km de cualquier camino pavimentado. Las velas llevaban encendidas al menos 3 horas cuando los soldados cruzaron la puerta, lo que significa que alguien las había prendido esa madrugada, que alguien había rezado frente a ese altar y que ese alguien o los 65 que lo acompañaban creyeron hasta el último momento que esa devoción los protegería.

No los protegió. Y lo que el ejército encontró detrás del altar de la Santa Muerte, detrás de las velas, detrás de la capilla que llevaba 2 años siendo el centro de mando del CJNG en la Sierra Tamaulipeca, no tiene nada que ver con ninguna devoción. tiene que ver con lo que el cártel más poderoso de México hace cuando encuentra en lo sagrado.

 El mejor escudo que el estado no se atreve a tocar porque nadie destruye una capilla. Nadie entra con fusiles a un recinto que las comunidades de la sierra usan para rezar. Nadie levanta sospechas sobre un lugar donde hay flores, velas y una imagen religiosa. El CJNG lo supo y lo usó y durante 2 años funcionó.

 Y aquí viene exactamente lo que tiene el gobierno de Tamaulipas en silencio absoluto y a la conferencia del Episcopado Mexicano con una declaración de emergencia interna sobre el uso de recintos religiosos por el crimen organizado. Déjame contarte exactamente cómo se desarrolló la operación Monte Sagrado, el operativo que en 3 horas de combate en la sierra de Tamaulipas, en terreno de alta montaña, con niebla espesa que redujo la visibilidad a menos de 40 m en los momentos más críticos del enfrentamiento, desmanteló el centro de mando regional

del CJNG, más inesperadamente ubicado que la inteligencia militar ha encontrado en lo que va de esta serie de operativos neutralizó a 66 elementos del cártel que habían convertido un recinto religioso en trinchera y reveló un uso deliberado y sistemático de la iconografía y la infraestructura religiosa como cobertura operativa que va mucho más allá de la devoción personal de los integrantes del cártel.

Eran las 2 de la madrugada del domingo cuando el primer equipo del grupo de fuerzas especiales de la zona militar con sede en Reinosa inició el ascenso final hacia el punto de coordenadas marcado en el mapa del operativo como objetivo alfa. El punto está en la vertiente norte de la sierra de Tamaulipas, en el municipio de Hüemes, a 47 km al noreste de Ciudad Victoria, la capital del estado.

 El acceso fue a pie. No hubo inserción en helicóptero porque la niebla de la madrugada en esa zona de la sierra hace imposible el vuelo de precisión por debajo de los 800 m de altitud. Y el objetivo estaba a uno, 240 m sobre el nivel del mar. 91 elementos del ejército ascendieron durante 2 horas y 14 minutos por veredas de la sierra que los guías locales de la inteligencia habían mapeado durante las 18 semanas previas del operativo en silencio, sin luz artificial, con el frío de la madrugada tamaulipeca en la sierra metiéndose por el cuello de cada

uniforme y con la instrucción explícita del comandante del operativo de no abrir fuego hasta que todos los accesos al predio estuvieran simultáneamente asegurados porque en terreno de montaña, si un solo vigía detecta el movimiento antes del cierre del cerco, tiene opciones de fuga hacia la sierra que el ejército no puede cubrir completamente.

Y el comandante no quería que ninguno de los 66 desapareciera en la niebla de la sierra tamaulipeca esa madrugada. La cadena de inteligencia que llevó a la operación Monte Sagrado comenzó 18 semanas antes, de la forma más inesperada que esta serie ha documentado hasta ahora, un catálogo de arte sacro. Un anticuario de Ciudad Victoria, especializado en imágenes religiosas antiguas, reportó a la Fiscalía General del Estado que en los últimos 4 meses había recibido tres pedidos inusuales.

Tres imágenes de bulto de la Santa Muerte de gran formato, entre 70 y 90 cm de altura, encargadas a nombre de una comunidad rural de la sierra de Tamaulipas, que el anticuario no conocía y cuya ubicación exacta el comprador no especificó. El pago fue en efectivo en billetes de 500 y el comprador, según la descripción del anticuario, era un hombre de entre 30 y 35 años con tatuajes visibles en el cuello, que pagó sin regatear y recogió las imágenes en un vehículo de carga sin placas.

El anticuario lo reportó no porque sospechara del CJNG, lo reportó porque los tres pedidos sumados representaban 47,000 pesos en imágenes religiosas compradas en efectivo para una comunidad de la sierra que ningún registro municipal de Hüemees tenía catastrada como asentamiento reconocido. Algo no cuadraba. y el anticuario.

 Con 28 años de experiencia vendiendo arte sacro en Tamaulipas, reconoció cuando algo no cuadra. La Fiscalía del Estado cruzó el reporte del anticuario con los datos de la Guardia Nacional sobre actividad inusual en la sierra norte del municipio de Hüemees. Desde hacía 7 meses, los patrullajes de la carretera estatal 70 habían detectado un incremento en el tráfico de vehículos de carga que tomaban la brecha hacia la sierra sin destino aparente en ningún ejido o rancho conocido.

Siempre de noche, siempre con carga cubierta con lonas. La inteligencia militar recibió ambos reportes y desplegó el primer equipo de reconocimiento a las dos semanas. Lo que el dron de reconocimiento fotográfico encontró en el punto de coordenadas marcado por el análisis del tráfico vehicular no fue un campamento, no fue una bodega, fue una capilla con una cruz en el techo y con nueve vehículos estacionados alrededor a las 11 de la noche de un martes en la sierra Tamaulipeca a 34 km del camino pavimentado más

cercano. Las siguientes 14 semanas construyeron el perfil completo de la instalación. El análisis térmico confirmó presencia humana sostenida en el predio durante las 24 horas con un pico de actividad entre las 22 y las 4, que no correspondía al patrón de ninguna comunidad religiosa. El análisis de frecuencias de radio detectó transmisiones encriptadas desde el punto en frecuencias tácticas y una fuente humana infiltrada a través de un proveedor de víveres de la zona que abastecía a Ejidos de la sierra.

Confirmó que en el predio de la capilla había mucha gente que no era del rancho y que los lugareños de los ejidos cercanos habían aprendido a no acercarse a esa parte de la sierra. Desde hacía más de un año, nadie les dijo que no se acercaran. No hizo falta. En la sierra de Tamaulipas hay señales que no necesitan palabras.

A ver, imagínate que eres parte del equipo de avanzada que llega al perímetro del predio a las 3:47 de la madrugada después de 2 horas y 14 minutos de ascenso en silencio por la ladera norte de la sierra. La niebla está en 40 m de visibilidad. Tu visión nocturna funciona, pero la humedad de la neblina produce un velo difuso alrededor de cada fuente de calor que distorsiona las distancias.

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