Posted in

Steven Nelson: El ASESINO que encontró el AMOR entre rejas mientras Texas preparaba su EJECUCIÓNn| US  

Steven Nelson: El ASESINO que encontró el AMOR entre rejas mientras Texas preparaba su EJECUCIÓNn| US  

¿Qué pasa por tu mente cuando sabes que te van a ejecutar? A veces es difícil porque estás esperando a que te ejecuten. Eso va rompiendo una pequeña parte de [música] ti cada día. Te desgasta poco a poco. Hay momentos en los que tengo que contenerme porque me siento abrumado y estresado.

 Incluso tengo que obligarme a comer. Aquí en el corredor de la muerte y en prisión hay mucha gente inocente que no debería estar aquí. En mi caso, hay una persona cercana que podría presenciar mi ejecución y eso depende de ella, pero sinceramente no quiero que vea cómo me inyectan drogas hasta provocarme una sobredosis para detener mi corazón.

El 5 de febrero de 2025, Steven La Wayne Nelson se despertó sabiendo que ese sería su último día en la Tierra. Tenía 37 años y había pasado 13 esperando ese momento. Horas después estaría muerto. Nelson no murió por casualidad. Murió porque el estado de Texas decidió que merecía morir por lo que hizo el 3 de marzo de 2011.

 Pero para entender bien esta historia hay que retroceder 14 años a aquella tarde en que un pastor de 28 años llamado Clin Dobson estaba trabajando en su iglesia sin saber que sería su último día con vida. Steven no era ningún desconocido para la policía. De hecho, las autoridades de Oklahoma y Texas llevaban vigilándolo casi toda su vida.

 Todo empezó muy pronto y de una forma que ya anunciaba lo que vendría. Con solo 3 años, Nelson ya intentó prender fuego a la cama de su propia madre. A los 6 años ya estaba metido en robos y vandalismo. Y a los 11, mientras otros niños estaban en el colegio, él ya dormía en centros de detención para menores de alto riesgo.

 Su vida en casa era un desastre total. Su madre lo abandonaba durante días y su padre era un hombre violento que nunca estaba presente. Nelson creció sin nadie que le pusiera un límite y al cumplir la mayoría de edad, sus delitos empezaron a mostrar un patrón cada vez más insolente. En 2005, con 18 años, lo arrestaron por conducir un coche robado.

Dos años después entró en un Walmart para llevarse una computadora portátil y solo una semana más tarde volvió a otro Walmart de Arlington para robar unas botas. Eran robos pequeños, pero Nelson se estaba acostumbrando a tomar lo que quería por la fuerza. Incluso cuando el sistema le daba una oportunidad, él la desperdiciaba.

 En 2010, nada más salir de prisión, tras cumplir condena por robo, fue acusado de agredir violentamente a la que entonces era su novia. Pero lo más increíble fue que cuando llegó el fatídico marzo de 2011, Nelson caminaba por las calles de Arlington bajo libertad condicional. tenía una última oportunidad de mantenerse lejos de los problemas, pero a Nelson las reglas no le importaban en absoluto.

 Solo unos meses después de salir de la cárcel, su historial de robos y agresiones estaba a punto de dar un salto definitivo hacia algo mucho más oscuro. El 3 de marzo de 2011, la Iglesia Bautista North Point era un refugio de paz. Eran las 12 de la mañana y dentro solo estaban dos personas. El pastor Clint Dobson, de 28 años con toda la vida por delante, y Judy Elliot, la secretaria de 67 años.

 Clint y Judy trabajaban con la puerta abierta confiando en la seguridad que daban las paredes de una iglesia, pero esa confianza fue su sentencia. Steven Nelson no entró buscando ayuda espiritual, entró buscando dinero fácil y, sobre todo, no planeaba dejar testigos. Lo que ocurrió en esa oficina fue una auténtica carnicería.

 Sin decir apenas una palabra, Nelson descargó una violencia que nadie en Arlington pudo comprender. Se lanzó primero contra Clint, golpeándolo con una brutalidad salvaje una y otra vez hasta que el pastor cayó indefenso en el suelo. Pero Nelson no buscaba solo dejarlo fuera de combate, quería algo más.

 Mientras Clint intentaba recuperar el aliento, Nelson agarró un cable de una computadora y empezó a asfixiarlo. Pero al ver que Clint seguía luchando por su vida, Nelson hizo algo que demuestra su total falta de humanidad. Buscó una bolsa de plástico, se la puso en la cabeza y la apretó hasta que el pastor dejó de moverse.

 A Judy Elliot, la secretaria, tampoco le tuvo ni un gramo de compasión. A pesar de sus 67 años, Nelson la golpeó con una hazaña aterradora. le destrozó la cara y le provocó una hemorragia cerebral tan grave que Judy perdió el conocimiento al instante. Pero lo más cínico vino después. Nelson la [música] dejó allí tirada en un charco de sangre, abandonada a su suerte porque estaba convencido de que ya la había matado.

Para él, Judy ya era solo un estorbo que había eliminado. Y ahora la pregunta más inquietante, ¿para qué hizo todo esto? ¿Cuál era el gran botín que justificaba dos vidas? [música] Nelson salió de la iglesia con una computadora portátil que más tarde vendió por $150 las llaves del coche de Judy y sus tarjetas de crédito. Nada más.

 [música] Salió de allí como si nada hubiera pasado. Aquel 3 de marzo, John Elliot, preocupado porque su esposa no volvía a casa, decidió ir a buscarla a la parroquia. Cuando entró en la oficina, se encontró con una escena de pesadilla que ninguna persona debería ver jamás. Allí estaba Judy, inmóvil en el suelo, rodeada de sangre.

 Cualquiera habría pensado lo mismo que Nelson, que era imposible que alguien sobreviviera a semejante paliza. Sin embargo, en medio de la tragedia ocurrió un milagro. A pesar de las heridas, de la hemorragia cerebral y de que incluso sufrió un infarto mientras la estabilizaban en el hospital, Judy Elliot sobrevivió. Fue una recuperación milagrosa, pero durísima.

 tuvo que enfrentarse a 5 meses de terapia intensiva y a una cirugía reconstructiva masiva. Para que te hagas una idea de la brutalidad del ataque, los cirujanos tuvieron que utilizar una combinación de malla, tornillos y placas metálicas para volver a sujetar su rostro. Pero con su despertar llegó también un misterio que la defensa de Nelson intentaría explotar más tarde en el juicio.

Read More