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Nunca subestime a una Mexicana: 10 Nocauts brutales de boxeadoras Aztecas  s

Nunca subestime a una Mexicana: 10 Nocauts brutales de boxeadoras Aztecas  s

Existe un país en este planeta donde las mujeres no aprenden a boxear, sino que nacen sabiendo apretar el puño. Un país donde subirse al cuadrilátero no es una decisión, es un destino marcado en la sangre, un país que ha exportado más campeonas mundiales del puño que cualquier otra nación de habla hispana en la historia del deporte.

 Ese país, amigos, es México. Y hoy no vamos a hablar de cualquier cosa. Hoy les vamos a contar las 10 veces en que una guerrera mexicana se subió al ring y dejó a su rival mirando los focos del techo, contando estrellas sin saber ni cómo se llamaba. 10 knockouts brutales, 10 momentos en los que el orgullo nacional se concentró en un solo puñetazo.

 10 historias que demuestran por qué cuando se habla de boxeo femenil en el mundo hay un solo nombre que se repite en cada esquina, en cada gimnasio, en cada conversación entre conocedores. México. Pero pongan atención porque el número uno de esta lista es algo que ustedes tienen que ver con sus propios ojos. Estamos hablando de un knockout tan, pero tan demoledor, tan limpio, tan espectacular, que se viralizó en YouTube con más de 86,000 reproducciones en cuestión de días.

 Una derecha salvaje que dejó a la rival tendida sobre la lona varios minutos completos sin reaccionar mientras los doctores del ring corrían a atenderla. Una mexicana que con un solo movimiento le mostró al mundo entero por qué le decían como le decían. Pero no se las voy a revelar todavía porque para llegar al uno primero tenemos que hacer el camino completo.

 Así que pónganse cómodos, déjenme un like si gustan apoyar al canal y vámonos directo al número 10 de este recuento del mejor boxeo femenil que ha producido nuestra tierra. Arrancamos en el número 10 con una pelea que para muchos pasó debajo del radar, pero que es para los conocedores un capítulo importantísimo en la historia del boxeo fronterizo.

Estamos hablando de Diana la Bonita Fernández contra la estadounidense de origen puertorriqueño Noemí Noó Bosquez. En aquella noche fría del 10 de febrero del 2018 en el gimnasio municipal José Neri Santos en pleno corazón de Ciudad Juárez, Chihuahua. Y déjenme ponerles el contexto, mi gente, porque sin contexto no se entiende nada.

 Ciudad Juárez, una ciudad que durante años cargó con la peor de las famas. Una ciudad que para mucha gente del extranjero no significaba más que noticias amarillistas, violencia y dolor. Y de pronto, en medio de toda esa historia oscura, una mujer juarense, una mujer que rompía con todos los estereotipos por su belleza física, pero que por dentro tenía corazón de Leona, decide subirse al ring a representar a su tierra.

 Esa noche no estaba peleando solo por un cinturón. Diana estaba peleando por demostrarle al país y al mundo que Juárez también es boxeo, que Juárez también parecampeonas, que Juárez no es solo lo que se ve en los noticieros. La Bonita venía bien preparada. Había entrenado en altura en la Ciudad de México con el equipo de Mauro y Lázaro Ayala, los mismos hombres que habían formado a otra de las grandes guerreras de este top.

 Así que imagínense el calibre de la preparación. Antes de la pelea, Diana le dijo a la prensa con una seguridad que solo dan las mexicanas valientes. Me atrevo a asegurar que el título se queda en Ciudad Juárez. Y con esa frase, compa, con esa frase ya estaba sellando el destino de la pobre bosques. Sonó la primera campana y desde el inicio se vio la diferencia.

 La bonita salió midiendo, calibrando, soltando ese Java afiladito que iba sumando puntos como quien va guardando monedas en la alcancía. Vos intentó responder. Traía corazón la gringa, eso hay que reconocerlo, pero estaba ante una local en territorio caliente con 4,000 gargantas juarenses respirándole en la nuca. Llegó el segundo round y ahí empezó la primera función, una combinación de derechas perfectamente colocada y Bosquez fue a buscar consuelo en la lona por primera vez en la noche.

Arena ese escenario. A la lona. El público estalló. Imagínense el ambiente. El grito de la afición fronteriza viendo a una de los suyos imponer condiciones. Bosque se levantó tras el conteo de protección, los segundos pasaron y aunque aguantó la presión, ya estaba marcada. Pasaron los rounds y la bonita siguió administrando la pelea con esa paciencia que solo da la confianza. Llegamos al octavo asalto.

El tiempo se acababa para la estadounidense y entonces Diana decidió que era momento de terminar la fiesta. Otra caída brutal. Bosque tirada en la lona por segunda vez. El referocky Burk contó hasta ocho. La estadounidense levantó, pero ya no estaba ahí. Y cuando la bonita se le fue encima con todo, Burk vio que ya no había caso y al minuto con 57 segundos del octavo paró el combate. Knockout técnico.

 Cinturón latino, super mosca del Consejo Mundial de Boxeo para Ciudad Juárez. La afición delirando, los ojos de Diana llenándose de lágrimas, su gente aplaudiéndole de pie a una mujer que nunca dejó de creer en su tierra. Una victoria que valía oro porque no era solo deportiva, era simbólica.

 Una mujer juarense, una mujer hermosa, dándole alegría a una ciudad que llevaba demasiado tiempo recibiendo malas noticias. Por eso este knockout entra al número 10, porque más allá de la espectacularidad fue una declaración de principios. Las mexicanas no se rinden. Las mexicanas se arman, se preparan, suben al ring y hacen valer su tierra.

 Pero esto apenas comienza porque ahora vamos al número nueve y la cosa va subiendo de tono. En el número nueve nos vamos al estado de Guerrero, a la zona turística de Ixtapas y Huatanejo, a aquel 22 de junio del 2013 en el complejo deportivo del Hotel Azul Istapa, en una cartelera que los conocedores recuerdan como la cochulito Xtapa.

 encabezada por el gran Fernando Cochulito Montiel, pero que tuvo en su semiestelar un capítulo que vale oro. Areli, ametralladora, Muso contra la colombiana Olga la cobra Julio. Y aquí, mi gente, hay que entender el momento en el que estaba Areli. La ametralladora había sido campeona mundial mosca de la Federación Internacional.

 Había llegado al sueño dorado de cualquier boxeadora. había levantado el cinturón ante el orgullo de su gente. Pero en octubre del 2011, en un palenque de Colima, había caído por la vía rápida ante una rival durísima llamada Ava Knight, knockout en el segundo round, una derrota que para muchas habría sido el fin del camino, pero Areli no era cualquiera.

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