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¡IMPRESIONANTE! Así VIVE JUAN FERRARA en su CASA a los 82 AÑOS – Su Retiro HOY s

¡IMPRESIONANTE! Así VIVE JUAN FERRARA en su CASA a los 82 AÑOS – Su Retiro HOY s

Fíjate bien, por décadas ver a Juan Ferrara en la pantalla no era cualquier cosa. Él definió el romance puro para toda una generación. Esa voz inconfundible, la mirada clavada, capítulo a capítulo, se metía hasta la cocina de millones de casas, logrando que cada personaje se sintiera ridículamente real.

 Pero el tiempo no perdona a nadie, ni siquiera a las leyendas. Hoy, a sus 82 años, esa época de aplausos y faramaya se siente ya lejísimos de su día a día. Se acabaron los paparats y las revistas siguiéndolo a todos lados. Honestamente, lo que más te sacude no es su edad, es este silencio tan profundo. Porque después de pasarse la vida entera frente al mundo, hoy su rutina es super privada, casi secreta.

 metido en una casa en México donde el reloj parece haberse quedado dormido. Ahí entra esa duda incómoda. ¿Cómo le hace el eterno Galán para pasar a una vida tan apagada, tan deitaño? Bueno, fíjate que la respuesta no la vas a encontrar en ninguna entrevista, sino en sus paredes. Vive en México, sí, pero lejísimos de los foros de grabación y de toda esa faramalla de la tele.

Seguramente en un rincón escondido por la capital o sus afueras, una colonia de esas donde el verdadero lujo no es traer un carrazo, sino que nadie, absolutamente nadie, te moleste. Cero lujos excesivos, nada de mansiones gigantes para apantallar. Desde afuera la casa te grita una sola idea bastante clara.

 Se hizo para habitarse, no para salir en revistas. Y te das cuenta desde que vas llegando, hay un camino curvo enorme justo en la entrada de la casa, trazando un acceso superrelajado, lleno de árboles viejísimos y un montón de plantas que terminan aislando el terreno del resto del universo. Ni de chiste es un jardincito cualquiera.

 Es un refugio salvaje que calla el ruido de la calle. Con sus nada despreciables 0.85 85 acres. Tienes un respiro tremendo. Fácilmente podrías levantar otro garaje o una bodega inmensa ahí mismo y ni así lograrías ahogar esa riquísima sensación de libertad. Aunque lo bueno empieza al cruzar la puerta.

 Adentro no te quieren apantallar con cosas caras. Tienen algo mucho mejor que eso. Muchísima onda. Ves esos pisos de madera calientita topando con el concreto pulido y boom. Es un choque visual moderno. Sí. Pero que te abraza bien cañón. Cero dad. Todo tiene un por qué. Hay espacios que literal parecen de colección, como si cada esquina estuviera ahí para gritarte una historia y no n más para adornar.

 La arquitectura misma te firma esa sensación. Tienes barandales de hierro negro mezclados con cables de acero. Dan un toque superactual con muchísima presencia, pero sin matar la vibra serena. Caminas y todo fluye libre. Te juro que la casa respira sola. Cero amontonadero de cosas, cero ruido visual, puros trazos rectos, materiales de verdad y un acomodo que te dice, “Bájale dos rayitas a tu estrés.

 Ya cuando sales al patio, la cosa se pone aún más intensa. Esa parte de atrás no es para armar fiestas locas, es para mandar el mundo a volar. En medio tienes una alberca preciosa que te roba la mirada, escondida entre árboles gigantescos y unas plantas loquísimas que llevan años ahí, armando un verdadero oasis nada más para él.

Imagínatelo cayendo la tarde. Cero directores, cero libretos, puro silencio del bueno. Y si acaso alguna plática superrelajada con su círculo más cerrado, trepada por ahí en los cerros, lejísimos del tráfico y el desmadre capitalino. Todo el lugar huele a eso, a querer desaparecer por gusto. Nadie lo abandonó. Él solito pintó su raya.

 Es una casa que no te pide que la mires, te exige que la sientas. Y fíjate que ahí es donde te cae el 20. Pasó una vida entera en el aparador aguantando la mirada de medio país. Este rincón grita una decisión fuertísima, pero callada. Su etapa de actor se acabó. Pero claro, si hoy su vida es tan muda, su pasado debió ser un huracán absoluto.

 Y vaya que con Juan Ferrara las cosas fueron exactamente así. El choque de realidades te rompe la cabeza al ver cómo se partió el lomo chambeando por más de seis décadas sin parar. Hablando de lana y patrimonio, tratar de calcularle los ceros en la cuenta del banco está cañón. No hay un solo número oficial ni chismes financieros que te digan cuánto tienes realmente.

 Tampoco salen esas revistas presumiendo sus millones, pero aguanta, eso no quiere decir que ande en la ruina. más bien supo hacer su guardadito de otra manera, teniendo una base clarísima, chamber sin parar en tele, cine y teatro. Su verdadera mina de oro siempre fueron las telenovelas. Se aventó más de 30 producciones, la gran mayoría, obviamente, amarrado al gigante de Televisa, volviéndose el protagonista indispensable de tus tías y abuelas.

 El señor no era una moda de 3 meses. El tipo era una institución. La gata del 70, Victoria, Valeria y Maximiliano, Rebelde del 2004, Mar de Amor del 2009, La Fuerza del Destino. Qué bonito amor del 2012 y cita a ciegas. No solo marcaron época, le aseguraron muchísima lana, sueldos inflados, exclusividades y regalías eternas.

 Pero ojo, encasillarlo noás en los culebrones sería un insulto tremendo, porque en el cine el señor se aventó más de 25 películas llevándose el premio gordo del cine nacional, un Ariel mejor actor en 1980 y uno gracias a misterio. Con esa estatuilla les cayó la boca a todos. Demostró que no era solo una cara bonita de televisión.

 Aunque si me preguntas, donde verdaderamente dejó el alma fue en el teatro. Fueron más de 45 años dándolo todo en las tablas. Por eso muchos lo ven como el verdadero gigante del teatro en México. Proyectazos como los árboles mueren de pie actuando junto a su madre, la legendaria Filomena Martano, haciendo giras eternas o esos exitazos enormes compartiendo el escenario con Rafael Inclan y Rocío Bankels.

 Todo eso dejó clarísimo algo. Su magia no necesitaba edición, era puro talento crudo. Para el 2011 le dieron el premio a mejor actor de teatro. Pero a ver, para entender esa obsesión suya, tenemos que irnos al pasado. El tipo nació respirando arte. Imagínate siendo hijo de la inmensa española Ofelia Gilmain y hermano de Ester y Lucía.

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