Posted in

¡Impactante revelación! El ídolo de México, Pedro Infante, no murió en 1957; fingió su trágico final para renacer en Venezuela como José Cruz Martínez.

¡Impactante revelación! El ídolo de México, Pedro Infante, no murió en 1957; fingió su trágico final para renacer en Venezuela como José Cruz Martínez. Tras décadas de misterio, pruebas de ADN y exhumaciones secretas confirman la verdad: ¡vivió cuarenta años más en el anonimato total! ¿Traición o la búsqueda de libertad?

El ACCIDENTE de PEDRO INFANTE fue FALSO. Vivió 40 AÑOS más en VENEZUELA y MURIÓ en 1997

Caracas, Venezuela. 18 de marzo de 1997, 7:23 de la mañana. Un hombre de 79  años está acostado en una cama de hospital muriendo. Tiene los ojos cerrados. Respira con dificultad. Cada respiración es una batalla. Y junto a su cama hay una mujer de 52 años llorando, tomándole la mano.

 Papá, no te vayas, por favor. El hombre abre los ojos, la mira. Mi hija, ya es hora. No digas eso.  Escúchame. Cuando me muera, quiero que cuentes la verdad. ¿Qué verdad? ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Quién fui yo antes de ser tu padre? La mujer llora más fuerte. Papá, prometiste que nunca lo diríamos y cumplí mi promesa durante 40 años.

 Pero ahora que me voy, la gente merece saber. ¿Saber qué? El hombre respira hondo.  Le cuesta trabajo hablar que Pedro Infante no murió en 1957, que fingí mi muerte, que viví 40 años más aquí en Venezuela y que ahora sí me estoy muriendo. Y cierra los ojos. Y dos horas después, a las 9:34 de la mañana del 18 de marzo de 1997,  el hombre muere.

 Su nombre, según el acta de defunción venezolana, es José Cruz Martínez, 79 años. Fallecido por insuficiencia cardíaca, pero ese no era su verdadero nombre. Su verdadero nombre era Pedro Infante Cruz, el ídolo  de México, el actor más grande del cine mexicano, el hombre que supuestamente había muerto en un accidente de avión el 15 de abril de 1957,  pero no murió.

 fingió su muerte y vivió 40 años más en Venezuela. Y hoy les voy a contar toda  esta historia. La historia de cómo Pedro Infante planeó su muerte, de cómo escapó de México, de cómo construyó una nueva vida en Venezuela y de cómo su hija finalmente reveló la verdad en 2007, 10 años después de que realmente muriera. Para entender por qué Pedro fingió su muerte, hay que entender cómo era su vida en 1957.

Pedro tenía 39 años. Llevaba 17 años siendo la estrella más grande de México. Había filmado más de 60 películas. Todas éxitos. Había grabado más de 300 canciones. Todas hits. Era el actor mejor pagado del país. [resoplido] Pero su vida personal era un desastre. Pedro estaba casado legalmente con María Luisa León desde 1938, pero el matrimonio estaba muerto.

[música] María Luisa vivía en Mazatlán. Pedro vivía en la Ciudad de México y María Luisa se negaba a darle el divorcio porque legalmente como  esposa tenía derecho a la mitad de todo lo que Pedro ganara. Y Pedro ganaba millones  al año, así que María Luisa no lo soltaba. Y mientras tanto, Pedro vivía con Lupita Torrentera, una bailarina con  quien tenía tres hijos.

 Pero Lupita también lo presionaba. ¿Cuándo nos vamos a casar? Cuando María Luisa me dé el divorcio. ¿Y cuándo va a hacer eso?  No lo sé, pero pronto. Pero Pedro mentía porque sabía que María Luisa nunca lo iba a soltar. Y además de Lupita, Pedro tenía otra  amante, Irma Dorantes, una actriz joven de 25 años. Y con Irma había tenido una hija, Irmita, nacida en 1956 y también la presionaba para casarse.

 Y Pedro estaba atrapado, tres mujeres, tres familias,  todas exigiéndole tiempo, dinero, compromiso y además estaba la presión de ser Pedro infante. No podía salir a la calle sin que lo persiguieran. No podía tener privacidad, no podía cometer errores, porque Pedro Infante era perfecto, el ídolo,  el héroe.

 Y Pedro estaba cansado, cansado de fingir, cansado de actuar, cansado  de ser Pedro Infante. Y enero de 1957, Pedro tomó una decisión. Iba a desaparecer. Enero de 1957.  Pedro está en su casa pensando, ¿cómo desaparece uno de los hombres más famosos de México? No puede simplemente irse,  lo buscarían, lo encontrarían, tiene que morir o al menos hacer que todos  crean que murió. Y entonces recordó algo.

 Pedro era piloto. Tenía licencia desde 1945 y tenía su propio avión, un Consolidated 24  y había tenido accidentes antes, pequeños, sin consecuencias  graves. Pero la gente sabía que Pedro volaba y que volar era peligroso. Y si fingía un accidente de avión, Pedro empezó a planear.

 Necesitaba ayuda, no podía hacerlo solo. Así que contactó a dos personas. La primera  era su mecánico de aviación, un hombre llamado Raúl Sánchez. Raúl, necesito tu ayuda con algo. ¿Qué necesitas, Pedro?  Necesito fingir un accidente, hacer que todos crean que morí. Raúl lo miró como si estuviera  loco. ¿Para qué? Para desaparecer.

Para empezar de nuevo en otro país con otro nombre. Ey, ¿estás hablando  en serio? Completamente. Y Pedro le explicó su situación, las tres mujeres,  la presión, el cansancio. Y Raúl lo entendió. ¿Y cómo lo vamos a hacer? Voy a estrellar el avión, pero voy a saltar antes con paracaídas  y tú vas a ayudarme a escapar.

 Y el cuerpo. Necesitan un cuerpo para confirmar que moriste. Pedro lo había  pensado. Vamos a conseguir un cuerpo de alguien que murió del mismo tamaño que yo y lo vamos a poner en el avión antes del accidente. ¿Y cómo conseguimos un cuerpo? Y ahí entra la segunda persona, un forense que trabajaba en el hospital general de la Ciudad de México.

 Pedro lo contactó, le ofreció dinero, mucho dinero. Necesito un cadáver de un hombre de mi edad, mi estatura, mi peso. El forense aceptó  porque Pedro le pagó 100,000 pes. Una fortuna en 1957. Y en febrero de  1957, el forense consiguió el cuerpo, un hombre de 38 años que había muerto de un infarto, sin familia, sin nadie que lo reclamara,  y se lo entregó a Pedro.

 Y Pedro y Raúl guardaron el cuerpo congelado  en un hangar privado y durante los siguientes dos meses, Pedro organizó todo. Consiguió documentos falsos  con un nombre nuevo, José Cruz Martínez. consiguió contactos  en Venezuela, gente que lo podía ayudar a establecerse ahí, y empezó  a mover su dinero poco a poco a cuentas en el extranjero, para que cuando desapareciera tuviera con qué vivir.

Read More