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HARFUCH CATEA el Estudio ABANDONADO de Paco Stanley… Y Encuentra un Sobre: EN CASO DE MI MUERTE s

HARFUCH CATEA el Estudio ABANDONADO de Paco Stanley… Y Encuentra un Sobre: EN CASO DE MI MUERTE s

millones de dólares. Sueldo de conductor [música] de televisión cuentas en las islas Caiman. Nadie explicó de dónde salió la fortuna de Paco Stanley. Eso no se explica con un sueldo, no se explica con ahorros, no se explica con nada que sea [música] legal. Y lo peor, cuando le pidieron que devolviera lo que nunca fue [música] suyo, dijo que no.

Esa palabra le costó cuatro balas en la cabeza a plena luz del día y 26 años [música] después nadie apagado. Nadie rastreó las escrituras, nadie revisó [música] las cuentas hasta que alguien decidió abrir una puerta que llevaba 26 [música] años cerrada. Son las 3:47 de la mañana, Ciudad de México, zona sur.

Una camioneta [música] negra sin placas se detiene frente a un portón de metal oxidado. El motor se apaga. Harfuch baja primero. Traje oscuro, sin chaleco. Detrás de él, ocho elementos de la fiscalía, dos peritos documentales, un cerrajero. La orden lleva tres semanas [música] firmada. El portón cede con un chirrido largo.

 Adentro huele a humedad y a papel viejo. En el piso cables sueltos. En la pared [música] del fondo, un logotipo borrado que alguna vez decía S de producciones. La primera señal está en el segundo piso. Una puerta de acero reforzado que no corresponde a un estudio [música] de grabación. Detrás hay una oficina que no aparece en ningún plano arquitectónico [música] del edificio.

Una oficina que alguien construyó para que nadie la encontrara. El detonante [música] fue simple. Iban a demoler el estudio. Llevaba años abandonado y el terreno se iba a vender. Antes de tirar la [música] primera pared, alguien revisó las escrituras del terreno y encontró algo que no cuadraba. Tres propiedades vinculadas [música] al edificio habían cambiado de dueño el mismo mes, en la misma notaría o en 1997, el mismo mes que murió Amado [música] Carrillo Fuentes.

Esa coincidencia activó una alerta que nadie había revisado en más de dos décadas. ¿Cuánto crees que había detrás de esa puerta de acero? Piensa un número, te lo cuento en unos minutos. El cerrajero tarda 11 minutos. Cuando la puerta se abre, lo primero que ven es una caja fuerte empotrada en la pared.

 Marca Mosler, modelo antiguo. La pintura [música] descascarada. mide casi un metro de alto. A un lado, cuatro archiveros metálicos con candado. En el piso, debajo de una lona gris, [música] tres cajas de cartón selladas con cinta canela amarillenta. El polvo indica que nadie ha [música] entrado en años, quizá en décadas.

 La caja fuerte tarda [música] 40 minutos más. Cuando la puerta cede, Harf se acerca. Adentro hay tres cosas. A la primera, un fajo de recibos [música] bancarios de una cuenta en Georgetown, Islas Caimán. La cuenta [música] está a nombre de Multiservicios Pavesa SADCB. Los depósitos son regulares. $10,000 cada tercer día durante 14 meses documentados.

Esos son $,700,000 en poco más de un año. Con eso se construían cuatro escuelas primarias [música] en 1996, pero esos 14 meses son solo los que tienen recibo. La cuenta estuvo activa 7 años. Ese es el primer dato. Un conductor de televisión. $10,000 [música] cada tercer día en una cuenta en el Caribe.

 La segunda cosa, una carpeta verde [música] oscuro con 18 escrituras de propiedades en cinco estados de la República. Terrenos en Cancún, una casa [música] en Cuernavaca, departamentos en la Ciudad de México, un rancho en Sinaloa, aún ninguna a nombre de Francisco Stanley Albaitero. todas a nombre de multiservicios pavesa. Pero en cada escritura alcalce hay una firma que los peritos van a identificar como la de Paco Stanley.

 Firmó 18 veces en 18 notarías y dentro de la carpeta verde doblada una fotografía. Paco Stanley sentado junto a una mesa de billar con un hombre de bigote, camisa clara y reloj de oro grueso al reverso con pluma azul. Cancún con el Señor. Recuerda esas dos palabras, el Señor, porque esas dos palabras explican todo lo que estás a punto [música] de escuchar.

 La tercera cosa es un sobre manila cerrado con cinta adhesiva vieja en la esquina superior [música] izquierda con letra manuscrita. En caso de mi muerte entregar a mi hijo Francisco. Ese sobre lleva ahí más de 25 años. Nadie lo abrió. Selen todo dice Harfuch. Hola que nadie toque el sobre. Un elemento abre [música] uno de los archiveros.

 Adentro 243 fotografías. Blanco y negro, color, polaroids, fiestas privadas, cenas. [música] En muchas aparece Paco, en varias aparece con el mismo hombre del billar, el señor. Pero esa carpeta verde no era lo [música] más perturbador que había en esa oficina. Lo más perturbador estaba dentro del sobre Manila.

 Y lo que dice ese sobre cambia todo. Cambia quién era Paco Stanley. Cambia por qué lo mataron. Cambia lo que tú creías saber sobre el hombre que te hacía reír [música] a la hora de la comida. Hoy vas a saber cuatro cosas que nunca te contaron sobre Paco Stanley. Primero, la cifra exacta que movió para el narcotráfico y cómo la [música] escondió durante 7 años sin que nadie preguntara.

Segundo, ¿quién era realmente el Señor? ¿Y qué le pidió a cambio de hacerlo millonario? Tercero, lo que Paco escribió en ese sobre la muerte de su propio hijo, algo que nunca le dijo a nadie y que Jarfuch leyó dos veces sin poder creerlo. Y cuarto, ¿quién tiene hoy las propiedades que se compraron con dinero del narco? ¿Y por qué siguen ahí 26 años después sin que nadie las toque? Te voy a avisar cuando llegue cada una.

Lo que Harfuch encontró explica como un conductor de televisión que empezó leyendo poemas en la radio terminó [música] manejando propiedades de 7 millones de dólares en dos países. Explica por qué el hombre más buscado de México se sentó en su foro de televisión en cadena nacional y nadie movió un dedo. explica qué pasó cuando el dueño real del dinero murió en una cirugía plástica y explica algo que nadie ha dicho en voz alta, que los hombres que lo acbillaron estuvieron [música] en manos de la justicia mexicana. Se escaparon y el

caso se cerró sin un solo culpable, ni uno. Ahora tú sabes que esa oficina existe. Ahora tú sabes lo que había adentro. El 99% [música] de México no lo sabe. El Señor recuerda esas palabras, porque van a volver. Este hombre que [música] van a acribillar a plena luz del día frente a un restaurante lleno de gente.

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