Posted in

EL RITUAL DEL ESCÁNDALO

PARTE 1: EL RITUAL DEL ESCÁNDALO

Eran las nueve de la mañana de un martes cualquiera en el barrio.

El sol entraba por la ventana de la cocina con una timidez que no presagiaba la tormenta.

Lucía apuraba su segundo café, ese que sabe a supervivencia y a lunes prolongado.

Escuchó el tintineo de las llaves en la cerradura.

Ese sonido rítmico, metálico, casi marcial.

Era ella.

Doña Concha no llamaba al timbre.

Doña Concha “desembarcaba”.

Entró en el salón con el aire de quien viene a inspeccionar una central nuclear tras una fuga de residuos.

Llevaba su bolso de piel colgado del brazo como si fuera un escudo de armas.

—Buenos días, Lucía —dijo, sin soltar el bolso.

—Buenos días, Concha, qué madrugadora —respondió Lucía, intentando que el sarcasmo no chorreara demasiado.

Concha no respondió.

Sus ojos, entrenados en mil batallas domésticas, se clavaron directamente en el tendedero.

Ahí estaba la prueba del delito.

Una hilera de camisetas blancas que, a ojos de la suegra, pedían clemencia.

Concha se acercó al tendedero con pasos lentos, solemnes.

Parecía un perito judicial en la escena de un crimen.

Read More