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El Papa Leon XIV ordena callar al Padre Pistolas… pero su homilía deja sin palabras al Vaticano

En el corazón de Chucándiro, un pequeño pueblo donde el sol de mayo parece fundirse con la tierra rojiza de Michoacán, la fe no se predica solo con palabras, sino con una resistencia de acero. Allí, entre el aroma a incienso y el polvo del camino, emerge la figura de Jesús Alfredo Gallegos Lara. Para algunos, un rebelde; para otros, un santo con botas de campo; pero para el mundo entero, él es el “Padre Pistolas”. Su estampa es inconfundible: sobre el alba sagrada, un revólver calibre 45 descansa en su cintura, un recordatorio constante de que en las periferias del olvido, el mal no descansa y el pastor no puede abandonar a sus ovejas.

El Llamado de la Ciudad Eterna

La noticia de un sacerdote armado en México cruzó el Atlántico, subió las colinas de Roma y se instaló en el escritorio de mármol del Papa León XIV. El

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