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El escape de Erika ‘N’ y el escondite secreto donde cayó en Venezuela | CRONOLOÍA 

El escape de Erika ‘N’ y el escondite secreto donde cayó en Venezuela | CRONOLOÍA 

14 días. Eso fue todo lo que le tomó a la justicia encontrarla. 14 días después de que una madre joven de 27 años cayera al suelo de su propio hogar con 12 balas en el cuerpo, mientras su bebé de 8 meses lloraba en la habitación contigua. Las autoridades venezolanas pusieron las esposas en las muñecas de Erika María Guadalupe Herrera Coriand en una calle de Caracas.

 63 años, maletas ya preparadas, un vuelo con escala en Panamá y la fría convicción de que podía escapar para siempre. no pudo. Y la historia de cómo la encontraron, quién la ayudó a huir, qué pasó en esos 14 días de fuga internacional y cuánto tiempo podría pasar entre rejas, es al mismo tiempo una crónica policial de primer orden y un retrato desgarrador de la violencia que se esconde detrás de las puertas cerradas de los hogares más aparentemente seguros de México.

 Hay un detalle que define todo lo que vino después y que resume con brutal economía narrativa la psicología de esta mujer. Cuando su hijo Alejandro le preguntó qué había pasado segundos después de que los disparos cesaran y el cuerpo de Carolina Flores Gómez quedara tendido en el suelo, Erika respondió sin levantar la voz, sin temblar, sin aparente remordimiento.

Nada es que me hizo enojar. 12 balas, seis en la cabeza, seis en el pecho y una explicación de cinco palabras. Esa frase, capturada por el monitor de bebés instalado en el departamento de Polanco, se convertiría en la pieza central de un caso que sacudió a México, movilizó a Interpol y terminó con una mujer de la tercera edad, detenida a miles de kilómetros de distancia en la capital de Venezuela.

Para entender la fuga, hay que retroceder al momento exacto en que los últimos ecos de los disparos todavía resonaban en las paredes del lujoso departamento ubicado en la colonia Polanco, una de las zonas con mayor vigilancia y mayor densidad de cámaras de seguridad de toda la Ciudad de México. Era el 15 de abril de 2026.

Carolina Flores Gómez, exreina de belleza. Miss Team Universe, Baja California, 2017. Madre de un bebé de 8 meses, recién casada con Alejandro Sánchez Herrera en 2024. yacía sin vida y su asesina, la madre de su propio esposo, tomó sus maletas, que ya estaban preparadas y listas junto a la puerta y abandonó el edificio.

 Este es el primer hecho que los investigadores de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México consideraron revelador desde el principio de la investigación. Las maletas ya estaban empacadas. No fue un crimen de impulso en el sentido ordinario de la palabra. Nadie empaca sus maletas después de disparar 12 veces.

 Las maletas estaban listas antes. Lo que eso significa para la reconstrucción de los hechos es de una importancia mayúscula. Erika María Guadalupe Herrera. Coriand había contemplado, con suficiente antelación como para organizar su equipaje, la posibilidad de tener que marcharse rápidamente. Eso no elimina la posibilidad de un arrebato emocional en el momento exacto del disparo, pero sí establece que la planificación de la huida era previa al crimen.

Los fiscales interpretan esto como un elemento de premeditación. La defensa, cuando llegue el momento del juicio, argumentará lo contrario, pero las maletas son las maletas y estaban ahí. El guardia de seguridad del edificio declaró en un testimonio que ha generado más preguntas que respuestas, que no escuchó nada.

 12 disparos de una pistola calibre 9 mm en el interior de un departamento de un edificio residencial de lujo. Y el hombre encargado de vigilar la entrada y salida de los residentes no escuchó absolutamente nada. Hay dos explicaciones posibles para esto. La primera es de orden acústico y arquitectónico, relacionada con los materiales de construcción de alta gama que suelen insonorizar mejor que la mampostería ordinaria.

 La segunda, que los investigadores no descartan, aunque no han confirmado, involucra la posibilidad de que el arma haya sido equipada con algún tipo de supresor. El arma, una pistola 9 mm, fue encontrada posteriormente en la cocina del inmueble. Erika no se llevó el arma, la dejó ahí. Eso dice mucho sobre su estado mental en los segundos posteriores al crimen.

 No le importaba que encontraran el arma, le importaba salir. Tenía un plan y el plan era llegar al aeropuerto. Lo que pasó a continuación en el interior del departamento es, en muchos sentidos, tan perturbador como el crimen mismo. Alejandro Sánchez Herrera, esposo de Carolina y único hijo adulto de Erika, estaba presente. Estaba en el departamento cuando su madre siguió a su esposa hacia una de las habitaciones.

Estaba cargando a su hijo de 8 meses cuando escuchó los disparos. Y fue él quien escuchó a su madre pronunciar esa frase que el monitor de bebés registró para la eternidad. Nada, es que me hizo enojar. Ante todo eso, Alejandro Sánchez Herrera no llamó a la policía, no llamó a una ambulancia, no intentó detener a su madre, la vio tomar sus maletas, la vio cruzar la puerta y la dejó ir.

No fue sino hasta el mediodía del 16 de abril, aproximadamente 24 horas después del asesinato que Alejandro Sánchez se presentó al Ministerio Público a interponer la denuncia formal, 24 horas. Para ese entonces, su madre ya no estaba en México. La fuga de Erika María Guadalupe Herrera Coriant, desde Ciudad de México hasta Caracas se ejecutó con una velocidad que deja sin aliento.

 Tomó un taxi desde el edificio en Polanco. Ese taxi la llevó, según las investigaciones, hacia el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, conocido como el AICM o el aeropuerto Benito Juárez. No se ha confirmado públicamente qué vuelo tomó exactamente, bajo qué nombre viajó, ni si utilizó documentos alternativos, pero lo que sí se sabe es que el 16 de abril de 2026, apenas un día después del asesinato, Erik María Herrera Corián ingresó a Venezuela con escala en Panamá.

 La elección de Panamá como punto de tránsito no fue casual. Ciudad de Panamá es el principal hub de conexiones aéreas de toda América Latina. Desde el aeropuerto internacional de Tocumen, ciudad que representa el corazón logístico de la región, es posible alcanzar prácticamente cualquier capital sudamericana en vuelos directos de pocas horas.

 Y lo más importante desde la perspectiva de una persona que huye en el momento en que Ericaa transitó por Panamá, la denuncia formal en México todavía no había sido completamente procesada en los sistemas de alerta migratoria internacionales. La orden de aprensión no fue emitida formalmente hasta el 17 de abril. Erik cruzó por Panamá el 16 de abril.

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