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El ASESINAT0 Que NADIE Pudo RESOLVER | José Francisco Ruiz Massieu y Los Salinas s

El ASESINAT0 Que NADIE Pudo RESOLVER | José Francisco Ruiz Massieu y Los Salinas s

El 28 de septiembre de 1994, a las 9:30 de la mañana, un hombre delgado esperaba recargado en la pared de un estacionamiento en la calle La Fragua, en pleno corazón de la Ciudad de México. Llevaba un periódico enrollado bajo el brazo. Dentro del periódico ocultaba una pistola 9 mm cargada con balas expansivas.

 Balas diseñadas para causar el máximo daño posible al entrar en un cuerpo humano. Balas que explotan al impactar, que destrozan tejidos y órganos que convierten una herida en una sentencia de muerte. El hombre se llamaba Daniel Aguilar Treviño. Tenía 28 años. Era campesino, originario de un ejido llamado Corralejo, en el municipio de San Carlos, Tamaulipas.

No tenía estudios. Vivía con sus padres en una casa de palma y adobe en medio de la nada. Nunca había estado en la Ciudad de México. Ah, no conocía a la persona que estaba a punto de matar. A pocos metros de ahí, en el hotel Casa Blanca, junto al monumento a la revolución, José Francisco Ruiz Maie terminaba una reunión con 180 diputados electos del PRI.

 Era el secretario general del partido más poderoso de México. Era excuñado del presidente Carlos Salinas de Gortari. Era el hombre que en pocas semanas coordinaría la bancada priista en la Cámara de Diputados. Era un intelectual brillante, un abogado respetado, un político con futuro. José Francisco Ruiz Maer no sabía que le quedaban exactamente 3 minutos de vida.

Cuando salió del hotel y se dirigió a su automóvil, el campesino Tamaulipeco caminó hacia él, sacó la pistola del periódico y sin decir una sola palabra le disparó a quemarropa en el cuello. N la bala expansiva hizo exactamente lo que estaba diseñada para hacer. Entró por el cuello de Ruis Mw y explotó dentro de su cuerpo.

 La sangre comenzó a brotar de manera incontrolable. El político más poderoso del PRI, después del presidente se desplomó en su propio automóvil con la vida escapándosele por una herida del tamaño de un puño. Lo que siguió a ese disparo cambiaría la historia de México para siempre, porque el asesinato de José Francisco Ruiz Maie no fue solo un crimen, fue el principio del fin del salinismo.

Fue un escándalo que involucró al hermano del presidente de la República, a una bruja que desenterró huesos en una finca de lujo, a millones de dólares ocultos en bancos de Houston y a un suicidio en Nueva Jersey que hasta hoy genera sospechas y teorías de conspiración. Ah, esta es la historia del segundo magnicidio de 1994, la historia de cómo una familia política se despedazó a sí misma.

 La historia que demostró que en el México del PRI hasta el hermano del presidente podía ordenar un asesinato. Y la historia de como la justicia mexicana entre montajes con brujas y testimonios comprados nunca pudo establecer la verdad de lo que realmente pasó aquella mañana de septiembre. Pero para entender por qué mataron a José Francisco Ruiz Maieu, primero tenemos que entender quién era este hombre y sobre todo tenemos que entender su relación con una de las familias más poderosas y más oscuras de la política mexicana, Los Salinas de Gortari.

José Francisco Ruiz Maieux nació el 22 de julio de 1946 en Acapulco, Guerrero. En una época en que el puerto era sinónimo de glamur y sofisticación. México vivía su época dorada del cine y Acapulco era el destino favorito de las estrellas de Hollywood. Era un lugar de lujo, de dinero, de conexiones con el poder.

La familia Ruis Maieux no era cualquier familia. Venían de una tradición de altos burócratas e intelectuales. Su abuelo, Wilfrido Mir fue uno de los fundadores del Instituto Politécnico Nacional, una de las instituciones educativas más importantes de México. Su tío Guillermo Macie Helguera dirigió el Politécnico y fundó el CONAIT, el organismo que regula la ciencia y la tecnología en el país.

Desde pequeño, José Francisco mostró una inteligencia fuera de lo común. Era el típico niño que leía mientras los demás jugaban, el que sacaba las mejores calificaciones sin aparente esfuerzo. Sanael, que hacía preguntas que incomodaban a sus maestros porque demostraban que sabía más que ellos. Estudió derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, la institución más prestigiosa del país.

 Se tituló en 1969. con una tesis sobre la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, pero no se conformó con un título. Estudió también historia en la Universidad Iberoamericana y para completar su formación viajó a Inglaterra a hacer un posgrado en ciencia política en la Universidad de Esse, una de las mejores en su campo.

 Hablaba inglés, francés e italiano con fluidez. Leía vorazmente filosofía, historia, derecho, literatura. Escribía con elegancia y precisión. Publicó varios libros sobre derecho constitucional y administración pública que todavía se estudian en las universidades mexicanas. En 1979 ganó el Premio Nacional de Administración Pública por su obra La empresa pública, un estudio de derecho administrativo sobre la experiencia mexicana.

José Francisco Ruiz Maieux era, en pocas palabras un intelectual brillante en un sistema político que valoraba la lealtad ciega por encima del talento. Un hombre de ideas en un mundo de complicidades, un reformista en un partido que se resistía a cualquier cambio. Pero lo que realmente catapultó su carrera no fueron sus libros ni sus títulos académicos, fue su matrimonio.

 En algún momento de los años 70, José Francisco conoció a Adriana Salinas de Gortari. Era una mujer de carácter fuerte, temperamental, de una familia política ambiciosa. Su hermano Carlos era un joven economista con conexiones en las más altas esferas del poder. Otro hermano, Raúl, bueno, era un hombre impulsivo, violento según algunos testimonios, que años después sería conocido como el hermano incómodo.

José Francisco y Adriana se enamoraron. O quizás fue conveniencia mutua, o quizás fue un poco de ambas cosas. Sea como fuera, se casaron. Y con ese matrimonio, el brillante abogado de Acapulco quedó vinculado para siempre a uno de los clanes políticos más influyentes de México. Hay que entender lo que significaba casarse con unas Salinas de Gortari en aquella época.

 El padre Raúl Salinas Lozano había sido secretario de industria y comercio con el presidente Adolfo López Mateos. Era un hombre de enorme poder e influencia. Sus hijos estaban destinados a gobernar México. Gracias a esa conexión familiar, la carrera de José Francisco despegó como un cohete.

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