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A los 82 años, Albano Carrisi FINALMENTE admite lo que todos sospechábamos.  s

A los 82 años, Albano Carrisi FINALMENTE admite lo que todos sospechábamos.  

lava la faccia. Adesso trasportiamo questa una tumba vacía, una hija desaparecida y un padre que durante casi tres décadas se negó a hablar. A los 82 años, Albano Carricii, icono de la música italiana, rostro sonriente de éxitos como Felichitá, ha decidido romper el silencio. Por primera vez ha pronunciado palabras que estremecen no solo a Italia, sino al mundo entero.

Porque lo que todos sospechábamos parece ser cierto. ¿Dónde está realmente Ilenia, su hija mayor? ¿Por qué Albano insistió en declarar su muerte sin pruebas concluyentes? ¿Y qué secreto ha llevado a cuestas todo este tiempo tras los aplausos, los escenarios y las cámaras? Lo que parecía un cuento de hadas entre fama y amor podría esconder una tragedia mucho más oscura de lo que imaginamos.

 Y hoy la verdad empieza a salir a la luz. Preparados para descubrir lo que nadie se atrevía a contar. Antes de convertirse en un fenómeno musical internacional, antes de llenar estadios y conquistar corazones con su voz cálida y sus letras románticas, Albano Carrisi fue simplemente Albano, un niño del sur de Italia, nacido en un rincón olvidado llamado Chelino San Marco, en la región de Puglia.

Nació el 20 de mayo de 1943 en plena Segunda Guerra Mundial. Su infancia estuvo marcada por la escasez, el trabajo duro y una vida rural profundamente arraigada en las tradiciones familiares. Su padre, Carmelo, había sido prisionero de guerra en la Unión Soviética y al regresar trabajó la tierra con manos ásperas y silencios largos.

 Su madre, Yolanda se ocupaba del hogar con firmeza y ternura. Albano creció entre olivos, canciones populares y una pobreza digna que moldeó su carácter para siempre. Desde pequeño mostró un talento musical inusual. No necesitaba instrumentos para crear melodía. Cantaba mientras recogía aceitunas, mientras ayudaba a su padre en el campo o cuando paseaba por las calles polvorientas del pueblo.

 Su voz llamó la atención de los vecinos y muchos aseguraban que aquel muchacho estaba bendecido por los ángeles. Pero en una Italia marcada por el clasismo y la centralización cultural, nacer en el sur era casi una condena de invisibilidad. A los 17 años, Albano tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida.

 Dejó Chelino San Marco y se marchó a Milán con una maleta, un puñado de liras y una fe ciega en sus sueños. No fue recibido con los brazos abiertos. Trabajó como camarero, albañil, cocinero. Dormía en cuartos compartidos. Pasaba hambre, pero nunca dejó de cantar. Entre servicio y servicio, aprovechaba cualquier oportunidad para mostrar su voz.

 Fue entonces cuando casi por azar conoció a Pino Masara, un productor musical que lo escuchó cantar en un restaurante y quedó impactado. En 1967, Albano lanzó su primer gran éxito, Nel Sole. La canción fue un fenómeno inmediato, vendiendo más de un millón de copias [música] y fue en el set de la película homónima inspirada en la canción donde conoció a Romina Power, hija de los actores Tyron Power y Linda Christian.

 Ella era todo lo opuesto a él, una joven californiana, hija del cine, educada entre privilegios, libertad y glamour, pero surgió la chispa. Aquel encuentro fue más que un flechazo romántico. Fue el inicio de una alianza artística y personal que marcaría la historia de la música italiana. Nadie imaginaba que detrás de esa pareja soñada, tan alabada por el público, comenzaba a tejerse un destino que con el tiempo se tornaría en drama, porque durante sus primeros años de amor se establecieron en Chelino San Marco, en la casa familiar de Albano. Romina,

acostumbrada a los sets de Hollywood, aprendió a convivir con la rusticidad del sur italiano. Juntos tuvieron cuatro hijos, Gilenia, Yari, Cristel y Romina Junior. A los ojos del mundo eran la familia ideal, una mezcla de talento, belleza, sencillez y éxito que inspiraba admiración. Pero en silencio las diferencias culturales, las exigencias del estrellato y los fantasmas del pasado comenzaban a instalarse en los rincones de su idílico hogar.

 Albano, profundamente tradicional, veía la maternidad y el hogar como prioridades absolutas. Romina, en cambio, nunca dejó de ser un espíritu libre, creativa, inquieta, marcada por una infancia llena de conflictos familiares. Y en medio de ellos crecía Gilenia, la hija mayor, una joven hermosa, inteligente, rebelde.

Desde muy pequeña demostró tener una visión distinta del mundo, más cercana a la de su madre. Mientras su padre soñaba con que siguiera sus pasos artísticos dentro del marco familiar, Gilenia deseaba descubrir el mundo por su cuenta. La tensión fue aumentando con los años hasta que finalmente algo se rompió.

 Pero en aquel entonces nada de eso era visible para el público. A los ojos del mundo, Albano era el hijo ejemplar que salió de la pobreza y construyó un imperio con su voz, el padre perfecto, el esposo fiel, el símbolo de una Italia que sabía cantar al amor y la esperanza. Nadie imaginaba que detrás de aquella imagen se estaba gestando una tragedia, porque no todo lo que brilla bajo los focos resiste cuando se apagan las luces.

 Tras el impacto arrollador de Nel Sole en 1967, Albano no solo se convirtió en una nueva voz prometedora de la música italiana, sino en una figura icónica de toda una generación. Su timbre potente y cálido, su estilo melódico y su autenticidad conquistaron al público de manera inmediata. Pero lo que realmente selló su leyenda fue la unión artística y sentimental con Romina Power, que pronto se convertiría en su compañera inseparable en el escenario y en la vida.

 Durante los años 70 y 80, Albano y Romina se consolidaron como el dúo más querido de Italia. Sus canciones no solo se escuchaban en las radios italianas, sino que cruzaban fronteras con fuerza inucitada. Felicidad 1982 fue un himno de esperanza que los catapultó al estrellato mundial. El videoclip, Conos sonriendo en el campo, simbolizaba lo que todos querían creer, que el amor verdadero existía y podía cantarse a millones.

 Entre sus éxitos más memorables figuran Sharasan, Chizará, Libertad, Sempre y Nostalgia Canaya. La química entre ellos era innegable, tanto que incluso aquellos que no seguían su música los admiraban como pareja. Se presentaron dos veces en el Festival de Eurovisión en 1976 y en 1985. Este último año con la canción Magic o Magic quedaron en séptimo lugar, pero se ganaron el corazón del público europeo.

Durante esta época dorada vendieron más de 25 millones de discos en todo el mundo. Fueron número uno en Alemania, Francia, España, Rusia, América Latina y buena parte del mundo árabe. La gira mundial de felicidad en 1983 atrajo a más de un millón de espectadores en total, consolidando a Albano y Romina como los embajadores culturales de una Italia romántica, luminosa y melodiosa.

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