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A Farsa Médica: Como Kaká Enganou o Mundo para Assinar com o Real.

KAKÁ :Confesó Todo Después De Años 

La verdad salió a la luz balón de oro. Champions League, mundial, el jugador más caro de la historia y un hombre arrodillado en el césped del Santiago Bernabéu llorando incapaz de levantarse. Dos años encerrado en su propio cuerpo, su rodilla destruida, su matrimonio roto, su fe desaparecida. Lo que nadie te contó es por qué el futbolista más perfecto del mundo se convirtió en el fracaso más caro de la historia.

 Su nombre era Ricardo y Sexon, dos Santos Leite, Kaká para el mundo entero. Y lo que le pasó en Madrid destruyó todo lo que creía saber sobre él. En los próximos 55 minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron. Primera, la lesión que escondió durante dos años completos, los exámenes médicos falsificados, las infiltraciones secretas antes de cada partido.

 Cómo Kaká engañó al Real Madrid para firmar el contrato más grande de su vida, sabiendo que su rodilla estaba destruida. Los documentos que lo prueban. Segunda, matrimonio que todos admiraban era una mentira. Caroline Céico no era su esposa, era su controladora. Revisaba su teléfono cada noche. Decidía con quién podía hablar, le prohibía estar cerca de mujeres.

 Sus compañeros del Milan lo llamaban el prisionero y hay testigos que lo vieron todo. Tercera, la noche del 28 de abril de 2011, habitación del hotel donde se hospedaba en Madrid. Caká con un frasco de pastillas en la mano, una Biblia abierta en la cama y una decisión tomada. La llamada que llegó a las 3 de la madrugada y quién estaba del otro lado.

Y la cuarta, ¿por qué se retiró realmente? No fue la edad, no fue la rodilla, fue una amenaza, una foto de su hijo, un mensaje en su teléfono y la decisión más difícil de su vida. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te vas antes del final, te pierdes lo más importante, como un milagro de Dios se convirtió en el hombre que Dios abandonó.

1982, Brasilia. Brasil, no una favela, una casa de clase media, padre ingeniero, madre maestra. Allí nació Kaká, el menor de dos hermanos. Su padre Bosco, trabajaba para una empresa de construcción. Horarios fijos, salario estable, una vida ordenada, cristiana, devota. Los domingos la familia completa iba a la iglesia evangélica.

Kaká tenía 4 años, 5 años, 6 años. cantaba los himnos, escuchaba los sermones, aprendía que Dios tenía un plan para cada persona. Desde niño le enseñamos que todo lo que tenía era un regalo de Dios. Dijo Bosco años después, que él estaba aquí para servir a un propósito más grande. Kaká empezó a jugar fútbol a los 8 años en el Sao Paulo FC, las inferiores.

 No era el más rápido, no era el más fuerte. Pero tenía algo diferente, visión, control, elegancia. Jugaba como si tuviera todo el tiempo del mundo, dijo su primer entrenador. Nunca se desesperaba, nunca perdía la calma. A los 15 años, [música] Kakaya estaba en las categorías juveniles más altas del San Paulo. Todos decían que llegaría a primera división.

 Era cuestión de tiempo, pero entonces pasó algo, algo que cambió toda su vida. Octubre del 2000. Kaká tenía 18 años. Una fiesta en una casa con piscina, amigos del equipo, música, risas. Kaká se tiró de cabeza al agua. Un clavado simple. Lo había hecho mil veces, pero no vio que la piscina era poco profunda en esa parte. Su cabeza impactó contra el fondo.

 El cuello se dobló hacia atrás. Un crujido que todos escucharon. Kaká salió del agua gritando, “¡No siento las piernas, no siento las piernas!” Lo sacaron del agua, lo acostaron en el piso. Alguien llamó a la ambulancia. En el hospital, los doctores hicieron radiografías, tomografías, resonancias, vértebra C4 fracturada.

 Lesión en la médula espinal, alto riesgo de parálisis permanente. Su hijo tiene suerte de estar vivo. Le dijeron a Bosco. Seedo, pero no sabemos si volverá a caminar. Kaká pasó tr meses en el hospital, [música] cirugía en el cuello, terapia física todos los días, dolor constante. Dios tiene un plan, le decía su madre todas las noches. Tienes que confiar.

 Y Kaká confiaba. Tr meses después salió del hospital caminando. [música] 5 meses después estaba corriendo. 8 meses después estaba jugando fútbol otra vez. Los doctores no lo podían creer. Es un milagro, dijeron. No hay otra explicación. Kaká lo sabía. Dios lo había salvado. Dios tenía un plan para él. Grábate eso, ese momento, esa certeza va a aparecer toda su vida. 2001.

Kaká debutó en el primer equipo del San Paulo. 19 años, un partido contra el Botafogo. Primer toque, un control perfecto en el pecho. [música] Segundo toque, un pase entre líneas que dejó solo al delantero. [música] Tercer toque, una asistencia con el exterior del pie. Los comentaristas se enloquecieron. ¿Quién es ese muchacho? Kaká jugó esa temporada completa.

 30 [música] partidos, 12 goles, ocho asistencias. Los ojeadores europeos empezaron a llamar. Milan, Real Madrid, Barcelona, todos lo querían, pero Kaká no se apuraba. Dios me dirá cuándo es el momento. Decía. [música] En 2002 conoció a Caroline Céico. Ella tenía 15 años, él [música] 20, hija de un empresario rico de Sao Paulo, cristiana, evangélica, devota como él.

Se conocieron en la iglesia, [música] empezaron a salir. 6 meses después estaban comprometidos. Ella es el regalo que Dios me mandó, dijo Kaká en una entrevista. [música] Mi compañera para toda la vida. Todos los admiraban. La pareja perfecta, [música] los dos cristianos, los dos jóvenes, los dos hermosos.

 Pero había algo que nadie veía, algo que empezaba a crecer en la sombra. Caroline era celosa, muy celosa. No quería que Kaká hablara con otras mujeres. No quería que saliera sin ella. No quería que tuviera amigas. Es normal, decía la familia de Kaká. Es joven, ya se le va a pasar, pero no se le pasó. 2003, el Milan de Italia ofreció 8 millones de dólares por Kaká, 21 años, su primera gran oportunidad en Europa.

 Caroline tenía 16 años, todavía estaba en la escuela, [música] no podía irse con él. “No te vayas sin mí”, le dijo. “Espera a que termine la escuela, nos casamos y nos vamos juntos”. Kaká aceptó. rechazó la oferta del Milan. El San Paulo no lo podía creer. Rechazaste al Milan por tu novia. Dios tiene un plan, respondió Kaka. Si es para mí, volverán.

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