Posted in

Rechazó a un niño pobre y 15 años después se volvió un millonario

Mariana, te quería decir algo, pero a solas te quería decir que qué cosa que desde hace mucho tiempo me gusta y que si quieres ser mi novia. Tu novia. ¿Cómo yo voy a ser tu novia? Ni en tus sueños, Lucer. Solo mírate tu uniforme, tus zapatos. Qué pequeñas están y qué interesadas son. No puede ser. Entiéndelo, mugroso.

 Los pobres se quedan con los pobres. Ya basta. Ya déjenlo en paz. Ah, sí. ¿Y qué nos vas a hacer? Él no hizo nada malo, solo quería expresar lo que sentía. Ay, ya cállate. Tú no estás al nivel de este muerto de hambre. Ya vente. Ya vámonos. Ya vámonos. Perdón, joven. ¿Está usted bien? Eh, no, pero lo estaré. Perdón, pero se portaron mal las señoritas con usted, ¿eh? No, se estaba espiando.

No, para nada. Es que solo estaba barriendo y y los vi. Como sea, pero algún día ganaré mucho dinero y le podré comprar las flores y demostrarle a Mariana que puedo ser el hombre que ella necesita. Mire, joven, la situación es que esa forma de pensar no es la correcta. Cuando el amor es sincero y es puro, eh, su brillo opaca al más bonito brillante.

¿Sí me entiende? Tengo una pregunta. Sí, dígame. ¿Usted es casado? No, joven. ¿Por qué lo ve? Nadie quiere a los pobres. Tengo que cambiar para así demostrarle a Mariana que puedo ser el hombre que ella necesita. Ah, mire, joven, tengo algo que proponerle. Eh, usted quiere ganar dinero, ¿verdad? Sí. Ah, bueno, eh, la verdad es que yo ya estoy muy viejo para limpiar toda esta escuela y necesito alguien que me ayude.

Entonces, podemos hacer un buen equipo. Usted necesita dinero. Después de las clases me puede ayudar y yo le pago. ¿Qué le parece? De verdad. Claro. Y acepto, don Chui. Eh, muy bien. Ahora somos compañeros. Eh, gracias. Muy bien, gracias. Bienvenido el equipo. Entonces, aquí le espero en cuanto usted pueda y nos ponemos a trabajar.

Muchísimas gracias. Eh, tengo que entrar a clase. Sí, sí. E pásele, joven. Y aquí lo espero en un rato más, ¿eh? Okay. Sí, respuesto. Gracias. Gracias. Ay, esta juventud. Mira, todos se están riendo de la ridiculez que hizo. Ojalá nunca nos vuelva a molestar. Ya sé. Ojalá que ese mugroso no se nos vuelva a acercar. Qué oso.

 Nosotras somos las más popos del cole y no podemos conformarnos con pobretones. No puedo creer que después de la humillación se hayan atrevido a publicar ese video en Facebook, ya deja de hacerte la mosca muerta. Ya sé. Ahora resulta que eres la defensora de los desamparados. No, yo pensaba que ustedes eran buenas personas, pero ahora me doy cuenta de que son más diferentes de lo que creía.

Pues lárgate con tu amigo al pobre a ver si te divertiertes tanto. De seguro se la va a llevar de picnic a la banqueta. Ni para eso le va a alcanzar. Va a andar comiendo basura. Tú no tienes corazón, Mariana. Lárgate y que se te olvide que una vez fuimos parte de tu grupo. Qué pena que te asocien con nosotras.

 O sea, sería nuestra muerte social. Búscale. Hola, Chuy. Hola, muchacho. Qué bueno que viniste. Mira, tengo algo para ti. ¿Qué? ¿Qué es? Es esto. Por favor, pruébatelo. ¿En serio es mío? Sí, claro. Mientras tú te lo pruebas, yo voy a empezar a a barrer la entrada. Okay. Gracias. Sí, gracias. Mir Chuy, me quedó como anillo al dedo.

Fabuloso. Qué bueno que te gustó, ¿eh? Bueno, a lo que venimos. Una pregunta, ¿y cuánto me va a pagar? Y vidas, eso no lo habíamos platicado, pero mira, ¿qué te parece? Mm, 40 pesos diarios. Entonces tengo que trabajar dos semanas sin parar para que poderle comprar el ramo sigue esconde. V. Mariana, yo estoy trabajando para poder comprarte tu ramo.

¿Ves que para chacho sí servías? Vas a ver que con el sudador de mi frente voy a poderte comprar lo que sea, chocolates, rosas, de todo. Ay, bebé, ni creas que vas a poder acercarte a nosotras. Qué oso que alguien nos ve a tu lado. Si quisieras complacerme, tendrías que ser muy rico. Y lo seré, Mariana. Lo seré.

No te confundas. Los ricos no trabajan como tú, chacho. Mariana, tú no tienes límites. Ya déjalo en paz. Él no tiene la culpa de querer trabajar dignamente. Miren a quién tenemos aquí. A la super perdedora. Y justo a tiempo para salvar este mugroso. Ya di lo que tenías que decir. Bueno, a ti lo que te falta es aprender a callarte la boca.

 Si cuento de superheroína ya no te queda. ¿Qué? ¿Te molesta que te pidamos tener un poquito de humanidad? Ya sé lo que está pasando. Es que te gusta este barrendero. Ay, sí. De hecho, hasta harían bonita pareja, ¿no crees, Mari? Bueno, ma. Sí, ya voy. No tardo. Ya vete con tu mamá, ya todo está dicho. Lo dicho es que ustedes no tienen vergüenza y mucho menos tienen corazón.

Ay, Sebastián, ¿por qué la corriste? No deberías de haberlo hecho. De todas maneras, Mariana ya me dijo que no me va a pelar. Mira, tú tranquilo. Lo que es para nosotros así va a ser. Mm. Sí, pues a trabajar y allá nos vemos ahorita. Sí, ch. Sebastián, ¿estás bien? La mera verdad. No, mira, Sebastián, la verdad es que tú tienes las respuestas a tus preguntas frente a tus narices, pero no las quieres ver.

¿A qué se refiere? Ah, lo siguiente. Tú estás muy obsesionado con Mariana, pero ella no te merece. La que realmente es para ti es Elena. Ella sí se preocupa por ti. Elena. Sí. ¿Usted cree que? No lo creo. Piensa las cosas y verás. Te darás cuenta de que así es. Mm. No se pucho. Sebastian. Gracias. Eh, Elena, espérate, Elena.

Ah, sí. ¿Qué pasa? Seas todo bien. Eh, tengo algo para ti. ¿Y qué es? Es una sorpresa. Ay, ya dime. Toma. Wow, muchas gracias. Pero, ¿a qué se deben las flores? Eh, son una disculpa. ¿Cómo? Porque tú siempre me defendías de Ariana y Mariana y yo siempre te hacía a un lado. Bueno, ya eso ya pasó. Ahora todo está bien, ¿no? Y esos insensibles te dejaron en paz.

Eh, sí. Cuando yo sea un hombre exitoso, eh, tú quisieras ser mi y mi socia. Yo yo no creo que sea una buena idea. Ándale, Elena, por favor, dame una oportunidad. Bueno, está bien. Yo sí creo que en el futuro vas a ser un hombre muy exitoso porque eres un niño muy inteligente, muy trabajador y bueno, también eres muy lindo.

Bueno, eh, ya me tengo que ir, tengo que ir a trabajar. Ah, sí, hasta mañana. Adiós. Ya llegué, mamá. Ay, pues sí, te estoy mirando. Ay, a ver, ¿cómo te fue en la escuela? Cuéntame qué pasó. Pues había un niño que me dijo que si quería hacer su novia, pero pues no. Un niño. A ver, cuéntame. ¿Y es de buena familia? ¿Tiene dinero? No, es un chacho.

Read More