Oy, pero qué te he dicho de andarte fijando en mugrosos. ¿Qué quieres terminar así como yo? No, no, que se te quite la mensa. Tú te tienes que fijar en alguien con dinero que nos saque de aquí. Ay, pero no entiendes. ¿Cuántas veces te lo he dicho? Ay, no, no sirves para nada. Vete a tu cuarto ya mejor. Ay, a ver si así ya sirves de algo.
Le voy a demostrar a mi mamá que sí valgo y mucho. Me voy a conseguir un hombre de dinero que me pueda sacar de aquí y le voy a demostrar a mi mamá quién se va a quedar sola y vieja. Muchos años después. Esto es todo lo que yo quería. Dinero, joyas, viajes. ¿Por qué entonces me siento tan vacía? Otra vez perdiendo el tiempo en eso.
Te la pasas gastándote mi dinero en ropa inútil que jamás usas. Perdón, Ricardo, yo solo me estaba arreglando para la cena. Ah, no, no, no. Tengo una junta de negocios muy importante y no sé si vaya a regresar. Pero es mi cumpleaños, Ricardo. ¿Y eso qué? ¿Cumples años cada año? No, nunca estás ni en mi cumpleaños, ni en Navidad, ni en mi aniversario.
Estamos casados, pero es como si yo no existiera. A ver, mamacita, que no te doy todo lo que quieres, ¿eh? Sí, Ricardo, siempre me lo das todo. Entonces, ¿qué es lo que quieres? Un poco de amor quizá. No digas tonterías, Mariana, ¿eh? ¿Qué hacío te demuestro, mi amor? ¿Por qué digo, si no es así, te lo quito todo y de una vez te me pones a trabajar? Eh, ¿y en qué voy a trabajar si nos casamos antes de que pudiera terminar la escuela? Ese no es mi problema, ¿eh? Tienes boquita para siempre estarte quejando.
Así como tienes boquita para quejarte, también tienes boquita para trabajar. No, perdón, Ricardo. Yo solo Ah, ya, ya está bien. ¿Sabes qué? No tengo tiempo para tus tonterías. Adelante, señor Sebastián. Gracias, por favor. Oiga, Chuy. Sí, señor. Necesito que vayas, mira, a esta dirección. Voy a recoger a la persona se llama Ricardo Villalba.

Puede ser mi socio. Al ratillo tenemos una junta, por favor. Claro que sí, señor. Con todo gusto. Con cuidado. Gracias. que le va muy bien. Sebastián Elena, ¿qué tal? Buenos días. De hecho, Chui se acaba de ir a recoger a Ricardo Villalba. Ah, perfecto. De hecho, de eso venía a hablarte. Tengo algo que mostrarte. Adelante.
Mira, estas son las proyecciones de la fusión entre la empresa de Ricardo y nuestro corporativo. Pues se ven muy buenos números, ¿eh? Sí, tendremos ganancias millonarias. Si todo sale bien en la reunión que tendremos hoy con Ricardo, firmaremos hoy mismo ese contrato. Tú no te preocupes, todo va a salir bien.
Yo me voy a encargar de todo en la reunión. Elena, no sé quería sinti en todos estos años, siendo mi socia, ha sido mis ojos y hasta mi voz. De verdad, no tengo cómo pagarte. Mil gracias. Para mí ha sido un placer acompañarte. Aún me parece increíble cómo lograste levantar todo este corporativo de cero y siendo tan joven. Levantamos porque también tú eres parte de esto y es sorprendente cómo nos hemos posicionado siendo los líderes del mercado.
Gracias. No podemos perder ese trato. Esa fusión empresarial es clave. Sin él, la empresa se nos viene abajo y podemos perderlo todo. ¿Entendiste? ¿Cómo? ¿Cómo que no está seguro? ¿Qué es lo que quiere? Dime. Y se lo daremos. Sebastián Cruzaro. Como él es el el socio principal, él es al que debo de convencer.
Sebastián Cruzaro. Un momento. Sebastián Cruzarango es el mugroso. Es el barrendero. No, no puede ser. Todo está bien. Nada de lo que debas preocuparte. Escuché que ese hombre es un inversionista importante. ¿Quién es? Es un sujeto que salió de la nada, pero tenemos que firmar un contrato muy importante con él, si no podemos perderlo todo.
¿Cómo? Nuestro futuro estáos de ese hombre. Mi futuro, tu futuro y todo lo que tienes puesto por un ¿Qué vamos a hacer? Me gey. Sebastián mandó un chófer por mí. Adelante, señor. El auto está aquí a la vuelta. Ya te dije que sí. Tranquilízate, voy a convencerlo. Eh, ya llegamos, señor. Sí, sí, no te preocupes.
Yo me voy a encargar de aquí firme tú tranquilo. Sí, ya sé que es una cantidad muy alta, pero yo me voy a encargar de todo. Sí, Sebastián va a firmar. Tú no te preocupes. Sí, no más es que hace falta lo de la firma y hay que hay que checarlo de la otra junta y revisar también el documento. Se le olvidó. Ándale, fraude. Vamos a tomar una foto.
Ahí está. Ya quedó. Rápido, rápido. ¿Qué estás haciendo? Eh, se le olvidó, señor, su carpeta. Sí, ahí tiene. Si le falta algún documento, te las vas a ver conmigo, ¿eh? Todo está bien, todo está en orden. Más te vale, ¿eh? Sorto de hambre. Ay, ni todo el tiempo del mundo han podido borrar esto que siento.
No puedo seguirme escondiendo detrás de la amistad. Si quiero el futuro que tanto soñé, tengo que atreverme. Sí, hoy por fin le declaro mi amor a Sebastián. Se puede, señor. Claro, Chu. Adelante. Gracias. Aquí está el señor Ricardo Villalma. Hazlo pasar, por favor. Sí, con todo gusto. Pase, por favor. Perdón, ¿se puede? Adelante.
Con permiso. Bienvenido, Sebastián. ¿Cómo está, Ricardo Chuy? ¿Nos puedes traer dos tazas con café, por favor? Uy, ¿cómo lo con gusto? Pues adelante. Me dijeron que tenías algo para mí. ¿Estás en lo correcto? Aquí tienes el reporte que te había dicho que redactamos. Pues se ven muy buenos números. Así es.
Y de hecho, creemos que tu empresa es la única que podría trabajar con la nuestra y tú lo sabes. Sí, sí. Está tan impresionante los números que pudieran dar. Perdón, señor. Con permiso. Adelante, Tre. Gracias. Con poes. Aquí tiene señor Sebasti algo más. Todo bien, Chuy. Gracias. Muy bien. Perdón, estaba atendiendo unos asuntos de trabajo.
¿Tú pasa algo? ¿Todo bien? ¿El documento está en orden? Sí, todo en orden. Ah, permíto. ¿Qué quieres, Mariana? Estoy muy ocupado, por favor, no me molestes. Problemas. No, nada importante. Es mi esposa Mariana Treviño. ¿Por qué la conoces? Sí, estuvimos juntos en la secundaria. Vaya, qué chiquito es el mundo. Así es.
Y y ¿cómo está ella? Ni me la recuerdes, ya me tiene muy harto. Es una buena para nada. Se la pasa gastándose mi dinero y bueno, o quiere trabajar. Pues ella siempre fue así, siempre le gustaron las cosas caras. Bueno, ya a lo que venimos, ¿no? Entonces, ¿para cuándo quedaría la firma del contrato? Pues mira, como veo que son muy buenos números, prefiero verlo con mi equipo completo y si te parece, el lunes te damos una respuesta.
Bueno, entonces no se diga más que sea el lunes, solo que Sebastián te recuerdo que la vida da muchas vueltas y a veces las corrientes de la marea cambian, entonces puede que otra empresa te pueda ganar el negocio. Eh, lo sé, Ricardo, lo sé, pero prefiero analizarlo bien detalladamente y el lunes te damos una respuesta.
Voy a decirle a mi equipo que agende una segunda reunión. Va. Y de acuerdo. Entonces, hasta el lunes. Muchas gracias, Sebastián. Con permiso. Perdón. ¿Se puede, señor? Adelante. Chuy. ¿Tiene todos sus hablar? Sí, todo bien, muy bien, gracias. Eh, como supuo lo que quiero es que vea esto. Mire, justamente quería advertirle, señor, que no firmara.
Esto era lo que me estabas advirtiendo. Así es. Por eso es muy importante que usted lo viera. Y además en el trayecto cuando veníamos escuché al señor Luis Ricardo que venía platicando con otra persona de las terribles deudas que tiene en su empresa y por eso le urge fusionar su empresa con la de usted. Con razón.
Ricardo insistía tanto que le firmara en ese momento los documentos. Sí. Eh, la verdad es que no debió de haber firmado. Espero que no lo haya hecho. No, Chui, mil gracias. No cabe duda que eres el mejor empleado, por eso quiero que seas hasta mi socio. Eres mi mano derecha y has estado conmigo durante tantos años. Señor, sí, ya me lo he propuesto varias veces, pero eh los reflectores no son para mí.
Eh, yo prefiero ser este chofer. Eh, por favor. Bueno, pues si esa es tu decisión respetable. Gracias. Gracias. Eh, bueno, ¿se ofrece algo más? Ay, espero que a Sebastián le guste este ramo. Oye, ¿tú sabías que la esposa de Ricardo era Mariana Treviño? Mariana, eh, la de la secundaria. Sí, tú no sabías. No, no, no lo ignoraba. Sí, este le sonó su celular.
Vi la foto de ella. No te puedo negar que con el paso de las años se puso muy bonita. Vaya, señor. No me diga que usted sigue enamorado de ella. Es hermosa. Pero no. Lo que yo sentía por Mariana solo fue un amor de secundaria. Chuy. Bueno, espero que no piense en ella en serio. Pues mira, Chuy. En este momento mi corazón pertenece a alguien más.
Mira, te voy a enseñar algo. Pues espero le guste. Pero es para para Elena. Para Elena. Está precioso, señor. Qué bonito está, ¿eh? Sí. Buscaré un momento especial para dárselo y decirle lo que siento por ella. Esa es una buena decisión. Lo felicito, señor. Y es muy importante que las cosas eh salen mejor así improvisadas, que se atesoran el corazón.
¿Está de acuerdo conmigo, señor? Así es, Chuy. Tú lo has dicho muy bien. Sí, no pude haberlo dicho mejor. Así es. Eh, eh, bueno, eh, ¿se ofrece algo más? ¿No, Chuy? Todo bien. Sale con permiso y y felicidades. Gracias, bonito día. Gracias. Sechu. Prepárese, familia. A partir de ahora habrá video nuevo todos los días a las 11 de la mañana de lunes a viernes.
Suscríbete al canal y activa la campanita. Estaremos entregando premios especiales a los suscriptores más activos al día siguiente. Hola, Sebastián. Hola, Elena. Bienvenida. Toma asiento. ¿Podemos hablar? Sí, todo bien. Sí, todo bien. Solamente venía a presentarte mi renuncia. ¿Pero por qué? ¿Qué pasó? ¿Te hicieron algo? No, no, no.
Todos me han tratado muy bien. Es solo que no siento que tenga futuro en esta empresa. Pero Elena, ¿cómo puedes decir eso? Tú tienes un gran futuro por delante. Claro, eso lo sé, pero quizás el futuro que tú estés imaginando no es el que yo busco. Creo que ese es un tema que debemos hablar tú y yo, ¿no crees? Te invito a comer. Vamos. No puedo, Sebastián.
Tengo una comida para hablar de una nueva oferta de trabajo. Me hicieron una muy buena propuesta y yo creo que voy a aceptar. Elena. Piénsalo bien, no te vayas. Te agradezco por el tiempo juntos y por la confianza, pero mi renuncia no es negociable. Gracias, Elena. No te vayas. Elena. M Elena. ¿Qué pasó? ¿Por qué no llegaste a dormir? Mariana, me revientas los tímpanos.
¿Cómo te fue? ¿Cómo te fue? Ay, ya déjame en paz. Perdón, yo no quería. Sí, claro. Tú nunca haces nada, ¿verdad? Que no te das cuenta de que estás tonta sin saberlo, ¿eh? No quiso firmar. Dijo que se esperaría hasta el lunes. A mí se me hace que Ah. Ah, que se huele lo de la trampa. ¿Por qué no buscamos otra empresa? No, no, no.
Esa es la única empresa que puede absorber nuestras deudas. Por cierto, el empresario me dijo que te conoce. ¿Qué? Que fue contigo a la escuela. ¿Quién es Sebastián Cruz Aragón? Ah, sí, lo conozco. De niño estaba enamorado de mí. Se me acaba de ocurrir algo. Tenemos que invitarlo a cenar y entonces tú vas a entrar en el plan. Yo, ¿por qué? Tú vas a acompañarlo y te encargarás de que firme ese contrato.
Yo no voy a hacer eso. No, eh, si quieres seguir teniendo lujitos, vas a hacer que firme, ¿eh? Así tengas que embriagarlo. No tenemos dinero, ¿eh? No tenemos dinero. Así que tú vas a ser mi moneda de cambio, ¿eh? Y si haces que firme, vas a pasar con él una noche. Te prestaré por una noche. Sí, entendiste, ¿eh? Es tiempo de que pagues por todo lo que tienes.
Contesta, contesta. Bueno. Hm. ¿Quién es? Sí. Eh, bueno, Sebastián, soy yo, Ricardo. Eh, oye, me preguntabas si te gustaría cenar hoy con nosotros, conmigo y con mi esposa. Híjole, hoy sí se me va a complicar, Ricardo. Verás, es que lo que pasa es que mi esposa se enteró que estoy haciendo negocios con un hombre bastante importante y al decirle tu nombre, pues se enteró de que fueron juntos a la secundaria y se emocionó bastante.
Mariana, emocionada. Así es. Se entusiasmó. Entonces, eh, ¿qué te parece si nos acompañas hoy en nuestra casa a sanar? No puedo creer que después de tanto tiempo se acuerde de mí. Sí, se entusiasmó demasiado. Entonces, ¿qué dices? ¿Te gustaría acompañarnos hoy a cenar? Pero claro que sí, los acompaño. Muy bien. De acuerdo.
Entonces, te esperamos en nuestra casa a las 8. De acuerdo. Estamos en privada número 220 en la colonia Valles del Oro. Bueno, entonces pues te esperamos. Iré con mucho gusto. Nos vemos. Cuídate. Órale, ponte eso. Pero ya tengo mi vestido. No me hagas perder ni tiempo. Ponte ese vestido. Si queremos que Sebastián firme el contrato, tienes que lucir espectacular, mi amor.
Eh, ¿quieres conservar tus lujitos? Así que prepárate, haz lo que te debe. Bienvenido, Sebastián, y disculpa por haberte cambiado la hora, pero muchísimas gracias por venir. No te preocupes, no pasa nada. Mira, me tomé el atrevimiento de traerles esto. Muchas gracias, pero adelante que te ofrezcos agua. Agua está bien. Perfecto.
Buenas noches, Sebastián. ¿Cuánto tiempo? ¿Qué tal, Mariana? Mucho tiempo sin vernos. Pasa el comedor está aquí y en un momento servimos la comida. Gracias. Más te vale que hagas tu trabajo, por favor. Adelante. De hecho, Mariana insistió muchísimo que te invitáramos a comer. Me comentó que cuando eran niños eran muy cercanos y también me dijo que tenían una gran amistad.
En fin, ella estaba muy emocionada por verte. Ah, sí. Es que le comenté nuestros momentos divertidos en la secundaria y pues me puse muy nostálgica. Ah, sí. Pues qué bien. Yo cuando supe que se trataba de ti, quise venir a saludarte, pero veo que los años no no pasan sobre ti. Te ves muy bien. Propongo un brindis por los reencuentros, las pasiones y los negocios, porque ninguno de ellos sobreviviría sin ella.
Saludo por los buenos momentos. Mariana, mi amor, ¿puedes ir a ver cómo está la comida y de paso abre la botella de mío, por favor? Ya vengo. Con permiso, Sebastián. Propio Mariana. Sebastián, ahora sí a lo que venimos. ¿Qué has pensado sobre el contrato? Pues como te lo dije, Ricardo, yo lo tengo que ver primero con mi equipo y el lunes te tengo una respuesta.
Vamos a poner las cartas sobre la mesa, ¿de acuerdo? Uh, yo sé que tú en la secundaria sentías algo por Mariana y por lo que veo esos sentimientos jamás se fueron o me equivoco? Dime una cosa, ¿te gusta mi mujer? A ver, a ver, Ricardo, que no se te olvide que de la que estamos hablando es de tu esposa. Precisamente estamos hablando de mi esposa y ella hace todo lo que yo le ordeno.
Si tú firmas el contrato, yo te puedo prestar a mi mujer por una noche. Olvídate del amor y esas cosas. Podrías tener a la mujer que tú deseas. Imagínala teniéndola en tu cama haciéndote temblar. Ricardo, lo que me estás proponiendo es una idea muy descabellada. No creo que Mariana acepte. De hecho, ella está más que de acuerdo.
Que no te diste cuenta de cómo te miró cuando llegaste, que ella te desea y de cómo la miraste tú. Tú deseas a mi mujer. Ella se arregló para ti. A ver, la vida es muy corta y sí acepto pasar una noche con tu mujer. Bien, entonces voy por el contrato que redactaron mi equipo legal. para que lo firmes. A ver, a ver, pausa.
Ricardo, ese contrato lo redactó tu equipo, así que yo puedo poner ahora mis reglas. ¿Qué estás hablando? Mariana no se va a ir. Ella está aquí. ¿Que no te das cuenta de cómo te desea, cómo te mira? ¿Que no te diste cuenta de que ella se arregló así para ti. Yo sé que no se va. Yo sé que Mariana aquí está, pero yo no voy a firmar ese contrato hasta que pase una noche primero con ella.
Está bien, tienes toda la razón. Entonces, sin más preámbulos, vamos a la recámara para que se haga el reencuentro. Acompañas. Oh. Voy a extrañar tanto todo esto, señorita Chuy, me asustó. Perdón, no era mi intención. Lo que pasa es que no puedo creer que usted haya renunciado. Pues créalo, Chui, porque está pasando.
No puedo seguir aquí viendo a Sebastián todos los días sabiendo que está enamorado de otra mujer. Señorita, permítame decirle que está usted muy equivocada. ¿A qué se refiere? Sí. Mire, eh, permíteme mostrarle algo. Esto, ¿qué es eso, Chuy? El señor Sebastián lo compró para usted, para mí. Me estás diciendo que Sebastián iba en efecto.
Sebastián está en la habitación esperándote. ¿Qué? No, no estoy segura de querer hacer eso. Ah, no, no estás segura. ¿No quieres viajes? ¿Quieres joyas? Eh, tú y yo habíamos quedado en algo. Teamos un trato, preciosa. Mírame, mírame. No me puedes fallar, ¿eh? Tenemos un trato a la habitación. Mariana, yo quisiera Si vas a hacerlo rápido.
A ver, tranquila, no voy a hacer nada. Sebastián, escúchame. Todo es una fuerza. Los números, el contrato, la firma, todo, todo. Ricardo me obligó a hacerlo para convencerte. Perdóname, yo sé que fui muy cruel contigo y fui una estúpida. Pensaba que todo era el dinero y mírame, ahora soy una mercancía. No te preocupes, Mariana, acepto tus disculpas porque sé que son sinceras.
No puedo negar que te quise mucho de niños. que fuiste mi primer amor y si acepté esto es para verte por última vez. Mi corazón en este momento pertenece a alguien más que se llama Elena Rutia. Eleno Rutia. Bueno, al parecer el destino los juntó de nuevo, ¿no? Así es. Ahora tú sécate esas lágrimas. Yo te voy a ayudar a que te divorcies de ese patán. No te merece como mujer.
Y te voy a ayudar a que encuentres un trabajo digno, un trabajo del cual puedas sentirte orgullosa. Gracias, Sebastián. Nunca nadie se había preocupado así por mí. Lo agradezco muchísimo. Tranquila, vales mucho. Vaya, tan rápido. Veo que eres un hombre de pocas palabras, Sebastián. Pues bueno, un trato. Es un trato.
Están los documentos para que los firmes. Ricardo, no va a haber trato porque no hicimos nada. ¿Cómo lo arruinaste todo? Eres una estúpida. No te atrevas a ponerle una mano encima. No te preocupes, Sebastián. Yo puedo sola. Quiero el divorcio. No voy a pasar ni un minuto más siendo despuésa de un tan poco hombre como tú.
Así te vas. Después de todo lo que te di, todo lo que me pediste te lo di. Sí, tienes razón. Me dabas todo, pero ya entendí que yo no quiero esa vida, así que sí, renuncio a todo. Eres una estúpida. Te da mucha gracia. A ver si esto también te da gracia. No voy a hacer tratos contigo porque no quiero tener a mi lado a un farsante como tú.
Y espera mi demanda, ¿eh? ¡Lárguense! ¡Lárguense los dos! Y tú eres una mujer suela. Ya contraré con quién trabajar. Es un par de muertos de hambre. Se perdieron de mi dinero. ¡Lárguens! ¡Vámonos! Voy por mis cosas. Tú vete. Chui! ¿Qué onda? ¿Cómo estás, señor Sebastián? ¿Todo bien? Claro que sí. Le traigo una sorpresa. Pero me gustan las sorpresas.

¿Qué es? Ah, muy bien. Adivina quién es. Pero, ¿qué haces aquí? Hola, Sebastián. ¿Y tú cómo supiste de esto? Pues tienes un ángel de la guarda que me lo contó todo. Qué chuli. Muchísimas gracias. Gracias por estar siempre. Gracias por caminar de mi mano y no soltarme. A pesar de todo. Te debo mucha, Chuy. Gracias. No importa, Sebastián, eh, que nosotros hayamos pasado por muchas adversidades.
Lo importante es que siempre estemos juntos y yo siempre estaré para ustedes. Tienes razón. Muchas gracias. Gracias, Elena. Dime. Pues ahora ya lo sabes, ya lo tienes en tus manos. Pues quiero decirte que me encantas. Siempre he sabido que eres la mujer que quiero tener en mi vida. Es la mujer que siempre he querido.
Ay, Sebastián, pues desde siempre lo he sabido. Tú eres mi hombre. Pero bueno, Chuy. No cabe duda que Chui fue nuestro ángel en la tierra. Mm. Gracias, Chui, pero pues vámonos, ¿no? Sí, vámonos. ¿Te gustó este video, entonces suscríbete
ahora para no perderte de todas las sorpresas que tengo para ti. Me encantaría saber desde qué parte del mundo nos estás viendo, así que déjame tu comentario. Recuerda, cuando los ángeles caen, suscríbete ya. Cuando los ángeles caen.