Quédate [música] porque esto te va a llenar de orgullo. La mayoría de nosotros la conocemos como la empresa de nafta, [música] pero cuando empezas a escarvar en los libros de historia, en los archivos, en lo que documentan fuentes como el Ministerio [música] de Cultura de la Nación y el historiador Felipe Pigna, te das cuenta de que detrás de ese logo hay una historia [música] de visión, de coraje político y de una apuesta enorme por la independencia argentina.
Hoy te [música] cuento esa historia desde el principio. ¿Qué fue lo que pasó en la Patagonia en 1907? [música] ¿Quiénes fueron los hombres que hicieron posible IPF? ¿Por qué el mundo entero terminó copiando el modelo argentino? [música] ¿Y también qué pasó después? Porque este es un canal que celebra logros reales y habla con honestidad. Arrancamos.

Corría el año 1907. Comodoro Rivadavia era apenas un caserío en la Patagonia Argentina. Según documentos históricos, [música] vivían ahí unas pocas decenas de familias, muchas de ellas inmigrantes, algunas de ellas incluso sudafricanos que habían huído de la guerra de los Boers. [música] Y el problema más urgente que tenían no era económico, no era político, era [música] agua.
El agua escaseaba en esa región y las autoridades nacionales habían enviado cuadrillas a perforar el suelo en su búsqueda. En 1903 habían [música] intentado con una máquina que llegó a los 172 m de profundidad sin encontrar una sola gota. En 1906 llegó una nueva máquina [música] traída de Alemania de la marca Fa 1907 [música] arrancaron de nuevo.
Pasaron meses, nada. Siguieron perforando, nada. El equipo, [música] integrado entre otros por José Fuxs y Humberto Vegín, junto a sus compañeros, estaba por rendirse. [música] Y entonces, el 13 de diciembre de 1907, cuando la perforadora llegó a los 535 m de profundidad, [música] empezó a sentirse un olor extraño.
El agua que se inyectaba para perforar volvía a la superficie mezclada con un líquido [música] oscuro y viscoso. Primero fueron las burbujas de gas, después ese chorro negro que empujaba desde las entrañas de la tierra. No era agua, era [música] petróleo. El parte oficial lo firmaron Fuxs y Beegín y fue enviado a la Dirección de Hidrología, Geología y Minas del Ministerio de Agricultura de la Nación.
El presidente de entonces, José Figueroa Alcorta, reaccionó con rapidez y al día [música] siguiente decretó una zona de reserva estatal alrededor del yacimiento. El Estado argentino [música] desde el primer momento entendió que eso que estaba bajo tierra era [música] de todos los argentinos. Esa decisión tomada en diciembre de 1907 iba a ser la semilla de [música] todo lo que vino después.
Eso lo deberían enseñar en las escuelas. Pero acá viene algo que vale la pena entender bien para apreciar la magnitud de lo que Argentina estaba a punto de hacer. El contexto [música] mundial en 1907 era muy particular. El petróleo ya era el recurso más codiciado del planeta. [música] La Primera Guerra Mundial, que estallaría 7 años después, iba a confirmar definitivamente que quien controlara el petróleo [música] controlaba el mundo.
Las grandes empresas privadas, sobre todo norteamericanas e [música] inglesas, la Standard Oil, la Shell, la West India Oil Company, ya estaban operando en Latinoamérica y literalmente comprando países enteros. En Argentina [música] tenían un monopolio gigantesco. Según datos históricos citados [música] por Wikipedia en la historia del petróleo argentino, hacia 1917, la empresa estadounidense West India Oil Company controlaba alrededor del 95% del querosen y el 80% de la nafta que se vendía en Buenos Aires.
[música] Imagínate eso. Argentina tenía petróleo propio y le compraba nafta a empresas extranjeras. La soberanía energética estaba completamente comprometida y en ese contexto llega al gobierno Hipólito Irigoyen. El primer presidente elegido por voto popular y secreto en la historia argentina, llegó al poder en 1916 con una convicción que documentan sus proyectos de ley y sus discursos.
Los recursos naturales del subsuelo argentino [música] tenían que estar en manos del Estado. Irigoyan presentó proyectos al Congreso para nacionalizar el petróleo en 1919. En otras oportunidades también. [música] El Congreso, donde el partido dirigó lenera minoría, los bloqueó sistemáticamente.
Los sectores más conservadores, alineados con los intereses extranjeros, no estaban [música] dispuestos a que Argentina tomara el control de su energía. Pero Igrigoen no se rindió y cuando ya le quedaban pocos días de mandato, tomó una decisión histórica. El 3 de junio de 1922, mediante un decreto, el presidente Hipólito Irigoyen [música] creó la Dirección General de Y yacimientos Petrolíferos Fiscales, IPF, la primera empresa petrolera estatal integrada verticalmente del mundo occidental.
Esto está documentado en el sitio oficial del Ministerio de Cultura de la Nación Argentina, en el sitio oficial de la Presidencia Argentina y en fuentes históricas como El trabajo de Felipe Pigna publicado en elhistoriador.com.ar. La segunda empresa estatal de este tipo en [música] el mundo se fundaría recién en 1924 en Francia.
Después vino México con Pemex [música] en 1938, después Irán, después Venezuela con Pedbesa en 1976. [música] Argentina abrió el camino décadas antes que todos ellos. Ahora bien, seamos rigurosos, como manda la filosofía de este canal. Hay una distinción que algunos historiadores hacen. La Unión Soviética tenía estructuras estatales de explotación petrolera desde antes.
Sin embargo, el modelo de IPF, como empresa [música] verticalmente integrada que controlaba todo el ciclo del petróleo, desde la exploración en el subsuelo hasta el surtidor en la estación de servicio, [música] en un país con economía de mercado y dentro del mundo occidental, fue absolutamente pionero. [música] Un modelo que el mundo entero terminó copiando y eso es innegable.
Pero la historia no termina con la firma del decreto, porque una empresa es tanto como la persona que la dirige. Y la persona que dirigió IPF durante sus primeros años fue uno de esos argentinos que deberíamos conocer todos de memoria, Enrique Mosconi. Mosconi, que era militar, general e ingeniero.
[música] Había estudiado ingeniería en la Universidad de Buenos Aires y también en la academia Técnica de Prusia. Era un hombre que combinaba la disciplina castrense con una visión industrial formidable. El 19 de octubre de 1922, [música] el nuevo presidente, Marcelo T de Alvear, lo nombró director general de IPF, cargo en el que permanecería durante 8 años.
Y en esos 8 años, Mosconi transformó lo que era una administración modesta y bastante caótica en una empresa de clase mundial. El primer gran problema que Mosconi enfrentó lo cuenta él mismo en sus memorias. En agosto de 1922, siendo todavía director del Servicio de Aeronáutica del Ejército, quiso comprar combustible para los aviones del Estado argentino.
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Fue a la empresa estadounidense que abastecía la aeronáutica. Le dijeron que no había disponibilidad. Así, sin más. Los aviones del ejército argentino no podían volar porque una empresa extranjera decidía cuándo y a quién venderle nafta. Para Mosconi ese episodio fue una revelación. Argentina no podía depender de nadie para mover sus propios aviones, sus propios barcos, sus propios vehículos.
Esa humillación documentada por el propio Mosconi fue el combustible que lo impulsó a construir algo extraordinario. ¿Qué hizo Mosconi? Primero ordenó la empresa, reorganizó las cuentas, estableció jerarquías claras, cortó los contratos irregulares que habían proliferado. Después apostó a la infraestructura. En 1925 inauguró la destilería de la Plata, que en poco tiempo permitió a IPF refinar su propio crudo y dejar de depender de las refinerías privadas extranjeras.
En 1929 inauguró otra destilería en campamento Vespucio en Salta. [música] IPF construyó su propia flota de buques tanques para transportar el crudo desde la Patagonia hacia las refinerías. Fue la primera empresa en la Argentina en integrar todo ese ciclo bajo una misma bandera nacional. Y hay un episodio de 1929 [música] que me parece que dice todo sobre la visión de Mosconi.
IPF anunció una rebaja importante en el precio de la nafta. Fue una movida que sacudió al mercado entero porque dejó en evidencia los márgenes de ganancia obsenos que tenían las empresas privadas extranjeras. [música] Si IPF, una empresa estatal con todo el peso burocrático que eso implica, podía bajar el precio, ¿por qué las grandes multinacionales no lo [música] hacían? Las compañías privadas, furiosas, no tuvieron más remedio que seguirla y bajar los precios.
También Mosconi había forzado una democratización del combustible en Argentina usando la competencia estatal como herramienta [música] y argumentaba que la uniformidad de precios a lo largo de todo el país era lo que él llamaba un vínculo del nacionalismo entre todos [música] los habitantes, porque permitía el desarrollo de las regiones más alejadas al mismo costo que las ciudades.
[música] Mira lo que encontré investigando. Eso es soberanía. Y hay otro costado de IPF que muy poca gente conoce. [música] IPF no solo extrajo petróleo, IPF construyó ciudades, literalmente. En la Patagonia y en otras regiones donde se descubrían yacimientos no había nada, [música] no había hospitales, no había escuelas, no había viviendas y PF los construyó.
Los campamentos petroleros que nacieron alrededor de los pozos se convirtieron en pueblos y esos [música] pueblos en ciudades como Doro Rivadavia, Plaza Hincul en Neoquén, La Ceras, Cañadón Seco y Caleta Olivia en Santa Cruz. Según comenta el sitio oficial del gobierno argentino, IPF responsable del nacimiento y crecimiento de esas localidades, construyendo infraestructura urbana, viviendas para los trabajadores y sus familias, [música] escuelas y hospitales, la empresa petronera como constructora de tejido social. Un modelo que décadas
[música] después, cuando llegó la privatización se rompió brutalmente, pero eso lo contamos más adelante. Mosconi tenía una frase que lo resume todo. El petróleo es de la nación. No era solo un eslogan, era una doctrina económica que Argentina [música] practicó antes que cualquier otro país del mundo occidental.
Y el mundo lo fue entendiendo de a poco. Cuando México nacionalizó su petróleo en 1938, el modelo que tomaron como referencia era el argentino. [música] Cuando los países del Medio Oriente empezaron a crear sus propias empresas estatales de petróleo en los años 50 y [música] 60, el modelo que miraron, entre otros, era el argentino.
Esta historia la deberían enseñar [música] en las escuelas. El golpe militar del 6 de septiembre de 1930 que derrocó a Irigoyen puso fin también a la primera gran era de IPF. Mosconi, [música] leal a sus principios y negado a plegarse al régimen, fue desplazado de la dirección de la empresa. Pasó sus últimos años en una relativa oscuridad, aunque nunca dejó de defender la causa del petróleo nacional.
Murió el 4 de junio de 1940. La historia lo fue reivindicando. Hoy hay ciudades, calles [música] y hospitales que llevan su nombre. General Mosconi en Salta es una de esas ciudades que literalmente debe su existencia a la empresa que él construyó. Después del golpe del 30, vinieron décadas de tensión permanente entre la IPF estatal y las empresas privadas, entre quienes querían mantener el petróleo en manos del Estado y quienes querían abrir las puertas al capital extranjero.
El debate atravesó los gobiernos de Perón, de Frondisi, [música] de Ilia, de las dictaduras. Cada gobierno tuvo su política petrolera. Lo que es innegable es [música] que durante décadas IPF fue el motor energético de la Argentina industrial [música] y la empresa pública más importante del país. Y entonces llegaron los años 90 [música] y acá, como dijimos, somos honestos.
En el marco de las reformas económicas del gobierno de Carlos Menem, IPF fue privatizada. [música] Entre 1991 y 1992 se transformó en sociedad anónima, se vendió parte de las acciones al sector privado y finalmente en 1999 el Estado vendió el paquete accionario restante a la empresa [música] española Repsol.
La privatización generó despidos masivos [música] en los pueblos petroleros de la Patagonia. Las ciudades que IPF había construido entraron en crisis. El movimiento [música] piquetero que marcó la historia argentina de fines de los 90 tuvo su origen precisamente en esas ciudades, en Plaza Wincul, [música] en Cutralco, en general Mosconi y Tartagal, donde los trabajadores de IPF se quedaron sin trabajo de un día para el otro.
Fue una de las consecuencias sociales más dolorosas de ese periodo. Bajo la gestión de Repsol, la producción de petróleo y gas cayó [música] de manera significativa. La empresa invertía poco en exploración. extraía lo que había y no apostaba el futuro. Según fuentes periodísticas y parlamentarias de la época, para el año 2011, por primera vez desde la privatización, Argentina [música] importaba más gas y petróleo del que producía, un país con recursos propios [música] dependiendo del exterior para abastecerse energéticamente.
Y eso, después de lo que había construido Mosconi era intolerable. El 16 de abril de 2012, la presidenta Cristina Fernández [música] de Kirchner anunció la decisión de expropiar el 51% del capital accionario de [música] IPF en manos de Repsol, enviando el proyecto al Congreso. La ley fue aprobada en mayo de ese año y el Estado argentino recuperó el control [música] mayoritario de la empresa.
Más allá de los debates políticos que generó y que este canal no va a resolver porque no es un canal de [música] política partidaria, lo que esa decisión puso de nuevo en el centro fue el concepto que Mosconi había defendido desde 1922. Los recursos naturales del subsuelo argentino son de los argentinos y la historia tiene un epílogo que hace brillar aún más ese legado. Vaca muerta.
[música] Ese nombre que hoy conoce el mundo entero como uno de los grandes yacimientos no convencionales del planeta. Según datos de organismos internacionales especializados, Vaca Muerta es la segunda reserva de gas de esquisto más grande del mundo y la cuarta reserva de petróleo de esquisto más grande del mundo.
El desarrollo de Vaca Muerta, que se aceleró especialmente a partir de la recuperación del control estatal [música] de IPF, posiciona a Argentina como un actor energético global de primer [música] nivel. Los campos que exploró Mosconi en la Patagonia, que los hombres de la cuadrilla perforaban a mano en 1907 [música] buscando agua, resultan ser el borde de una de las mayores riquezas hidrocarburíferas del [música] planeta.
Argentina había sido visionaria desde el primer día, solo que el tiempo tardó en revelar la dimensión exacta de esa riqueza. Cuando descubrí todo esto, entendí por qué es tan importante conocer nuestra propia historia. Porque hay una argentina que tomó decisiones audaces, pioneras, que el mundo miró y después copió, que no esperó a que otros le dijesen cómo manejar sus propios recursos.
Que en 1922, [música] en medio de una economía mundial dominada por imperios corporativos gigantescos, [música] levantó la mano y dijo, “Esto es nuestro. Lo vamos a administrar nosotros y le vamos a demostrar al mundo que se puede.” Y lo demostró. Eso significa que Argentina hizo todo perfecto con su petróleo, ¿no? Los baivenes políticos, los golpes de estado, las privatizaciones y sus consecuencias sociales, los debates irresueltos sobre cuánto abrir al capital privado y cuánto reservar al Estado son parte de una historia compleja que todavía se está
escribiendo. [música] Pero el Onigen, ese momento del 3 de junio de 1922 [música] en que Irigoen firmó el decreto y los 8 años en que Mosconi construyó [música] una empresa de clase mundial desde la nada. Esos son momentos que deberíamos tener grabados en la memoria colectiva, [música] porque son la prueba de que cuando Argentina se propone hacer algo con seriedad y con visión de largo plazo, [música] puede generar modelos que el mundo entero termina adoptando.
Hay algo más que me impacta [música] de esta historia. Mosconi era un militar, un general del ejército y sin embargo entendió antes que casi cualquier economista de su época que la soberanía no era solo un concepto político, que la soberanía sin energía propia no [música] existe, que un país que no controla su combustible no controla sus aviones, no controla su industria, no controla su futuro.
Eso lo vio [música] claramente en aquel momento en que quiso comprar nafta para los aviones del estado y la empresa extranjera le dijo que no tenía y de esa humillación construyó algo enorme. Eso es transformar la adversidad en orgullo. Eso es Argentina. Los datos dicen que Argentina fue el primer país del mundo occidental en crear una empresa petrolera estatal verticalmente integrada.
Los datos dicen que el modelo que Mosconi construyó fue referencia para las grandes empresas estatales petroleras del mundo. Los datos dicen que bajo el suelo argentino [música] está una de las mayores reservas de hidrocarburos no convencionales del planeta. [música] Y la historia dice que todo empezó con un grupo de hombres que perforaban en busca de agua en la Patagonia en diciembre de 1907 y que encontraron mucho más de lo que buscaban.

Si este video te llenó de orgullo, te pido una sola cosa, compartilo. Porque hay demasiados argentinos que no conocen estas historias y conocerlas cambia la forma en que uno mira al país. Hay una Argentina de logros reales, [música] de pioneros concretos, de decisiones audaces que tuvieron impacto mundial y esa Argentina merece ser conocida.
Déjame en los comentarios cuál fue el dato de este video que más te sorprendió, porque las respuestas que leo cada semana me ayudan a entender qué historias de Argentina todavía están esperando ser contadas. La semana que viene seguimos con otra historia que te va a cambiar la forma de ver este país. Dale like si esto te sumó algo, suscribirte para no perderte ninguna y abrazo grande a toda la gente que está del otro lado.