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Raul Velásco y Sus Historias de Amor

La fiesta más grande, más importante. Raúl Velasco y sus amores, el dueño del domingo. Raúl Velasco no era cualquier conductor, era el mero mero que decidía quién brillaba y quién se quedaba en la banca. El que con una sola aparición te podía cambiar la vida o mandarte directo al olvido.

 Durante casi tres décadas se sentó frente a millones con traje impecable, sonrisa medida y un poder que pocos entendían, pero todos respetaban. El asunto no era solo presentar artistas, no, señor. Era tener en las manos el control total del escaparate más grande del espectáculo mexicano. Si salías en Siempre en domingo, ya la hiciste.

 Si no, podías tener talento, voz y hasta Ángel, pero nadie te volteaba a ver. Así de simple y así de cruel funcionaba el juego. Pues no está uno exento de las tentaciones. Es un ser humano. Pues toda la gente joven quiere irse a divertir y te gustan las muchachas guapas como tú y y anda uno ahí correteándolas actual. Y es que Verasco no llegó ahí por suerte, llegó con hambre, con esa espinita clavada de este morro, de nunca volver a ser el que no tenía nada, de venir de abajo, de ver la pobreza de frente y luego encontrarse con un micrófono que no solo amplificaba

voces, sino que construía destinos. Pero ojo, porque cuando alguien viene con esa sed de poder, no siempre lo usa bonito. En siempre en domingo tu carrera difícilmente despuntaba. Es era como ya cuando te daba la patadita, entonces ya era el inicio de algo que Pero estamos hablando de puro grande, o sea, Shakir, Alejandro Fernández, Martin, Luis Miguel, Alessio, Enrique Iglesia, los nombres que se les ocur porque mientras el público veía música, luces y aplausos, detrás de cámaras se estaba cocinando otra historia, una

donde el respeto no siempre era parte del menú y donde caerle bien al jefe era casi tan importante como cantar afinado. ¿Tú crees que Raúl Verasco hizo estrellas o solo jugaba a ser el dueño del destino de todos? Donde ponía el ojo, ponía la bala. Ahora sí, agárrate, porque si en lo profesional era pesado, en lo personal no se quedaba atrás.

Porque vamos a meternos en ese lado que muchos comentaban en voz bajita, sus amores, sus conquistas, sus supuestas amantes secretas y todo ese historial que lo perseguía entre pasillos y camerinos. O sea, no, no, no sea tiene uno más experiencia. Si están divorciados, digo, no estoy hablando por mí, estoy hablando por los casados que me ven ahí.

Si están divorciados, sí, si no importa. Claro, claro. Pero, pero solterito, sí, que no hacerle daño a nadie. Y es que Raúl Velasco tenía fama de no perder el tiempo. Decían que donde ponía el ojo ponía la bala y con el poder que cargaba encima, más de una historia empezaba como oportunidad y terminaba en puro chisme, porque no era lo mismo que te invitara al programa a que te empezara a poner atención de más.

Ahí es donde la cosa cambiaba y los rumores se encendían. Es Bridget Nilson que llegó y se le sentó en las piernas. Bueno, yo estaba así celosa, ¿no? Porque era mi papá. Por ejemplo, una vez en Tabasco estábamos con lo de México magia encuentro dormidos y a las 2 de la mañana alguien nos toca la Y entre nombres, miradas, coqueteos en vivo y comentarios que parecían inocentes, pero no lo eran tanto, se fue armando una reputación que hasta hoy sigue dando de qué hablar.

Se enamoraba. Era un enamorado de primera. Siempre se enamoraba y lo dejaban a los 15 días. Entonces, a las depresiones, iba a decir lo lo que va uno viviendo y que todo el mundo vivimos poco a poco, ¿no? ¿Tú crees que eran solo rumores o que sí aprovechaba el poder que tenía para conquistar? El primer amor y el primer quiebre.

Raúl Velasco contrajo nupsias por primera vez con Hortensia Ruiz, una joven que según él mismo llegó a contar, también vivía atrapada en a soledad. Ahí fue donde conectaron más por necesidad de compañía que por una historia de amor de película. Mantenerlo a flote pues por los tres hijos que teníamos.

 No de haber tenido yo 16 años, que este 15 años. Arturo tendría 10, Claudia nueve. Este se casaron siendo muy jóvenes y juntos formaron su primera familia, teniendo tres hijos, Raúl, Claudia y Arturo Velasco Ruiz. En esos años no había lujos ni fama. Era una etapa de esfuerzo, de salir adelante, de construir algo desde abajo, mientras él apenas empezaba a abrirse camino.

 El matrimonio duró cerca de 15 años, tiempo suficiente para que crecieran juntos, pero también para que empezaran a notarse las grietas. Porque mientras su carrera comenzaba a subir como espuma y su nombre se hacía cada vez más fuerte en la televisión, en la casa, la historia ya no era tan estable. Y fue ahí donde todo se vino abajo, entre rumores de infidelidad y una separación que no fue nada tranquila.

La cosa se puso seria cuando terminaron en tribunales peleando por la custodia de los hijos. Una batalla que Raúl Verasco terminó ganando. Me tocó ser papá y mamá. Me llevé a mis hijos por recomendación de de mis Pero lo que más ruido hizo fue lo que él mismo dijo después, calificando a Hortensia como una mujer emocionalmente inestable.

Palabras que encendieron más la polémica y dejaron claro que ese rompimiento venía cargado de resentimiento. Analista de ese tiempo que me dijo, dice, “Si los dejas con la mamá es más inmadura que tú.” Y como si no fuera suficiente, personas cercanas contaron que tras la separación él traía prisa, como que no sabía estar solo, buscando rápido quién ocupara ese lugar en su vida y en su casa.

Al final, lo que empezó como una relación para llenar vacíos terminó en un grompimiento fuerte, lleno de pleitos, señalamientos y una historia que marcó el inicio de todo lo que vendría después en su vida personal. ¿Tú crees que ese matrimonio nació por necesidad o que sí hubo amor que se fue desgastando con el tiempo? La alemana que aguantó todo.

Después del truene con la primera esposa, Raúl Velasco no se quedó haciendo drama. Se movió rápido y apareció en escena Dorle Clos, la alemana que terminó siendo la mujer más firme en su vida. Con ella armó su segunda familia y tuvo dos hijos, Karina y Diego Velasco. Ya en una etapa donde el Señor no andaba viendo cómo sobrevivir, sino cómo mandar.

 Dorley no era cualquier pareja, era la que estaba ahí mientras él se convertía en el dueño del domingo, la que veía pasar artistas como si fueran fichas de ajedrez. Unos subían como espuma y otros desaparecían sin dejar rastro. Mientras el público veía glamur y aplausos, ella tenía vista de primera fila del poder, del carácter y de todo lo que se decía por debajo de la mesa.

Aprenda a amar sin cuerpo. Y yo creo tenemos tantos bonitos memorias y vivencias que hemos vivido junto a mi marido, junto a muchas amistades aquí, a mucha familia. Y sí, el matrimonio duró más de 30 años, fuerte en apariencia. pero rodeado de cuchicheos. Porque tampoco era un secreto que a Raúl Velasco le gustaba voltear a ver.

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