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El Conflicto del Estrecho de Ormuz: ¿Hacia una Tercera Guerra Mundial?

 Los canales navegables para los superpetroleros tienen apenas 3 km de ancho en cada dirección. Un buque que los cruce no puede evitar transitar aguas territoriales iraníes u Omaníes. Es decir, quien controla Irán controla el estrecho. En condiciones normales, 144 buques pasan por aquí cada día. Un 37% son petroleros.

 El resto transportan contenedores, cereales, fertilizantes y gases licuados. Antes de la guerra de 2026, el estrecho canalizaba alrededor de 20 millones de barriles de crudo diarios. el 20% de todo el comercio marítimo global del petróleo. A eso hay que sumar el 20% del gas natural licuado del mundo, que sale principalmente desde Qatar hacia los mercados de Asia.

 El 84% de ese crudo tenía como destino China, India, Japón y Corea del Sur. Europa, desde que redujo su dependencia del gas ruso, había amplificado su exposición al Golfo. No existe una ruta alternativa completa. Arabia Saudí dispone del oleoducto Petroline con capacidad para 5 millones de barriles diarios. Los emiratos construyeron el oleoductoyan fuirra que bordea el estrecho, pero estas infraestructuras cubren apenas una fracción y para el gas licuado de Qatar no existe ninguna alternativa.

 Cerrar el estrecho, aunque sea parcialmente, no es una amenaza retórica, es el equivalente geopolítico de cortar el oxígeno. Pero el petróleo es una necesidad reciente. El estrecho tiene miles de años siendo un punto neurálgico y para entender lo que pasó en 2026 hay que entender esa historia.

 El nombre tiene una historia propia y esa historia es importante. Los lingüistas [música] derivan ormus de la palabra persa local urmog, que significa la palmera datilera. En los dialectos de la costa iranía, el estrecho sigue llamándose así en su forma original, pero la semejanza con Ormos, una variante del nombre del dios persa Ahura Mazda, generó durante siglos la creencia de que el estrecho llevaba el nombre de una deidad, pero no era así, era simplemente por la palmera.

El paso fue descrito por primera vez en el periplo del Mar Eritreo, una guía de marineros del siglo i primero de nuestra era que aunque no le daba un nombre, sí lo identificaba como el umbral al vastísimo Golfo Persico. En esas páginas ya se mencionaba el buceo de pesca de perlas en sus aguas y el comercio que conectaba el Éufrates con el océano Índico.

 16 siglos antes de que la palabra petróleo existiera en el vocabulario económico, el estrecho ya era un punto de tránsito de riqueza. Los siglos XV, XV y 17 fueron los del reino de Ormus, la entidad política que tomó su nombre de ese mismo paso y que durante 200 años controló el comercio entre el Mediterráneo y el Océano Índico.

 Era un reino de mercaderes, no de guerreros, pero su poder residía exactamente ahí en cobrar peaje a quien quisiera pasar. Y la estrategia iraní de 2026 no era tan diferente en su lógica de fondo. En 1507 llegaron los portugueses y Alfonso de Albuquer, que comprendió antes que nadie que quien dominara Ormus, a Den y Goa, dominaría el comercio de especias del mundo.

 Estos dos lugares geográficos distintos poseían conexiones históricas, principalmente a través de rutas marítimas y el comercio en el océano Índico. conquistó la isla y construyó una fortaleza que todavía puede visitarse, aunque hoy se encuentra en ruinas y durante más de un siglo Portugal cobró ese peaje que los reyes de Ormus habían inventado.

 Luego vinieron los persas zafávidas, quienes aliados con los ingleses expulsaron a los portugueses en 1622. Más tarde sería el turno de los británicos, quienes durante el siglo XIX establecieron su dominio en el Golfo desde la India. El estrecho cambió de señor varias veces, pero lo que no cambió fue su centralidad.

 La presencia inglesa en la zona tampoco fue pacífica. El extremo sur del estrecho, la península de Musandam, fue un nido de piratería durante décadas. Los británicos la llamaron sin demasiado sutileza, la costa de los piratas, antes de renombrar la costa de la tregua cuando firmaron acuerdos con los jeques locales en el siglo XIX.

 Esos acuerdos de tregua dieron nombre a lo que hoy son los Emiratos Árabes Unidos, los Trucial States, los Estados de la Tregua. El estrecho [música] lleva milenios siendo una zona de negociación y tensión y poder, con alianzas y disputas que siempre estuvieron allí, pero eran comparativamente pequeñas frente a lo que la modernidad [música] iba a desencadenar.

Siglo XX. El petróleo lo cambia todo. Hasta bien entrado el siglo XX, el Golfo Pérsico era una región de comercio menor, perlas y pesca. El descubrimiento del petróleo en Persia en 1908, en Irak en 1927, en Cuáit en 1938 y en Arabia Saudí en el mismo año cambió la naturaleza del estrecho de manera irreversible.

 Lo que había sido una vía comercial importante se convirtió en la arteria energética del planeta. La primera gran crisis del siglo en la zona no fue en el estrecho, sino alrededor de él. En 1951, el primer ministro iraní Mohamad Mossadeg nacionalizó la industria petrolera hasta entonces en manos británicas. Gran Bretaña organizó un boicot internacional al crudo iraní y bloqueó las exportaciones desde Abadam.

El estrecho fue el escenario pasivo de esa asfixia económica. En 1953, un golpe de estado respaldado por la CIA y el M16 derrocó a Mozadeg y restauró el control del sha. La lección quedó grabada. El petróleo del Golfo era un asunto de potencias externas, tanto como de potencias locales. La segunda crisis llegaría en los años 80 y esta vez el estrecho fue el campo de batalla directo entre 1980 y 1988, Irán e Irak se destruyeron mutuamente en una guerra que costó más de medio millón de vidas. Ambos bandos atacaron barcos

petroleros con el objetivo de cortar los ingresos del otro. Irak apuntaba a los barcos que salían de terminales iraníes. Irán respondía atacando los que abastecían y Arabia Saudí, países que financiaban a Bagdad. La práctica tenía un nombre preciso, la guerra de los petroleros. Entre 1984 y 1988, más de 500 buques fueron atacados en el Golfo.

 Las primas de seguros marítimos se dispararon a niveles que hacían el tránsito económicamente inviable para muchos operadores. Estados Unidos entró en el conflicto de manera lateral. La Armada norteamericana comenzó a escoltar petroleros cubaitíes bajo bandera estadounidense, una operación que se conoció como Reflag. En abril de 1988, la Marina estadounidense libró una batalla de un día contra Fragataas Iraníes y destruyó dos plataformas petrolíferas iraníes.

 Tres meses después, el crucero USS Vincen destruyó el vuelo 655 de Irán Air, confundiéndolo con un casa y murieron 290 pasajeros. El gobierno de Ronald Reagan describió el incidente como un accidente trágico, pero Irán lo calificó de masacre deliberada. El estrecho nunca se cerró por completo durante esa guerra, pero se convirtió por 4 años en el paso marítimo más peligroso del mundo.

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