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70 MILLONES vieron a Ali ATACAR a Clint Eastwood – Nadie esperaba lo que sucedió después

Desde el primer momento hubo química entre ellos. No amistad, todavía. Algo distinto. Dos hombres acostumbrados a ser convertidos en símbolos por los demás. Ali, la palabra. Clint, el silencio. Ali, el movimiento. Clint, la quietud. Parecían opuestos, pero yo noté que se entendían mejor que muchos que hablan sin parar.

El segmento preparado era sencillo: Ali saldría al escenario, haría unas bromas, mostraría unos guantes firmados para subasta. Clint aparecería después con un poncho de una de sus películas, también para subasta. El presentador les pediría una pose juntos. Ali haría un poco de boxeo de sombra alrededor de Clint. Clint fingiría poner cara dura. Risas, aplausos, donaciones. Nada peligroso.

Pero Blake quería más.

Lo escuché en una reunión cerrada a la que yo no debía asistir, pero a la que entré porque necesitaban a alguien que tradujera una llamada con un patrocinador mexicano. Al acabar la llamada, me quedé junto a la puerta revisando papeles. Blake creyó que yo no entendía lo suficiente. Ese fue su error. La gente subestima mucho a quien sirve café.

—Necesitamos un momento viral —dijo Blake.

El guionista, Peter Haines, respondió:

—Ali ya es viral sin que exista la palabra viral.

—No basta.

—Tenemos a dos leyendas en el escenario.

—Precisamente. Quiero tensión.

—¿Tensión real?

Blake sonrió.

—Tensión televisiva.

El director de cámaras preguntó:

—¿Qué estás pensando?

Blake sacó unas tarjetas.

—El presentador le dirá a Clint que Ali lleva años presumiendo de ser el más grande. Clint responderá algo tipo: “Yo he visto hombres más rápidos en un saloon.” Ali reacciona. Se acerca. Finge enfado. Clint no se mueve. Ali tira un golpe al aire. El público se vuelve loco.

Peter frunció el ceño.

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