Posted in

¡MÉXICO SE IMPONE! La jugada de SHEINBAUM que complica a EE.UU. en el Mercado del GAS

 Y Washington lo sabe, lo ha sabido siempre y lo ha usado como palanca cada vez que quiere presionarnos en temas de migración, de comercio, de seguridad. Cada vez que Trump quiere algo, ahí está la amenaza implícita, a veces explícita, de cerrar el grifo o subir los precios. Era un chantaje a cámara lenta y todos lo sabíamos, pero nadie hacía nada al respecto.

 Hasta ahora lo que se confirmó en las últimas horas desde la Secretaría de Energía y desde el propio Palacio Nacional es la activación completa de lo que internamente llaman Operación Soberanía Energética 2030, pero con una diferencia fundamental adelantaron las metas más importantes casi 4 años. Lo que estaba planeado para el final de la década está ocurriendo ahora, en este momento, mientras tú escuchas esto.

 Y hay tres pilares de este plan que necesitas conocer porque cada uno de ellos es un golpe directo a la estrategia de Trump. En un momento te los voy a detallar, pero primero necesitas entender la magnitud de lo que estaba en juego. Cuando Donald Trump regresó a la Casa Blanca en 2025, su doctrina fue clarísima.

Energía para la dominación americana. No era un secreto, no era una conspiración, era su política declarada. Usar el gas y el petróleo estadounidense como arma de negociación, como palanca para imponer su voluntad sobre sus vecinos y aliados. Y México era el objetivo principal. En los últimos meses vimos cómo aumentó la retórica hostil, cómo aparecieron amenazas de aranceles punitivos vinculados a temas fronterizos y lo más alarmante, inspecciones y retrasos administrativos en los gasoductos clave que cruzan la frontera. Eso provocó

microapagones y volatilidad en los precios para la industria mexicana. No eran accidentes, no eran problemas técnicos, era presión calculada. Era Trump diciéndole a México, “Mira lo que puedo hacerte si no cooperas.” Pero aquí es donde se pone interesante, porque no contaban con que Shane Baum llevaba meses preparando su respuesta.

 Y no fue una respuesta improvisada ni emocional, fue un plan meticulosamente diseñado y ejecutado con una precisión que ha dejado atónitos a los analistas internacionales. Vamos con el primer pilar del plan, la expansión masiva de los campos de gas en el sureste del país, particularmente en Veracruz y Tabasco.

 El gobierno implementó tecnologías de extracción de última generación compradas a socios europeos y asiáticos, no a Estados Unidos, para maximizar la producción de yacimientos que administraciones anteriores habían ignorado deliberadamente. Y aquí viene un dato que te va a volar la cabeza. Según un informe interno de la Secretaría de Energía que se filtró esta mañana, la producción nacional de gas natural aumentó un 60% en el último año. Un 60%.

Esa era la meta para 2030 y se alcanzó hoy, 4 años antes de lo previsto. El segundo pilar es la construcción de lo que llaman la red nacional de gasoductos del Bienestar. Más de 300 km de nuevos gasoductos que conectan los campos del sureste con los centros industriales del Bajío y del norte del país.

 Y esto es crucial. Presta atención. Antes de esta red era más fácil y más barato para una fábrica en Monterrey importar gas de Texas que traerlo desde Tabasco. Esa lógica geográfica que nos mantenía dependientes ha sido dinamitada. Esta nueva red garantiza que el gas mexicano llegue a las industrias mexicanas de forma eficiente y a un costo competitivo.

 Se eliminó al intermediario estadounidense. La construcción se realizó en turnos de 24 horas los 7 días de la semana y empleó a más de 150,000 trabajadores mexicanos, creando un auge económico en todas las comunidades por donde pasa. Pero eso no es lo más impresionante. El tercer pilar es el que Washington nunca vio venir con tanta fuerza y es la transición acelerada hacia energías renovables, pero no como un proyecto ecológico, sino como una herramienta de seguridad nacional.

 El Complejo Solar de Sonora y el parque eólico del ismo de Tehuantepec no son proyectos ambientalistas decorativos, son fortalezas energéticas. Cada MEGW generado por el sol o por el viento es un m³bico de gas que México no necesita importar de nadie. Y aquí está la brillantez de la estrategia. Shain Bom no presentó la transición verde como un gasto ni como un sacrificio.

 La convirtió en una inversión directa en soberanía. Los parques solares y eólicos junto con la modernización de las plantas hidroeléctricas alimentan las ciudades y los hogares. Eso libera toda la producción de gas nacional para que se concentre exclusivamente en el sector industrial pesado, que es el más difícil de electrificar.

 Es un sistema donde cada pieza encaja con la otra como un reloj. El gobierno inyectó más de 70,000 millones de dólares en los últimos 18 meses en todo este conjunto de proyectos. 700,000 millones, a través de una reingeniería financiera de Pemex y la Comisión Federal de Electricidad en alianza con consorcios de construcción mexicanos.

 Lo llaman internamente el cinturón de soberanía energética y no es un solo proyecto, sino una red de iniciativas interconectadas, diseñadas para crear redundancia y autosuficiencia total. Ahora, todo esto que te acabo de describir es el músculo, pero el músculo sin cerebro no sirve de nada. Y aquí es donde entramos a la parte que realmente cambia el tablero geopolítico de Norteamérica, la neutralización directa de la doctrina energética de Trump.

 La pregunta clave es esta: ¿qué pasa ahora si Trump amenaza con cortar el suministro de gas de Texas? Y la respuesta respaldada por toda esta nueva infraestructura es un rotundo adelante. Por primera vez en la historia de la relación bilateral, México puede soportar un corte de suministro estadounidense sin que su industria colapse.

 Puede que haya ajustes, puede que se activen planes de contingencia, pero el apagón masivo, el chantaje definitivo, el arma nuclear energética de Trump ya no funciona. El escudo está activo. Un analista de seguridad nacional, el general retirado Arturo Cervantes, exagregado militar en Washington, lo explicó con una claridad brutal.

 Dijo que en la guerra moderna la energía es un arma tan poderosa como un misil. Quien controla la energía de su adversario controla su voluntad. Lo que ha hecho la presidenta Shane Baum es desarmar a su contraparte. Le ha quitado su mejor misil del arsenal. Ahora la negociación entre México y Estados Unidos se dará en un plano de igualdad, no de subordinación.

 es el cambio más significativo en la correlación de fuerzas en Norteamérica desde la firma del primer tratado de libre comercio. Y este desarme tiene consecuencias económicas inmediatas y devastadoras para ciertos sectores en Estados Unidos. Las empresas de fracking en la cuenca pérmica de Texas invirtieron miles de millones de dólares en infraestructura para exportar gas a México.

Read More