Es mi ciudad. Ey, suéltame. No vayas. Suéltame. Para volver te necesitará entero. De acuerdo. Inclina la cabeza, no te muevas. Voy a
ponerte algo de yodo. Duele. Lo único que consigues es que no duerma por las noches. No podemos rendirnos a Maya. Es nuestra tierra, nuestro hogar. Horn no tiene derecho a arrebatárnosla. Lo hace todo a escondidas. Solicita cientos de terrenos y ni siquiera nos avisa de cuándo va a llegar el recaudador. No digo que te equivoques, Eddie.
Es que no sé qué más podemos hacer. Podrían haberte matado. Sujeta esto. Vale, la próxima vez iré armado. La próxima vez te preparas para un gran combate o qué? Necesitamos ayuda cuanto antes. Admítelo. Estamos solos en esto. No vendrá nadie. La gente quiere ayudar, pero les da miedo. Horn. Es eso. Y con razón.
Nadie en la ciudad va a arriesgar su vida ni la de su familia por nosotros. No podemos pedírselo. Espera, mira. Faltan 4 sem que llegue el recaudador. Hay que resistir hasta entonces, pero hallaré la forma de conservar lo que es nuestro. No me creo que me convencieras para ir a por la familia del sherifff. Ah, no. Después de lo que hemos hecho, vendrá por nosotros.
No nos pillará. Le sacamos un día de ventaja. Además, nosotros vamos a asquerosos y allí la ley no es bienvenida. Oye, no hemos robado la cena. Ya cenaremos mañana. Es que no puedo dormir con el estómago vacío. Pues cómete la lengua. Vamos, venga, muévete. Vamos. Por favor, hazme caso. Quédate en cama para descansar algo más.
Que no, no puedo. Te dieron una buena paliza. ¿A dónde te vas? Son negocios, no te preocupes. Pues claro que me preocupo, Eddie. Tío Eddie, he preparado las alfores. Muchas gracias, Billy. Contrataré ayuda. Pues por lo que dicen, si no me equivoco, nadie en Crocket quiere ese trabajo. Por eso voy a ir a asquerosos.
Es que te has vuelto loco. ¿Recuerdas lo que decía papá de ese sitio? Allí solo hay borrachos y criminales. Nadie decente haría tratos con ellos. Exactamente. Tipos de la misma calaña que la Mar Horn. Mira, solo serán un par de días. Volveré con ayuda. Eddie, no puedes dejarnos aquí solos. Si Horn se entera que te has ido, bajará esa colina armado hasta los dientes.
Nos quedaremos sin casa. Si te vas, ¿quién nos protegerá? Si no consigo ayuda, no habrá nada que proteger. Además, no tiene por qué enterarse de lo que hago. Si preguntan, estaré con el ganado. Samuel. Sí, señor. Cuídalos hasta que vuelva. Sí, señor Aguilar. Su caballo está listo. Me encargaré de esto. Cuidado con ese caballo.
¿Qué pasó, hermanos? Eh, estoy buscando unos pistoleros para que vengan a trabajar para mí. No, yo no. Vámonos. Buen díao. Demasiado, hombre. Último. Vámonos. Ay, ¿qué les parece? Eh, es que quiere mucho por eso, ¿eh? ¿Qué fue? ¿Quién es eso? A ver, ¿qué es lo que me ibas a decir? ¿Qué buscas, amigo? Jugar al póker.
Muchachas, tenemos de todo. Quiero contratar pistoleros. Pensé que podría empezar por el salón. Esos dos de ahí igual son lo que buscas. No te interpongas entre un perro y su hueso. Está conmigo. Más whisky. Sí. Deme la botella y dos vasos más. Vale, caballeros. Buen día, Marta. Saludos a la familia. Gracias de tu parte. Señor Bun, ¿qué tal van sus negocios en este buen día? No van mal, padre, pero me gustaría tener más clientes.
Pues si lo de la Mar Horn sale adelante, tendrá más clientes que nunca. Jamás pensé que la fruta daría tanto dinero, pero cualquier cosa que crezca de la tierra será buena para la ciudad, aunque me gustaría que la gente ayudara más. Bueno, aún podrían sorprenderle, señor. Que tenga un buen día, señor. B. Gracias, padre.
Solo nos faltaba. No queremos que esto se convierta en otras. Hola, señor CL. Señor, buenos días, señor. Señora Clerk, el paquete que quería ya ha llegado. Se lo traeré esta misma tarde. Muy bien, gracias. Buen día. Buenos días, Amaya. Señor Horn, ¿qué desea? Una tarde preciosa, ¿verdad? No creo que venga a hablar del tiempo.
Pues no. Vengo a hacerles mi última oferta. Su hermano y usted desalojan la propiedad y yo les garantizo un empleo y un sueño. No lo aceptaremos. Eso lo esperaba de su hermano. Pero honestamente, Amaya, creía que usted tendría más sentido común. Es de sentido común entregar mi hogar sin luchar. ¿Qué espera conseguir retrasándolo unas semanas? Creo que está muy claro.
Cuando llegue el recaudador y vea que no tiene ningún derecho sobre el rancho, no podrá echarnos. Apreciaba mucho a su marido. Hablaba bien de usted. Una pena que se fuese tan joven y que la dejara tan sola para cuidar a su hijo. Piense en mi oferta. Es buena para todos. Volveré en un par de días. Bueno, ¿qué decís? No arriesgaremos la vida por un dó al día.
¿Y si os doy dó al día? Dos a cada uno. Eso. ¿Tienes el dinero? Claro que sí. Pues ya tienes a tus dos pistoleros. Un brindis por salvar mi hogar de un delincuente. ¿Qué desea whisky? Eso es. Estás tan gordo que no puedes ni sentarte. Hoy es un buen día, ya tenemos trabajo. Venga, muchachos, esto hay que celebrarlo.
¿Qué os parece si tomamos otro? Eh, un brindís a nuestra salud. por vosotros, chicos. Sí, claro. Salud. Aproader
e viene a destrozarme el bar y dispara a un inocente. ¿Qué diablos le ocurre? ¿Qué inocente? Oh, Dios. Este no estaba con los matones. Vino a contratar ayuda. Traiga unos trapos. No te muevas. Está sangrando mucho. Horn, horn te ha encargado matarme. No te buscaban a ti. Amaya, díselo a Amaya. Van a quitarme mi tierra si no lo detengo.
Ni siquiera sé cómo te llamas. Aguilar de Crocket. Crocket. Matarán a mi hermana y nos quitarán la tierra. Prométeme que no dejarás que eso suceda. Prométemelo. Así lo haré. Hiciste lo que dijo el pastor. Le diste
una opción. Puedo echarlos a primera hora para que parezca que lo he intentado. He tardado un tiempo en forjar una relación con las gentes de Croquet. No voy a estropearlo por un par de tercos de California. No, les dejaré pensarlo un día más y luego ya veremos. Mamá, sí. ¿Podremos quedarnos en el rancho? No lo sé, Billy.
El tío Eddie lo arreglará, estoy seguro. Es usted Damaya
ha traído a Ed. Sí, señora. Sabía que pasaría esto. Le dije a Eddie que no fuera asquerosos. Si me permite la pregunta, señora, ¿qué hacía un hombre decente en una ciudad de delincuentes? Tenemos problemas con la tierra. Y pensó que un par de matones lo arreglarían. Le dije que era una locura. Cuénteme cómo pasó todo.
Le disparé. por accidente. Fue un malentendido. Yo también buscaba unos matones, no para contratarlos, sino para vengarme y dimos con los mismos hombres. Me gustaría darle un entierro digno, si me lo permite. Sí, toro. Bien. Sí, dime gratis. Ponme un trago. No esperaba volver a verte. Pues te equivocas. Aquí me tienes.
No me asustan los agentes de la ley. Billy acompaña al señor Austin para que sea asíe para la cena. Creo que ya he tenido suficiente paciencia. Yo no habría tenido ni siquiera la mitad, pero ya se ha acabado. ¿Cuándo puedes tener a tus hombres listos? estarán listos esta noche. Perfecto. Entonces, tu madre y tú estáis solos
aquí y tu padre. Papá murió hace tiempo, cuando yo era pequeño. El tío Eddie nos cuidaba desde entonces. Ahora que no está, nada impedirá que Horn nos eche de nuestra tierra. ¿Quién es ese Horn del que todo el mundo habla? El tío Eddie decía que era el Vive en la casa grande de la colina. Intenta comprar todo Crocket.
¿Qué le da derecho sobre vuestra tierra? Mi familia llegó aquí hace más de 90 años. Por entonces era de México y no hacían falta escrituras. Todos le tienen mucho miedo a Horn y no quieren ayudarnos. Por eso el tío Eddie debía buscar a alguien que no le temiera. Tenía que contratar pistoleros. No, hoy no. Ahí lo tiene. Me buscaba, señor Bun.

Pues sí, padre. Tenemos problemas en la ciudad. Me preocupa la familia Aguilar y el asunto con la Mar Horn. Hay que hacer algo antes de que muera alguien. No debería encargarse la ley. No, creo que no. Creo que es hora de que intervenga alguien más. Tenga un buen día. Fuego, fuego. Mamá, Mil, escúchame.
No salgas y aléjate de las ventanas, ¿vale? Hazme caso, no salgas de aquí. Ayúdame. Me voy para fuera. Germán, ayúdame. Germáncate. Eso es bien, ¿no? Germán. Aquí vamos. Vamos, vamos. Oh, no. Señora,
conoce a este hombre. Ese señor Barns, el dueño de la granja de al lado. Pensaba que lo tenías todo bajo control. Y así era, pero tenían su propio matón. Contrató a un pistolero. ¿A quién? No sé, pero tenía mejor puntería que los míos. Derribó Key Bans de un tiro. Debo contárselo a su esposa. ¿Estás formando ya un equipo? No quiero darle mucho tiempo a Eddie.
Eddie no estaba allí anoche. Ninguno lo vimos. Estará reclutando una banda. No te he dicho que no subestimes al enemigo, Sheriff. Búscame unos buenos hombres, por favor, y que sepan disparar. Ya me costó encontrar a esos tres. Después de lo de anoche, nadie quiere acompañarnos. Escúchame bien.
Tú estás en esto igual que yo. No tendrás tus tierras si yo no consigo mi agua. Hay muchas otras ciudades. Sheriff, encuentra a más hombres. Podríamos haber muerto. Estaríamos muertos de no ser por el señor Austin. No salvó a Germán, pero a nosotros sí. Los hombres de Horn huyeron echando chispas. Volverán cuando se marche Austin. ¿A dónde se va? No seas tonto, Billy no tiene motivos para quedarse.
Míralo, se está preparando para irse. Samuel dice que se marcha. Eso dice Samuel, que no tiene motivo para quedarse. ¿Y tú qué crees? Necesitamos su ayuda. Hay que hacer muchas cosas aquí y no podemos hacerla solos. Y los hombres de Horn le tienen miedo. A nosotros no podemos pagarle. No necesito dinero. Entonces se quedará.
Me quedaré unos días. Os ayudaré a reponeros, pero luego debo marcharme. Tengo algo que hacer. Entonces, ¿cuál es el problema? Envié al sheriff al rancho Aguilar para negociar de mi parte. Parece que Eddie no estaba allí, pero se encontró con Amaya Spencer, su hijo y un matón que seguro que habrá contratado Ed.
Hablaré con ella y averiguaré quién es ese hombre. Eres un buen amigo, padre. Muchas gracias. De nada, Lamar. Ese es el pastor. Buenos días, padre. Buenos días, señora Spencer. Billy. Le presento a Matin. Estará unos días ayudándonos aquí. Creo que no le he visto antes. ¿Qué desea, padre? Pues me enteré de su percance la otra noche y me preocupaba su seguridad.
Señora Spencer, el señor Austin no es como los que vinieron la otra noche. No, yo soy sherifff. Nunca llego a ninguna casa medianoche con antorchas y la cara tapada como un cobarde. No sé a qué se refiere. Trabaja para el señor padre o para el señor Horn. Lamar es mi amigo, pero les aseguro que vengo por mi propia voluntad. No les deseo ningún problema.
Podríamos sentarnos con el señor Aguilar y tratar de entendernos. El tío Edie ha muerto. Lo lamento mucho, señor Spencer. El señor Horn tiene una oportunidad. Dígale que quiero hablar con él. No debería haberle hablado así. El pastor es un buen hombre, todos lo dicen. Solo intenta ayudar. Esa ayuda puede matarte.
Usted no sabe si volverá corriendo con Horn. ¿Quién cree que lo envió aquí? La cena está lista. Las vallas están muy dañadas. Tardaré unos días en arreglarlas. Entonces, Eddie se ha buscado a un sheriff. ¿Te ha dicho el nombre? Matostin Lamar. El chico dijo que Eddie ha muerto y la señora Spencer no lo negó. Pobrecilla.
Perder a su marido y a su hermano en 2 años. Me dijeron algo sobre el incidente con el sherifff, que los hombres de Montero llegaron con la cara tapada, mataron a su empleado y llegaron en mitad de la noche. Pero, padre, ¿no creerás que nuestro sherifff ha tenido algo que ver con eso, no? Sé que confías en ellos, pero está claro que dirían cualquier cosa.
Austin dice que quiere hablar contigo. Pues entonces tendremos que concertar una cita. No sé si debería marcharme. Serán solo un par de horas y está Samuel. No servirá de mucho si los hombres de Horn aparecen por aquí. Creo que es importante que vaya a hablar con él. Haga lo que pueda. Señor Austin, ¿a dónde va? Volveré para la cena.
¿Lo promete? Claro. Vámonos para acá, para este lado. Disculpen, señores. ¿Qué desea? Estoy buscando a hombres que me acompañen a Crokel. Tenemos problemas en la ciudad. Quizá les resulte interesante.
Les pagaré bien. No, gracias, pero no. Piénsenlo. Adiós. Veo que está buscando hombres. Puede ser. ¿Cuánto paga? Mucho dinero, pero es trabajo sucio. Soy lo que está buscando. Le estaba esperando. Adelante. Siéntese. ¿Desea beber algo?
No, gracias. Hay pocas cosas en la vida que me den más placer que un buen coñac. Creo que no he venido a hablar de coñac. Un hombre astuto. Le sería útil cuando era sheriff. ¿De dónde? Parkfield. No, a ver, veamos qué me han dicho mis socios. Sí, eso es. Wako 3 años antes y Kilgor anteriormente. Veo que está bien informado, no hay duda.
Es por el telégrafo. Un invento maravilloso. Antes tardaba semanas en mandar y recibir mensajes de los míos y ahora son minutos. Como sabe, el puesto de Sheriff ya está ocupado aquí en Crocket. No obstante, no me vendría mal un hombre con sus habilidades. Sé lo que hacen sus hombres, no me interesa. Amaya Spencer, una hermosa mujer, lo mira con esos preciosos ojos, le cuenta esas historias de que le robo su tierra y la cree a pies juntillas.
Oiga, si de verdad desea lo mejor para todo el mundo en este valle, deje en paz a esa familia. No me había dicho que era sheriff. Eso habría cambiado algo. Supongo que no. Podría haberle preguntado muchas cosas. Habló con Horn. Sí. Seguro que le contó cosas sobre mi familia con su ropa de lujo y su enorme casa.
Seguro que su historia sonaba convincente. Puede investigar si quiere, él lo entendería. Se nota cuando un hombre miente y se guarda un as en la manga. ¿Por qué ya no es sherifff? He sido sherifff en muchos sitios. Mi esposa. Queríamos montar un rancho y criar a nuestro hijo en algún lugar, pero no pudo ser. No me has dicho tu nombre. Tienes razón.
Oh, el rancho deja dinero, ¿no, Bill? Sí. Esperen a ver cuánto les pagan por un buen puñado de fresas frescas. Obviamente habrá pequeños problemas logísticos. Las fresas necesitan agua. Dígale a Maya que siento la de su hermano Eddie. Parece que todos lo saben. Es una ciudad pequeña. Los hombres de Horn dicen que Eddie intentó contratar pistoleros.
Como todos aquí veneran a Horn, no me extraña que Eddie tuviera que irse para buscar ayuda. Lo que no entiendo es por qué quería la tierra de Aguilar. Hay un manantial al fondo del terreno. Horn lo llama el oro líquido. Quiere convertir Croquet en un huerto de naranjas. ¿Tiene motivos para hacerlo? Depende de a quien pregunte.
solicitó la titularidad del terreno, pero tan solo se les concede a las familias que estuvieron aquí antes de que California se independizara para legalizarlo ante el gobierno. Y todos estaban tan asustados del hombre del saco que nadie quiso ayudar a Eddie. Escuchadme bien. Cuando el primer vagón lleno de naranjas de California llegue a la estación central, la gente hará cola para comprarlas.
Si le va a plantar cara, tenga cuidado. Habrá alguien que no le tema. Está Lars Andersen. Horn lo echó de sus tierras el año pasado. ¿Dónde lo busco? Espere al atardecer en el salón. Ahora trabaja de granjero. No me habías dicho que estaba tan cerca. No lo hice. 15 centavos en galón. Matilda. Anímense. Ya voy. Venga, vamos. Ya voy. Date prisa.
Hola. Venga, que es tarde. No podemos quedarnos un poco más. Señor Andersen, nos conocemos. Sio donde dejar. Creo que no. Lars Andersen. Un placer. No tardaré mucho. Le invito a un trago. No, gracias. Soy Mat Austin. ¿Puedo hablar con usted? Mat Austin. Menuda sorpresa. ¿A qué se refiere? Oído de mí. Sí, esta misma tarde.
Déjeme invitarle y hablaremos dentro. No me gustan mucho los salones. Hablemos aquí. Bueno, trabajo en una finca por aquí. Están pasando por lo mismo que yo pasé hace un año con la Marhorn. Una gente del sherifff estuvo hoy allí intentando echarlos de nuevo de su tierra. No me vio. Yo estaba junto al granero. ¿Qué hacía usted allí? Escuchar, la información es más valiosa que el dinero.
En fin, hablaban de que Jor no sabía nada de usted. Se hacen llamar hombres, pero iban con antorchas por la noche disparando y asustando a la mujer y al chico. Sé lo que es. Horn me echó de mis tierras. ¿Qué derecho tenía a hacerlo? Le pedí dinero. El año anterior tuve una mala cosecha. Creí que podría devolvérselo.
Yo espero que la ciudad se alce en su contra y cuando lo haga seré el primero en vérmelas con él. Señor Andersen, quizá pueda hacerlo. He descubierto algo. He preparado café. Le apetece. Por supuesto. ¿Qué ha descubierto? Que hace tiempo que tendrían que haberle plantado cara a la Mar Horn. Eso hizo Eddie, señor Austin, y por eso murió.
Sé que está asustada, pero merece la pena luchar. Dígame, ¿tiene un plan? Preparar el rancho y aguantar. Las autoridades vendrán en tres semanas y le darán su título de propiedad. Es mucho tiempo. No puedo hacer más. ¿Y cómo encontrará hombres que lo ayuden? Toda la gente del pueblo, o bien teme al señor Horn o creen que es su salvador.
He pensado algo, Amaya. Su familia ha habitado esta tierra durante años. sus parientes. Horn no tiene derecho a ella a menos que se marchen. Compréndalo. Hasta que se arregle todo, o usted o Billy deben permanecer siempre aquí. Buenas tardes, señor B. Ya me marchaba a casa. ¿Qué deseas? Seré breve, padre.
Me siento un poco culpable y no sé qué hacer. La Biblia nos enseña que la culpa sin acción es una emoción vacía. ¿Qué le hace sentirse así? Edy Aguilar vino hace unos días al salón y me pidió ayuda. Se la negué. Ni siquiera lo pensé. Creí que sería mejor no involucrarme. Todo lo necesario para el triunfo del mal es que el hombre bueno no haga nada.
Si hubiera accedido a ayudarlo, quizá no habría ido a asquerosos. No sabemos qué habría ocurrido, señor Baum. Tan solo avanzamos con lo que aprendemos. Señor, no te esperaba hasta mañana. No quería ir muy lejos. Me enteré de que Eddie estuvo en asquerosos y quiso contratar a estos hombres. En cuanto entró en el bar supe que era un idiota.
Sí, lo mataron en una pelea. No es nada nuevo. Parece que no eres el único sherifff que hay en Crocket. Ese pistolero que está en el rancho Aguilar también es sheriff. Se llama Austin. Parece que es una leyenda en Parkville, entre otros. ¿Serás capaz de hacerte cargo de él? Llévate a tus hombres y alójalos en mi hotel. Hablaremos mañana.
Allá va. Señor Andersen, buenos días. Padre, ¿qué hace aquí tan temprano? Buscándole. Sabía que iría a la granja Mckensi a esta hora. Sí, debo ordeñar las vacas para el desayuno. Necesitaba hablar con usted. Y eso mismo estamos haciendo. Pero si le apetece caminar, podemos hablar. Muy bien. Buenos días. Hola. Hola, señor Austin.
Mi madre dice que atrapó un cabestro con un tiro de lazo. ¿Podría enseñarme a hacerlo después? Quizá otro día. Tengo cosas que hacer. ¿Qué cosas? Debo hablar con alguien. No debería buscar más ayudas, señor Austin. Yo puedo ocuparme de todo. El señor Aguilar me dejó al cargo. No lo dudo. Se refiere a pistoleros, ¿no, señor Austin? Ya tenemos pistoleros aquí.
Eso no lo dirá por nosotros. Sí, llovió seis días seguidos. Bueno, espero que disfrutaran de su alojamiento, caballeros. Sí, el hotel era bonito, muy cómodo y bonito. ¿Lo hizo usted? La verdad es que sí. Bueno, veo que puede pagarme. Ya hemos acordado el sueldo, pero aún desconozco mi cometido. Lo sabrá en su momento.
Se me ocurre algo que podría hacer por mí. Quiero que vaya al rancho Aguilar y eche un vistazo. Pero sea cauto, prefiero que no lo vean. ¿Qué es lo que debo buscar? Ya conozco al sheriff, pero prefiero no encontrarme otras sorpresas. Buenos días, señor B. Es muy temprano, señor Austin. Busco a Lar Andersen y olvidé preguntar dónde trabaja.
¿Va a contratarlo? No. Trabaja en la granja Mckeny, a 1 kmetro y medio. No tiene pérdida. Hay una señal en la entrada de la propiedad. Muchas gracias. Señor, creo que se ha perdido. No, creo que sé dónde estoy. Si le envía Horn, será mejor que se marche de aquí. No me da miedo. Trabaja con los Aguilar.
¿Por qué lo pregunta? Creía que eran gente amable. Suba a su caballo y márchese antes de que le obligue. Ah, sí. Muy bien, me voy. Oye, si vuelves a hacerlo otra vez, me sentiré insultado, así que guárdate eso. ¿Qué haces, chaval? Ahora voy a clavar el palo. De acuerdo. Arriba. No es justo que pagues por el crimen de otra persona.
Me estoy refiriendo a ese tipo. Mat T Austin, el sheriff, lo conozco mejor que tú. Deberías preguntarte una cosa. ¿Cómo sabía el sheriff de Eddie Aguilar porque iba a recorrer 100 km para venir a este rancho? piénsalo. Sabía que volvería a verlo. Me esperaba. Bueno, no hay mucha gente tan enojada con Horn como para arriesgar su vida para demostrárselo.
¿Cuántos hombres tiene? Al empleado del rancho. Los contuvimos la otra vez. O sea, no tiene a nadie. Los contuvieron una vez, pero no volverá a pasar. Necesitará ayuda. Si está dispuesto a pagarme, yo podría acompañarle. ¿Dejaría su trabajo así? El pastor vino a la pensión esta mañana y me dijo que le ayudara.
Y mi alma caprichosa también. Tardó medio día en llegar. ¿Ha tenido algún problema? Por favor, Riley, ¿puedes vigilar la tienda? Sí, señor. Estaré de vuelta en una hora. Muy bien, señor Bund. ¿Va a comer Boun? Así es. ¿Podría acompañarle? Prefiero que no. Siempre lo he tratado bien, B. Le ayudé a asentarse cuando llegó a la ciudad.
Le ofrecí un buen sitio para su negocio y usted se ha beneficiado más que yo. La ciudad necesita abastecerse. Mi tienda le ha ayudado mucho, señor Hor, tiene razón y me gustaría que nuestro acuerdo comercial continuara, pero no me siento cómodo trabajando con alguien en que no confío. Señor Austin, señor, hola, señora Spencer.
No quiero interrumpirles, pero vengo a ofrecerles mis servicios. ¿Sus? Pues sí. Oí que mataron a Casy Barns y no me creo la versión oficial de los hechos. Pensé que necesitarían más ayuda la próxima vez que los hombres de Horn se acerquen por aquí. Gracias. Le agradecemos mucho su ayuda. Por favor, siéntese, cene con nosotros.
Billy, tráele un plato al señor B. Vamos. Tengo la pierna rota. A ver, han sido los hombres de Horn. Solo uno. Nunca lo había visto. Peor que el resto. Dice que lo conoce. Debe entrar en casa. Billy lleva el carro al corral. Cójalo por ahí. El señor Baun dormirá esta noche en la casa principal. No, no se preocupe.
Estaremos bien solos en la casa esta noche. ¿Qué tal? Muy apretado. Está bien. Lars ya se ha acomodado en los barracones. Ya ha hecho mucho por nosotros, señor Austin. No sé cómo agradecérselo. Es usted un héroe, ¿no, señor Austin? Samuel, he oído que tiene las manos manchadas de sangre. Es cierto, le han contado lo de Eddie. Usted le disparó, por eso se sintió culpable y lo trajo hasta aquí.
Le habló de su hermosa hermana, viuda y sola en el rancho. Samuel, basta ya. Él disparó al señor Aguilar. Ya lo sé. Ah, sí. Me dijiste que todo estaba controlado. Yo me encargo. Pues a mí no me parece que sea así. Austin ya ha conseguido hacerse con Andersen. A saber qué más habrá allí. Se estarán haciendo fuertes en esa propiedad. Mi propiedad.
Austin puede conseguir cuantos hombres quiera porque él es el único que debería preocuparnos. Además, lo superamos en número. Cuando quiera tu opinión, te la pediré. Encárgate de esto ya, Sheriff. Quiero a esa gente fuera de allí en 24 horas, ¿comprendes? El desayuno está listo. Y y el señor Boun no está con Samuel. No, gracias por su generosa aportación.
De nada, padre. Lo mismo digo. Lamar Horn, ¿cuándo dejará de herir a gente inocente? Pero, ¿qué está diciendo? Disculpe, lo siento. No sé de qué está hablando, señor B. Pero este no es el momento ni el lugar adecuado. Para hablar de ello, venga esta tarde a mi casa. Nos fumaremos un puro. No me dé la espalda, señor Horn.
Está cometiendo un grave error. ¿Qué va a hacer? Quemar mi tienda. ¿Mandar a sus hombres a que me den una paliza? Ya no se trata de lo que es mejor para Crocket. Sin duda, los buenos ciudadanos de Crocket estarán de acuerdo en que he sido un pilar destacado de esta comunidad. Les he entregado mi corazón. ¿Tiene algún plan? Pues después del desayuno podríamos disparar, enseñarles a apuntar con los rifles.
Hay cosas que hacer después del desayuno. Practicaremos luego. Mamá, esto es importante. Lo sé, pero los animales necesitan comer y hay que regar los cultivos. No quedará el rancho que defender si pasamos el día disparando. Quedan dos semanas para que nos echen del rancho. Eso es mucho tiempo para practicar. No creo que quede tanto.
¿Por qué lo dice? Por accidente he precipitado las cosas. Perdí los nervios y me enfrenté a Horn tras la misa. Sé lo que hacemos aquí, pero tenía que enfrentarse a él por el amor de Dios. Es fácil contrariar a alguien como la Mar Horn. No le gusta que lo agorralen. No tardará en devolver el golpe. ¿Cuándo cree que llegará? En cuanto tenga una cuadrilla.
Voy a preparar las armas. Ya sabe cómo se hace, ¿verdad? Bueno, pues eso, adelante. Samuel le perdonará. Dele un poco de tiempo. Señor Austin, no somos perfectos. No
siempre acertamos con las decisiones, por muy claras que sean. El señor Ba Así es. Me equivoqué y lo pagué caro. Aquí he visto la oportunidad de resarcirme y no pararé hasta conseguirlo. Muy bien. Pero intente apoyarla en el hombro así y mirar justo por encima. Inclínese un poco. El retroceso será menor. De acuerdo.
Bien. Arribam. Sí, eso es otra vez. Vale, adelante. Mejor podría aprender de Uno más. Muy buena puntería. Mejor. De pequeño, cuando había problemas, este
era mi escondite favorito. Quiero que te quedes aquí debajo hasta que te llamemos. ¿Lo has comprendido? ¿Por qué debo esconderme? Quiero disparar. Algún día lo harás. Hola, ¿En qué andas pensando, Billy? No quiero esconderme como un cobarde. Quiero ayudar. Lo estás haciendo. Cuando estemos fuera, necesitamos a alguien dentro que limpie las armas y
las recargue. Ayudaré de verdad. Me has ayudado mucho, así que te nombro mi sustituto. En serio, gracias, señor Austin. Dime que no es cierto, que no enviaste a tus hombres a por Samuel. No respondo de todas sus acciones, pero no no envié a mis hombres a herir al empleado del rancho.
Padre, no puedes poner en marcha a tus fuerzas y no responsabilizarte de Son todos iguales. Todos me quieren mientras apoye la construcción de vías o de tiendas, pero nadie quiere saber cómo lo consigo todo. ¿De verdad le hiciste una oferta a Eddie Aguilar? Eddie no veía lo más importante y sí es cierto, su rancho posee el único arroyo en kilómetros a la redonda, pero no pude convencerlo para que hiciera un pequeño sacrificio.

Renunciar a tu hogar no es precisamente un pequeño sacrificio. Me hablas como si olvidaras quién paga tu sueldo. Te hablo como la única conciencia que te queda. Déjalo ya por el bien de la ciudad y de tu alma. Tienes que renunciar al rancho Aguilar. Montero, se nos va de las manos. Reúne a tus hambres. Hay que ponerle fin a esto. ¿Tienes la escopeta? Tráela.
La ficha está suelta. Sujétala bien. Espero que mates a ese tipo esta noche. Puede estar tranquilo. Yo me encargo. Ya está listo. Todo listo. Sí, hará falta. Creía que yo me encargaría de esto. Yo también lo creía un par de días, pero ya no estoy seguro. Cabalgamos en silencio, caballeros. No, que sepan lo que se les viene encima.
Vamos, chicos. Vamos. Eh, ¿a dónde lleva los caballos? Los llevo al granero. ¿Y se incendian el granero, será buena idea? Me preocupa más que los maten. Pues espere un momento. Estaba buscando esto. Algo me golpea en la cabeza. Y locura con esto. Así es. Lo necesito sobrio. Por favor, no lo tire. Es lo que tengo. No, tranquilo.
Esta noche los dos necesitaremos echar un trago. ya. Ah. Amaya, salto. Tu tiempo y mi paciencia se han acabado.
No vengo a negociar. Quiero que tú y tu familia salgáis de la finca. Ya no parece que haya nadie. Sí que están. Te aseguro que sí están. Te daré otra oportunidad. No quiero herir a nadie. Mis hombres os dejarán recoger vuestras pertenencias y marchar en paz. Solo quiero lo mejor para las gentes de Crocket.
Esta propiedad y su manantial les pertenecen por derecho. Eres una buena mujer y una buena madre. Sé que en tu corazón sabes qué es lo correcto. Te pido por tu hijo y por las gentes de Crocket que abandones el rancho. Amaya, te lo prometo. Nadie saldrá herido. Palabra de honor. Lamar Horn. Atrás. Quietos. Tú no tienes honor.
Nunca tendrás este terreno mientras yo esté aquí. Lo único que escucharás de mí serán los disparos de mi escopeta. Es mío. Allí, allí seguid allí por ahí. Vamos. Detrás de ti, detrás de ti. Tengo uno. Cuidado, cuidado. Ese es tuyo. Vamos, dispara. Dios mío, Billy.
Vaya. Ha caído el sheriff. El sheriff. Vamos. Hay que salir de aquí. Dios mío. Fuera de aquí, fuera del rancho todos. Vamos, chicos. Vamos. Venga, largo. Vámonos de aquí. Maya Austin, bajad las armas. Tate, suelta al chico. ¿Qué diablos haces con él?
Baja el arma, sherifff, al suelo. Suéltalo. Abajo las armas. Ya oído. Abajo el arma. Abajo el arma. No haré caso a nadie. Camina, chaval. No se trata de manantiales, se trata de algo pendiente entre el sherifff y yo. Él lo empezó todo cuando mató a mi hermano y tú a mi familia. Así es. Pero aún no he acabado. Recto, chaval.
Esto es entre tú y yo. Date. Suelta al chico. ¿Por qué no avanzas y me das la pistola con la que mataste a mi hermano? Quiero usarla contra ti. No tan rápido. La otra mano. Vamos. ¿Quieres cambiarte por el chico? Es eso, ¿verdad? Ah. Mamá. Samuel era como un hermano para él.
Primero Eddie, luego Germán y ahora Samuel. No sé cómo lo superaremos. Dicen que lleva tiempo, que se supera. Yo no lo sé. ¿Y qué hará? ¿Regresará a Parfil ahora? La ciudad echará de menos a su sheriff. No, la placa empieza a pesarme y creo que siempre me pesó. ¿Y dónde irá? No sé si serviré en algún sitio. ¿Ha pensado en quedarse? Hay mucho trabajo en el rancho y no va a hacerse solo, ¿no? Claro.
y supongo que llevará tiempo.